San Seacabó
Bueno, pues el pato Lucas ya se ha quedado a gusto. Nos ha endosado 3 nuevas películas y multitud de horas de publicidad y la cosa parece que al fin terminado. Los Sith se han vengado, Luke y Leia ya han nacido y ese chavalín de las melenas en plena edad del pavo ya se ha convertido en el más malo malote de la galaxia.
¿Qué tal es este tercer capítulo? Pues yo diría que, dadas las circunstancias y teniendo en cuenta las 4 horas largas desperdiciadas entre el primer y segundo episodio, Lucas sale moderadamente bien parado del asunto. De acuerdo, sigue siendo un guionista chapucero (hablaremos de ello más adelante). Sí, su talento para la dirección de actores es inexistente y, por supuesto, la glorificación del "hazlo-digital-aunque-no-quede-del-todo-bien" alcanza su paroxismo en esta tercera parte.
Pero el tema es que, en esta ocasión, es más facil hacer la vista gorda con la multitud de desatinos de la película porque, a diferencia de los capítulos anteriores, esta "Venganza de los Sith" tiene una historia interesante que contar. De acuerdo, está narrada de una manera sorprendentemente torpe en ciertos puntos, pero al menos hay cierto sentido de drama ligado al conjunto de lo que vemos.
Uno de los problemas principales de "La Amenaza Fantasma" y de "El Ataque de los Clones" es que, en realidad, no cuentan nada interesante. No ocurría nada reseñable en aquellas películas, si exceptuamos el paulatino ascenso al poder de Palpatine. En realidad, el público no quería (ni necesitaba) saber de donde salía Anakin, ni mucho menos de la existencia de personajes tan prescindibles como el Conde Dooku, Jar Jar Binks, Darth Maul o los jerifaltes de esa estúpida "Federación de Comercio".
Afortunadamente, en esta ocasión, la historia se centra, en su mayor parte, en la línea dramática en que todos los seguidores estaban realmente interesados: la corrupción definitiva de Anakin.
Problema 1: Debido a un pavoroso error de casting, el encargado de dar vida a un personaje aparentemente tan complejo como Anakin Skywalker es, ya desde el episodio anterior, Hayden Christensen (un actor de por sí limitado, dirigido por un "as" de la dirección de actores como es Lucas). Me dan escalofríos de satisfacción solo de pensar lo que podría haber hecho Christian Bale con el personaje.
Problema 2: El guión solventa la mayoría de las papeletas de la manera más chapucera posible. La actitud de Anakin no progresa de una manera mínimamente creible (la razón que se da para su paso definitivo al lado oscuro es muy, muy tramposa, y ello da lugar a una serie de escenas ciertamente sonrojante, con Christensen poniendo unas caras de "malo malísimo" bastante tristes.
Problema 3: Esa maldita manía de Lucas por atar todos los cabos, incluso lo que no necesitan ser atados. Y su obsesión por meter con calzador a un montón de los antiguos personajes...y es que...¿qué necesidad había de meter a Chewbacca en este fregado? Pues supongo que la misma que para meter a R2-D2, C3PO o Bobba Fett: NINGUNA.
Problema 4: Pequeños detalle nada creibles, del estilo de:
- ¿Por qué Obi Wan no remata a su "amigo del alma" Anakin, para ahorrarle sufrimiento, y prefiere dejarle a su suerte para que se churrasque bien churrascadillo? Va a resultar que el bueno de Ben era un poco hijo de puta, al fin y al cabo...
- ¿Por qué todo el mundo aplaude cuando Palpatine proclama la instauración del Imperio? Si a todo el mundo le gustaba tanto la idea...¿para que se molesta Sidious en montar semejante complot? ¿No podía haber preguntado antes a alguien, hacer una encuesta de intención de voto mediante Sigma 6 o algo así?
- Cuando Mace Windu acude acompañado de otros tres "maestros jedis" al encuentro de Palpatine...¿cómo es que estos mueren tan deprisa? ¿Donde se habían sacado el Título de Jedi? ¿ En la F.P.?
