El primer post con sabor ranchero

Desde pequeño siento una enorme fascinación por el mundo del picoteo. No del picoteo como Dios manda (el de la sepia, las patatas bravas y la oreja torrá, del que también soy gran aficionado), sino de la versión barata del asunto (leánse cortezas de maiz o trigo, patatas deshidratadas, pipas, cacahuetes...).
Siempre me he preguntado quien demonios diseña las formas y sabores de esas crujientes porciones de felicidad que llevan tantos años quebrándose y convirtiéndose en polvo en mi boca. Sobre todo pienso en el glorioso momento en el que alguien, como saliendo de un oscuro tunel, vió la cegadora luz de la inspiración y decidió que a las cosas había que ponerles sabor de otras cosas.
Ya no bastaba con que los piscolabis fueran de trigo, o de maiz...tenían que saber a otra cosa...como a queso...o a jamón. Solo puedo calificar de impresionantes los intentos de los maestros saboristas a la hora de conseguir un sabor de jamón serrano que diese el pego. Algunos, incluso, se han atrevido con el jamón ibérico y la cosa no ha salido nada mal...
Tras la introducción de sabores más o menos reconocibles para el consumidor medio, llegó la siguiente fase de la reprogramación: el sabor barbacoa, una especie de comodín que igual servía para un roto que para un descosido. En general, cuando no esté usted seguro de a qué sabe su producto, diga que es "Sabor Barbacoa" y la gente se morirá por metérselo en la boca (vaya, se ma acaban de ocurrir un par de ideas al respecto, las anoto).
No se si recordareis que, originalmente, los "Fritos" de Matutano sabían a maiz, y solo a maiz. Fue la llegada de los "Fritos Barbacoa" los que hicieron desaparecer al producto original, al que los consumidores, ya convertidos en verdaderos yonquis del sabor y las emociones fuertes, consideraban como "soso". Durante años, lo barbacoa, fué lo más.
Pero el paso del tiempo hizo que la gente tambien se aburriera del mundo de color, fantasía y carne virtual quemada que nos ofrecía aquel fundacional sabor. Fue justo entonces cuando comenzó la Era Moderna de los Snacks: La Era de los Sabores Abstractos.
Ahora, los snacks tienen coloristas nombres como "Sabor Ranchero" (¿a qué demonios sabe un rancho?), "Crazy Taco", "Taco Ranchero" o "Sabor Crazy". Las combinaciones son infinitas. En el colmo del absurdo, cierta marca de snacks sacó un nuevo producto al mercado con la idea de que fueran los propios consumidores los que, previa degustación, se inventaran un nombre sonoro y atractivo.
El caso es que no puedo pasar por delante de la sección de aperitivos de las grandes superficies sin detenerme un par de minutos a contemplar las novedades. Aun estoy esperando al Elegido: ese sabor que la profecía asegura que sustituirá al barbacoa.
El día en que sus moléculas entren en contacto con mis papilas gustativas será un día largamente recordado...
Mientras tanto, coged vuestra bolsa de snacks más cercana y disfrutad de páginas como Taquitos.net, dedicada en cuerpo y alma a este inabarcable universo, donde podreis encontrar críticas de los más recientes lanzamientos mundiales.
Comentario:
Son tantos sabores, y tan pocos aperitivos a lo largo del día... yo todavía tengo algunos en la recámara sin probar. De pequeño no había novedad que no catara. Desde los fritos al ketchup hasta las de las Tortugas Ninja, pasando por los BocaBits sabor pizza o las Ruffles Alioli Olé.
Ahora, con el que no me atrevo es con los Doritos Capoeira, con sabor a lima? hay cosas que es mejor que el ser humano no descubra...
un abrazo, y a ver si nos prodigamos más...
Ahora, con el que no me atrevo es con los Doritos Capoeira, con sabor a lima? hay cosas que es mejor que el ser humano no descubra...
un abrazo, y a ver si nos prodigamos más...





