Participa!!!
Escribo este artículo en Marzo 2005, han pasado varios meses desde la publicación de mi blog.
Durante estos meses se han asomado por aquí varios cientos de individuos como tú (bueno, iguales iguales... no, pero muy parecidos!!), deduzco que movidos por un interés por La India.
Puestos a seguir deduciendo, deduzco que la mayor parte de los visitantes se han limitado a leer el primer párrafo, y... a la vista de su contenido... han optado por dejar de leer y echarle un ojo a las fotografías (ojo!, no es ningún reproche!).
Pero digo yo... ¿no sería bonito? ¿que digo bonito?, ¿no sería maravilloso... que toda aquella persona que pasara por esta página, (dado que comparte con su autor, y con todos los demás visitantes la pasión o al menos el interés por ese gran país llamado India), dejara alguna impresión, alguna huella de su visita?.
Pues para ello, y aprovechando esta noche de insomnio, he creado un foro en el que tú, ilustre visitante de esta mi humilde página, puedes participar aportando tus opiniones, tus críticas, tus dudas...etc sobre el país que aquí nos ocupa y preocupa:
Participa en el foro!!!
Yahoo
Y bueno... espero que la página os guste, paciencia con las fotos!.
Saludos y nos leemos en el foro (¿¿??)
Durante estos meses se han asomado por aquí varios cientos de individuos como tú (bueno, iguales iguales... no, pero muy parecidos!!), deduzco que movidos por un interés por La India.
Puestos a seguir deduciendo, deduzco que la mayor parte de los visitantes se han limitado a leer el primer párrafo, y... a la vista de su contenido... han optado por dejar de leer y echarle un ojo a las fotografías (ojo!, no es ningún reproche!).
Pero digo yo... ¿no sería bonito? ¿que digo bonito?, ¿no sería maravilloso... que toda aquella persona que pasara por esta página, (dado que comparte con su autor, y con todos los demás visitantes la pasión o al menos el interés por ese gran país llamado India), dejara alguna impresión, alguna huella de su visita?.
Pues para ello, y aprovechando esta noche de insomnio, he creado un foro en el que tú, ilustre visitante de esta mi humilde página, puedes participar aportando tus opiniones, tus críticas, tus dudas...etc sobre el país que aquí nos ocupa y preocupa:
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Yahoo
Y bueno... espero que la página os guste, paciencia con las fotos!.
Saludos y nos leemos en el foro (¿¿??)
Un elefante azul sobrevuela un campo de piruletas de fresa
El 25 de Septiembre será la fecha de inicio de mi viaje por el Sur de la India.
Durante tres semanas, Diego y yo deambularemos por Bombay, Goa y Kerala. Luego, Diego me abandonará (como se abandonan los zapatos viejos) y aun me quedarán dos semanas para recorrer Tamil Nadu y, entre otras cosas, darme una vuelta por el ashram de Ramana Maharshi en la montaña de Arunachala y visitar la fundación de Vicente Ferrer, en Anantapur, para llevarle un bocadillo de choped a "mi flacucho".
Ignoro la frecuencia con la que escribiré en esta página, así que todo aquel medianamente interesado en mis aventuras y desventuras por aquel país (cálculo apróximado: dos personas, gracias papá y mámá, yo también os quiero, procuraré no coger la malaria) que se asome por aquí de vez en cuando.
En fin... ya queda menos...
Rafa
Durante tres semanas, Diego y yo deambularemos por Bombay, Goa y Kerala. Luego, Diego me abandonará (como se abandonan los zapatos viejos) y aun me quedarán dos semanas para recorrer Tamil Nadu y, entre otras cosas, darme una vuelta por el ashram de Ramana Maharshi en la montaña de Arunachala y visitar la fundación de Vicente Ferrer, en Anantapur, para llevarle un bocadillo de choped a "mi flacucho".
Ignoro la frecuencia con la que escribiré en esta página, así que todo aquel medianamente interesado en mis aventuras y desventuras por aquel país (cálculo apróximado: dos personas, gracias papá y mámá, yo también os quiero, procuraré no coger la malaria) que se asome por aquí de vez en cuando.
En fin... ya queda menos...
Rafa
Viajes
El texto que transcribo a continuación pertenece a Alain, al que yo calificaría como "el filósofo del buen rollito", ya sé que esta página va de un tio que se va a la India y cuenta tonterías que le van pasando y eso, pero mientras me voy y no me voy... en fin, aquí lo dejo para quién le apetezca leerlo:
"En época de vacaciones, el mundo se llena de gente que corre de un espectáculo a otro con el deseo evidente de ver muchas cosas en poco tiempo. Si es para hablar de ellas, nada mejor, puesto que es preferible tener muchos nombres de lugares para citar; es algo que llena el tiempo. Pero si lo hacen por su propio placer, y para ver realmente, no acabo de entenderlos. Cuando se ven las cosas corriendo, éstas se parecen mucho. Un torrente siempre es un torrente. De este modo, quien recorre el mundo a toda velocidad no es mucho más rico en recuerdos al final de su viaje que al comienzo.
La verdadera riqueza de los espectáculos está en los detalles. Ver es recorrer los detalles, detenerse un poco en cada uno y, nuevamente, captar el conjunto con una mirada. Ignoro si los demás pueden hacer eso rápidamente, y correr a otra cosa y recomenzar de nuevo. Yo no sabría hacerlo.
Para mi gusto, viajar es recorrer un metro o dos, detenerse y mirar otra vez un nuevo aspecto de las mismas cosas. A menudo, sentarnos un poco a la derecha o a la izquierda es suficiente para cambiarlo todo, mucho más que si recorriéramos cien kilómetros.
Si voy de torrente en torrente encuentro siempre el mismo torrente. Pero si voy de roca en roca, el mismo torrente se transforma en otro a cada paso que doy. Y si me fijo en una cosa ya vista, me sorprende más que si fuera nueva, y realmente es nueva. Se trata únicamente de escoger un espectáculo rico y variado, a fin de no dormirse en la costumbre. Hay que añadir que a medida que uno aprende a ver, un espectáculo cualquiera encierra gozos inagotables. Además, en cualquier parte uno puede ver el cielo estrellado. Este sí que es un hermoso precipicio
"En época de vacaciones, el mundo se llena de gente que corre de un espectáculo a otro con el deseo evidente de ver muchas cosas en poco tiempo. Si es para hablar de ellas, nada mejor, puesto que es preferible tener muchos nombres de lugares para citar; es algo que llena el tiempo. Pero si lo hacen por su propio placer, y para ver realmente, no acabo de entenderlos. Cuando se ven las cosas corriendo, éstas se parecen mucho. Un torrente siempre es un torrente. De este modo, quien recorre el mundo a toda velocidad no es mucho más rico en recuerdos al final de su viaje que al comienzo.
La verdadera riqueza de los espectáculos está en los detalles. Ver es recorrer los detalles, detenerse un poco en cada uno y, nuevamente, captar el conjunto con una mirada. Ignoro si los demás pueden hacer eso rápidamente, y correr a otra cosa y recomenzar de nuevo. Yo no sabría hacerlo.
Para mi gusto, viajar es recorrer un metro o dos, detenerse y mirar otra vez un nuevo aspecto de las mismas cosas. A menudo, sentarnos un poco a la derecha o a la izquierda es suficiente para cambiarlo todo, mucho más que si recorriéramos cien kilómetros.
Si voy de torrente en torrente encuentro siempre el mismo torrente. Pero si voy de roca en roca, el mismo torrente se transforma en otro a cada paso que doy. Y si me fijo en una cosa ya vista, me sorprende más que si fuera nueva, y realmente es nueva. Se trata únicamente de escoger un espectáculo rico y variado, a fin de no dormirse en la costumbre. Hay que añadir que a medida que uno aprende a ver, un espectáculo cualquiera encierra gozos inagotables. Además, en cualquier parte uno puede ver el cielo estrellado. Este sí que es un hermoso precipicio
Al rico zumo de sandia
Hola:
En Goa... sin acentos, que los academicos me perdonen.
A ver... espero que alguien lea esto, porque estar aqui en un cuchitril conectado a internet, supone renunciar a estar bebiendo zumo de sandia tirado en una estupendisima playa que tengo a cincuenta metros de este cibercafe.
Estamos en Arambol, un pequeñisimo pueblo al norte de Goa, este es nuestro tercer dia aqui, es dificil abandonar esto: playas kilometricas casi desiertas, palmeras, clima estupendo, hamacas, tumbonas, zumos naturales de papaya, sandia, piña recien exprimidos, pescado exquisito, gambas trigres... y muy, pero que muy buen rollito.
Anochece en Arambol

Aqui conviven pescadores y campesinos con redes y azadas con guiris y camaras digitales. Al amanecer la playa esta tomada por los pescadores, que se echan al mar con barcas que parecen sacadas de otro siglo, armatostes inmensos que tienen que mover entre una docena de personas. Poco a poco, van apareciendo algunos turistas, no muchos, estamos fuera de temporada y la playa da la sensacion de estar siempre casi vacia. No existe mucha infraestructura turistica en Arambol, algunos restaurantes y alojamiento muy basico. Estamos alojados en una cabaña de bambu en primera linea de playa, por la que pagamos algo menos de dos euros por noche.
Aqui no hay mucho que hacer, ni falta que hace, nos levantamos temprano, nos vamos a correr un rato por la playa, luego nos damos un bañito, nos duchamos, nos vamos a desayunar en la terracita de alguno de los estupendos restaurantes con vistas al mar (huevos, tostadas, zumo y te por menos de un euro), mas baños, mas zumos, lassis de platano, lassis de mango, playa arriba, playa abajo, almuerzo, tumbonas, lassis, zumos, baño, cena a base de pescadito fresco y rico rico, zumos, lassis y a dormir tan ricamente...
Desde la cabaña

Ay, es dificil escapar de esta rutina, pero mañana nos hemos obligado a mover el culo, asi que nos iremos a pasar el dia a Old Goa, (la ciudad mas representativa de la colonizacion portuguesa), y luego cogeremos un tren para bien Benaulim, o bien Palolem... o sea, mas playa, mas palmeras y mas zumo de sandia, yupiiiii!!!!, es dificil desengancharse de estooooo!!!.
Un atardecer cualesquiera...

Bueno, y ademas de todo esto... pues lo tipico, la India, ufff, voy a tirar del topico, otro mundo. Otro dia entrare en detalles...
Acaba de sentir algo rondando por mi pie y era una rana (veis, por eso vengo a la India, estas cosas nunca me pasan en mi pueblo).
Bueno, lo voy a dejar por ahora, voy a ver si puedo pegar alguna fotico para que os hagais una idea de lo que es esto. Para el proximo capitulo nuestras experiencias en Mumbai (mu fuete mu fuete), nuestro triunfo en el multitudinario festival de Ganesh (el dios con cabeza de elefante) en la playa de Chowpatti, el mono que baila como Michael Jackson, la incursion al Mumbay "profundo", nuestra entrada a lo John Wayne en Matheran, el rayo que casi nos frie en un mirador de montaña, y lo que se me vaya ocurriendo...
Ala, me voy a comer gambas... jiji. Besitos para todos...
Mami, papi... todo perfecto!
En Goa... sin acentos, que los academicos me perdonen.
A ver... espero que alguien lea esto, porque estar aqui en un cuchitril conectado a internet, supone renunciar a estar bebiendo zumo de sandia tirado en una estupendisima playa que tengo a cincuenta metros de este cibercafe.
Estamos en Arambol, un pequeñisimo pueblo al norte de Goa, este es nuestro tercer dia aqui, es dificil abandonar esto: playas kilometricas casi desiertas, palmeras, clima estupendo, hamacas, tumbonas, zumos naturales de papaya, sandia, piña recien exprimidos, pescado exquisito, gambas trigres... y muy, pero que muy buen rollito.
Anochece en Arambol

Aqui conviven pescadores y campesinos con redes y azadas con guiris y camaras digitales. Al amanecer la playa esta tomada por los pescadores, que se echan al mar con barcas que parecen sacadas de otro siglo, armatostes inmensos que tienen que mover entre una docena de personas. Poco a poco, van apareciendo algunos turistas, no muchos, estamos fuera de temporada y la playa da la sensacion de estar siempre casi vacia. No existe mucha infraestructura turistica en Arambol, algunos restaurantes y alojamiento muy basico. Estamos alojados en una cabaña de bambu en primera linea de playa, por la que pagamos algo menos de dos euros por noche.
Aqui no hay mucho que hacer, ni falta que hace, nos levantamos temprano, nos vamos a correr un rato por la playa, luego nos damos un bañito, nos duchamos, nos vamos a desayunar en la terracita de alguno de los estupendos restaurantes con vistas al mar (huevos, tostadas, zumo y te por menos de un euro), mas baños, mas zumos, lassis de platano, lassis de mango, playa arriba, playa abajo, almuerzo, tumbonas, lassis, zumos, baño, cena a base de pescadito fresco y rico rico, zumos, lassis y a dormir tan ricamente...
Desde la cabaña

Ay, es dificil escapar de esta rutina, pero mañana nos hemos obligado a mover el culo, asi que nos iremos a pasar el dia a Old Goa, (la ciudad mas representativa de la colonizacion portuguesa), y luego cogeremos un tren para bien Benaulim, o bien Palolem... o sea, mas playa, mas palmeras y mas zumo de sandia, yupiiiii!!!!, es dificil desengancharse de estooooo!!!.
Un atardecer cualesquiera...

Bueno, y ademas de todo esto... pues lo tipico, la India, ufff, voy a tirar del topico, otro mundo. Otro dia entrare en detalles...
Acaba de sentir algo rondando por mi pie y era una rana (veis, por eso vengo a la India, estas cosas nunca me pasan en mi pueblo).
Bueno, lo voy a dejar por ahora, voy a ver si puedo pegar alguna fotico para que os hagais una idea de lo que es esto. Para el proximo capitulo nuestras experiencias en Mumbai (mu fuete mu fuete), nuestro triunfo en el multitudinario festival de Ganesh (el dios con cabeza de elefante) en la playa de Chowpatti, el mono que baila como Michael Jackson, la incursion al Mumbay "profundo", nuestra entrada a lo John Wayne en Matheran, el rayo que casi nos frie en un mirador de montaña, y lo que se me vaya ocurriendo...
Ala, me voy a comer gambas... jiji. Besitos para todos...
Mami, papi... todo perfecto!
Un indio, dos indios, tres indios...
Hola:
Ya sali de la burbuja, se acabaron las playas, los cocos y los zumos de sandia. El lunes pasado les pagamos diez rupias a un par de indios para que nos fueran dando patadas en el culo desde nuestra cabañita en la playa de Arambol hasta la salida del pueblo, tambien compramos a la policia para que no dudara en rompernos sus bastones en la cabeza si nos volvian a ver aparecer por alli. No habia otra manera de largarse de aquel paraiso...
Pues nada... con el regustin del ultimo zumo de sandia en el paladar emprendimos rumbo a Old Goa, para visitar la catedral cristiana y la basilica con el cuerpo 'incorrupto" (yo lo vi bastante cascadillo) de San Francisco Javier. Era curioso ver a las mujeres indias con sus saris rezando ante una cruz. En Goa hinduismo y cristianismo conviven en paz y armonia, en la playa se podia ver una barca con la imagen de Shiva amarrada junto a otra con la imagen del Sagrado Corazon... buen rollito. Como rezaba el texto de una camiseta que vi por aqui: "Dios es demasiado grande para encajar en una sola religion" Viva la tolerancia!!!.
Catedral de Old Goa