- ¿Nadie se dió cuenta de que ese grito de ¡¡NOOOOO!! que da Vader al final es más propio de "La Loca Historia de las Galaxias" que de una película de STAR WARS seria?
- Hablando de Vader...¿soy al único al que le ha parecido ridículo el momento "FrankenVader" justo cuando este se libera de las correas? Por un momento, eché de menos a Marty Feldman y a Gene Wilder.
- ¿Qué es eso de "no me ataques, Anakin, que estoy en terreno alto y tengo ventaja"?
- ¿De quien fue la fabulosa idea de montar a Obi Wan encima de una iguana gigante?
Pues bueno, pese a todas estas cosas (y a muchas otras), me sorprendí a mi mismo disfrutando bastante con el pastiche galáctico.
Al fin y al cabo:
- Lucas ha conseguido una película con ritmo (y eso es decir mucho despues de ver las dos anteriores).
- Las interpretaciones del reparto parecen haber mejorado un poco esta vez. La (breve) relación de amor entre Anakin y Padme, lejos de ser creible, da más el pego que en toda la película anterior. Y los momentos más intimistas en que Ian McDiarmid tiene oportunidad de darle peso a su personaje (principalmente antes de su transformación), se situan facilmente entre lo mejorcito de las dos trilogías. Ewan McGregor consigue, finalmente, infundir algo de calor en su hasta ahora soso personaje.
- Los efectos visuales son, en su mayor parte, asombrosos. La dirección artística es, como de costumbre, irreprochable. Y John Williams sigue en plena forma.
- En cierto modo, se recupera un espíritu épico que las dos anteriores entregas estaban pidiendo a gritos. Y, aunque de aquella manera, al fin se cuenta la historia que todo el mundo quería ver.
- Los diferentes duelos jedi son, de lejos, los mejores de toda la saga.
- Lo poquísimo que podemos ver del planeta wookie es verdaderamente digno de ser visto (y ampliado en el futuro DVD). Para una batalla con una pinta sobresaliente...¡y dura un minuto!
En definitiva, una auténtica ocasión desperdiciada (con un guionista medianamente hábil esta podría haber sido fácilmente la película más interesante de la saga), pero, pese a ello, un importante paso adelante con respecto a los dos episodios anteriores. Una lástima, porque justo cuando la cosa comenzaba a mostrarnos resquicios de lo que podría haber sido...va y se acaba. Otra vez será...
¿Qué tal es este tercer capítulo? Pues yo diría que, dadas las circunstancias y teniendo en cuenta las 4 horas largas desperdiciadas entre el primer y segundo episodio, Lucas sale moderadamente bien parado del asunto. De acuerdo, sigue siendo un guionista chapucero (hablaremos de ello más adelante). Sí, su talento para la dirección de actores es inexistente y, por supuesto, la glorificación del "hazlo-digital-aunque-no-quede-del-todo-bien" alcanza su paroxismo en esta tercera parte.
Pero el tema es que, en esta ocasión, es más facil hacer la vista gorda con la multitud de desatinos de la película porque, a diferencia de los capítulos anteriores, esta "Venganza de los Sith" tiene una historia interesante que contar. De acuerdo, está narrada de una manera sorprendentemente torpe en ciertos puntos, pero al menos hay cierto sentido de drama ligado al conjunto de lo que vemos.
Uno de los problemas principales de "La Amenaza Fantasma" y de "El Ataque de los Clones" es que, en realidad, no cuentan nada interesante. No ocurría nada reseñable en aquellas películas, si exceptuamos el paulatino ascenso al poder de Palpatine. En realidad, el público no quería (ni necesitaba) saber de donde salía Anakin, ni mucho menos de la existencia de personajes tan prescindibles como el Conde Dooku, Jar Jar Binks, Darth Maul o los jerifaltes de esa estúpida "Federación de Comercio".
Afortunadamente, en esta ocasión, la historia se centra, en su mayor parte, en la línea dramática en que todos los seguidores estaban realmente interesados: la corrupción definitiva de Anakin.
