me paso al brunch
Escuchando La Casa Azul bailando sobre la silla.
Vengo de la playa, aún tengo los pantalones en modo pirata, las chanclas llenas de arena y el regustillo de la cerveza Aguila Negra. La verdad es que Angie hizo una compra sublime con esas dos litronas baratas. Me trajo de casa, además, un bocata preparado por ella de tortilla de jamón york para cuando saliera de trabajar. Muy atento por su parte.
Comimos un helado cada una (novedad: hoy me cambié al plátano, pero con trozos de chocolate, claro) y vimos el mercadillo que está puesto cerca de Poniente. Nos compramos una pulsera de cuero para cuando estemos separadas y esos patetismos.
Como decía ayer hoy era el turno del Arrebato y escuchar, lo que se dice escuchar, escuchamos poco, porque nos ponemos lejos del barullo (¿barullo es asturianu o español?). Puedo confirmar y confirmo que el señor llevaba su diadema habitual de hortera de bolera.
Gente en la playa con la camiseta del Sporting que hoy ganó el derbi contra el Oviedo. Ja, lástima no haber estado allí cantando himnos ofensivos.
Otra vez son las dos y media y no tengo ni gota de sueño. Me veo hasta las cinco de la mañana dando vueltas por la casa, como ayer. Eso sí, espero que nadie me despierte a la una de la tarde en una de esas jodidas llamadas diplomáticas que hace la gente de mañana en mañana.
Mi dieta es cada vez peor, y exceptuando el bocata que Angie me preparó, hoy me alimenté de arroz basmati del que calientas en un minuto en el microondas (esa rapidez me vino bien para no llegar tarde al trabajo) mezclado con bizcocho Mildred, Colacao y zumo de frutas.
En definitiva, que me paso al brunch, fijate tu. Una es así de moderna... mezclando el desayuno con la comida a la una y media de la tarde.
Mañanaen los conciertos de Poniente toca eh... déjame ver...un tal Cheikh Lo. Muy famoso en su casa a la hora del brunch, sí.
Vengo de la playa, aún tengo los pantalones en modo pirata, las chanclas llenas de arena y el regustillo de la cerveza Aguila Negra. La verdad es que Angie hizo una compra sublime con esas dos litronas baratas. Me trajo de casa, además, un bocata preparado por ella de tortilla de jamón york para cuando saliera de trabajar. Muy atento por su parte.
Comimos un helado cada una (novedad: hoy me cambié al plátano, pero con trozos de chocolate, claro) y vimos el mercadillo que está puesto cerca de Poniente. Nos compramos una pulsera de cuero para cuando estemos separadas y esos patetismos.
Como decía ayer hoy era el turno del Arrebato y escuchar, lo que se dice escuchar, escuchamos poco, porque nos ponemos lejos del barullo (¿barullo es asturianu o español?). Puedo confirmar y confirmo que el señor llevaba su diadema habitual de hortera de bolera.
Gente en la playa con la camiseta del Sporting que hoy ganó el derbi contra el Oviedo. Ja, lástima no haber estado allí cantando himnos ofensivos.
Otra vez son las dos y media y no tengo ni gota de sueño. Me veo hasta las cinco de la mañana dando vueltas por la casa, como ayer. Eso sí, espero que nadie me despierte a la una de la tarde en una de esas jodidas llamadas diplomáticas que hace la gente de mañana en mañana.
Mi dieta es cada vez peor, y exceptuando el bocata que Angie me preparó, hoy me alimenté de arroz basmati del que calientas en un minuto en el microondas (esa rapidez me vino bien para no llegar tarde al trabajo) mezclado con bizcocho Mildred, Colacao y zumo de frutas.
En definitiva, que me paso al brunch, fijate tu. Una es así de moderna... mezclando el desayuno con la comida a la una y media de la tarde.
Mañanaen los conciertos de Poniente toca eh... déjame ver...un tal Cheikh Lo. Muy famoso en su casa a la hora del brunch, sí.





