El Cólico Da Vinci
Si es que hay gente que no aprende. Y uno, la verdad, empieza a estar harto de la publicidad diseñada específicamente para montar escándalos. Hace ya mucho tiempo que Benetton está calladita, pero hubo quien tomó buena nota de sus estrategias y las usa día sí, día también, para montarla.
La última perla dentro de esta historia de publicistas listillos y sacerdotes hipersuspicaces está teniendo lugar estos días. Resulta que la firma de ropa Marithé + Francois Girbaud ha lanzado una campaña en la cual se toma como inspiración el cuadro "La Última Cena" de Leonardo Da Vinci. En él, todos los apóstoles (y el mismo Jesucristo) han sido sustituidos por mujeres que, evidentemente, visten la ropa de la marca. Tan solo un hombre, de espaldas y con el torso desnudo, aparece en el cartel.
El resto os lo podeis imaginar. Tras semanas de exposición del citado cartel en las paredes, vallas y revistas de Nueva York y París, la Conferencia Episcopal Francesa (siguiendo el ejemplo de la ciudad de Milán, ciudad donde se expone el cuadro original) ha conseguido que se prohiba la pieza publicitaria, alegando que la campaña injuria a las personas por pertenecer a la Iglesia Católica, además de mostrar mujeres en actitudes "lascivas" y "sugestivas".
En fin, que como siempre, de un modo u otro, todo el mundo acaba contento. Los publicistas, porque han conseguido gracias al escándalo EXACTAMENTE el impacto que buscaban. Y la Iglesia, porque ha conseguido una pírrica victoria en un terreno que, dicho sea de paso, les tenía que importar mucho menos que otros, tal y como está el mundo.
La última perla dentro de esta historia de publicistas listillos y sacerdotes hipersuspicaces está teniendo lugar estos días. Resulta que la firma de ropa Marithé + Francois Girbaud ha lanzado una campaña en la cual se toma como inspiración el cuadro "La Última Cena" de Leonardo Da Vinci. En él, todos los apóstoles (y el mismo Jesucristo) han sido sustituidos por mujeres que, evidentemente, visten la ropa de la marca. Tan solo un hombre, de espaldas y con el torso desnudo, aparece en el cartel.
El resto os lo podeis imaginar. Tras semanas de exposición del citado cartel en las paredes, vallas y revistas de Nueva York y París, la Conferencia Episcopal Francesa (siguiendo el ejemplo de la ciudad de Milán, ciudad donde se expone el cuadro original) ha conseguido que se prohiba la pieza publicitaria, alegando que la campaña injuria a las personas por pertenecer a la Iglesia Católica, además de mostrar mujeres en actitudes "lascivas" y "sugestivas".
En fin, que como siempre, de un modo u otro, todo el mundo acaba contento. Los publicistas, porque han conseguido gracias al escándalo EXACTAMENTE el impacto que buscaban. Y la Iglesia, porque ha conseguido una pírrica victoria en un terreno que, dicho sea de paso, les tenía que importar mucho menos que otros, tal y como está el mundo.
Comentario:
Vaya! La verdad es que empezaba a pensar lo aburrida que se había vuelto la publicidad últimamente. Y me parece que esta marca recupera, de manera un poco simplona, el "espíritu Toscani". Porque esto es ya provocación por simple provocación. De la misma manera que lo de la Iglesia es quejarse por quejarse. Sinceramente, no me parece excesivamente un anuncio "lascivo" o "sugestivo". Diría que es más bien inexpresivo.
Ahora, lo que es una experiencia es la página web. Aunque un poco "rarita", eso sí.
Ahora, lo que es una experiencia es la página web. Aunque un poco "rarita", eso sí.