Ganesh y Jesus.. de buen rollito

Despues de visitar Old Goa, decidimos emprender la aventura que en la India supone coger un tren, asi que nos fuimos a la estacion con la intencion de coger el proximo tren hacia el sur, pero sin un destino definido. El proximo tren salia en tren horas, pero... om shiva shanti, viva jesus bendito, en la estacion estaban rodando una pelicula bollywoodiense que nos mantuvo entretenidos durante la espera... la superestrella femenina (mu mona ella, ya colgare alguna fotico) partia en un tren y se despedia de su señor padre que le decia adios con la manita, mu entrañable todo, luego aparecian unos niñatos macarras a lo backstreetboys soy la pera limonera que no se muy bien que pintaban en la peli, pero oye, alli estaban. Pues eso, una mirada desde dentro al cine bollywodiense, tuvo su gracia.
Rodaje. Al fondo una bollywood's superstar

Hablando de cine... nos metimos en Mumbai (ejem, no lo llamo Mumbai por hacerme el viajao y el interesante, es que ya no se llama Bombay, que si, que cuando Mecano saco la cancion si, pero ya no, que se llama Mumbai, y si lo llamas Bombay en vez de Mumbai, los mumbainos, que no los bombaynos, se cabrean y se rebotan, vale?, pues eso) a ver una peli hindu de chicas, motos, chicos buenismos, chicos malisisimos y un gordito graciocesete que al final ligaba con la mas buenorra de la peli: Dhoom, el grán éxito del momento, todo el mundo la canta, la baila y la menciona por todas partes. Para que os hagais una idea de lo que va la peli poned en una cocktelera una de Bud Spencer, otra de Chuck Norris, un video de Britney Spears, un concierto de Camela y a Angel Nieto fumando Ducados, lo cierto es que nos lo pasamos pipa, los videos musicales estan muy currados y mola cuando las indias guapisisisimas aparecen con sus camisetas mojadas (si, siempre lo hacen, o es la lluvia, o es un tio que las riega con una manguera, es que es una pelicula mu macarra!). Otra cosa digna de ser comentada es que antes de comenzar la peli, aparece en pantalla la bandera de la India, y suena el himno por los altavoces, la gente se levanta y permanece de pie y en silencio hasta que el himno acaba... cosas de indios. Fuimos a un cine pijo, y a diferencia del cine al que fui el año pasado, la gente era mas comedida y no gritaba ni insultaba al malo cuando aparecia. Bueno, ya vale.
Al final llego el tren, y como no iba a ningun sitio que nos conviniera, pues lo cogimos hasta la proxima estacion para luego alli coger otro (y que otro!, el tren del horror) hasta Palolem... que que hay en Palolem?, tachan tachan... zumo de sandia!!!! oeeeeeeeeeeeeee!!!!. Si, Palolem es otra burbuja, otra playa idilica repleta de cocoteros y guiris comiendo piña. Llegamos a eso de la una de mañana debido a retrasos varios en trenes, la estacion estaba en mitad de ningun sitio asi que tuvimos que decirle al jefe de la estacion que llamara a un taxi para que viniera a recogernos. El taxi nos llevo a la playa, de unos dos kilometros y repleta de palmeras y casitas de madera. Nos costo un buen rato encontrar un sitio que tuviese cabañas libres, todo el mundo estaba durmiendo y tuvimos que despertar a unos cuantos encargados que muy educadamente (dadas las circunstancias) nos remitian al sitio de al lado porque ellos estaban completos, y eso que supuestamente era temporada baja. Al final encontramos una cabaña cool fashion de la muerte, por tres euros la noche.
Que bonita nuestra cabañita

A la mañana siguiente descubrimos Palolem en todo su esplendor, una playa espectacular flanqueada por un palmeral impresionante, monisisisisima, una pasada. Aun a pesar de estar llena de cabañas, dista mucho de ser una playa concurrida, de hecho se veia poquisima gente, despues de un superdesayuno en el hotel mirando al mar, paseito por la playa y baño idilico hasta la hora de comer. Para comer unos espaguettis con pescado riquisisisisimos, y una vez reclinados en nuestras sillas de bambu... pues el desfile de lassis, zumos y donuts!!!. Luego mas baño, comprillas en el pueblo (alguna camisa piojosa... poca cosa) y cena. En Palolem todo es superfashion: sus restaurantes con su musica chill out y sus mesas con sus velitas colocadas en la arena de la playa, sus cabañas con cortinas y tapices de colores... y que decir de la gente, Beckham pareceria un camionero entre tanto metrosexual sofisticado... aunque bueno, la verdad es que hay de todo:hippies de toda la vida, familias, indios bien...etc.
Palolem desde el restaurante

Gonita gonita

Gonita gonita

La noche estaba preciosa, y la vision del cielo estrellado sobre la playa era estremecedora, cuando de repente comenzamos a sentir pellizcos en las orejas, eran dos indios a los que les habiamos pagado otras diez rupias para que nos pellizcaran las orejas hasta obligarnos a marcharamos de alli. Despues de hora y media de aguantar pellizcos y con las orejas como Ganesh, el dios elefante, cogimos nuestras mochilas y nos fuimos a la estacion de tren, con la intencion de abandonar para siempre aquella burbuja de fantasia que es Palolem para adentrarnos en la India verdadera, mucho menos idilica y confortable, pero mas emocionante y sorprendente.
Ains, se me ha acabado el tiempo y no he contado nada de lo prometido en el capitulo I. Bueno, de forma resumida comento que ahora estoy en Mysore, he llegado hace un rato asi que ya os contare. Hoy no cuelgo fotos porque este cyber es mu cutre y no puedo bajarmelas, a ver si la proxima vez hay mas suerte... pues nada... mami, papi... todo perfecto, aunque no pueda evitar echar de menos el zumo de sandia. Besotes. Hasta otraaa!!!.
Ya sali de la burbuja, se acabaron las playas, los cocos y los zumos de sandia. El lunes pasado les pagamos diez rupias a un par de indios para que nos fueran dando patadas en el culo desde nuestra cabañita en la playa de Arambol hasta la salida del pueblo, tambien compramos a la policia para que no dudara en rompernos sus bastones en la cabeza si nos volvian a ver aparecer por alli. No habia otra manera de largarse de aquel paraiso...
Pues nada... con el regustin del ultimo zumo de sandia en el paladar emprendimos rumbo a Old Goa, para visitar la catedral cristiana y la basilica con el cuerpo 'incorrupto" (yo lo vi bastante cascadillo) de San Francisco Javier. Era curioso ver a las mujeres indias con sus saris rezando ante una cruz. En Goa hinduismo y cristianismo conviven en paz y armonia, en la playa se podia ver una barca con la imagen de Shiva amarrada junto a otra con la imagen del Sagrado Corazon... buen rollito. Como rezaba el texto de una camiseta que vi por aqui: "Dios es demasiado grande para encajar en una sola religion" Viva la tolerancia!!!.
Catedral de Old Goa

Ganesh y Jesus.. de buen rollito

Despues de visitar Old Goa, decidimos emprender la aventura que en la India supone coger un tren, asi que nos fuimos a la estacion con la intencion de coger el proximo tren hacia el sur, pero sin un destino definido. El proximo tren salia en tren horas, pero... om shiva shanti, viva jesus bendito, en la estacion estaban rodando una pelicula bollywoodiense que nos mantuvo entretenidos durante la espera... la superestrella femenina (mu mona ella, ya colgare alguna fotico) partia en un tren y se despedia de su señor padre que le decia adios con la manita, mu entrañable todo, luego aparecian unos niñatos macarras a lo backstreetboys soy la pera limonera que no se muy bien que pintaban en la peli, pero oye, alli estaban. Pues eso, una mirada desde dentro al cine bollywodiense, tuvo su gracia.
Rodaje. Al fondo una bollywood's superstar

Hablando de cine... nos metimos en Mumbai (ejem, no lo llamo Mumbai por hacerme el viajao y el interesante, es que ya no se llama Bombay, que si, que cuando Mecano saco la cancion si, pero ya no, que se llama Mumbai, y si lo llamas Bombay en vez de Mumbai, los mumbainos, que no los bombaynos, se cabrean y se rebotan, vale?, pues eso) a ver una peli hindu de chicas, motos, chicos buenismos, chicos malisisimos y un gordito graciocesete que al final ligaba con la mas buenorra de la peli: Dhoom, el grán éxito del momento, todo el mundo la canta, la baila y la menciona por todas partes. Para que os hagais una idea de lo que va la peli poned en una cocktelera una de Bud Spencer, otra de Chuck Norris, un video de Britney Spears, un concierto de Camela y a Angel Nieto fumando Ducados, lo cierto es que nos lo pasamos pipa, los videos musicales estan muy currados y mola cuando las indias guapisisisimas aparecen con sus camisetas mojadas (si, siempre lo hacen, o es la lluvia, o es un tio que las riega con una manguera, es que es una pelicula mu macarra!). Otra cosa digna de ser comentada es que antes de comenzar la peli, aparece en pantalla la bandera de la India, y suena el himno por los altavoces, la gente se levanta y permanece de pie y en silencio hasta que el himno acaba... cosas de indios. Fuimos a un cine pijo, y a diferencia del cine al que fui el año pasado, la gente era mas comedida y no gritaba ni insultaba al malo cuando aparecia. Bueno, ya vale.
Al final llego el tren, y como no iba a ningun sitio que nos conviniera, pues lo cogimos hasta la proxima estacion para luego alli coger otro (y que otro!, el tren del horror) hasta Palolem... que que hay en Palolem?, tachan tachan... zumo de sandia!!!! oeeeeeeeeeeeeee!!!!. Si, Palolem es otra burbuja, otra playa idilica repleta de cocoteros y guiris comiendo piña. Llegamos a eso de la una de mañana debido a retrasos varios en trenes, la estacion estaba en mitad de ningun sitio asi que tuvimos que decirle al jefe de la estacion que llamara a un taxi para que viniera a recogernos. El taxi nos llevo a la playa, de unos dos kilometros y repleta de palmeras y casitas de madera. Nos costo un buen rato encontrar un sitio que tuviese cabañas libres, todo el mundo estaba durmiendo y tuvimos que despertar a unos cuantos encargados que muy educadamente (dadas las circunstancias) nos remitian al sitio de al lado porque ellos estaban completos, y eso que supuestamente era temporada baja. Al final encontramos una cabaña cool fashion de la muerte, por tres euros la noche.
Que bonita nuestra cabañita

A la mañana siguiente descubrimos Palolem en todo su esplendor, una playa espectacular flanqueada por un palmeral impresionante, monisisisisima, una pasada. Aun a pesar de estar llena de cabañas, dista mucho de ser una playa concurrida, de hecho se veia poquisima gente, despues de un superdesayuno en el hotel mirando al mar, paseito por la playa y baño idilico hasta la hora de comer. Para comer unos espaguettis con pescado riquisisisisimos, y una vez reclinados en nuestras sillas de bambu... pues el desfile de lassis, zumos y donuts!!!. Luego mas baño, comprillas en el pueblo (alguna camisa piojosa... poca cosa) y cena. En Palolem todo es superfashion: sus restaurantes con su musica chill out y sus mesas con sus velitas colocadas en la arena de la playa, sus cabañas con cortinas y tapices de colores... y que decir de la gente, Beckham pareceria un camionero entre tanto metrosexual sofisticado... aunque bueno, la verdad es que hay de todo:hippies de toda la vida, familias, indios bien...etc.
Palolem desde el restaurante

Gonita gonita

Gonita gonita

La noche estaba preciosa, y la vision del cielo estrellado sobre la playa era estremecedora, cuando de repente comenzamos a sentir pellizcos en las orejas, eran dos indios a los que les habiamos pagado otras diez rupias para que nos pellizcaran las orejas hasta obligarnos a marcharamos de alli. Despues de hora y media de aguantar pellizcos y con las orejas como Ganesh, el dios elefante, cogimos nuestras mochilas y nos fuimos a la estacion de tren, con la intencion de abandonar para siempre aquella burbuja de fantasia que es Palolem para adentrarnos en la India verdadera, mucho menos idilica y confortable, pero mas emocionante y sorprendente.
Ains, se me ha acabado el tiempo y no he contado nada de lo prometido en el capitulo I. Bueno, de forma resumida comento que ahora estoy en Mysore, he llegado hace un rato asi que ya os contare. Hoy no cuelgo fotos porque este cyber es mu cutre y no puedo bajarmelas, a ver si la proxima vez hay mas suerte... pues nada... mami, papi... todo perfecto, aunque no pueda evitar echar de menos el zumo de sandia. Besotes. Hasta otraaa!!!.
Adios Palolem Adios
Por donde iba, pinchamos la burbuja, y en la estacion de Palolem nos toco esperar como cinco horas el tren que nos llevaria a Mangalore, que venia con dos horas y media de retraso, asi que nos echamos un sueñecito en aquella estacion fantasma (prometo publicar la foto de sus extintores).

Finalmente, a eso de las cinco de la mañana llego el tren, el revisor nos pregunto si queriamos una litera para cada uno por un incremento de un euro sobre el precio de cada bilete, a lo que los dos al unisono gritamos un YES PLEASE! que aun debe resonar en las playas de Goa, es que no he contado nuestro viajecito en el tren del terror el dia anterior, mami, no sufras, una experiencia como otra cualquiera...
A eso de las 10 llegamos a Mangalore, desde alli rickchow a la estacion de autobuses y bus de lujo (es un decir) rumbo a Hassam. Nada que ver en Hassam, pero es un punto estrategico para desplazarse a dos templos que queriamos visitar. A eso de las 4 llegamos a Hassam, y tras visitar varios hoteles, decidimos quedarnos en el mas cutre (y barato) de todos, que lejos quedaba Palolem y sus idilicas cabañitas en la playa!. Desprovistos de mochilas cogimos otro autobus rumbo a Belur, un viaje de una hora de duracion con mucho encanto por lo mas profundo de la india rural, y con un autobus repleto de gente entre los que no pasabamos desapercibidos (se acabo el anonimato).
El templo una maravilla...
Jiji, esto es un poco cutre, pero como no tengo bajadas las fotos del templo, acabo de hacer una busqueda rapida en google, y aqui esta el templo!, viva Google! :
http://www.pbase.com/makszem/belur
Jaja, como mola, el sacerdote de la foto es el que oficio la ceremonia. Al anochecer asistimos a una ceremonia en el templo, con musica de tambores y saxofon. La musica creaba un climax que iba in-crescendo hasta el momento cumbre en el que se descorrian las cortinas que cobijaban a la deidad (Vishnu en este caso) y aparecian varios sacerdotes haciendo ofrendas con fuego, flores y demas..., luego los sacerdotes salian a donde estaba la gente y daban sus bendiciones con fuego, agua y sal. Muy emocionante.
Ya en Belur volvimos a darnos un baño de multitudes, un grupo de chavales pidieron hacerse fotos con nosotros, creo que uno de ellos se enamoro de Diego, y quiso una foto con el en exclusiva (es que esta irresistible con su nueva camisa metrosexual y su colgante de macarra). Volvimos a responder una y mil veces a la pregunta: what's your country, y aceptamos humildemente los cumplidos sobre nuestras nuevas y flamantes camaras digitales, cada vez que las sacamos (las camaras) se nos forman corrillos alrededor, que quieren ver como quedan las fotos y saber cuanto nos ha costado la camara, yo les digo que cien euros en Carrefour, y ellos asienten con la cabeza y se quedan tan contentos.
A la vuelta pillamos el autobus abarrotado, asi que nos toco viajar de pie, volvimos a sentirnos monos de feria con tantos ojos clavados en nosotros. El autobus era la tipica matraca india que da mas botes que un canguro con hipo. Durante el viaje se inicio una discusion entre un tipo que parecia iba un poco pedo y el revisor, por lo que dejamos de ser el centro de atencion, el autobus al completo participaba de la tangana, los gritos aumentaban, pero la mayoria de la gente se lo tomaba con humor y se descojonaba de la situacion. Finalmente la cosa se tranquilizo, nos cedieron unos asientos, y felices y contentos hasta Hassam. En el autobus, tuve una conversacion por gestos con un señor y su dos hijitas (guapisimas ellas) que iban en el asiento de al lado, que majos estos indios!.
En Hassam poco que hacer por la noche, ni siquiera encontramos una triste cena que llevarnos a la boca, asi que nos conformamos con unos dulcecitos empalagosos que encontramos en una tienducha, pescaditos de Palolem, por que nos habeis abandonado!.
A la mañana siguiente madrugon para coger otro autobus local hasta Sravanabelagola (que mal rato para preguntar por el destino en la estacion de autobuses). Habia que coger dos autobuses que volvian a adentrarse en la India mas rural, bonito viaje. Ya en Sravanabelagola, unas tostadas y unos lassis para coger fuerzas y subir los seiscientos y pico escalones esculpidos en la montaña que llevan hasta la mayor estatua del mundo esculpida en una sola roca. Señor Google, asistamos a una muestra mas de tu superpoder:
http://usuarios.iponet.es/ddt/sravanabelagola.htm
Toma!, y encima en español, y con explicaciones, alabado sea Google.
Una operacion de fimosis igual le venia bien

