La Sinuosa Odisea de la María de Alcozares IX
Viene de:
Parte 1 Parte 2 Parte 3 Parte 4
Parte 5
Parte 6
Parte 7
Parte 8
PARTE IX
El Maestro Imaginador Silas se situó frente al micrófono que acababa de surgir del suelo de piedra. Las jóvenes esperaban impacientes, de pie en torno al Patio de las Cariátides.
- Señoritas, estamos a punto de clausurar esta sesión de limpieza.
El sonido de su voz se derramó de los altavoces laterales, empapando las plantas de los pies de las muchachas.
- Les damos las gracias a todas por su voluntaria participación en este rutinario proceso de obtención de información. Los datos, sensaciones y reacciones que han recogido a lo largo de este ya largo viaje entre niveles de realidad y de los que a estas alturas ya no se acuerdan acaban de ser analizados por nuestros Valoradores de Consecuencias.
Lamentablemente, y siendo esta ya una de las últimas fases del proceso, la existencia de anomalías en el normal transcurrir de los hechos concebidos por mi equipo es, digamos, mínima. Sin embargo, aun nos queda una vía de investigación, un camino a seguir. Y es que las experiencias vividas en su anterior plano de realidad solo han dejado una señal duradera en una de ustedes, tan propensas por naturaleza a desechar recuerdos y vivencias.
Las muchachas se miraban unas a otras, extrañadas, preguntándose de qué demonios estaba hablando aquella voz tan extrañamente familiar. Pero una de ellas, la María de Alcozares, no estaba sorprendida en absoluto. De algún modo, todo lo que estaba sucediendo le parecía lo correcto, lo normal, lo HABITUAL.
- María, ven aquí.- ordenó Silas, mirándola fijamente con unos ojos que parecían hacerse más verdes a cada segundo - Las demás, pueden dirigirse a la Zona Temática 3, donde serán informadas de su siguiente escenario y de los objetivos a cumplir en el mismo. Consulten a los monitores de la carpa si tienen alguna duda.
Una larga hilera de preciosos cuerpos desnudos, blanquísimos, comenzó a alejarse del lugar, escoltada por siete súbitas presencias, envueltas en túnicas granates y cuyos ojos y bocas estaban cubiertas por delicados paños de color oscuro. En aquel lugar, nadie aparte de Silas tenía permitido poner la vista en la blanca piel de las Portadoras de Realidad. Al menos no cuando estaban totalmente vacías, preparadas para impregnarse de todo cuanto encontrasen en su próximo viaje.
María, por su parte, avanzaba titubeante hacia el atrio de Silas, que sostenía entre su manos un manto para cubrir su cuerpo desnudo.
- Tienes que partir, María.
- ¿Adonde?
- Tiene gracia, pequeña. Siempre me preguntas lo mismo.
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Parte 7
Parte 8
PARTE IX
El Maestro Imaginador Silas se situó frente al micrófono que acababa de surgir del suelo de piedra. Las jóvenes esperaban impacientes, de pie en torno al Patio de las Cariátides.
- Señoritas, estamos a punto de clausurar esta sesión de limpieza.
El sonido de su voz se derramó de los altavoces laterales, empapando las plantas de los pies de las muchachas.
- Les damos las gracias a todas por su voluntaria participación en este rutinario proceso de obtención de información. Los datos, sensaciones y reacciones que han recogido a lo largo de este ya largo viaje entre niveles de realidad y de los que a estas alturas ya no se acuerdan acaban de ser analizados por nuestros Valoradores de Consecuencias.
Lamentablemente, y siendo esta ya una de las últimas fases del proceso, la existencia de anomalías en el normal transcurrir de los hechos concebidos por mi equipo es, digamos, mínima. Sin embargo, aun nos queda una vía de investigación, un camino a seguir. Y es que las experiencias vividas en su anterior plano de realidad solo han dejado una señal duradera en una de ustedes, tan propensas por naturaleza a desechar recuerdos y vivencias.
Las muchachas se miraban unas a otras, extrañadas, preguntándose de qué demonios estaba hablando aquella voz tan extrañamente familiar. Pero una de ellas, la María de Alcozares, no estaba sorprendida en absoluto. De algún modo, todo lo que estaba sucediendo le parecía lo correcto, lo normal, lo HABITUAL.
- María, ven aquí.- ordenó Silas, mirándola fijamente con unos ojos que parecían hacerse más verdes a cada segundo - Las demás, pueden dirigirse a la Zona Temática 3, donde serán informadas de su siguiente escenario y de los objetivos a cumplir en el mismo. Consulten a los monitores de la carpa si tienen alguna duda.
Una larga hilera de preciosos cuerpos desnudos, blanquísimos, comenzó a alejarse del lugar, escoltada por siete súbitas presencias, envueltas en túnicas granates y cuyos ojos y bocas estaban cubiertas por delicados paños de color oscuro. En aquel lugar, nadie aparte de Silas tenía permitido poner la vista en la blanca piel de las Portadoras de Realidad. Al menos no cuando estaban totalmente vacías, preparadas para impregnarse de todo cuanto encontrasen en su próximo viaje.
María, por su parte, avanzaba titubeante hacia el atrio de Silas, que sostenía entre su manos un manto para cubrir su cuerpo desnudo.
- Tienes que partir, María.
- ¿Adonde?
- Tiene gracia, pequeña. Siempre me preguntas lo mismo.
Comentario:
Estáis seguros de que todo esto tiene sentido?
Comentario:
por fin!!!! esto está interesantísimo!!! jolin niños que imaginación!!! para cuando la 10??? estáis jugando con el futuro de mis uñas!!! ;P
un beso!!^^
un beso!!^^
Comentario:
Dios............., esto es grandioso. Ahora me pregunto como lo terminareis porque lo veo chungo, jajaja.





