No soy inteligente, soy una eminencia
Ayer compre mis billetes de autobús para ir desde Canterbury a Londres el próximo día 14, cuando vaya a pasar las Navidades a casa. Salgo a las 05.20 de la madrugada, así que cuando llegue a Asturias estaré hecha un trapo pero feliz.
Día de disgustos académicos: voy a recoger la nota de un ensayo y me dicen que no la tienen, que en no se que papel pone que no esta entregado.
Contesto que es imposible, que yo entregue el ensayo y que no puede ser, tiene que haber algún error. Me pongo nerviosa y valoro la opción de soltar unas lagrimillas que les conmuevan, pero finalmente aporto pruebas convincentes (una copia impresa de los mensajes enviados en mi correo, donde pueden leerse títulos de otros mensajes como "Muerte a Canterbury", "Tragicomedia en dos actos", " Tengo hambre", etc.
Al comprobar los elementos enviados veo que otro ensayo (el de la semana pasada, en este caso) solo ocupa 1K. Mande un email con mi nombre y el de la asignatura, pero sin archivos adjuntos, lo que viene a demostrar que, básicamente, soy una incompetente y que a mi la cabeza no me da pa mucho.
Son las 18:24 y acabo de recordar que hoy no comí. Se me olvido. Cuando estaba grabando en el laboratorio de traducción notaba que en los silencios de la cinta escuchaba mi barriga haciendo grunch grunch, pero... la verdad es que no lo relacione con el hecho de tener hambre.
Como he dicho hoy es uno de esos días en los que me luzco y mi inteligencia queda patente.
Ahora me voy a casa porque a) tengo que comer algo y b) ya que se lo prometí a Marie, no me queda más remedio que... ir a la discoteca. Dios. A ver que armo en lo que queda de día
Comentario:
Échate colonia no te pase como a mí :P
Comentario:
Mira, al final se van a resolver los problemas académicos y, coño , ¿por qué no ir a la discoteca? Yo voy a comer algo antes de ponerme a escuchar el parti y... bueno, ya me contarás, jeje.