A eso de las tres partimos de Sravanabelagola con direccion a Mysore en un autobus famelico repleto, y cuando digo repleto, quiero decir, con cuatro hombres abrazados (literalmente) al conductor. Afortunadamente mucha gente se apeo en las primeras paradas y el viaje resulto ser una delicia por los paisajes por los que transcurria, carreteras que atravesaban pequeñas aldeas con apenas algunas casas y que ofrecian imagenes muy pintorescas de la vida en el campo: mujeres lavando en el rio, gente bañandose en las acequias, carros tirados por bueyes, campesinas transportando fardos en sus cabezas... que bucolico y pastoril todo!. Vale, que a lo mejor las campesinas estan jodias de los riñones de llevar tanto bulto, y la gente se baña en el rio porque no tienen piscina municipal, y es posible que las que lavan en el rio dieran su vida por una lavadora Balay que les permitiera tener mas tiempo para ver culebrones, pero... ejem ejem, que bonito es el campo!.
Bus repleto

Con puntualidad britanica llegamos a Mysore, a eso de las cinco de la tarde, y no tardamos en comprobar que la ciudad esta llena de rickchows dispuestos a que no diesemos ni dos pasos por la ciudad, y camellos que nos ofrecian hachis y marihuana en cada esquina. Como somos chicos muy sanos y ya flipamos bastante con las lucecitas de colores que se colocan alrededor de las figuras de los dioses (viva el kitsch!), rechazamos amablemente sus ofrecimientos.
Para variar, nos quedamos en un hotel bastante decente, que casi no parece Indio, y como llevabamos un poquiiiito de hambre acumulada, pues nos fuimos a cenar a un restaurante pijin, con mesas en el jardin, velitas en plan gay y musica india en directo. Comida rica rica, (cuatro euros por cabeza, tirando la casa por la ventana) y sueño placentero.

Finalmente, a eso de las cinco de la mañana llego el tren, el revisor nos pregunto si queriamos una litera para cada uno por un incremento de un euro sobre el precio de cada bilete, a lo que los dos al unisono gritamos un YES PLEASE! que aun debe resonar en las playas de Goa, es que no he contado nuestro viajecito en el tren del terror el dia anterior, mami, no sufras, una experiencia como otra cualquiera...
A eso de las 10 llegamos a Mangalore, desde alli rickchow a la estacion de autobuses y bus de lujo (es un decir) rumbo a Hassam. Nada que ver en Hassam, pero es un punto estrategico para desplazarse a dos templos que queriamos visitar. A eso de las 4 llegamos a Hassam, y tras visitar varios hoteles, decidimos quedarnos en el mas cutre (y barato) de todos, que lejos quedaba Palolem y sus idilicas cabañitas en la playa!. Desprovistos de mochilas cogimos otro autobus rumbo a Belur, un viaje de una hora de duracion con mucho encanto por lo mas profundo de la india rural, y con un autobus repleto de gente entre los que no pasabamos desapercibidos (se acabo el anonimato).
El templo una maravilla...
Jiji, esto es un poco cutre, pero como no tengo bajadas las fotos del templo, acabo de hacer una busqueda rapida en google, y aqui esta el templo!, viva Google! :
http://www.pbase.com/makszem/belur
Jaja, como mola, el sacerdote de la foto es el que oficio la ceremonia. Al anochecer asistimos a una ceremonia en el templo, con musica de tambores y saxofon. La musica creaba un climax que iba in-crescendo hasta el momento cumbre en el que se descorrian las cortinas que cobijaban a la deidad (Vishnu en este caso) y aparecian varios sacerdotes haciendo ofrendas con fuego, flores y demas..., luego los sacerdotes salian a donde estaba la gente y daban sus bendiciones con fuego, agua y sal. Muy emocionante.
Ya en Belur volvimos a darnos un baño de multitudes, un grupo de chavales pidieron hacerse fotos con nosotros, creo que uno de ellos se enamoro de Diego, y quiso una foto con el en exclusiva (es que esta irresistible con su nueva camisa metrosexual y su colgante de macarra). Volvimos a responder una y mil veces a la pregunta: what's your country, y aceptamos humildemente los cumplidos sobre nuestras nuevas y flamantes camaras digitales, cada vez que las sacamos (las camaras) se nos forman corrillos alrededor, que quieren ver como quedan las fotos y saber cuanto nos ha costado la camara, yo les digo que cien euros en Carrefour, y ellos asienten con la cabeza y se quedan tan contentos.
A la vuelta pillamos el autobus abarrotado, asi que nos toco viajar de pie, volvimos a sentirnos monos de feria con tantos ojos clavados en nosotros. El autobus era la tipica matraca india que da mas botes que un canguro con hipo. Durante el viaje se inicio una discusion entre un tipo que parecia iba un poco pedo y el revisor, por lo que dejamos de ser el centro de atencion, el autobus al completo participaba de la tangana, los gritos aumentaban, pero la mayoria de la gente se lo tomaba con humor y se descojonaba de la situacion. Finalmente la cosa se tranquilizo, nos cedieron unos asientos, y felices y contentos hasta Hassam. En el autobus, tuve una conversacion por gestos con un señor y su dos hijitas (guapisimas ellas) que iban en el asiento de al lado, que majos estos indios!.
En Hassam poco que hacer por la noche, ni siquiera encontramos una triste cena que llevarnos a la boca, asi que nos conformamos con unos dulcecitos empalagosos que encontramos en una tienducha, pescaditos de Palolem, por que nos habeis abandonado!.
A la mañana siguiente madrugon para coger otro autobus local hasta Sravanabelagola (que mal rato para preguntar por el destino en la estacion de autobuses). Habia que coger dos autobuses que volvian a adentrarse en la India mas rural, bonito viaje. Ya en Sravanabelagola, unas tostadas y unos lassis para coger fuerzas y subir los seiscientos y pico escalones esculpidos en la montaña que llevan hasta la mayor estatua del mundo esculpida en una sola roca. Señor Google, asistamos a una muestra mas de tu superpoder:
http://usuarios.iponet.es/ddt/sravanabelagola.htm
Toma!, y encima en español, y con explicaciones, alabado sea Google.
Una operacion de fimosis igual le venia bien

A eso de las tres partimos de Sravanabelagola con direccion a Mysore en un autobus famelico repleto, y cuando digo repleto, quiero decir, con cuatro hombres abrazados (literalmente) al conductor. Afortunadamente mucha gente se apeo en las primeras paradas y el viaje resulto ser una delicia por los paisajes por los que transcurria, carreteras que atravesaban pequeñas aldeas con apenas algunas casas y que ofrecian imagenes muy pintorescas de la vida en el campo: mujeres lavando en el rio, gente bañandose en las acequias, carros tirados por bueyes, campesinas transportando fardos en sus cabezas... que bucolico y pastoril todo!. Vale, que a lo mejor las campesinas estan jodias de los riñones de llevar tanto bulto, y la gente se baña en el rio porque no tienen piscina municipal, y es posible que las que lavan en el rio dieran su vida por una lavadora Balay que les permitiera tener mas tiempo para ver culebrones, pero... ejem ejem, que bonito es el campo!.
Bus repleto

Con puntualidad britanica llegamos a Mysore, a eso de las cinco de la tarde, y no tardamos en comprobar que la ciudad esta llena de rickchows dispuestos a que no diesemos ni dos pasos por la ciudad, y camellos que nos ofrecian hachis y marihuana en cada esquina. Como somos chicos muy sanos y ya flipamos bastante con las lucecitas de colores que se colocan alrededor de las figuras de los dioses (viva el kitsch!), rechazamos amablemente sus ofrecimientos.
Para variar, nos quedamos en un hotel bastante decente, que casi no parece Indio, y como llevabamos un poquiiiito de hambre acumulada, pues nos fuimos a cenar a un restaurante pijin, con mesas en el jardin, velitas en plan gay y musica india en directo. Comida rica rica, (cuatro euros por cabeza, tirando la casa por la ventana) y sueño placentero.
Mysore
Definitivamente... Mysore es la ciudad ideal para poner al dia esta pagina. Esta noche salimos con direccion a Kerala, y la verdad... ya lo tenemos todo hecho, y no nos apetece seguir esquivando camellos, rickchows y tragando contaminacion. No, no nos ha encandilado Mysore.
Ayer visitamos el Palacio, preciosisisimo, propio de las Mil y una noches, tambien fuimos al zoo, muy agradable, con sus tigres blancos y tigres de bengalas, rinocerontes, hipopotamos, serpientes de piton, moscas y hormigas.
Desfile de elefantes delante del Palacio

Un hipo vacilon

Tambien fuimos al cine, no se, me falta vocabulario, imaginacion, capacidad literaria y entendimiento para definir lo que vimos, pero s algo que nunca podremos olvidar. El cine era supercutre con un equipo de sonido estridente hasta limites insospechados que amenazaba con reventarnos los timpanos hasta que se me ocurrio una solucion de urgencia... un cacahuete en cada oreja nos salvo de una sordera prematura. Luego, la pelicula... no se, escapa a toda definicion, pero voy a intentar una: Charles Bronson con barriga conoce al Chavo del ocho e invitan a Dom Pimpon a cenar a casa de Andres Pajares y Fernando Esteso... que HORROR!, encima, se nos enchufo un indio que intentaba explicarnos lo que sucedia en la pelicula, el tio se desconojaba y parecia divertidisimo con las chorradas que aparecian en la pantalla y claro, nosotros ya nos reiamos por quedar bien y para que el chaval se llevara la impresion de que estabamos encantados con el cine made in Karnataka (la peli no era bollywoodiense) ni que decir tiene que nos salimos a media pelicula, horror horror!, cada vez que me acuerdo del protagonista se me ponen los pelos de punta... que yuyu!.
Esta mañana hemos hecho una excursion a otro templo que hay encima de una montaña, la alternativa perfecta a una maquina de steps. El chamundi hill temple (ala, quien quiera echarle un ojo, ya sabe que hacer).
Chamundi Hill (el esfuerzo valio la pena)

Hoy hemos ejercido de guiris totales, en el templo hemos participado en el ritual ofreciendo flores y dandole una figurita de Parvati al sacerdote para que nos la bendijera, la espiritualidad tiene un precio: 150 rupias (punto rojo de tilak en la frente incluido). Luego hemos visitado una tienda del gobierno de seda fabricada en Mysore (muy popular), mami, hermanitas, teneis un hijo/hermano que no os lo mereceis, quiero langostinos y jamon a mi vuelta!. Y para completar el guiri-day, visita a una especie de botica de perfumes, donde un indio nos ha hecho una demostracion completisisima del uso de los distintos aceites hechos con flores, con masaje en la cabeza incluido, si, tambien hemos picado...
Bueno gente, pues hora de irnos a cenar, dentro de unas horas pillamos el bus a Kerala, dejo para otro dia mis primeros dias en Mumbai.
Besitos para todos, escribidme mails que hace ilu!
Papi, mami... todo perfecto!.
Ayer visitamos el Palacio, preciosisisimo, propio de las Mil y una noches, tambien fuimos al zoo, muy agradable, con sus tigres blancos y tigres de bengalas, rinocerontes, hipopotamos, serpientes de piton, moscas y hormigas.
Desfile de elefantes delante del Palacio

Un hipo vacilon

Tambien fuimos al cine, no se, me falta vocabulario, imaginacion, capacidad literaria y entendimiento para definir lo que vimos, pero s algo que nunca podremos olvidar. El cine era supercutre con un equipo de sonido estridente hasta limites insospechados que amenazaba con reventarnos los timpanos hasta que se me ocurrio una solucion de urgencia... un cacahuete en cada oreja nos salvo de una sordera prematura. Luego, la pelicula... no se, escapa a toda definicion, pero voy a intentar una: Charles Bronson con barriga conoce al Chavo del ocho e invitan a Dom Pimpon a cenar a casa de Andres Pajares y Fernando Esteso... que HORROR!, encima, se nos enchufo un indio que intentaba explicarnos lo que sucedia en la pelicula, el tio se desconojaba y parecia divertidisimo con las chorradas que aparecian en la pantalla y claro, nosotros ya nos reiamos por quedar bien y para que el chaval se llevara la impresion de que estabamos encantados con el cine made in Karnataka (la peli no era bollywoodiense) ni que decir tiene que nos salimos a media pelicula, horror horror!, cada vez que me acuerdo del protagonista se me ponen los pelos de punta... que yuyu!.
Esta mañana hemos hecho una excursion a otro templo que hay encima de una montaña, la alternativa perfecta a una maquina de steps. El chamundi hill temple (ala, quien quiera echarle un ojo, ya sabe que hacer).
Chamundi Hill (el esfuerzo valio la pena)

Hoy hemos ejercido de guiris totales, en el templo hemos participado en el ritual ofreciendo flores y dandole una figurita de Parvati al sacerdote para que nos la bendijera, la espiritualidad tiene un precio: 150 rupias (punto rojo de tilak en la frente incluido). Luego hemos visitado una tienda del gobierno de seda fabricada en Mysore (muy popular), mami, hermanitas, teneis un hijo/hermano que no os lo mereceis, quiero langostinos y jamon a mi vuelta!. Y para completar el guiri-day, visita a una especie de botica de perfumes, donde un indio nos ha hecho una demostracion completisisima del uso de los distintos aceites hechos con flores, con masaje en la cabeza incluido, si, tambien hemos picado...
Bueno gente, pues hora de irnos a cenar, dentro de unas horas pillamos el bus a Kerala, dejo para otro dia mis primeros dias en Mumbai.
Besitos para todos, escribidme mails que hace ilu!
Papi, mami... todo perfecto!.
De Mysore a Varkala
Hola! Aqui, en Mahalabipuram, todo muuuuu bien!
Bueno, a ver si pongo esto un poco al dia...
En nuestra ultima noche en Mysore conocimos a una Suiza en el cyber, a la que invitamos a comer con nosotros (aunque intentamos que pagara ella, aprovechando que era Suiza). Fuimos a comer al mismo restaurante pijin y molon con musica india en directo. Como llevabamos una niña, las velas dejaron de tener su efecto gay. Anecdota: En la carta del restaurante, entre otras cosas, decia que contaban con bolsas para vomitar a disposicion de los clientes !!??. Lo comentamos en plan de coña antes de comer. Luego, durante la comida, el chico de la mesa de al lado empezo a vomitar a lo bestia.. jiji, que anecdota mas graciosa, que risa, en fin, chorradas varias...
Nos despedimos de la Suiza (mu maja y mu mona ella, pero no nos pago la cena) y nos fuimos a esperar el bus. Por una vez, y sin que sirva de precedente, el autobus de lujo resulto ser... un autobus de lujo!. Si hasta te daban mantita y todo!. Lo malo es que la carretera era horrorosisisima, llena de baches y con curvas que obligaban al bus a dar marcha atras para poder tomarlas. En un momento dado pasamos junto a un camion volcado en mitad de la carretera, con las luces aun encendidas, sus ocupantes estaban fuera del camion, aparentemente ilesos. El autobus se vio obligado a realizar mil y una maniobras para poder continuar, pero gracias a Dios, y a Ganesh, con esas orejitas tan monas, reemprendimos la marcha sin problemas.
Llegada a Cochin 45 minutos antes de lo previsto y rickchow al hotel. Nos alojamos en casa de una familia que no hablaba ni papa de ingles... bueno, sabian decir doscientas rupias, mas que suficiente. Nos fuimos a desayunar y... triunfada, el mejor desayuno hasta la fecha, pedazo de tortilla y pan integral ico ico con mantequilla.
Luego vueltecita por Fort Cochin, paseo dominguero agradable observando a los pescadores trabajando con sus redes chinas. Se agradecia la tranquilidad despues de los dias en Mysore. Hicimos tiempo hasta la hora de comer y... triunfada otra vez, langostinos y pescado fresco comprado en el mercado de pescadores que te cocinan en unos chiringuitos habilitados a tal efecto.
Redes chiinas

