logotipo

img_google
Joven soltera punki metalera
babayaes
Sindicación
 
ligero golpe de suerte
Varios propósitos de los que escribí en la entrada anterior ya están cumplidos o van camino de estarlo.
Por ejemplo he acentuado mi lado más frívolo y ya tengo la camiseta ideal de la muerte y unas bonitas bailarinas de color bronce (puede sonar terrible, pero son guapas) que desde hace años han sido mi sueño frustrado. La idea número uno, la de ir al médico por todo eso de que estoy triste, se llevará a cabo mañana a las 09:40 cuando entre en la consulta de mi médico de cabecera y le cuente mis desgracias. La verdad es que me da bastante vergüenza, pero bueno, quizás sea divertido.

Estoy teniendo una semana santa movida, en el sentido de que apenas paro en casa. Incluso se podría decir que la estoy aprovechando académicamente porque estudio Historia de la lengua inglesa. La Crónica anglosajona es curiosa y tan predecible como yo: un rey inglés lleva sus tropas (se here) a una ciudad y se queda con ellas allí todo el invierno (middan wintra). Un señor llega, hacen la guerra, hay una gran matanza (micel wael), alguien asesina (ofslaegen) a otro, y todos juntos van al lugar de la matanza (waelstowe), y se cambia de rey (cyning). Apasionante.

El sábado salí con Angie y Lala, estuvo bien, aunque regresamos pronto a casa. No estaba demasiado borracha.
El domingo vi a Xuxú en Oviedo y tomamos unos vinos en un bar precioso. Luego llegaron las sidras, y...bueno, al llegar a Gijón de vuelta mi sexto sentido me decía que la suerte estaba rondándome, así que fui a parar a un bingo, en el que me senté en zona de no fumadores y eché un cigarrillo, hasta que caí en la cuenta de que sobre la mesa había una pegatina grande con un pitillo tachado. Después de seis cartones, decidí abandonar el lugar, lamentándome de mi jodida mala suerte. Eso sí, al llegar a casa comprobé que tenía algunos aciertos en el quinigol que me permitirían cobrar 3.20. Lo de la suerte rondándome debía ser eso.

Hoy quedé con Cristina para tomar algo y también con El Profeta. Dimos paseos por Cimavilla, hablamos, nos reimos...todo muy bien, así que la mala leche desapareció. Así, como por arte de magia.

Oh, mierdolin, y ¿qué coño le digo mañana a la sosainas borde de mi médico si hoy ya estoy contenta?
Mañana...EL DIAGNÓSTICO Y MI RIDÍCULO EN EL MÉDICO.
 
Comentario:
Niñaaaaaaaaaaa, dame algo.
 
Comentario:
Jo, yo quiero enterarme del diagnóstico del médico antipático. Veo que me has hecho caso y has pedido hora prontito: antes de que lleguen los jubilados en tropel para decirle que tienen dolores aquí y allá. Sabia decisión ;)
No