adiós 07 (voy a llegar tarde a las uvas)
Un año más se me echa el mundo encima con los jodíos deseos de Año Nuevo. Yo ya no se si es que tengo mucho que pedir y no me aclaro, o en realidad no me hace falta nada y por eso no se me ocurren más que tonterías.
En cuanto a los propósitos, los tengo listos. Los hice hoy de la que volvía a Gijón de pasar algunos días en el pueblín. Luego Lala confeccionó su lista y las pusimos en común. Para variar, parece ser que en el 2008 dejaré de morderme las uñas. Es que desde que leí que me iba acercando a la media de edad en la que los jóvenes se casan, vivo aterrorizada por mi hipotético video de boda en el que la cámara hará un terrible zoom sobre mi muñón anular. Ahhh escalofríos.
Soy medio tonta. Se supone que dentro de 30 minutos tengo que ver a Lala en el centro de Gijón y aún estoy con el chándal roto por la entrepierna, un forro polar con la cremallera atascada a medio camino y unos pelos horribles.
Joder, mira que me da rabia hacer lo de los deseos a última hora, Ni siquiera se en qué zapatos los meteré, porque sí, es una tradición que según pasa el tiempo me parece que me la inventé yo, esto de meterse tres papeles en el zapato izquierdo. No se, y qué coño pido?
Me voy a vestir. Estoy por ir en chandal. Camiseta normal y vaqueros. Um, hay que coger uvas. Este año resulta que las tomo en el ayuntamiento, con los cuernos de reno en la cabeza y procurando que los de TeleGijón no me pillen botella de champán en boca, que ya me ha dicho mi abuelo que es mejor la sidra achampanada, porque "lo otro pega".
Voy a llegar tarde coño. Y ahora me entra la diarrea de blog y me lío a escribir aquí como una faltosa.... además una pila de sinsentidos....
Feliz 2008. A todos.
En cuanto a los propósitos, los tengo listos. Los hice hoy de la que volvía a Gijón de pasar algunos días en el pueblín. Luego Lala confeccionó su lista y las pusimos en común. Para variar, parece ser que en el 2008 dejaré de morderme las uñas. Es que desde que leí que me iba acercando a la media de edad en la que los jóvenes se casan, vivo aterrorizada por mi hipotético video de boda en el que la cámara hará un terrible zoom sobre mi muñón anular. Ahhh escalofríos.
Soy medio tonta. Se supone que dentro de 30 minutos tengo que ver a Lala en el centro de Gijón y aún estoy con el chándal roto por la entrepierna, un forro polar con la cremallera atascada a medio camino y unos pelos horribles.
Joder, mira que me da rabia hacer lo de los deseos a última hora, Ni siquiera se en qué zapatos los meteré, porque sí, es una tradición que según pasa el tiempo me parece que me la inventé yo, esto de meterse tres papeles en el zapato izquierdo. No se, y qué coño pido?
Me voy a vestir. Estoy por ir en chandal. Camiseta normal y vaqueros. Um, hay que coger uvas. Este año resulta que las tomo en el ayuntamiento, con los cuernos de reno en la cabeza y procurando que los de TeleGijón no me pillen botella de champán en boca, que ya me ha dicho mi abuelo que es mejor la sidra achampanada, porque "lo otro pega".
Voy a llegar tarde coño. Y ahora me entra la diarrea de blog y me lío a escribir aquí como una faltosa.... además una pila de sinsentidos....
Feliz 2008. A todos.
sarko, la navidad y yo
Estoy preocupada: Sarkozy empieza a parecerme atractivo. Me recuerda un poco al Ricardo III de Shakespeare, pero no se, no deja de ser el galán que lo mismo va a Chad a socorrer a las azafatas que a Egipto con la Bruni. Y en el fondo, bueno, la erótica del poder y esas cosas.
Lo único destacable del día de Navidad fue haber escuchado al brindis de mi abuela con mi abuelo: Porque el año que viene estemos solos. Luego me miraron y ambos sonrieron maliciosamente, como si desearan verme casada, emancipada y embarazada en un plazo de 365 días.