Despues de la siesta nos fuimos a ver una representacion de teatro katakhali, bonita historia: un sacerdote amargao por la existencia de un demonio que se merendaba a los lugareños recibe a al heroe, un tio sobradisimo, chulo donde los haya, y con la cara pintada de verde, que le dice al sacerdote que no se preocupe mas, porque le va a arrear al monstruo con un muslo de pollo hasta dejarlo tieso. El sacerdote al principio no se lo acaba de creer, pero el heroe hace una demostracion de su valia, marca musculitos y eso, y lo convence. El sacerdote se pone contento y manda al heroe a la busqueda del demonio con una cesta cargada de viveres. El heroe llega a la guarida del demonio y se monta un picnic, el demonio se rebota y le dice que se va a cagar, el heroe ni se inmuta mientras se pone hasta el culo de choped y tortilla, el demonio ataca, y el heroe se lo carga atizandole con dos muslos de pollo. En fin, supongo que solo tu Diego, habras entendido esta historia, a los demas... ni falta que os hace.
Despues de la entrañable representacion repetimos la "operacion gambas y pescado" del medio dia. Nos jugamos una partidita de ajedrez mientras nos lo preparaban, nos comimos el pescadito y nos fuimos pa la keli felices y contentos. En la casa donde dormiamos nos encontramos con un par de francesitas mu majas ellas con las que estuvimos charlando un rato, pero viendo que tampoco ibamos a conseguir que nos invitaran a desayunar ni a comer al dia siguiente, optamos por abandonarlas e irnos a dormir, no sin antes repasar el repertorio al completo de No me pises que llevo Chanclas... lo normal, vamos.
A la mañana siguiente nueva triunfada de desayuno a base de frutas (a lo bestia) y pastel, y nos fuimos a coger un ferry para salir de Fort Cochin y pillar el bus direccion a nuestro proximo destino: Allapuzha.
Estación del Ferry (recien remodelada)

Llegamos a Allapuzha a mediodia, con la insana intencion de atiborrarnos de pescado "al estilo Cochin", pero alli no habia pescao, ni chiringuitos que lo cocinaran, ni tablero de ajedrez, asi que nos metimos en un antro en el que nos vaciaron en dos platos de arroz, todo el picante acumulado por los dueños del lugar durante los dos ultimos lustros (debimos caerles simpaticos), resultado: aquello no habia dios que se lo comiera. Los indios y sus especias...
Tarde de aperreo en Allapuzha, cena rica en local sucio, cutre y casposo y vuelta al hotel.
A la mañana temprano pillamos las mochilas y cogimos el ferry que recorre los backwaters (canales rodeados de frondosa vegetacion) entre Allapuzha y Kollan. Un recorrido de ocho horas de duracion por paisajes increibles. Precioso. Creimos que iba a ser un coñazo de viaje pero resulto ser una pasada y el tiempo pasaba volando sentados bajo un toldo en la cubierta con una temperatura estupenda y relacionandonos con algun que otro guiri. Que bonito todo!.
Backwaters



Al llegar a Kollan pillamos un taxi, que compartimos con una pareja de ingleses que conocimos en el barco, (envidia cochina, estarian un año viajando: India, Sri Lanka, Singapur, Thailandia, Australia, Nueva Zelanda, Islas Fiji, la gente se lo monta muy bien!), y con una Belga muy maja y todo lo que tu quieras, pero que tampoco nos invito ni a un cafe, al final son todas iguales.
Cenamos todos juntitos en un restaurante con platos españoles!, el cocinero, muy majete, habia estado trabajando dos años en Lloret del Mar y habia importado algun que otro plato, asi que cenamos tortilla y encargamos una paella para el dia siguiente! Yuhuuuuuu!!!.
Varkala es una prolongacion de Goa, es decir, una bonita playa flanqueada por palmerales, y con tiendas, restaurantes y visitantes fashion.
Varkala

Lo pasamos bien, bañito por la mañana en una playa jodidamente peligrosa, sin pasar casi de la orilla, paellita rica a mediodia, y baño por la tarde en otra playa mas manejable, aunque con olas gigantescas por la tarde. La despedida de Diego en la playa fue espectacular, al atardecer comenzo a llover a lo bestia, pero seguimos con nuestro baño, la playa estaba preciosa con la lluvia y la luz del atardecer, y el sonido de oracion de una mezquita cercana contribuia a la creacion de una atmosfera de lo mas magica. Gonito gonito.
Por la noche nos fuimos a cenar con la Belga, con la intencion, claro esta, de que nos pagara la comida. Elegimos el sitio mas fashion de todo Varkala, con cientos de bombillitas y lamparas de colores en lo que parecia una navidad adelantada. Comimos un pescado a la barbacoa riquisisisisimo en una cabañita de lo mas coqueta que se alzaba unos seis o siete metros sobre el suelo. Tras la cena, nos pedimos unos cockteles, y nos sentamos en cojines en el suelo destinados al apoltronamiento y sosiego de los sufridos visitantes.
Me he parao a reflexionar unos instantes sobre este diario, no se ni el tiempo que llevo escribiendo para contar... que?, que me he bañao en la playa y he comio pescao... vale, mmmm, creo que ni siquiera a mi madre le interesa esta informacion asi que a partir de ahora voy a ser mas escueto en lo que a detalles se refiere, es decir, pasare por alto detalles como lo del pan integral con mantequilla, y me concentrare en temas mas de interes general como... mmmm... ehhhhhh, la situacion de las castas en la India?. Ains, no se.
Resumo el dia siguiente: despido a Diego con la manita, adios Diego adios, me doy un bañito en la playita, almuerzo con la Belga (nada, que no invita la tia), le digo adios a la Belga con la manita, adios Belga adios, ceno solito a la luz de una vela y me enamoro un poco mas de mi, me voy a dormir a mi cabañita de bambu.
Resumo el dia posterior: conozco a dos chicas y un chico de Albacete, muy majos ellos, desayuno con ellos, no, tampoco me invitan. Me voy a la playa con ellos. Almuerzo mirando al mar y con musica de Dylan que yo mismo elegi. Me doy un volteo y me tomo un te. Recojo las cosas, me despido de los albaceteños y me cojo un rickchow hasta la estacion de tren, el rickchow se queda sin combustible a mitad de camino, y el tio se va corriendo a buscar otro rickchow, que finalmente me lleva a la estacion. El tren llega una hora tarde, en la estacion hablo con un par de tipos que me preguntan como un chico guapo como yo no esta casado, me siento halagado y les regalo un caramelo a cada uno. Llega el tren. Encuentro mi litera, en las literas de al lado viajan un indio y su mujer con el que comparto charla, comida y te. Tienen una hija de dieciocho años para la que aun no han encontrado novio, les doy mi direccion y mi telefono y les digo que me llamen si se ven muy desesperados. Apagamos las luces y a dormir, nos quedan unas siete horas hasta llegar a Madurai, mi proximo destino. Fin del capitulo.
Bueno, a ver si pongo esto un poco al dia...
En nuestra ultima noche en Mysore conocimos a una Suiza en el cyber, a la que invitamos a comer con nosotros (aunque intentamos que pagara ella, aprovechando que era Suiza). Fuimos a comer al mismo restaurante pijin y molon con musica india en directo. Como llevabamos una niña, las velas dejaron de tener su efecto gay. Anecdota: En la carta del restaurante, entre otras cosas, decia que contaban con bolsas para vomitar a disposicion de los clientes !!??. Lo comentamos en plan de coña antes de comer. Luego, durante la comida, el chico de la mesa de al lado empezo a vomitar a lo bestia.. jiji, que anecdota mas graciosa, que risa, en fin, chorradas varias...
Nos despedimos de la Suiza (mu maja y mu mona ella, pero no nos pago la cena) y nos fuimos a esperar el bus. Por una vez, y sin que sirva de precedente, el autobus de lujo resulto ser... un autobus de lujo!. Si hasta te daban mantita y todo!. Lo malo es que la carretera era horrorosisisima, llena de baches y con curvas que obligaban al bus a dar marcha atras para poder tomarlas. En un momento dado pasamos junto a un camion volcado en mitad de la carretera, con las luces aun encendidas, sus ocupantes estaban fuera del camion, aparentemente ilesos. El autobus se vio obligado a realizar mil y una maniobras para poder continuar, pero gracias a Dios, y a Ganesh, con esas orejitas tan monas, reemprendimos la marcha sin problemas.
Llegada a Cochin 45 minutos antes de lo previsto y rickchow al hotel. Nos alojamos en casa de una familia que no hablaba ni papa de ingles... bueno, sabian decir doscientas rupias, mas que suficiente. Nos fuimos a desayunar y... triunfada, el mejor desayuno hasta la fecha, pedazo de tortilla y pan integral ico ico con mantequilla.
Luego vueltecita por Fort Cochin, paseo dominguero agradable observando a los pescadores trabajando con sus redes chinas. Se agradecia la tranquilidad despues de los dias en Mysore. Hicimos tiempo hasta la hora de comer y... triunfada otra vez, langostinos y pescado fresco comprado en el mercado de pescadores que te cocinan en unos chiringuitos habilitados a tal efecto.
Redes chiinas

Despues de la siesta nos fuimos a ver una representacion de teatro katakhali, bonita historia: un sacerdote amargao por la existencia de un demonio que se merendaba a los lugareños recibe a al heroe, un tio sobradisimo, chulo donde los haya, y con la cara pintada de verde, que le dice al sacerdote que no se preocupe mas, porque le va a arrear al monstruo con un muslo de pollo hasta dejarlo tieso. El sacerdote al principio no se lo acaba de creer, pero el heroe hace una demostracion de su valia, marca musculitos y eso, y lo convence. El sacerdote se pone contento y manda al heroe a la busqueda del demonio con una cesta cargada de viveres. El heroe llega a la guarida del demonio y se monta un picnic, el demonio se rebota y le dice que se va a cagar, el heroe ni se inmuta mientras se pone hasta el culo de choped y tortilla, el demonio ataca, y el heroe se lo carga atizandole con dos muslos de pollo. En fin, supongo que solo tu Diego, habras entendido esta historia, a los demas... ni falta que os hace.
Despues de la entrañable representacion repetimos la "operacion gambas y pescado" del medio dia. Nos jugamos una partidita de ajedrez mientras nos lo preparaban, nos comimos el pescadito y nos fuimos pa la keli felices y contentos. En la casa donde dormiamos nos encontramos con un par de francesitas mu majas ellas con las que estuvimos charlando un rato, pero viendo que tampoco ibamos a conseguir que nos invitaran a desayunar ni a comer al dia siguiente, optamos por abandonarlas e irnos a dormir, no sin antes repasar el repertorio al completo de No me pises que llevo Chanclas... lo normal, vamos.
A la mañana siguiente nueva triunfada de desayuno a base de frutas (a lo bestia) y pastel, y nos fuimos a coger un ferry para salir de Fort Cochin y pillar el bus direccion a nuestro proximo destino: Allapuzha.
Estación del Ferry (recien remodelada)

Llegamos a Allapuzha a mediodia, con la insana intencion de atiborrarnos de pescado "al estilo Cochin", pero alli no habia pescao, ni chiringuitos que lo cocinaran, ni tablero de ajedrez, asi que nos metimos en un antro en el que nos vaciaron en dos platos de arroz, todo el picante acumulado por los dueños del lugar durante los dos ultimos lustros (debimos caerles simpaticos), resultado: aquello no habia dios que se lo comiera. Los indios y sus especias...
Tarde de aperreo en Allapuzha, cena rica en local sucio, cutre y casposo y vuelta al hotel.
A la mañana temprano pillamos las mochilas y cogimos el ferry que recorre los backwaters (canales rodeados de frondosa vegetacion) entre Allapuzha y Kollan. Un recorrido de ocho horas de duracion por paisajes increibles. Precioso. Creimos que iba a ser un coñazo de viaje pero resulto ser una pasada y el tiempo pasaba volando sentados bajo un toldo en la cubierta con una temperatura estupenda y relacionandonos con algun que otro guiri. Que bonito todo!.
Backwaters



Al llegar a Kollan pillamos un taxi, que compartimos con una pareja de ingleses que conocimos en el barco, (envidia cochina, estarian un año viajando: India, Sri Lanka, Singapur, Thailandia, Australia, Nueva Zelanda, Islas Fiji, la gente se lo monta muy bien!), y con una Belga muy maja y todo lo que tu quieras, pero que tampoco nos invito ni a un cafe, al final son todas iguales.
Cenamos todos juntitos en un restaurante con platos españoles!, el cocinero, muy majete, habia estado trabajando dos años en Lloret del Mar y habia importado algun que otro plato, asi que cenamos tortilla y encargamos una paella para el dia siguiente! Yuhuuuuuu!!!.
Varkala es una prolongacion de Goa, es decir, una bonita playa flanqueada por palmerales, y con tiendas, restaurantes y visitantes fashion.
Varkala

Lo pasamos bien, bañito por la mañana en una playa jodidamente peligrosa, sin pasar casi de la orilla, paellita rica a mediodia, y baño por la tarde en otra playa mas manejable, aunque con olas gigantescas por la tarde. La despedida de Diego en la playa fue espectacular, al atardecer comenzo a llover a lo bestia, pero seguimos con nuestro baño, la playa estaba preciosa con la lluvia y la luz del atardecer, y el sonido de oracion de una mezquita cercana contribuia a la creacion de una atmosfera de lo mas magica. Gonito gonito.
Por la noche nos fuimos a cenar con la Belga, con la intencion, claro esta, de que nos pagara la comida. Elegimos el sitio mas fashion de todo Varkala, con cientos de bombillitas y lamparas de colores en lo que parecia una navidad adelantada. Comimos un pescado a la barbacoa riquisisisisimo en una cabañita de lo mas coqueta que se alzaba unos seis o siete metros sobre el suelo. Tras la cena, nos pedimos unos cockteles, y nos sentamos en cojines en el suelo destinados al apoltronamiento y sosiego de los sufridos visitantes.
Me he parao a reflexionar unos instantes sobre este diario, no se ni el tiempo que llevo escribiendo para contar... que?, que me he bañao en la playa y he comio pescao... vale, mmmm, creo que ni siquiera a mi madre le interesa esta informacion asi que a partir de ahora voy a ser mas escueto en lo que a detalles se refiere, es decir, pasare por alto detalles como lo del pan integral con mantequilla, y me concentrare en temas mas de interes general como... mmmm... ehhhhhh, la situacion de las castas en la India?. Ains, no se.
Resumo el dia siguiente: despido a Diego con la manita, adios Diego adios, me doy un bañito en la playita, almuerzo con la Belga (nada, que no invita la tia), le digo adios a la Belga con la manita, adios Belga adios, ceno solito a la luz de una vela y me enamoro un poco mas de mi, me voy a dormir a mi cabañita de bambu.
Resumo el dia posterior: conozco a dos chicas y un chico de Albacete, muy majos ellos, desayuno con ellos, no, tampoco me invitan. Me voy a la playa con ellos. Almuerzo mirando al mar y con musica de Dylan que yo mismo elegi. Me doy un volteo y me tomo un te. Recojo las cosas, me despido de los albaceteños y me cojo un rickchow hasta la estacion de tren, el rickchow se queda sin combustible a mitad de camino, y el tio se va corriendo a buscar otro rickchow, que finalmente me lleva a la estacion. El tren llega una hora tarde, en la estacion hablo con un par de tipos que me preguntan como un chico guapo como yo no esta casado, me siento halagado y les regalo un caramelo a cada uno. Llega el tren. Encuentro mi litera, en las literas de al lado viajan un indio y su mujer con el que comparto charla, comida y te. Tienen una hija de dieciocho años para la que aun no han encontrado novio, les doy mi direccion y mi telefono y les digo que me llamen si se ven muy desesperados. Apagamos las luces y a dormir, nos quedan unas siete horas hasta llegar a Madurai, mi proximo destino. Fin del capitulo.
Madurai-Trichy-
Llegue a Madurai a eso de las cinco y media de la mañana. Somnoliento baje del tren, busque una consigna para dejar la mochila, y me fui caminando hasta el templo, que estaba como a quince minutos de la estacion de tren.
La primera vision del templo es alucinante, un inmenso conglomerado multiculor de representaciones de todo el panteon hindu. Me di una vuelta por todo el perimetro exterior del templo para ver todas sus torres antes de pasar al interior, cuatro torres espectaculares situadas en cada uno de los cuatro puntos cardinales.
Templo de Madurai