Problema 1: Debido a un pavoroso error de casting, el encargado de dar vida a un personaje aparentemente tan complejo como Anakin Skywalker es, ya desde el episodio anterior, Hayden Christensen (un actor de por sí limitado, dirigido por un "as" de la dirección de actores como es Lucas). Me dan escalofríos de satisfacción solo de pensar lo que podría haber hecho Christian Bale con el personaje.
Problema 2: El guión solventa la mayoría de las papeletas de la manera más chapucera posible. La actitud de Anakin no progresa de una manera mínimamente creible (la razón que se da para su paso definitivo al lado oscuro es muy, muy tramposa, y ello da lugar a una serie de escenas ciertamente sonrojante, con Christensen poniendo unas caras de "malo malísimo" bastante tristes.
Problema 3: Esa maldita manía de Lucas por atar todos los cabos, incluso lo que no necesitan ser atados. Y su obsesión por meter con calzador a un montón de los antiguos personajes...y es que...¿qué necesidad había de meter a Chewbacca en este fregado? Pues supongo que la misma que para meter a R2-D2, C3PO o Bobba Fett: NINGUNA.
Problema 4: Pequeños detalle nada creibles, del estilo de:
- ¿Por qué Obi Wan no remata a su "amigo del alma" Anakin, para ahorrarle sufrimiento, y prefiere dejarle a su suerte para que se churrasque bien churrascadillo? Va a resultar que el bueno de Ben era un poco hijo de puta, al fin y al cabo...
- ¿Por qué todo el mundo aplaude cuando Palpatine proclama la instauración del Imperio? Si a todo el mundo le gustaba tanto la idea...¿para que se molesta Sidious en montar semejante complot? ¿No podía haber preguntado antes a alguien, hacer una encuesta de intención de voto mediante Sigma 6 o algo así?
- Cuando Mace Windu acude acompañado de otros tres "maestros jedis" al encuentro de Palpatine...¿cómo es que estos mueren tan deprisa? ¿Donde se habían sacado el Título de Jedi? ¿ En la F.P.?
- ¿Nadie se dió cuenta de que ese grito de ¡¡NOOOOO!! que da Vader al final es más propio de "La Loca Historia de las Galaxias" que de una película de STAR WARS seria?
- Hablando de Vader...¿soy al único al que le ha parecido ridículo el momento "FrankenVader" justo cuando este se libera de las correas? Por un momento, eché de menos a Marty Feldman y a Gene Wilder.
- ¿Qué es eso de "no me ataques, Anakin, que estoy en terreno alto y tengo ventaja"?
- ¿De quien fue la fabulosa idea de montar a Obi Wan encima de una iguana gigante?
Pues bueno, pese a todas estas cosas (y a muchas otras), me sorprendí a mi mismo disfrutando bastante con el pastiche galáctico.
Al fin y al cabo:
- Lucas ha conseguido una película con ritmo (y eso es decir mucho despues de ver las dos anteriores).
- Las interpretaciones del reparto parecen haber mejorado un poco esta vez. La (breve) relación de amor entre Anakin y Padme, lejos de ser creible, da más el pego que en toda la película anterior. Y los momentos más intimistas en que Ian McDiarmid tiene oportunidad de darle peso a su personaje (principalmente antes de su transformación), se situan facilmente entre lo mejorcito de las dos trilogías. Ewan McGregor consigue, finalmente, infundir algo de calor en su hasta ahora soso personaje.
- Los efectos visuales son, en su mayor parte, asombrosos. La dirección artística es, como de costumbre, irreprochable. Y John Williams sigue en plena forma.
- En cierto modo, se recupera un espíritu épico que las dos anteriores entregas estaban pidiendo a gritos. Y, aunque de aquella manera, al fin se cuenta la historia que todo el mundo quería ver.
- Los diferentes duelos jedi son, de lejos, los mejores de toda la saga.
- Lo poquísimo que podemos ver del planeta wookie es verdaderamente digno de ser visto (y ampliado en el futuro DVD). Para una batalla con una pinta sobresaliente...¡y dura un minuto!