El resto del tiempo lo pasé estudiando y jugando al buscaminas con mi hermana Ana. Como somos incapaces de ganar un juego, nos propusimos un reto: había que ganar una partida antes de las doce, de otra manera la Muerte vendría y nos llevaría. Seguimos vivas.
Um, ¿cuánto llevo sin salir de casa?
Lo único destacable del día de Navidad fue haber escuchado al brindis de mi abuela con mi abuelo: Porque el año que viene estemos solos. Luego me miraron y ambos sonrieron maliciosamente, como si desearan verme casada, emancipada y embarazada en un plazo de 365 días.
El resto del tiempo lo pasé estudiando y jugando al buscaminas con mi hermana Ana. Como somos incapaces de ganar un juego, nos propusimos un reto: había que ganar una partida antes de las doce, de otra manera la Muerte vendría y nos llevaría. Seguimos vivas.
Um, ¿cuánto llevo sin salir de casa?
nochebuena
Gran cena de nochebuena en la que reina la armonía y la paz.
Mi hermana mediana enfadada con la pequeña por causas desconocidas.
Mi abuela que me dice, entre risas, que puedo conseguir trabajo limpiando no se dónde.
Digo que no comprendo a qué vienen tantas risas con la gente que limpia, que no me parece que el hecho de haber sido pescadera la coloque en un nivel superior.
Es más, puede que cobres menos que limpiando, añado.
Mi madre interviene: Pero para eso no hay que estudiar una carrera durante ¿10? años, como tú.
Respondo: No son 10 años, y de todas formas tú estudiaste una carrera y míra donde estás, en una tienda de deportes.
Mi madre: Yo no estuve 10 años, la saqué a tiempo. Y por lo menos ya tengo algo.
Yo: No son 10 años.
Me voy a echar un cigarrillo a escondidas y luego iré a la cama. Aquí ya solo queda la peque dormida en el sofá cama con los insufribles villancicos de Raphael, que cada año que pasa está más joven.
Mi hermana mediana enfadada con la pequeña por causas desconocidas.
Mi abuela que me dice, entre risas, que puedo conseguir trabajo limpiando no se dónde.
Digo que no comprendo a qué vienen tantas risas con la gente que limpia, que no me parece que el hecho de haber sido pescadera la coloque en un nivel superior.
Es más, puede que cobres menos que limpiando, añado.
Mi madre interviene: Pero para eso no hay que estudiar una carrera durante ¿10? años, como tú.
Respondo: No son 10 años, y de todas formas tú estudiaste una carrera y míra donde estás, en una tienda de deportes.
Mi madre: Yo no estuve 10 años, la saqué a tiempo. Y por lo menos ya tengo algo.
Yo: No son 10 años.
Me voy a echar un cigarrillo a escondidas y luego iré a la cama. Aquí ya solo queda la peque dormida en el sofá cama con los insufribles villancicos de Raphael, que cada año que pasa está más joven.
pereza
Qué pereza me da esto de las fiestas y los Barcelona-Real Madrid. Que si el partido del siglo por aquí, el partido del siglo por allá. Gracias a Dios que tenemos a Koeman echando a jugadores del equipo que lo hace todo más llevadero y menos monotema.
A partir de ahora los restaurantes indios también van a darme pereza después del atracón a pollo de ayer. En el restaurante no había nadie mas que nosotras, y el camarero era un pesado mirapezones (los de Lala) que no dejó de observarnos ni un minuto, así que tuve que disimular el asco que me daba aquella bebida de mango que tomé para postre.
Mañana nos vamos al pueblín. Me convertiré en una especie de Bridget Jones ( y no porque vaya a escribir demasiado... me parece) y fumaré a escondidas de mis abuelos. Voy a mirar posibles autobuses para volver a Gijón por si me enfadan. Me veo cenando un plato de lasaña precocinada sola...
A partir de ahora los restaurantes indios también van a darme pereza después del atracón a pollo de ayer. En el restaurante no había nadie mas que nosotras, y el camarero era un pesado mirapezones (los de Lala) que no dejó de observarnos ni un minuto, así que tuve que disimular el asco que me daba aquella bebida de mango que tomé para postre.
