El Negro Muere - Parte I: INTRODUCCIÓN
La vida está llena de repeticiones. Cada día es sospechosamente parecido al anterior. Nos levantamos de la cama de la misma forma, nos vestimos y desayunamos utilizando aproximadamente la misma gama de movimientos automatizados, y vamos a trabajar atravesando la misma ciudad de todas las mañanas.
Al llegar al trabajo nos encontramos con los compañeros. Buscamos características similares entre dos o más miembros del grupo y ello nos sirve para meterlos en el mismo saco. Ya se sabe: “estos son de los míos”, “todos los hombres son iguales”, “las mujeres no entendéis de estos temas”, “los españoles son toreros y las españolas flamencas”...
Y es que, al parecer, el entorno y la vida en sí es demasiado compleja como para que podamos prestar atención a cada matiz, cada cambio, cada minúscula variación. Esa es una de las razones por las que el género humano tiene la necesidad de simplificar y sistematizar absolutamente todo, de crear un “manual de instrucciones” para la mayoría de las cosas de la vida (ahí está el Kamasutra), por crear categorías, límites entre cosas, códigos variopintos y distinciones en muchos casos absurdas.
El cine, como actividad humana que es, no escapa a este ejercicio de reducción y gran parte de él es un continuo desfilar de situaciones y personajes para los que ya tenemos reacciones y actitudes preparadas . ¿ Cómo puede ser eso ? Pues es facil: el policía ex-alcohólico de esta semana interpretado por Bruce Willis no es muy diferente del de la semana pasada, encarnado (en uno de sus habituales esfuerzos interpretativos) por Sylvester Stallone . La trepidante secuencia final en la que el malo cae del rascacielos es tan trepidante como la del mes pasado . Y así con todo.
Lo realmente curioso es que todos sentimos un enfermizo e íntimo goce cuando nos adelantamos a lo que transcurre en la pantalla. En realidad, todos, en mayor o menor medida, exigimos que la película de Willis no sea muy diferente a la de Stallone, que la de Scorsese no sea muy diferente a la anterior de Scorsese o incluso que el final de la película no sea muy distinto a su comienzo. En realidad, si los seres humanos no demandásemos estas repeticiones, ni siquiera existirían los géneros cinematográficos. En cierto modo, cuando algo nos gusta, queremos más de lo mismo.
¿Cómo si no se consiguieron rodar ¡¡5!! películas de “Rocky” o más de 10 de “Viernes 13”? ¿Por qué al bueno de George Lucas le ha dado ahora por destrozar su mítica saga galáctica? Porque la gente quiere más de lo mismo.
Basandonos en todo eso, aquí en "La Bitácora Indescriptible", inauguramos la sección " El Negro Muere" en la que, gota a gota, y a partir de mañana, intentaremos descifrar los tópicos y lugares comunes de cada género cinematográfico.
Mañana..."THRILLERS Y PELÍCULAS DE ACCIÓN (Parte I)
Al llegar al trabajo nos encontramos con los compañeros. Buscamos características similares entre dos o más miembros del grupo y ello nos sirve para meterlos en el mismo saco. Ya se sabe: “estos son de los míos”, “todos los hombres son iguales”, “las mujeres no entendéis de estos temas”, “los españoles son toreros y las españolas flamencas”...
Y es que, al parecer, el entorno y la vida en sí es demasiado compleja como para que podamos prestar atención a cada matiz, cada cambio, cada minúscula variación. Esa es una de las razones por las que el género humano tiene la necesidad de simplificar y sistematizar absolutamente todo, de crear un “manual de instrucciones” para la mayoría de las cosas de la vida (ahí está el Kamasutra), por crear categorías, límites entre cosas, códigos variopintos y distinciones en muchos casos absurdas.
El cine, como actividad humana que es, no escapa a este ejercicio de reducción y gran parte de él es un continuo desfilar de situaciones y personajes para los que ya tenemos reacciones y actitudes preparadas . ¿ Cómo puede ser eso ? Pues es facil: el policía ex-alcohólico de esta semana interpretado por Bruce Willis no es muy diferente del de la semana pasada, encarnado (en uno de sus habituales esfuerzos interpretativos) por Sylvester Stallone . La trepidante secuencia final en la que el malo cae del rascacielos es tan trepidante como la del mes pasado . Y así con todo.
Lo realmente curioso es que todos sentimos un enfermizo e íntimo goce cuando nos adelantamos a lo que transcurre en la pantalla. En realidad, todos, en mayor o menor medida, exigimos que la película de Willis no sea muy diferente a la de Stallone, que la de Scorsese no sea muy diferente a la anterior de Scorsese o incluso que el final de la película no sea muy distinto a su comienzo. En realidad, si los seres humanos no demandásemos estas repeticiones, ni siquiera existirían los géneros cinematográficos. En cierto modo, cuando algo nos gusta, queremos más de lo mismo.
¿Cómo si no se consiguieron rodar ¡¡5!! películas de “Rocky” o más de 10 de “Viernes 13”? ¿Por qué al bueno de George Lucas le ha dado ahora por destrozar su mítica saga galáctica? Porque la gente quiere más de lo mismo.
Basandonos en todo eso, aquí en "La Bitácora Indescriptible", inauguramos la sección " El Negro Muere" en la que, gota a gota, y a partir de mañana, intentaremos descifrar los tópicos y lugares comunes de cada género cinematográfico.
Mañana..."THRILLERS Y PELÍCULAS DE ACCIÓN (Parte I)
Comentario:
Bien. Esta cuestión de los tópicos en el cine me apasiona...