Dentro, todo un laberinto y un rosario interminable de altares, figuras, capillas... A esa hora de la mañana no habia casi nada de actividad, asi que tras darme una vuelta por todo el complejo (es enorme), decidi salirme a tomar un te y unas galleticas cuando se me acerco el primer avispao que se ofrecio a hacerme de guia por el templo, yo le dije que vale, pero que primero me tenia que invitar a un te, asi que me invito a un te y luego me paseo por el mercado de la ciudad (un paseo por la Edad Media), por el mercado de flores (Edad Media con olor a jazmin) y por supuesto... me llevo a una tienda, con la excusa de ver las vistas desde su azotea. Luego nos tomamos otro te, y nos fuimos al templo, que ya rebosaba de actividad.
Mercado

Durante hora y media el guia me estuvo contando leyendas, explicando ritos y guiando por todo el templo. Definitivamente, los tres euros que me cobro por la visita merecieron mucho la pena.
Permaneci en el templo durante dos horas mas despues de la visita, asistiendo a los ritos, participando en alguno de ellos (le tire un trozo de mantequilla a la Diosa Parvati, y le acerte en todo el ojo, acertarle en la teta no habria tenido merito, verdad Diego?) y observando a la gente. A eso de las once emprendi el camino de la estacion para salir de Madurai, que exceptuando el templo, me dio la impresion de ciudad fea, sucia, incomoda e insulsa.
Recogi mi equipaje y compre un billete de tren para Trichy, con la intencion de ver otro reputado templo. Compre un billete de clase general, craso error. A veces viajar en clase general tiene su gracia, pero cuando me asome al anden y vi la cantidad de gente con maletas, bolsas y cajas que esperaban el tren ya me temi lo peor. Lo peor es que el tren llego y la gente se avalanzo hacia las puertas, sin ni siquiera esperar a que la gente que estaba dentro se apearan, resultado obvio: atasco que te cagas, gritos y sudores. Entre empujones y cuerpos sudorosos consegui meterme en el vagon, que iba a tope, me las arregle para quitarme la mochila de la espalda y apoyarla en el suelo, sentandome sobre ella, luego, un chico majete, que hablaba un pelin de ingles, me hizo un hueco en su asiento.
Una vez medianamente acomodado, el viaje en clase general resulta entretenido, siempre hay alguien que pasa vendiendo algo, alguien que intenta comunicarse contigo, o un bote de un liquido viscoso y amarillo que se derrama desde el compartimento de las maletas sobre cuatro o cinco personas que estan sentadas debajo, provocando el descojone general, incluido el de los pringosos afectados.
Despues de tres horas llego a Trichy, salida del tren algo comprometida, pero nada comparable a lo que fue la entrada.
En Trichy visito el Temple in the Rock, magnifico, lo siento, no tengo fotos, me olvidé la cámara. No se si quedarme a dormir en Trichy o coger un bus con direccion a Chenai, finalmente opto por lo segundo y palante, ocho horas despues, anecdotas varias durante el camino, como siempre, llego a Chenai.
Chenai no me gusta, es grande, muyyyyy grande, y como todas las ciudades grandes, y no tan grandes de la India, muy caotica, a pesar de contar con grandes avenidas y circulacion aparentemente regulada, lo cual no quita para que una moto con cinco personas encima, sin casco, por supuesto, circule por un carril en direccion contraria a cien kilometros la hora.
Son casi las doce cuando llego a la estacion de autobuses de Chenai, por cierto, una estacion a la europea, inmensa, limpia y bien estructurada!, y como ya habia decidido que Chenai no me gustaba y no queria quedarme a pasar la noche, pregunto por si acaso sale algun autobus hacia Mahalabipuram, si, habia uno que salia en diez minutos!, Yupiiii!.
Tipico autobus indio maltratado por el tiempo, el uso y la dejadez, es decir... un armatroste.
Despues de dos horas de camino, y con una lluvia persistente desde que salimos de Chenai, el autobus se para en mitad de ningun sitio, el revisor abre la puerta, me mira y dice: Mahalabipuram, y lo le digo... mande?, y el tio me repite: Mahalabipuram, y yo... donde?, y el tio me hace un gesto con la mano como diciendo: tira palla, y yo... pa donde?, y el tio... palla, y yo... horror!.
Asi que me bajo del autobus, y pillo la carretera que el buen señor me habia indicado, encomendandome a todos y cada uno de los trescientos millones de dioses hindues.
El año pasado me traje una linterna que no utilice en todo el viaje, este año la he echado de menos seis o siete veces.
Al menos habia dejado de llover. Estuve caminando a oscuras, casi a tientas, durante un kilometro y medio, durante el recorrido me ladraron docenas de perros, deje a la izquierda un cementerio cristiano, cuyas tumbas se me revelaron gracias a los relampagos que de vez en cuando iluminaban el camino, tambien me cruce con cuatro o cinco personas que caminaban en direccion contraria, que me confirmaron que Mahallabipuram estaba en la direccion hacia la que avanzaba... menos mal, me quede mas tranquilo al saber que no habia sido una broma del revisor, los hay muy cachondos..
Por fin llegue a una zona vagamente iluminada, vi al tipico policia con garrote durmiendo en una silla en la puerta de la comisaria y ya me quede mas tranquilo. A los cinco minutos me encontre con la calle donde estaban situados los hoteles, y me quede en el primero que encontre, despues de despertar a un vejete que dormia en el suelo junto a la verja del hotel. El buen señor se saco una llave del bolsillo, y me llevo a una habitacion mientras seguia soñando alguna escena del Kamasutra, ya que creo que ni siquiera abrio los ojos.
Prueba superada. Duchita mas que necesaria y sueño reparador hasta la una del medio dia del dia siguiente... proximo capitulo: Mahalabipuram, mucho que contar!.
Ayer llegue al ashram de Ramana Maharshi, toda una experiencia. Mañana, si las comunicaciones me lo permiten tirare para Bangalore, para coger desde alli el tren hasta Anantapur, donde se encuentra la fundacion de Vicente Ferrer. No se si tendre la oportunidad de escribir desde alli, asi que puede que este sea el ultimo capitulo que escriba durante el viaje, de ser asi ya completare el relato, y colgare las foticos a mi vuelta. Besitos. Hasta otra.
La primera vision del templo es alucinante, un inmenso conglomerado multiculor de representaciones de todo el panteon hindu. Me di una vuelta por todo el perimetro exterior del templo para ver todas sus torres antes de pasar al interior, cuatro torres espectaculares situadas en cada uno de los cuatro puntos cardinales.
Templo de Madurai

Dentro, todo un laberinto y un rosario interminable de altares, figuras, capillas... A esa hora de la mañana no habia casi nada de actividad, asi que tras darme una vuelta por todo el complejo (es enorme), decidi salirme a tomar un te y unas galleticas cuando se me acerco el primer avispao que se ofrecio a hacerme de guia por el templo, yo le dije que vale, pero que primero me tenia que invitar a un te, asi que me invito a un te y luego me paseo por el mercado de la ciudad (un paseo por la Edad Media), por el mercado de flores (Edad Media con olor a jazmin) y por supuesto... me llevo a una tienda, con la excusa de ver las vistas desde su azotea. Luego nos tomamos otro te, y nos fuimos al templo, que ya rebosaba de actividad.
Mercado

Durante hora y media el guia me estuvo contando leyendas, explicando ritos y guiando por todo el templo. Definitivamente, los tres euros que me cobro por la visita merecieron mucho la pena.
Permaneci en el templo durante dos horas mas despues de la visita, asistiendo a los ritos, participando en alguno de ellos (le tire un trozo de mantequilla a la Diosa Parvati, y le acerte en todo el ojo, acertarle en la teta no habria tenido merito, verdad Diego?) y observando a la gente. A eso de las once emprendi el camino de la estacion para salir de Madurai, que exceptuando el templo, me dio la impresion de ciudad fea, sucia, incomoda e insulsa.
Recogi mi equipaje y compre un billete de tren para Trichy, con la intencion de ver otro reputado templo. Compre un billete de clase general, craso error. A veces viajar en clase general tiene su gracia, pero cuando me asome al anden y vi la cantidad de gente con maletas, bolsas y cajas que esperaban el tren ya me temi lo peor. Lo peor es que el tren llego y la gente se avalanzo hacia las puertas, sin ni siquiera esperar a que la gente que estaba dentro se apearan, resultado obvio: atasco que te cagas, gritos y sudores. Entre empujones y cuerpos sudorosos consegui meterme en el vagon, que iba a tope, me las arregle para quitarme la mochila de la espalda y apoyarla en el suelo, sentandome sobre ella, luego, un chico majete, que hablaba un pelin de ingles, me hizo un hueco en su asiento.
Una vez medianamente acomodado, el viaje en clase general resulta entretenido, siempre hay alguien que pasa vendiendo algo, alguien que intenta comunicarse contigo, o un bote de un liquido viscoso y amarillo que se derrama desde el compartimento de las maletas sobre cuatro o cinco personas que estan sentadas debajo, provocando el descojone general, incluido el de los pringosos afectados.
Despues de tres horas llego a Trichy, salida del tren algo comprometida, pero nada comparable a lo que fue la entrada.
En Trichy visito el Temple in the Rock, magnifico, lo siento, no tengo fotos, me olvidé la cámara. No se si quedarme a dormir en Trichy o coger un bus con direccion a Chenai, finalmente opto por lo segundo y palante, ocho horas despues, anecdotas varias durante el camino, como siempre, llego a Chenai.
Chenai no me gusta, es grande, muyyyyy grande, y como todas las ciudades grandes, y no tan grandes de la India, muy caotica, a pesar de contar con grandes avenidas y circulacion aparentemente regulada, lo cual no quita para que una moto con cinco personas encima, sin casco, por supuesto, circule por un carril en direccion contraria a cien kilometros la hora.
Son casi las doce cuando llego a la estacion de autobuses de Chenai, por cierto, una estacion a la europea, inmensa, limpia y bien estructurada!, y como ya habia decidido que Chenai no me gustaba y no queria quedarme a pasar la noche, pregunto por si acaso sale algun autobus hacia Mahalabipuram, si, habia uno que salia en diez minutos!, Yupiiii!.
Tipico autobus indio maltratado por el tiempo, el uso y la dejadez, es decir... un armatroste.
Despues de dos horas de camino, y con una lluvia persistente desde que salimos de Chenai, el autobus se para en mitad de ningun sitio, el revisor abre la puerta, me mira y dice: Mahalabipuram, y lo le digo... mande?, y el tio me repite: Mahalabipuram, y yo... donde?, y el tio me hace un gesto con la mano como diciendo: tira palla, y yo... pa donde?, y el tio... palla, y yo... horror!.
Asi que me bajo del autobus, y pillo la carretera que el buen señor me habia indicado, encomendandome a todos y cada uno de los trescientos millones de dioses hindues.
El año pasado me traje una linterna que no utilice en todo el viaje, este año la he echado de menos seis o siete veces.
Al menos habia dejado de llover. Estuve caminando a oscuras, casi a tientas, durante un kilometro y medio, durante el recorrido me ladraron docenas de perros, deje a la izquierda un cementerio cristiano, cuyas tumbas se me revelaron gracias a los relampagos que de vez en cuando iluminaban el camino, tambien me cruce con cuatro o cinco personas que caminaban en direccion contraria, que me confirmaron que Mahallabipuram estaba en la direccion hacia la que avanzaba... menos mal, me quede mas tranquilo al saber que no habia sido una broma del revisor, los hay muy cachondos..
Por fin llegue a una zona vagamente iluminada, vi al tipico policia con garrote durmiendo en una silla en la puerta de la comisaria y ya me quede mas tranquilo. A los cinco minutos me encontre con la calle donde estaban situados los hoteles, y me quede en el primero que encontre, despues de despertar a un vejete que dormia en el suelo junto a la verja del hotel. El buen señor se saco una llave del bolsillo, y me llevo a una habitacion mientras seguia soñando alguna escena del Kamasutra, ya que creo que ni siquiera abrio los ojos.
Prueba superada. Duchita mas que necesaria y sueño reparador hasta la una del medio dia del dia siguiente... proximo capitulo: Mahalabipuram, mucho que contar!.
Ayer llegue al ashram de Ramana Maharshi, toda una experiencia. Mañana, si las comunicaciones me lo permiten tirare para Bangalore, para coger desde alli el tren hasta Anantapur, donde se encuentra la fundacion de Vicente Ferrer. No se si tendre la oportunidad de escribir desde alli, asi que puede que este sea el ultimo capitulo que escriba durante el viaje, de ser asi ya completare el relato, y colgare las foticos a mi vuelta. Besitos. Hasta otra.
Un dia de regalo
Estoy en el aeropuerto de Mumbai, supuestamente cogeria el avion de aqui a un par de horas, pero me han propuesto quedarme una noche mas porque hay overbooking. Me ofrecen una noche en hotel de lujo con gastos pagados, y 400 euros... yupiiiiii!!!, ni me lo he pensao.. jiji. Asi que nada, tengo que esperar hasta un rato antes de que salga el avion para que me lo confirmen y si el avion se ha llenado... pues eso, que me quedo.
A ver si mañana vuelven a proponermelo.. jeje.
Bueno, no tengo muchas ganas de escribir, completare el diario a mi vuelta, tan solo mencionar que lo de la Fundacion Vicente Ferrer ha sido sencillamente... IMPRESIONANTE!.
Pues eso... hasta otra!!!!
A ver si mañana vuelven a proponermelo.. jeje.
Bueno, no tengo muchas ganas de escribir, completare el diario a mi vuelta, tan solo mencionar que lo de la Fundacion Vicente Ferrer ha sido sencillamente... IMPRESIONANTE!.
Pues eso... hasta otra!!!!
Mumbai
No sé si tiene mucho sentido finalizar este diario desde la organizada, limpia, cómoda y predecible España, a la que llegué hace casi dos semanas. Me encuentro ahora inmerso en el famoso síndrome postvacacional, y me temo que todo lo que escriba estará condicionado por la añoranza y la melancolía, con lo que corro el riesgo de que esto se convierta en un continuo lamento. Aun así, y como deferencia hacia todos aquellos fieles seguidores de esta página (¡gracias a los tres!) voy a hacer un esfuerzo por concluir la crónica de mis ya finiquitados y añorados días en aquel país. Va por vosotros!.
Aterricé en Mumbai con un nuevo amigo, Antonio, a quien conocí en el avión. Viajaba solo por primera vez a la India, y no dudó en aceptar mi propuesta de unirse a nosotros durante su estancia en Mumbai. A la salida del aeropuerto nos encontramos con Diego y nos pillamos un taxi hasta Colaba, la zona elegida para hospedarnos.
Llegamos a Colaba como a las tres de la mañana. Para ilustrar la situación, nada mejor que una frase pronunciada por Diego: Tengo la sensación de que me han soltado en medio de una película de zombies, exagerao, que eres un exagerao... vale, que hay gente durmiendo en el suelo por todas partes, vale, que la mayoría de las casas parecen haber sobrevivido a un bombardeo, vale, que hay un par de hogueras en la acera de enfrente, y unos tipos con harapos que deambulan alrededor, vale, que una rata se cruza en el camino... en fin, tampoco es para tanto...
Encontramos un hotel, que resultaba ser un poco caro para el standard de la India, pero ante la perspectiva de que los zombies pudieran hacer acto de aparición de un momento a otro, decidimos quedarnos.
Despertamos a la mañana siguiente, bueno, al mediodía, y nos fuimos a ver The Gate of India, que se encontraba tan solo a cinco minutos del hotel. Primer contacto con mendigos, vendedores y camellos (¿quién dijo que la India fuese un país fácil?).
En el almuerzo fuimos atendido por un camarero gordísimo y antipatiquísimo. Tengo una teoría acerca de los indios obesos, teoría poco fundamentada y probablemente bastante estúpida, pero acorde a mi experiencia, en la India la simpatía, los buenos modales, la cordialidad, la humildad y otros valores similares están reñidos con los kilos. Me da la sensación de que para un amplio sector de la población, la barriga es símbolo de opulencia, de bienestar, de rango social, y muchos gorditos parecen sentirse con derecho a menospreciar y a mirar por encima del hombro a los flaquitos que los rodean. Da la casualidad de que casi todas las muestras de arrogancia y de malos modos que he presenciado en este país corresponden a personas con prominentes barrigas. Soy consciente de que este es un juicio injusto y como dije antes, sin mucho fundamento, pido perdon a todos los indios gorditos que lean esto (nunca se sabe) y que puedan sentirse ofendidos por lo que sin duda es, un juicio de valor de lo más arbitrario.
A todo esto... no hay muchos gorditos en la India (creo que no hacía falta decirlo).
Después de comer nos fuimos a dar un paseo por Mumbai, al ser Domingo, las calles estaban bastante tranquilas. Durante nuestro recorrido, pasamos ante numerosos altares dedicados a Ganesh, el dios elefante, el más popular entre el pueblo llano. Nos enteramos de que al día siguiente se celebraba en Chowpatti beach el gran festival dedicado a su figura, en el que miles de imágenes del simpático elefantito son trasladadas hasta la playa y sumergidas en el agua, en lo que probablemente es la fiesta más popular y multitudinaria que acontece en Mumbai.
Un Ganesh montado en su tortuguita... más rico...

