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بسم الله
Insurrecta
Acerca de
la que lee y la que lucha. Acerca de la que es y va siendo. De la que fui y de la que seré. En defininiva... Acerca de la que lees, desde probablemente TAN lejos o quizá TAN cerca. Solo lo sabemos tú y yo o quizá... solo unx de lxs dos.
Sindicación
 
Un paso más a tijeretazo.
Todas las cosas tienen su principio y también su fin. Todas las cosas nacen y después mueren. Es la ley de la existencia. Nacer, morir, renacer...Y para nacer hay que morir, como hay que morir para renacer. Mis pasos se detienen en este punto, no tengo más que ofrecer aquí, en este, el que ha sido mi espacio de irrupción, de desahogo. Es curioso como las palabras a veces te piensan a tí y no al reves como creemos. Qué vivas y sabias ellas, nuestras palabras, traicioneras, amables, bastardas a veces...hijas del amor y de olvido, de la esencia y la coexistencia.
Mis pies dicen hasta aquí y es que así lo dice mi cabeza y también mi cuerpo a quien debo escuchar más por sabio, por paciente.
Os dejo aquí, en el mismo sitio donde os cogí y os utilicé. Dejó también los ojos y una parte de mí, un peso o muchos, que no quiero llevar más en la espalda, porque pesa, porque no toca, no me corresponde. Tengo ganas de hacer y hacerme sin obstáculos y este lo es aunque dejará de serlo en breve.
Nos veremos a la vuelta de la esquina o en cualquier paisaje que no sea articial, quizá en el arcoiris o en una estrella o en uno de tus pensamientos.

Gracias a lxs q m habéis arropado este pequeño gran tiempo con vuestros comentarios.

Lo dicho; Nos vemos...aunque no nos miremos.

Paz.
 
Liberation.
Atada de pies y manos. Cómo verbalizar todo esto sin que parezca la locura que no es. Le echo de menos y le siento...lejos. Tantas cosas que explicar que al final creo que no explicaré ninguna. El manifiesto decía: Ócupa-te y no preocupa-te. Marcusse me da vueltas en la cabeza y lo operacionalizaré en mis letras.
Él se llama Amin. A-min. AMIN. Y le echo tanto de menos ...
 
Marzo.
No se si apagar la luz. Estas cosas quizá sepan mejor en la intimidad. Creo que la voy a apagar, sí, definitivamente. ¡Que grandes los aires nocturnos de marzo!. Que grande y viva me siento...Contaminan de belleza. Si la inhalación tubiera un nombre que describiera el proceso lo escribiría...
Que belleza, que sensación. Sensación nocturna de los aires de marzo...
En mi corazón ya es primavera.

 
Huecos.
Tras la irrupción, deconstrucción. Perdí lo que escribí, siempre lo pierdo y es un acto voluntario. Él en cambio lo guarda todo. Yo antes también lo hacía hasta que alguien decidió vaciar mis cajones por mí. En ellos había cosas muy importantes como un llavero horrible de un esqueleto que me tocó comprando un foskito y que nunca usé. Creo que le quería porque lo conseguí en uno de esos viajes cortos con mi padre. Recuerdo que vino mi amigo Raul y a él no le tocó nada con su foskito...entonces fue todo un acontecimiento. Tocó y me tocó a mí. ¡Bien!.
Lo encontramos en la basura, con el resto de mis otras cosas que nunca usaba pero quería. Creo que era el tercer cajon el mío. En el de arriba los cubiertos, el segundo el de los trapos de cocina y el tercero era el mío. Tenía cajón propio y tenía la seguridad de que las cosas que estaban en ese cajon estarían siempre seguras.
Por aquel entonces Raul, Edu y yo íbamos por la calle haciendo el pino, yo me inventaba historias increibles de quienes íbamos a ser o de lo que éramos cuando no eramos nosotros mismos y ellos dos me creían, eran mis amigos, especialmente Rulo (a los 6 años decidió que era Rulo, ni Raul, ni comegomas de nata cuadradas, ni el chico que se comía los mocos. Él era Rulo, super Rulo). Seguro que Isabel, su madre, todavía le llama así.
Rulo y yo siempre mentíamos y decíamos que eramos primos porque siempre nos decían la estupidez de que éramos novios y como nos acosaban tanto optamos por hacernos familia: "Somos primos, decíamos y los primos nunca pueden ser novios ni se casan". Nos fastidiaba mucho que nos dijeran lo que eramos, a mi especialmente. Qué sabian ellxs.
Durante unos meses a nosotros tres y a unos cuantos más qu eno recuerdo, nos dió por fisgar las bolsas de los contenedores de basura. Mirábamos las bolsas de fuera y a veces había premio porque había juguetes rotos de otros niños y era como encontrar el tesoro de la isla secreta. Y tan secreta, no decíamos ni pío de dónde venían los juguetes. "¿Que os los habéis encontrado" "no mintáis, eh, que nos enfadamos mucho cuando contáis mentiras".
El caso es que no mentíamos, los encontrábamos lo que nunca sabían las madres era dónde.
Hasta que llegó el día y Edu y Rulo me avisaron que había premio, que bajara al contenedor y allí me fui con mis gafitas y con mi coletita a paso rumbero y con el nerviosismo que caracteriza a alguien que espera una buena sorpresa.
Lo que encontré fueron cosas muy parecidas a las mías entonces no me quería quedar con nada porque ya las tenía, se repartía entre dos: Rulo y Edu, Edu y Rulo. Hasta que le ví, le ví y pensé que como aquel, como aquel llavero no podía haber ninguno porque tocó. Me tocó a mi y nadie más en el mundo podía tener uno igual ... Se lo quedó Edu.
Ese día no me quedé con nigun juguete y nunca más bajé a los contenedores. Respecto a mi cajon, ya se sabe. Quedó vacio.
 
Porque nosotrxs no somos así.
Ahora entiendo cuando Aita me decía: "Hay gente que es capaz de vender a su madre". Entonces no, no lo entendía pero sabía que me decía la verdad porque mi padre nunca en su vida me ha mentido en las cosas importantes y cuando decía ésta ponía pose de ser la cosa más importante del mundo. Además ponía una cara que bailaba entre enfadada y triste, eran momentos amargos que pasaban cuando yo le decía cualquier cosa y acababamos riendo. A veces decir cualquier cosa es importante aunque sea la mayor chorrada del mundo. Sobre todo es importante cuando descubres el rostro de alguien triste o enfadado o también cuando te descubres a ti misma así, en ese estado que solo te saben hacer estar ese tipo de gente...
La gente que es capaz de vender a su madre.