En definitiva, una auténtica ocasión desperdiciada (con un guionista medianamente hábil esta podría haber sido fácilmente la película más interesante de la saga), pero, pese a ello, un importante paso adelante con respecto a los dos episodios anteriores. Una lástima, porque justo cuando la cosa comenzaba a mostrarnos resquicios de lo que podría haber sido...va y se acaba. Otra vez será...
Conspiraciones Cotidianas
No se si es el aburrimiento propio de esta época del año o que mi cerebro ha empezado a derretirse antes de tiempo, pero resulta que me ha dado por pensar más de lo habitual. Y eso es un problema, porque cuando pienso más de lo habitual me da por encontrarles un sentido absurdo a según que cosas. El mundo real se convierte en un terreno abonado para que mis temores más profundos crezcan, atraidos por el solete que empieza a asomar arriba, muy arriba.
Y es justo en temporadas como esta que me da por revelar al mundo "conspiraciones cotidianas", pequeños pactos y hechos que la mayoría de la gente desconoce, quizá por su completa inexistencia.
Hoy, Indescriptibles, os voy a desvelar 3 Grandes Verdades:
EL PELUCHE DEL FIN DEL MUNDO
A nadie se le escapa que el negocio más floreciente a casi cualquier nivel (en lo que al globo terráqueo se refiere) es el de los peluches. Basta con comprar uno de esos suaves y entrañables personajillos para que nos claven 50, 200 o 500 € sin ningun tipo de vergüenza.
Pero el precio, amigos míos, es tan solo la punta del iceberg.
Y es que, cada vez que compramos un peluche, estamos ayudando a acelerar la invasión. Los ácaros, temibles criaturas con ansias de poder, conspiran para llegar a dominar el mundo. Millares de ellos se esconden en las tupidas melenas de cada uno de los peluches que se venden en el planeta. Los fabricantes del producto, por supuesto, lo saben. Pero callan. Los ácaros les han prometido un trato de favor cuando la Humanidad entera sea esclavizada y obligada a morder el polvo (nunca mejor dicho). Así que la próxima vez que metais un peluche en vuestra casa, recordad mis palabras: Estareis metiendo un Caballo de Troya.
¿HERMANOS? ¡¡ AMOS, ANDA !!
Da igual lo que os diga Fernandisco, da igual lo que aullara el difunto Joaquín Luqui. Y da igual que todos los medios sigan incurriendo en el mismo error. Hacedme caso a mí y confiad en esta verdad fundamental:
El tipo de las gafas de "The Corrs" no es hermano de las tres morenazas irlandesas.
Según mis fuentes, el sempiterno guitarrista no es más que un demonio menor perteneciente al tercer círculo del Infierno. Las hermanas Corr (que, como todo el mundo sabe, descienden de un ascentral clan de poderosos druidas) lo convocaron por error durante el transcurso de una ceremonia de bienvenida al solsticio de invierno.
Él les prometió fama y éxito a cambio de que las tres hermanas le obsequiasen con continuas orgías e incestuosos espectáculos lésbicos. Todo el mundo conoce el resto de la historia.
LEE HARVEY KENNEDY & COMPANY
Existen multitud de teorías acerca del "asesinato" de JFK, pero amigos, ninguna es cierta. Para conocer la verdad es preciso remontarse a la juventud del presidente, a una tarde de domingo en que visitó por primera vez un circo.
Tan fascinado quedó por ese mundo de fantasía, riesgo y diversión que volvió multitud de veces a visitar a Billy Ray Joy, uno de los trabajadores del espectáculo (que ya por aquel entonces comenzaba a dar señales de decadencia). El Señor quiso llevarse a Billy Ray antes de tiempo, pero este le hizo jurar al joven JFK que haría todo lo posible por hacerle comprender al mundo lo fabuloso del mundo circense.