Mañana nos vamos al pueblín. Me convertiré en una especie de Bridget Jones ( y no porque vaya a escribir demasiado... me parece) y fumaré a escondidas de mis abuelos. Voy a mirar posibles autobuses para volver a Gijón por si me enfadan. Me veo cenando un plato de lasaña precocinada sola...
preludio
Me estoy poniendo un poco triste, y eso que hoy celebramos la Fiesta del Champán. Es que no se, las Navidades me aburren soberanamente y para estar todo el día metida en casa con el culo pegado a la calefacción, sinceramente prefiero ir a clase. Que tampoco es que hagamos gran cosa, la verdad, pero al menos puedo fumar entre hora y hora.
No se trata de estar deprimida porque tu novio sea francés (bueno, que sea francés no es un problema, el problema es que viva en Francia) día sí, día también, pero no se, yo al menos necesito un beso cada dos semanas.
Realmente no tengo planes para las Navidades, aunque sí se que pasaré Nochebuena y Navidad con mis hermanas. Eso me anima algo, pensar que inventaremos canciones y haremos coreografías en la cocina.
Voy a prepararme para la Fiesta del Champán. Oh espero que no haya que ir a ningún restaurante árabe, que me veo llegando a casa de madrugada y vaciando la nevera.
No se trata de estar deprimida porque tu novio sea francés (bueno, que sea francés no es un problema, el problema es que viva en Francia) día sí, día también, pero no se, yo al menos necesito un beso cada dos semanas.
Realmente no tengo planes para las Navidades, aunque sí se que pasaré Nochebuena y Navidad con mis hermanas. Eso me anima algo, pensar que inventaremos canciones y haremos coreografías en la cocina.
Voy a prepararme para la Fiesta del Champán. Oh espero que no haya que ir a ningún restaurante árabe, que me veo llegando a casa de madrugada y vaciando la nevera.
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He decidido tomarme un fin de semana de no hacer nada después de mis dos presentaciones orales entre semana. Tampoco estoy para mucho si tenemos en cuenta que el dolor de cabeza vuelve a estar aquí y que en la calle hace frío.
Ahora que se acerca el Gordo siento la necesidad de salir a la calle y comprar décimo tras décimo. No se. Es como si todos los números me hablaran. De momento este año no he tenido el ya típico sueño a lo Anthony Blake para adivinar el número, pero si lo tengo, no compraré el décimo porque nunca acierto, por lo que es altamente estúpido estar mencionando esto en mi diario.
Hoy, mientras veía al Sporting jugar, pensé en lo siguiente: hay un cambio en el equipo. El jugador que sale tiene tarjeta amarilla. Le sacan otra porque su equipo va ganando y él se toma su tiempo en abandonar el terreno de juego. Roja. Así que el otro jugador que estaba esperando para entrar, ponte que tras seis meses de lesión, se queda en el banquillo, no? Bueno, claro, qué tontería.
No se por qué estoy escribiendo si no me apetecía una mierda al empezary ahora mucho menos.
Ahora que se acerca el Gordo siento la necesidad de salir a la calle y comprar décimo tras décimo. No se. Es como si todos los números me hablaran. De momento este año no he tenido el ya típico sueño a lo Anthony Blake para adivinar el número, pero si lo tengo, no compraré el décimo porque nunca acierto, por lo que es altamente estúpido estar mencionando esto en mi diario.
Hoy, mientras veía al Sporting jugar, pensé en lo siguiente: hay un cambio en el equipo. El jugador que sale tiene tarjeta amarilla. Le sacan otra porque su equipo va ganando y él se toma su tiempo en abandonar el terreno de juego. Roja. Así que el otro jugador que estaba esperando para entrar, ponte que tras seis meses de lesión, se queda en el banquillo, no? Bueno, claro, qué tontería.
No se por qué estoy escribiendo si no me apetecía una mierda al empezary ahora mucho menos.
cómo pasar de la felicidad absoluta a hablar con objetos en tres días
Mat estuvo diez días en Asturias. Dos días estuvimos en un hotel de Gijón de dos estrellas. Nada que ver con aquel arrebato que me dio en agosto que nos llevó a uno de cuatro...