Precisamente hacia Chowpatti beach dirigimos nuestros pasos. En nuestro camino tuvimos ocasión de comprobar las tremendas desigualdades existentes en Mumbai, pobres asentados junto a las puertas de boutiques de lujo, barrios de chabolas construidos junto a grandes edificios...
Hay mucho de cierto cuando se habla de la dignidad de los pobres de la India, y de su capacidad para mantener la alegría de vivir aun en condiciones muy adversas. Los barrios pobres de la India están llenos de sonrisas, de gente que te saluda, te da la bienvenida, un apretón de manos... por lo general no es una pobreza que te encoge el corazón, no es miseria, la gente sobrevive, y come, probablemente no todo lo que quisiera, pero come, y aceptan su situación, y no pierden la disposición para el deleite y para el disfrute, los niños sin zapatos juegan con un neumático y un palo (probablemente el juguete más extendido en la India) y no paran de reir. No voy a idealizar la pobreza, imagino que todos aquellos que rien reirían mucho más si tuvieran un techo bajo el que guarecerse y tres comidas diarias que llevarse a la boca, pero ya que esto no es posible... es digno de elogio la aceptación y la dignidad con la que afrontan el día a día.
Para nosotros y nuestras mentes occidentales, acostumbradas al lujo, la comodidad y la opulencia, un niño descalzo es un niño pobre y digno de compasión, en la India un niño descalzo es simplemente un niño sin zapatos, que no se para a lamentarse de su situación, entre otras cosas, porque convive con miles de niños descalzos que a su vez, aceptan el andar descalzo con toda normalidad.
Repito, ni idealizo ni elogio la pobreza, y decir que todos los pobres de la India son felices es una solemne estupidez, y en ocasiones no hay lugar para lecturas positivas ante determinadas escenas ante las cuales sólo cabe tragar saliva, suspirar y mirar hacia otro lado. No, no es la India un país fácil...
Bueno, dejo el estudio antropológico acerca de los pobres de la India para aquellos que estén capacitados para realizarlo y continúo con mi frívolo y trivial diario repleto de frívolos y triviales acontecimientos.
Llegamos a Chowpatti Beach poco antes del atardecer. En Chowpatti Beach no hay niñas en biquini, ni familias con nevera, tortilla y litrona, ni bañistas, ni socorristas, ni sardinas asadas. En Chowpatti Beach hay cientos de familias que se sientan sobre la arena y asisten a la puesta del sol mientras comen cacahuetes o beben te, hay decenas de masajistas que ofrecen masajes de cabeza y espalda, hay vendedores de helados, de te, de cacahuetes, de algodón dulce, hay una pequeña noria y un pequeño tiovivo, hay multitud de tenderetes en los que sirven comida, casi siempre demasiado picante, pero sabrosa y muy barata, hay un mono que baila como Michael Jackson, hay niños que juegan con globos de tamaño gigante y también un mar en el que nadie se baña. Todo eso y alguna cosa más en Chowpatti Beach un Domingo por la tarde.
Chowpatti Beach

Nos bebimos un te, nos dimos un masaje de cabeza, hombros y espalda, nos bebimos unos zumos de mango y nos fuimos a explorar otras zonas de Mumbai.
Caminamos unas tres horas sin rumbo por Mumbai, adentrandonos en barrios... ¿cómo definirlos?, barrios no incluídos en las visitas de los tour-operadores. Callejuelas de metro y medio de ancho, un enmarañado de casas, gente en constante trasiego, aguas fecales corriendo calle abajo y tres guiris despistaos preguntándonos qué coño hacemos allí. Me imagino entrando en un barrio de similares características en Madrid y saliendo con una mano delante y otra detrás, pero allí la gente se limitaba a mirarnos con sorpresa, a saludarnos y a gritarnos algún que "otro welcome to India".
Ganesh festival
Un consejo de amigo: si algún día, un indio, dos indios o quién sabe si tres indios entraran en vuestra habitación y gritaran al unísono algo así como: ¡¡Gan pa di vapa!!, no os paréis a pensar en lo extraño de la situación y gritad simplemente: Murria!, os los habréis ganado para siempre, y en el caso bastante probable, de que alguno de ellos vendiera bisutería seguro que os haría un buen precio. Que conste que os he avisado.
Llegamos a Chowpatti Beach sobre las doce de la mañana, la fiesta estaba empezando, y los primeros altares con figuras de Ganesh comenzaban a llegar. Al parecer, durante las primeras horas llegaban a la playa las figuras más pequeñas. Llegaban transportadas en pequeños carros cubiertos de flores e inciensos y acompañados por una comitiva que gritaba loas al más majete de los dioses. Una señora gordita (y simpática, muy simpática, contradiciendo a mi absurda teoría) nos cogió del brazo y nos llevó frente al Ganesh de su cortejo, nos enseñó los cánticos y las alabanzas y nos invitó a unirnos a ellos en su celebración. Así que ahí nos tenéis, dando el cante, eclipsando en su protagonismo al mono que baila como Michael Jackson. Una multitud nos rodeaba y se descojonaba viendo como hacíamos el ridículo ante la mirada atónita de un Ganesh que espero, sepa perdonar nuestra torpeza a la hora de realizar las ofrendas. En fin... qué coño! Lo pasamos bien!.
Volvimos a Chowpatti Beach por la noche, una multitud abarrotaba la playa. La procesión de figuras de Ganesh era constante, representaciones enormes, de seis o siete metros, transportadas en camiones, y seguidas por docenas de personas que tocaban tambores, bailaban y gritaban. Todo un espectáculo. Pasamos algún apuro al meternos en una multitud desbocada así que decidimos presenciar la ceremonia desde una distancia prudencial. Unos niños, acompañados de su familia, comenzaron a hablar con nosotros, nos invitaron a visitar su casa al día siguiente y se ofrecieron a acompañarnos a no sé qué templo. Durante la conversación multitud de personas se agolpaban alrededor, es sorprendente cómo en una ciudad aparentemente cosmopolita y multicultural como Mumbai tres extranjeros pueden llamar tanto la atención... qué cosas!.
De camino de vuelta y ya cerca del hotel, nos unimos a la fiesta que había montada en torno a uno de tantos Ganesh. El camión llevaba incorporado un super equipo de sonido en el que estaban pinchando a... ¡Prodigy!¿?¿?, todo es posible en la India. Nos metimos en medio de la jarana para sentir por primera vez en nuestras carnes lo que debe sentir una rubia maciza y minifaldera en una discoteca de barrio, todos los tios se disputaban un lugar junto a nosotros y nos invitaban a imitar sus coreografías, al más puro estilo boolywoodiano.
Exhaustos, sudorosos, acosados y agasajados volvimos al hotel. Un divertido día de festival. ¡¡Gan pa di vapa!! ¡Murriaaaaaaaa!
Isla de Elefanta.
Nos levantamos tempranito para hacer una excursión a la Isla de Elefanta, famosa por sus famosas esculturas en las cuevas. Cogimos un ferry que en una hora nos llevó hasta la isla. Bonita isla, bonitas cuevas, bonitas historias en torno a las esculturas, todo bonito.
Por la tarde asistimos a Mumbai en su estado puro, es decir, en día laborable, con su caos de tráfico, ruido, aglomeraciones y contaminación. Vámonos ya de aquí!.
Aterricé en Mumbai con un nuevo amigo, Antonio, a quien conocí en el avión. Viajaba solo por primera vez a la India, y no dudó en aceptar mi propuesta de unirse a nosotros durante su estancia en Mumbai. A la salida del aeropuerto nos encontramos con Diego y nos pillamos un taxi hasta Colaba, la zona elegida para hospedarnos.
Llegamos a Colaba como a las tres de la mañana. Para ilustrar la situación, nada mejor que una frase pronunciada por Diego: Tengo la sensación de que me han soltado en medio de una película de zombies, exagerao, que eres un exagerao... vale, que hay gente durmiendo en el suelo por todas partes, vale, que la mayoría de las casas parecen haber sobrevivido a un bombardeo, vale, que hay un par de hogueras en la acera de enfrente, y unos tipos con harapos que deambulan alrededor, vale, que una rata se cruza en el camino... en fin, tampoco es para tanto...
Encontramos un hotel, que resultaba ser un poco caro para el standard de la India, pero ante la perspectiva de que los zombies pudieran hacer acto de aparición de un momento a otro, decidimos quedarnos.
Despertamos a la mañana siguiente, bueno, al mediodía, y nos fuimos a ver The Gate of India, que se encontraba tan solo a cinco minutos del hotel. Primer contacto con mendigos, vendedores y camellos (¿quién dijo que la India fuese un país fácil?).
En el almuerzo fuimos atendido por un camarero gordísimo y antipatiquísimo. Tengo una teoría acerca de los indios obesos, teoría poco fundamentada y probablemente bastante estúpida, pero acorde a mi experiencia, en la India la simpatía, los buenos modales, la cordialidad, la humildad y otros valores similares están reñidos con los kilos. Me da la sensación de que para un amplio sector de la población, la barriga es símbolo de opulencia, de bienestar, de rango social, y muchos gorditos parecen sentirse con derecho a menospreciar y a mirar por encima del hombro a los flaquitos que los rodean. Da la casualidad de que casi todas las muestras de arrogancia y de malos modos que he presenciado en este país corresponden a personas con prominentes barrigas. Soy consciente de que este es un juicio injusto y como dije antes, sin mucho fundamento, pido perdon a todos los indios gorditos que lean esto (nunca se sabe) y que puedan sentirse ofendidos por lo que sin duda es, un juicio de valor de lo más arbitrario.
A todo esto... no hay muchos gorditos en la India (creo que no hacía falta decirlo).
Después de comer nos fuimos a dar un paseo por Mumbai, al ser Domingo, las calles estaban bastante tranquilas. Durante nuestro recorrido, pasamos ante numerosos altares dedicados a Ganesh, el dios elefante, el más popular entre el pueblo llano. Nos enteramos de que al día siguiente se celebraba en Chowpatti beach el gran festival dedicado a su figura, en el que miles de imágenes del simpático elefantito son trasladadas hasta la playa y sumergidas en el agua, en lo que probablemente es la fiesta más popular y multitudinaria que acontece en Mumbai.
Un Ganesh montado en su tortuguita... más rico...

Precisamente hacia Chowpatti beach dirigimos nuestros pasos. En nuestro camino tuvimos ocasión de comprobar las tremendas desigualdades existentes en Mumbai, pobres asentados junto a las puertas de boutiques de lujo, barrios de chabolas construidos junto a grandes edificios...
Hay mucho de cierto cuando se habla de la dignidad de los pobres de la India, y de su capacidad para mantener la alegría de vivir aun en condiciones muy adversas. Los barrios pobres de la India están llenos de sonrisas, de gente que te saluda, te da la bienvenida, un apretón de manos... por lo general no es una pobreza que te encoge el corazón, no es miseria, la gente sobrevive, y come, probablemente no todo lo que quisiera, pero come, y aceptan su situación, y no pierden la disposición para el deleite y para el disfrute, los niños sin zapatos juegan con un neumático y un palo (probablemente el juguete más extendido en la India) y no paran de reir. No voy a idealizar la pobreza, imagino que todos aquellos que rien reirían mucho más si tuvieran un techo bajo el que guarecerse y tres comidas diarias que llevarse a la boca, pero ya que esto no es posible... es digno de elogio la aceptación y la dignidad con la que afrontan el día a día.
Para nosotros y nuestras mentes occidentales, acostumbradas al lujo, la comodidad y la opulencia, un niño descalzo es un niño pobre y digno de compasión, en la India un niño descalzo es simplemente un niño sin zapatos, que no se para a lamentarse de su situación, entre otras cosas, porque convive con miles de niños descalzos que a su vez, aceptan el andar descalzo con toda normalidad.
Repito, ni idealizo ni elogio la pobreza, y decir que todos los pobres de la India son felices es una solemne estupidez, y en ocasiones no hay lugar para lecturas positivas ante determinadas escenas ante las cuales sólo cabe tragar saliva, suspirar y mirar hacia otro lado. No, no es la India un país fácil...
Bueno, dejo el estudio antropológico acerca de los pobres de la India para aquellos que estén capacitados para realizarlo y continúo con mi frívolo y trivial diario repleto de frívolos y triviales acontecimientos.
Llegamos a Chowpatti Beach poco antes del atardecer. En Chowpatti Beach no hay niñas en biquini, ni familias con nevera, tortilla y litrona, ni bañistas, ni socorristas, ni sardinas asadas. En Chowpatti Beach hay cientos de familias que se sientan sobre la arena y asisten a la puesta del sol mientras comen cacahuetes o beben te, hay decenas de masajistas que ofrecen masajes de cabeza y espalda, hay vendedores de helados, de te, de cacahuetes, de algodón dulce, hay una pequeña noria y un pequeño tiovivo, hay multitud de tenderetes en los que sirven comida, casi siempre demasiado picante, pero sabrosa y muy barata, hay un mono que baila como Michael Jackson, hay niños que juegan con globos de tamaño gigante y también un mar en el que nadie se baña. Todo eso y alguna cosa más en Chowpatti Beach un Domingo por la tarde.
Chowpatti Beach