Ya como presidente, una semana antes de aquella fatídica mañana de 1963, JFK contrató en persona a Lee Harvey Oswald para realizar el número circense definitivo y demostrar al mundo lo que se estaba perdiendo. Lee debía dispararle de modo que John parase la bala con los dientes (un truco que Billy Ray le había enseñado en el transcurso de sus largas tardes en el circo). Sin embargo, un inoportuno amago de estornudo convirtió el número en una tragedia. Lee, dudando de si John había llegado a atrapar la primera bala, disparó unas cuantas veces más para asegurarse de que el número se llevaba a cabo. El resto es Historia.
Y es justo en temporadas como esta que me da por revelar al mundo "conspiraciones cotidianas", pequeños pactos y hechos que la mayoría de la gente desconoce, quizá por su completa inexistencia.
Hoy, Indescriptibles, os voy a desvelar 3 Grandes Verdades:
EL PELUCHE DEL FIN DEL MUNDO
A nadie se le escapa que el negocio más floreciente a casi cualquier nivel (en lo que al globo terráqueo se refiere) es el de los peluches. Basta con comprar uno de esos suaves y entrañables personajillos para que nos claven 50, 200 o 500 € sin ningun tipo de vergüenza.
Pero el precio, amigos míos, es tan solo la punta del iceberg.
Y es que, cada vez que compramos un peluche, estamos ayudando a acelerar la invasión. Los ácaros, temibles criaturas con ansias de poder, conspiran para llegar a dominar el mundo. Millares de ellos se esconden en las tupidas melenas de cada uno de los peluches que se venden en el planeta. Los fabricantes del producto, por supuesto, lo saben. Pero callan. Los ácaros les han prometido un trato de favor cuando la Humanidad entera sea esclavizada y obligada a morder el polvo (nunca mejor dicho). Así que la próxima vez que metais un peluche en vuestra casa, recordad mis palabras: Estareis metiendo un Caballo de Troya.
¿HERMANOS? ¡¡ AMOS, ANDA !!
Da igual lo que os diga Fernandisco, da igual lo que aullara el difunto Joaquín Luqui. Y da igual que todos los medios sigan incurriendo en el mismo error. Hacedme caso a mí y confiad en esta verdad fundamental:
El tipo de las gafas de "The Corrs" no es hermano de las tres morenazas irlandesas.
Según mis fuentes, el sempiterno guitarrista no es más que un demonio menor perteneciente al tercer círculo del Infierno. Las hermanas Corr (que, como todo el mundo sabe, descienden de un ascentral clan de poderosos druidas) lo convocaron por error durante el transcurso de una ceremonia de bienvenida al solsticio de invierno.
Él les prometió fama y éxito a cambio de que las tres hermanas le obsequiasen con continuas orgías e incestuosos espectáculos lésbicos. Todo el mundo conoce el resto de la historia.
LEE HARVEY KENNEDY & COMPANY
Existen multitud de teorías acerca del "asesinato" de JFK, pero amigos, ninguna es cierta. Para conocer la verdad es preciso remontarse a la juventud del presidente, a una tarde de domingo en que visitó por primera vez un circo.
Tan fascinado quedó por ese mundo de fantasía, riesgo y diversión que volvió multitud de veces a visitar a Billy Ray Joy, uno de los trabajadores del espectáculo (que ya por aquel entonces comenzaba a dar señales de decadencia). El Señor quiso llevarse a Billy Ray antes de tiempo, pero este le hizo jurar al joven JFK que haría todo lo posible por hacerle comprender al mundo lo fabuloso del mundo circense.
Ya como presidente, una semana antes de aquella fatídica mañana de 1963, JFK contrató en persona a Lee Harvey Oswald para realizar el número circense definitivo y demostrar al mundo lo que se estaba perdiendo. Lee debía dispararle de modo que John parase la bala con los dientes (un truco que Billy Ray le había enseñado en el transcurso de sus largas tardes en el circo). Sin embargo, un inoportuno amago de estornudo convirtió el número en una tragedia. Lee, dudando de si John había llegado a atrapar la primera bala, disparó unas cuantas veces más para asegurarse de que el número se llevaba a cabo. El resto es Historia.