Otros cuatro los pasamos en la casa del pueblo. Puede parecer idílico, pero mi idea de romanticismo está muy lejos del suplicio de convivir con cientos (y no exagero) de moscas cuyos cadáveres cubrían las ventanas, una perra desquiciada que se escapaba a la mínima, saltos al muro que rodea la casa para poder entrar, y un cubo de agua por cisterna.
Así pues fue un alivio volver a Gijón, esta vez a mi casa donde no había nadie y disfrutar del contaminado regusto de la civilización.
Cuando él se marchó, estuve llorando algunas horas hasta que Lala me encontró con el albornoz rosa, el pijama de ositos y unos pelos tipo Einstein. Corrimos al Súper y al Día y compramos una botella de cava, una de baileys y otra de martini, por ocho euros, que se dice rápido, pero no se bebe tanto. El martini, sin ir más lejos, era Alvini.
Y así pasé el primer día. El segundo y el tercero con ojeras y odiando a la humanidad. Todo el mundo me parece estúpido y me revienta ver cómo algunas chicas de mi clase corren a sus teléfonos móviles al terminar la clase y dicen "cariños" y "vidas".
Cuando estoy en casa hablo sola. Bueno, no es exactamente cierto. Hablo con la vela del amor, mi fiel amiga. Me la compré en los chinos y cuando la enciendes las vibraciones de no se qué se expanden al universo, y eso, que no se, que es una vela del amor, cojones.
Para colmo hablo con ella en inglés que es la lengua en la que Mat y yo nos comunicamos y ayer a la una de la mañana ahí estaba yo, tirada en el sofá llorando y con la vela por testigo.
El puente se presenta jodido. Mañana trabajo en la tienda, ocho horitas reglamentarias hasta las nueve y media, hora en la que me refugiaré en la vela... y en mi nuevo ordenador portátil con conexión a Internet.
Hoy un señor de unos 70 años trató de ligar conmigo en un semáforo. Eres muy guapina, sería muy feliz teniéndote en mis brazos (!!!!!), tengo un piso por aquí cerca, podemos ir y pasar un buen rato. Encima era uno de esos semáforos que NUNCA acaban de ponerse en verde. Ag.
Otros cuatro los pasamos en la casa del pueblo. Puede parecer idílico, pero mi idea de romanticismo está muy lejos del suplicio de convivir con cientos (y no exagero) de moscas cuyos cadáveres cubrían las ventanas, una perra desquiciada que se escapaba a la mínima, saltos al muro que rodea la casa para poder entrar, y un cubo de agua por cisterna.
Así pues fue un alivio volver a Gijón, esta vez a mi casa donde no había nadie y disfrutar del contaminado regusto de la civilización.
Cuando él se marchó, estuve llorando algunas horas hasta que Lala me encontró con el albornoz rosa, el pijama de ositos y unos pelos tipo Einstein. Corrimos al Súper y al Día y compramos una botella de cava, una de baileys y otra de martini, por ocho euros, que se dice rápido, pero no se bebe tanto. El martini, sin ir más lejos, era Alvini.
Y así pasé el primer día. El segundo y el tercero con ojeras y odiando a la humanidad. Todo el mundo me parece estúpido y me revienta ver cómo algunas chicas de mi clase corren a sus teléfonos móviles al terminar la clase y dicen "cariños" y "vidas".
Cuando estoy en casa hablo sola. Bueno, no es exactamente cierto. Hablo con la vela del amor, mi fiel amiga. Me la compré en los chinos y cuando la enciendes las vibraciones de no se qué se expanden al universo, y eso, que no se, que es una vela del amor, cojones.
Para colmo hablo con ella en inglés que es la lengua en la que Mat y yo nos comunicamos y ayer a la una de la mañana ahí estaba yo, tirada en el sofá llorando y con la vela por testigo.
El puente se presenta jodido. Mañana trabajo en la tienda, ocho horitas reglamentarias hasta las nueve y media, hora en la que me refugiaré en la vela... y en mi nuevo ordenador portátil con conexión a Internet.
Hoy un señor de unos 70 años trató de ligar conmigo en un semáforo. Eres muy guapina, sería muy feliz teniéndote en mis brazos (!!!!!), tengo un piso por aquí cerca, podemos ir y pasar un buen rato. Encima era uno de esos semáforos que NUNCA acaban de ponerse en verde. Ag.





