coge el dinero y corre
A la hora de comer vinieron Angie y Lala con dos bolsas de ensalada ya preparada (vagancia) y unas botellas de vino (vicio). Llegué al trabajo borracha, algo que está muy mal pues te entra la risa floja en ocasiones y un sopor difícil de combatir, mucho menos con el sempiterno disco de chill out que suena durante las ocho horas.
Hoy cobré mi sueldo. Mi Jefecillo me llevó al baño y después de darme el dinero me dijo: Gracias, Alba.
No, no había habido ningún intercambio sexual.
Yo me quedé muda tres segundos pensando por qué me daba las gracias, hasta que miré los billetes y dije: No, gracias a ti...
Él insistió: No, en serio, gracias a ti.
No, no había habido ningún intercambio sexual.
¿Gracias a mi por qué? ¿Por ser como soy?
Dinero en mano y más contenta que una niña con zapatos nuevos (¿se dice así?) al salir media hora antes (mi Jefecillo debe estar enfermo) me encaminé a casa asida fuertemente a mi bolso. Todos me parecían posibles ladrones, veía la malicia de Julián Muñoz en cada uno de ellos, les imaginaba entrando en casa con mi sueldo metido en una bolsa de basura. Finalmente nadie me robó, claro, no voy a tener tan mala suerte.
Um, me encanta estar sola en casa.
Mañana quizás vengan Lala y Angie de nuevo a comer a casa. Luego las dejo quedarse solas y aprovechan para echarse siestas. Hoy cuando volví de noche hasta Angie había tenido el detalle de hacerme la cama y de recogerme la mesa de la cocina. Es contradictorio que en casa sea una vaga para estas cosas y luego en el curro parezca tener ocho manos cuando me lo propongo.
La crema antiojeras con pepino de mi abuela es mano de santo.
Hoy cobré mi sueldo. Mi Jefecillo me llevó al baño y después de darme el dinero me dijo: Gracias, Alba.
No, no había habido ningún intercambio sexual.
Yo me quedé muda tres segundos pensando por qué me daba las gracias, hasta que miré los billetes y dije: No, gracias a ti...
Él insistió: No, en serio, gracias a ti.
No, no había habido ningún intercambio sexual.
¿Gracias a mi por qué? ¿Por ser como soy?
Dinero en mano y más contenta que una niña con zapatos nuevos (¿se dice así?) al salir media hora antes (mi Jefecillo debe estar enfermo) me encaminé a casa asida fuertemente a mi bolso. Todos me parecían posibles ladrones, veía la malicia de Julián Muñoz en cada uno de ellos, les imaginaba entrando en casa con mi sueldo metido en una bolsa de basura. Finalmente nadie me robó, claro, no voy a tener tan mala suerte.
Um, me encanta estar sola en casa.
Mañana quizás vengan Lala y Angie de nuevo a comer a casa. Luego las dejo quedarse solas y aprovechan para echarse siestas. Hoy cuando volví de noche hasta Angie había tenido el detalle de hacerme la cama y de recogerme la mesa de la cocina. Es contradictorio que en casa sea una vaga para estas cosas y luego en el curro parezca tener ocho manos cuando me lo propongo.
La crema antiojeras con pepino de mi abuela es mano de santo.
Comentario:
Jajaja, yo Alba, tampoco entiendo eso. No me extraña que hayas puntualizado lo de los intercambios sexuales xq el sitio pa cobrar...Belén tampoco entiendo lo de los regalos pa los nietos, qué tiene q ver eso con el baño?. Ahhhhh, me tocó en gemelas y no se que es una gemela...mañna voy a ir por la mañna a que me expliquen qué narices tengo que hacer...vaya suerte que tengo tb joer!!ya me podía haber tocao por lo menos en gemelas de ochenta mil euros donde no vaya nadie a apostar, pero no, me va a tocar en las de dos euros que irá tó Cristo. SOS!!
Comentario:
sigo sin entender xq te da el dinero en el baño... ske me veo yo misma cobrando en los baños chungos esos de la feria y me niego, ¿eh? q las abuelas van ahí con el cuento de llevar regalinos pa los nietos y a la q te descuidas fijo q ¡zas! te lo mangan en un descuido.