Nos bebimos un te, nos dimos un masaje de cabeza, hombros y espalda, nos bebimos unos zumos de mango y nos fuimos a explorar otras zonas de Mumbai.
Caminamos unas tres horas sin rumbo por Mumbai, adentrandonos en barrios... ¿cómo definirlos?, barrios no incluídos en las visitas de los tour-operadores. Callejuelas de metro y medio de ancho, un enmarañado de casas, gente en constante trasiego, aguas fecales corriendo calle abajo y tres guiris despistaos preguntándonos qué coño hacemos allí. Me imagino entrando en un barrio de similares características en Madrid y saliendo con una mano delante y otra detrás, pero allí la gente se limitaba a mirarnos con sorpresa, a saludarnos y a gritarnos algún que "otro welcome to India".
Ganesh festival
Un consejo de amigo: si algún día, un indio, dos indios o quién sabe si tres indios entraran en vuestra habitación y gritaran al unísono algo así como: ¡¡Gan pa di vapa!!, no os paréis a pensar en lo extraño de la situación y gritad simplemente: Murria!, os los habréis ganado para siempre, y en el caso bastante probable, de que alguno de ellos vendiera bisutería seguro que os haría un buen precio. Que conste que os he avisado.
Llegamos a Chowpatti Beach sobre las doce de la mañana, la fiesta estaba empezando, y los primeros altares con figuras de Ganesh comenzaban a llegar. Al parecer, durante las primeras horas llegaban a la playa las figuras más pequeñas. Llegaban transportadas en pequeños carros cubiertos de flores e inciensos y acompañados por una comitiva que gritaba loas al más majete de los dioses. Una señora gordita (y simpática, muy simpática, contradiciendo a mi absurda teoría) nos cogió del brazo y nos llevó frente al Ganesh de su cortejo, nos enseñó los cánticos y las alabanzas y nos invitó a unirnos a ellos en su celebración. Así que ahí nos tenéis, dando el cante, eclipsando en su protagonismo al mono que baila como Michael Jackson. Una multitud nos rodeaba y se descojonaba viendo como hacíamos el ridículo ante la mirada atónita de un Ganesh que espero, sepa perdonar nuestra torpeza a la hora de realizar las ofrendas. En fin... qué coño! Lo pasamos bien!.
Volvimos a Chowpatti Beach por la noche, una multitud abarrotaba la playa. La procesión de figuras de Ganesh era constante, representaciones enormes, de seis o siete metros, transportadas en camiones, y seguidas por docenas de personas que tocaban tambores, bailaban y gritaban. Todo un espectáculo. Pasamos algún apuro al meternos en una multitud desbocada así que decidimos presenciar la ceremonia desde una distancia prudencial. Unos niños, acompañados de su familia, comenzaron a hablar con nosotros, nos invitaron a visitar su casa al día siguiente y se ofrecieron a acompañarnos a no sé qué templo. Durante la conversación multitud de personas se agolpaban alrededor, es sorprendente cómo en una ciudad aparentemente cosmopolita y multicultural como Mumbai tres extranjeros pueden llamar tanto la atención... qué cosas!.
De camino de vuelta y ya cerca del hotel, nos unimos a la fiesta que había montada en torno a uno de tantos Ganesh. El camión llevaba incorporado un super equipo de sonido en el que estaban pinchando a... ¡Prodigy!¿?¿?, todo es posible en la India. Nos metimos en medio de la jarana para sentir por primera vez en nuestras carnes lo que debe sentir una rubia maciza y minifaldera en una discoteca de barrio, todos los tios se disputaban un lugar junto a nosotros y nos invitaban a imitar sus coreografías, al más puro estilo boolywoodiano.
Exhaustos, sudorosos, acosados y agasajados volvimos al hotel. Un divertido día de festival. ¡¡Gan pa di vapa!! ¡Murriaaaaaaaa!
Isla de Elefanta.
Nos levantamos tempranito para hacer una excursión a la Isla de Elefanta, famosa por sus famosas esculturas en las cuevas. Cogimos un ferry que en una hora nos llevó hasta la isla. Bonita isla, bonitas cuevas, bonitas historias en torno a las esculturas, todo bonito.
Por la tarde asistimos a Mumbai en su estado puro, es decir, en día laborable, con su caos de tráfico, ruido, aglomeraciones y contaminación. Vámonos ya de aquí!.
Matheran
Matheran es un pueblecito de montaña cercano a Mumbai. Después de dos horas de tren llegamos a Neral, desde allí hay que pillar un taxi compartido para subir hasta Matheran.
Nos metimos en el taxi con una parejita india (es un destino típico para recién casados) y con otro chico. Si tuviera que elegir cual es el vehículo más cutre en el que he viajado por la India... es posible que este taxi se llevara el premio. Para arrancar tuvieron que empujarnos, a mitad de camino, el interior del coche comenzó a llenarse de humo, el taxista paró, abrió el motor, y vació en el radiador varias garrafas de agua que tenía almacenadas en el maletero, cuando dejó de salir humo reemprendimos la marcha. Teníamos que coger carrerilla en los llanos para poder subir las cuestas, y la carretera sin asfaltar no ayudaba demasiado al pobre cacharro. Al rato hicimos otra parada para volver a enfriar el motor, aprovechando un manantial que le permitió al conductor volver a llenar las garrafas. Estos indios y sus locos cacharros...
Finalmente llegamos a Matheran, bueno, no exactamente, a Matheran no acceden vehículos de motor, y sólo se puede subir andando o en caballo. Optamos por emular a John Wayne y subir a caballo, cuando descubrí cómo posicionarme para cabalgar a galope ya era demasiado tarde y mis partes nobles se resintieron durante un buen rato... en fin...
Matheran es poco más que una calle principal flanqueada por tiendas, hotelitos y restaurantes. Alrededor todo es bosque atravesado por senderos que van a parar a distintos miradores con vistas alucinantes. Llegamos justo a tiempo para dirigirnos al mirador recomendado para ver atardecer, sin comentarios.
Vistas desde el "Sunset Point"

A la mañana siguiente madrugamos para ver amanecer, pero el cielo estaba demasiado nublado y no pudimos ver gran cosa, el cielo permaneció nublado durante toda la mañana, con chubascos intermitentes hasta que a mediodía el cielo se abrió y comenzó a llover a lo bestia. Ante este panorama decidimos abandonar Matheran rumbo al sol y a las playitas de Goa. Aun así pasamos toda la mañana caminando por los distintos senderos y accediendo a los miradores desde los que no se veía casi nada... qué pena!. Aun así... aquí van otras fotos para que os hagais una idea de la belleza de los paisajes...
Poco después del amanecer

Una bonita casacada

Antes de acabar el capítulo de Matheran, otra anécdota... jiji. Después de nuestro borroso amanecer nos dirigimos al mirador más apartado del pueblo, se nos enganchó un chaval del pueblo que pilotaba bastante inglés y con el que tuvimos una interesante charla hasta alcanzar el mirador. Desde el Panorama Point, y a pesar de las nubes, las vistas eran espectaculares, pero no, no hay foto. Estabamos sentados en el suelo charlando tan ricamente, nuestro acompañante nos preguntó sobre la utilidad del condón para evitar el contagio del Sida, y cuando le estabamos explicando un rayo cayó junto a nosotros, yo sentí la electricidad que me recorrió todo mi brazo izquierdo y a Diego le vibraron los párpados de los ojos. Echamos a correr montaña abajo a toda velocidad. Nuestro amigo no pronunció una palabra en un buen rato, y de vez en cuando juntaba las manos en señal de oración. Supondría que a Alá (era musulmán) no le hizo gracia la conversación sobre condones, le auguro una familia numerosa...
Nos metimos en el taxi con una parejita india (es un destino típico para recién casados) y con otro chico. Si tuviera que elegir cual es el vehículo más cutre en el que he viajado por la India... es posible que este taxi se llevara el premio. Para arrancar tuvieron que empujarnos, a mitad de camino, el interior del coche comenzó a llenarse de humo, el taxista paró, abrió el motor, y vació en el radiador varias garrafas de agua que tenía almacenadas en el maletero, cuando dejó de salir humo reemprendimos la marcha. Teníamos que coger carrerilla en los llanos para poder subir las cuestas, y la carretera sin asfaltar no ayudaba demasiado al pobre cacharro. Al rato hicimos otra parada para volver a enfriar el motor, aprovechando un manantial que le permitió al conductor volver a llenar las garrafas. Estos indios y sus locos cacharros...
Finalmente llegamos a Matheran, bueno, no exactamente, a Matheran no acceden vehículos de motor, y sólo se puede subir andando o en caballo. Optamos por emular a John Wayne y subir a caballo, cuando descubrí cómo posicionarme para cabalgar a galope ya era demasiado tarde y mis partes nobles se resintieron durante un buen rato... en fin...
Matheran es poco más que una calle principal flanqueada por tiendas, hotelitos y restaurantes. Alrededor todo es bosque atravesado por senderos que van a parar a distintos miradores con vistas alucinantes. Llegamos justo a tiempo para dirigirnos al mirador recomendado para ver atardecer, sin comentarios.
Vistas desde el "Sunset Point"

A la mañana siguiente madrugamos para ver amanecer, pero el cielo estaba demasiado nublado y no pudimos ver gran cosa, el cielo permaneció nublado durante toda la mañana, con chubascos intermitentes hasta que a mediodía el cielo se abrió y comenzó a llover a lo bestia. Ante este panorama decidimos abandonar Matheran rumbo al sol y a las playitas de Goa. Aun así pasamos toda la mañana caminando por los distintos senderos y accediendo a los miradores desde los que no se veía casi nada... qué pena!. Aun así... aquí van otras fotos para que os hagais una idea de la belleza de los paisajes...
Poco después del amanecer

Una bonita casacada

Antes de acabar el capítulo de Matheran, otra anécdota... jiji. Después de nuestro borroso amanecer nos dirigimos al mirador más apartado del pueblo, se nos enganchó un chaval del pueblo que pilotaba bastante inglés y con el que tuvimos una interesante charla hasta alcanzar el mirador. Desde el Panorama Point, y a pesar de las nubes, las vistas eran espectaculares, pero no, no hay foto. Estabamos sentados en el suelo charlando tan ricamente, nuestro acompañante nos preguntó sobre la utilidad del condón para evitar el contagio del Sida, y cuando le estabamos explicando un rayo cayó junto a nosotros, yo sentí la electricidad que me recorrió todo mi brazo izquierdo y a Diego le vibraron los párpados de los ojos. Echamos a correr montaña abajo a toda velocidad. Nuestro amigo no pronunció una palabra en un buen rato, y de vez en cuando juntaba las manos en señal de oración. Supondría que a Alá (era musulmán) no le hizo gracia la conversación sobre condones, le auguro una familia numerosa...
Mahabalipuram
Luna Mágica
Es el nombre del hotel en el que me alojé a partir del segundo día en Mahabalipuram. Un sitio entrañable en el que yo era el único huésped. Aun es tiempo de monzón en la costa este, por lo que había muy pocos turistas. Situado en la misma playa, era una delicia sentarse a primera hora de la mañana en la terraza observando a los pescadores en plena actividad.
Pescadores por la mañana

Playa
La playa del pueblo hacía las veces de retrete local, a todas horas había algún pescador “en posición” abonando la arena, así que para el baño, lo mejor era andar doscientos o trescientos metros por una playa sin final para encontrar un lugar libre de “sustancias orgánicas”. Caminando en la otra dirección, pasando el Templo de la Orilla, se encuentra la playa más popular entre los indios. Pasé allí un par de horas de un Domingo por la tarde observando a la gente. Fui con mi bañador y mi toalla, pero no me atreví a bañarme, y es que la inmensa mayoría de los bañistas iban vestidos con pantalón y camisa, y no suelen introducirse en el agua más allá de la rodilla, las mujeres, con sus saris, por supuesto, difícilmente se mojan más allá de los tobillos. Eso sí, todos parecen pasárselo en grande viendo como las olas van y vienen. Por lo demás... lo típico, vendedores de cocos, de piñas, de cacahuetes, caballos de alquiler... ambiente lúdico de los más agradable.


Templos
Mahabalipuram es famosa por sus rocas talladas y por sus templos pallavas, patrimonio de la humanidad. Pasé una agradable mañana recorriendo los templos con Antonio, un catalán que conocí en mi segundo día en el pueblo.
Esculturas en la roca

Templo

Martin Luther King
Es el nombre (real) del masajista aryuvédico en cuyas manos encomendé mi cuerpo serrano. Pasamos varias horas, durante distintos días, hablando sobre yoga, gurús, ashrams, hinduismo, y sobre el gran proyecto de su vida: el “Human Character Development Centre”, un centro en el que pretende dar cabida a toda aquella persona que quiera desarrollar valores positivos tales como la compasión, la generosidad, la bondad...etc, a través de actividades como yoga, meditación, paseos a caballo, artes marciales, baile... ¡suerte Martin!.
Shiva
Es el nombre de un buen señor que vendía colgantes tallados en piedra por la playa. Me abordó un día durante mi paseo vespertino con una caja cutre de plástico con pegatinas de Pokemon en la que guardaba su material, yo le dije que por Dios, cómo se le ocurría exhibir tan preciada mercancía en una caja tan ridícula, me dijo que era la primera que había encontrado, y yo le dije que así no se le podía aproximar a unos clientes que iban a la India en búsqueda de exotismo, a lo que él me contestó: “¡marketing!”, y yo: “¡exacto!”. Al día siguiente volví a encontrármelo con una pequeña cajita labrada en piedra, monísima ella, le pregunté si había mejorado las ventas y me dijo que no mucho, pero lo poco que había vendido lo había hecho a un precio superior que el de costumbre. Le compré un par de colgantes, al preguntarle el precio me dio a elegir entre “precio de turista estúpido” o “precio de turista ligeramente estúpido”. Por su puesto, elegí el precio de turista ligeramente estúpido, aun sospechando que pertenezco al primer grupo. En fin...
Ganesh
Es el nombre de un escultor con el que pasé un par de tardes intentando esculpir un pequeño colgante. Mahabalipuram tiene una enorme cantidad de talleres en los que escultores trabajan de sol a sol haciendo desde pequeños colgantes a impresionantes figuras de más de dos metros. Cuando le dije a Ganesh que iba a visitar el ashram de Ramana Marharshi se le iluminaron los ojos y se empeñó en enseñarme a darle forma a una pequeña piedra mientras me hablaba del poder de Shiva, de su mujer (que lo tenía agobiadito al pobre), de su taller y de la vida en general. Y... bueno, no hice ninguna talla de valor artístico considerable y me limité a destrozar alguna que otra piedra, pero pasé unas horas muy agradables en su taller.
Ajedrez nocturno
Penúltima noche en Mahabalipuram, encontrábame yo en la azotea de mi hotel, frente al mar, escribiendo en mi diario (el otro, el bueno, el que nunca leeréis jiji) bajo la luz de las estrellas (esto podría encajar en un vídeo de Enrique Iglesias), cuando un grupo de aproximadamente diez personas provistos con colchones y mantas aparecieron de no sé dónde y se bajaron a la playa. Dos de ellos volvieron y se quedaron conmigo, no hablaban apenas inglés así que apenas si nos entendíamos, hasta que uno de ellos se fue y regresó con un instrumento que hizo posible la comunicación entre nosotros: un ajedrez!. Más majos ellos... Al día siguiente volvió a repetirse la situación, pero en vez de dos, fueron cinco los que se vinieron a jugar. Aunque nos comunicábamos con monosílabos, fue divertido.
Compis de ajedrez

Pescadores
En penúltimo día hice una excursión diurna a un pueblo de pescadores que estaba a cuatro kilómetros de Mahabalipuram caminando por la playa. Como salí muy temprano me encontré con un grupo de pescadores que se disponía a salir con su barca, y me invitaron a irme con ellos, pos vale que sí!. Estuvimos por ahí hasta el mediodía, y luego, uno de los pescadores me invitó a su casa a comer uno de los pescados que habíamos traído. Vivía en una casa muy muy humilde, con su mujer y una hijita pequeña toda simpatía. No hablaban demasiado inglés, pero no importó demasiado.
En resumen... días felices en Mahabalipuram, me dejo muchas cosas: la noche que dormí en una barca de pescador bajo un manto de estrellas (otra escena propia de vídeo de Enrique Iglesias, la pasta con langostinos en Santana´s, la tormenta más espectacular e imponente que he visto en mi vida, los baños nocturnos en el mar, las procesiones, los amaneceres, los atardeceres... ains, fue bonito mientras duró...
Es el nombre del hotel en el que me alojé a partir del segundo día en Mahabalipuram. Un sitio entrañable en el que yo era el único huésped. Aun es tiempo de monzón en la costa este, por lo que había muy pocos turistas. Situado en la misma playa, era una delicia sentarse a primera hora de la mañana en la terraza observando a los pescadores en plena actividad.
Pescadores por la mañana

Playa
La playa del pueblo hacía las veces de retrete local, a todas horas había algún pescador “en posición” abonando la arena, así que para el baño, lo mejor era andar doscientos o trescientos metros por una playa sin final para encontrar un lugar libre de “sustancias orgánicas”. Caminando en la otra dirección, pasando el Templo de la Orilla, se encuentra la playa más popular entre los indios. Pasé allí un par de horas de un Domingo por la tarde observando a la gente. Fui con mi bañador y mi toalla, pero no me atreví a bañarme, y es que la inmensa mayoría de los bañistas iban vestidos con pantalón y camisa, y no suelen introducirse en el agua más allá de la rodilla, las mujeres, con sus saris, por supuesto, difícilmente se mojan más allá de los tobillos. Eso sí, todos parecen pasárselo en grande viendo como las olas van y vienen. Por lo demás... lo típico, vendedores de cocos, de piñas, de cacahuetes, caballos de alquiler... ambiente lúdico de los más agradable.


