mi primer grafitti
Mi primer grafitti fue cuando yo estaba en primero de EGB, no se, ¿seis años?.
En casa no me dejaban decir palabrotas (normal), así que mis maledicencias se limitaban a jolines, jopé y similares. Pero aquel día, en el patio del recreo, escribí Puta en la pared. No me preguntes por qué. Entonces aquella chica de la que no recuerdo el nombre dijo aquello de: señooooo, Alba ha escrito peuteaaaaaaa.
Y me quedé castigada el resto del recreo.
Me gusta escribir en los sitios. En las paredes de mi casa también dibujaba casas, perros y conejos. Luego llegaba la zapatilla en el culo y la escoba cuando me hice mayor. Ahora, que ya he descubierto que los plastidecor no se quitan de la pared con goma, escribo post its.
El de hoy era:
Queridos abuelos:
He quedado con dos ex compañeras de facultad. No temais, son de buena familia. Por cierto, hoy tuve un examen y me salió brillante, para variar. Espero recompensa en metálico.
Vuestra nieta que os quiere.
Y con todo esto quiero decir que en la vida hay que tener cara. Cara suficiente como para hacer un examen decente aún sin haber estudiado, cara como para sacar el libro escrito por el profesor y copiar absolutamente todos los verbos (porque ahora ya no me pillan ni me castigan sin recreo) cuando el profesor-autor está delante. Mucho más excitante.
En otro orden de cosas hoy estoy contenta. Serán las vitaminas, o la ayuda del glosario a la hora de traducir el texto del examen, o la cerveza con Cris y Lakshmi, a lo mejor no todo es tan malo ni mi futuro tan negro, o a lo mejor me da igual que te relaciones con burdas ordinarias, a lo mejor porque ayer en la mesa de la cocina en lugar de las Páginas Amarillas en el apartado Psicólogos me encontré cien euros. Para mi.
Hasta mañana.
En casa no me dejaban decir palabrotas (normal), así que mis maledicencias se limitaban a jolines, jopé y similares. Pero aquel día, en el patio del recreo, escribí Puta en la pared. No me preguntes por qué. Entonces aquella chica de la que no recuerdo el nombre dijo aquello de: señooooo, Alba ha escrito peuteaaaaaaa.
Y me quedé castigada el resto del recreo.
Me gusta escribir en los sitios. En las paredes de mi casa también dibujaba casas, perros y conejos. Luego llegaba la zapatilla en el culo y la escoba cuando me hice mayor. Ahora, que ya he descubierto que los plastidecor no se quitan de la pared con goma, escribo post its.
El de hoy era:
Queridos abuelos:
He quedado con dos ex compañeras de facultad. No temais, son de buena familia. Por cierto, hoy tuve un examen y me salió brillante, para variar. Espero recompensa en metálico.
Vuestra nieta que os quiere.
Y con todo esto quiero decir que en la vida hay que tener cara. Cara suficiente como para hacer un examen decente aún sin haber estudiado, cara como para sacar el libro escrito por el profesor y copiar absolutamente todos los verbos (porque ahora ya no me pillan ni me castigan sin recreo) cuando el profesor-autor está delante. Mucho más excitante.
En otro orden de cosas hoy estoy contenta. Serán las vitaminas, o la ayuda del glosario a la hora de traducir el texto del examen, o la cerveza con Cris y Lakshmi, a lo mejor no todo es tan malo ni mi futuro tan negro, o a lo mejor me da igual que te relaciones con burdas ordinarias, a lo mejor porque ayer en la mesa de la cocina en lugar de las Páginas Amarillas en el apartado Psicólogos me encontré cien euros. Para mi.
Hasta mañana.
Comentario:
Tiempo al tiempo, joven. Ya le nombraré. Uy, ya me explicarás lo de la compra esa, que quizás me interese. Besos en la perilla inexistente.
Comentario:
Yo compré el Proyecto de Fin de Carrera por 40 euros. Me pusieron sobresaliente, e incluso me animaron a proseguirlo con una tesis.
No me has nombrado, bastarda. Grgrgrgrgr.
No me has nombrado, bastarda. Grgrgrgrgr.