Templos
Mahabalipuram es famosa por sus rocas talladas y por sus templos pallavas, patrimonio de la humanidad. Pasé una agradable mañana recorriendo los templos con Antonio, un catalán que conocí en mi segundo día en el pueblo.
Esculturas en la roca

Templo

Martin Luther King
Es el nombre (real) del masajista aryuvédico en cuyas manos encomendé mi cuerpo serrano. Pasamos varias horas, durante distintos días, hablando sobre yoga, gurús, ashrams, hinduismo, y sobre el gran proyecto de su vida: el “Human Character Development Centre”, un centro en el que pretende dar cabida a toda aquella persona que quiera desarrollar valores positivos tales como la compasión, la generosidad, la bondad...etc, a través de actividades como yoga, meditación, paseos a caballo, artes marciales, baile... ¡suerte Martin!.
Shiva
Es el nombre de un buen señor que vendía colgantes tallados en piedra por la playa. Me abordó un día durante mi paseo vespertino con una caja cutre de plástico con pegatinas de Pokemon en la que guardaba su material, yo le dije que por Dios, cómo se le ocurría exhibir tan preciada mercancía en una caja tan ridícula, me dijo que era la primera que había encontrado, y yo le dije que así no se le podía aproximar a unos clientes que iban a la India en búsqueda de exotismo, a lo que él me contestó: “¡marketing!”, y yo: “¡exacto!”. Al día siguiente volví a encontrármelo con una pequeña cajita labrada en piedra, monísima ella, le pregunté si había mejorado las ventas y me dijo que no mucho, pero lo poco que había vendido lo había hecho a un precio superior que el de costumbre. Le compré un par de colgantes, al preguntarle el precio me dio a elegir entre “precio de turista estúpido” o “precio de turista ligeramente estúpido”. Por su puesto, elegí el precio de turista ligeramente estúpido, aun sospechando que pertenezco al primer grupo. En fin...
Ganesh
Es el nombre de un escultor con el que pasé un par de tardes intentando esculpir un pequeño colgante. Mahabalipuram tiene una enorme cantidad de talleres en los que escultores trabajan de sol a sol haciendo desde pequeños colgantes a impresionantes figuras de más de dos metros. Cuando le dije a Ganesh que iba a visitar el ashram de Ramana Marharshi se le iluminaron los ojos y se empeñó en enseñarme a darle forma a una pequeña piedra mientras me hablaba del poder de Shiva, de su mujer (que lo tenía agobiadito al pobre), de su taller y de la vida en general. Y... bueno, no hice ninguna talla de valor artístico considerable y me limité a destrozar alguna que otra piedra, pero pasé unas horas muy agradables en su taller.
Ajedrez nocturno
Penúltima noche en Mahabalipuram, encontrábame yo en la azotea de mi hotel, frente al mar, escribiendo en mi diario (el otro, el bueno, el que nunca leeréis jiji) bajo la luz de las estrellas (esto podría encajar en un vídeo de Enrique Iglesias), cuando un grupo de aproximadamente diez personas provistos con colchones y mantas aparecieron de no sé dónde y se bajaron a la playa. Dos de ellos volvieron y se quedaron conmigo, no hablaban apenas inglés así que apenas si nos entendíamos, hasta que uno de ellos se fue y regresó con un instrumento que hizo posible la comunicación entre nosotros: un ajedrez!. Más majos ellos... Al día siguiente volvió a repetirse la situación, pero en vez de dos, fueron cinco los que se vinieron a jugar. Aunque nos comunicábamos con monosílabos, fue divertido.
Compis de ajedrez

Pescadores
En penúltimo día hice una excursión diurna a un pueblo de pescadores que estaba a cuatro kilómetros de Mahabalipuram caminando por la playa. Como salí muy temprano me encontré con un grupo de pescadores que se disponía a salir con su barca, y me invitaron a irme con ellos, pos vale que sí!. Estuvimos por ahí hasta el mediodía, y luego, uno de los pescadores me invitó a su casa a comer uno de los pescados que habíamos traído. Vivía en una casa muy muy humilde, con su mujer y una hijita pequeña toda simpatía. No hablaban demasiado inglés, pero no importó demasiado.
En resumen... días felices en Mahabalipuram, me dejo muchas cosas: la noche que dormí en una barca de pescador bajo un manto de estrellas (otra escena propia de vídeo de Enrique Iglesias, la pasta con langostinos en Santana´s, la tormenta más espectacular e imponente que he visto en mi vida, los baños nocturnos en el mar, las procesiones, los amaneceres, los atardeceres... ains, fue bonito mientras duró...
De Mahabalipuram a Tiruvannamalai
Dejé Mahabalipuram casi con lágrimas en los ojos después del amanecer y cogí un autobús a Pondicherry, té con galletas en la estación y enseguida salió el autobús que me llevaría hasta Tiruvannamalai, pueblo enclavado a los pies del monte Arunachala, lugar de peregrinación clave en el hinduismo, en especial entre los “shivaiitas”.
Arunachala

En Tiruvannamalai me esperaba el ashram de Ramana Maharshi, llegué al ashram como a las doce de la mañana, comprobaron mi reserva en la lista (hay que reservar con tres meses de antelación), me dieron el programa con las actividades del día y me acompañaron a mi habitación.
Como era tarde para el almuerzo salí a comer fuera, spaguettis con verduras, no se vende carne en Tiruvannamalai. Luego, me incorporé a la actividad del ashram: a las 4 de la tarde canto de los Vedas junto al altar de Ramana, a las 17:30 lecturas relacionadas con sus enseñanzas y a las 18:30 puja (ritual hinduista) ante el altar de Ramana y de La Madre (continuadora de sus enseñanzas). Todos los actos se desarrollan en una sala grande, el altar ocupa la parte norte de la sala, a su alrededor los fieles dan vueltas y vueltas en silencio alrededor del monumento dedicado a Maharshi, en el resto de la sala algunos se sientan en el suelo en postura meditativa, otros recitan mantras, otros observan en silencio... Se respira paz y tranquilidad, el canto de los Vedas a cargo de los sacerdotes resulta especialmente estremecedor.
Después de asistir a todos los actos de la tarde, me uní a la cena. El comedor del ashram es una sala grande sin mesas ni sillas, la comida se sirve en plan rancho sobre hojas de platanero situadas en el suelo. Te sientas detrás de tu hoja y unos buenos señores van pasando y echando sobre las hojas arroz, pan, y otros comestibles que no sabría identificar, por supuesto, se come con las manos, bueno, con la mano derecha solamente, la izquierda se reserva para actos... llamémoslos impuros. Por suerte, la comida no estaba demasiado picante, y aunque no era una exquisitez culinaria, no dejé más que la hoja.
Después de cenar me fui a dar una vuelta por el pueblo, que estaba en plena celebración del festival de Dussera. Ufffff, locura colectiva, coches y camiones adornados con hojas de palma haciendo sonar sus bocinas, sandías rotas en la puerta de cada casa, altavoces con música estridente en cada esquina... después de veinte minutos esquivando coches y saltando entre restos de sandías busqué refugio en la paz y la tranquilidad del ashram.
Al día siguiente me levanté a las 6 de la mañana para asistir a la primera ceremonia que se realiza en el ashram, una ofrenda de leche frente al altar de Ramana, a las 7 sirven el desayuno, tras el desayuno paseo por Tiruvannamalai para esquivar sandías y visitar el templo. Volví pronto al ashram, en el que permanecí el resto del día asistiendo a todas las ceremonias.
Templo

A la mañana siguiente, aun en el ashram, después del desayuno subí al monte sagrado Arunachala, a la cueva en la que Ramana Maharshi permaneció durante siete años en actitud contemplativa. Como en todo el ashram está prohibido el uso de zapatos, pues nada, subí descalzo, pronto los peldaños dieron lugar a rocas bastante irregulares, ains qué dolor. Durante el ascenso se podían apreciar vistas espectaculares del pueblo y de su magnífico templo, lo siento, no llevaba cámara. En media hora o así alcancé la cueva, a la entrada de la misma, un lugar para que los peregrinos dejaran sus zapatos, ouch!.
La experiencia en la cueva... en mi diario personal.
A mediodía abandoné el ashram, la verdad es que me habría quedado más tiempo, pero la estancia máxima para los extranjeros es de tres días así que tras hacer una simbólica donación económica y tras pasar por la tienda y pillarme unos cuantos libros me dirigí a la estación de autobuses para pillar un bus muy muy siniestro con dirección a Bangalore. Después de seis horas, para cubir una distancia de ciento cincuenta kilómetros, llegué a Bangalore, que es una de las ciudades más modernas y prósperas de la India, famosa por ser el centro tecnológico del país. Se podían ver grandes centros comerciales, discotecas y hasta un Kentucky Fried Chicken.
Llegué a la estación de autobuses de Bangalore, pregunté por un autobús hacia Anantapur (sede de la Fundación de Vicente Ferrer) y resulta que había uno que salía en pocos minutos. Tenía intención de quedarme a pasar la noche en Bangalore, pero cambié de idea sobre la marcha y me monté en otro autobús que, esta vez sí, era de lo más confortable, con asientos reclinables y todo.
Cuando llegué a Anantapur, era demasiado tarde para dirigirme a la fundación, así que opté por pasar la noche en una pensión que había junto a la estación, posiblemente el sitio más cutre en el que he dormido, pero que sólo me costó 55 rupias, un euro!. A la mañana siguiente, muy temprano me dirigí a la fundación.
Arunachala

En Tiruvannamalai me esperaba el ashram de Ramana Maharshi, llegué al ashram como a las doce de la mañana, comprobaron mi reserva en la lista (hay que reservar con tres meses de antelación), me dieron el programa con las actividades del día y me acompañaron a mi habitación.
Como era tarde para el almuerzo salí a comer fuera, spaguettis con verduras, no se vende carne en Tiruvannamalai. Luego, me incorporé a la actividad del ashram: a las 4 de la tarde canto de los Vedas junto al altar de Ramana, a las 17:30 lecturas relacionadas con sus enseñanzas y a las 18:30 puja (ritual hinduista) ante el altar de Ramana y de La Madre (continuadora de sus enseñanzas). Todos los actos se desarrollan en una sala grande, el altar ocupa la parte norte de la sala, a su alrededor los fieles dan vueltas y vueltas en silencio alrededor del monumento dedicado a Maharshi, en el resto de la sala algunos se sientan en el suelo en postura meditativa, otros recitan mantras, otros observan en silencio... Se respira paz y tranquilidad, el canto de los Vedas a cargo de los sacerdotes resulta especialmente estremecedor.
Después de asistir a todos los actos de la tarde, me uní a la cena. El comedor del ashram es una sala grande sin mesas ni sillas, la comida se sirve en plan rancho sobre hojas de platanero situadas en el suelo. Te sientas detrás de tu hoja y unos buenos señores van pasando y echando sobre las hojas arroz, pan, y otros comestibles que no sabría identificar, por supuesto, se come con las manos, bueno, con la mano derecha solamente, la izquierda se reserva para actos... llamémoslos impuros. Por suerte, la comida no estaba demasiado picante, y aunque no era una exquisitez culinaria, no dejé más que la hoja.
Después de cenar me fui a dar una vuelta por el pueblo, que estaba en plena celebración del festival de Dussera. Ufffff, locura colectiva, coches y camiones adornados con hojas de palma haciendo sonar sus bocinas, sandías rotas en la puerta de cada casa, altavoces con música estridente en cada esquina... después de veinte minutos esquivando coches y saltando entre restos de sandías busqué refugio en la paz y la tranquilidad del ashram.
Al día siguiente me levanté a las 6 de la mañana para asistir a la primera ceremonia que se realiza en el ashram, una ofrenda de leche frente al altar de Ramana, a las 7 sirven el desayuno, tras el desayuno paseo por Tiruvannamalai para esquivar sandías y visitar el templo. Volví pronto al ashram, en el que permanecí el resto del día asistiendo a todas las ceremonias.
Templo

A la mañana siguiente, aun en el ashram, después del desayuno subí al monte sagrado Arunachala, a la cueva en la que Ramana Maharshi permaneció durante siete años en actitud contemplativa. Como en todo el ashram está prohibido el uso de zapatos, pues nada, subí descalzo, pronto los peldaños dieron lugar a rocas bastante irregulares, ains qué dolor. Durante el ascenso se podían apreciar vistas espectaculares del pueblo y de su magnífico templo, lo siento, no llevaba cámara. En media hora o así alcancé la cueva, a la entrada de la misma, un lugar para que los peregrinos dejaran sus zapatos, ouch!.
La experiencia en la cueva... en mi diario personal.
A mediodía abandoné el ashram, la verdad es que me habría quedado más tiempo, pero la estancia máxima para los extranjeros es de tres días así que tras hacer una simbólica donación económica y tras pasar por la tienda y pillarme unos cuantos libros me dirigí a la estación de autobuses para pillar un bus muy muy siniestro con dirección a Bangalore. Después de seis horas, para cubir una distancia de ciento cincuenta kilómetros, llegué a Bangalore, que es una de las ciudades más modernas y prósperas de la India, famosa por ser el centro tecnológico del país. Se podían ver grandes centros comerciales, discotecas y hasta un Kentucky Fried Chicken.
Llegué a la estación de autobuses de Bangalore, pregunté por un autobús hacia Anantapur (sede de la Fundación de Vicente Ferrer) y resulta que había uno que salía en pocos minutos. Tenía intención de quedarme a pasar la noche en Bangalore, pero cambié de idea sobre la marcha y me monté en otro autobús que, esta vez sí, era de lo más confortable, con asientos reclinables y todo.
Cuando llegué a Anantapur, era demasiado tarde para dirigirme a la fundación, así que opté por pasar la noche en una pensión que había junto a la estación, posiblemente el sitio más cutre en el que he dormido, pero que sólo me costó 55 rupias, un euro!. A la mañana siguiente, muy temprano me dirigí a la fundación.
Fundación Vicente Ferrer
Llegué a la fundación poco después de las ocho de la mañana, a la entrada, un guardia indio me saludó con un: “Buenos días”, lo flipo. Me dice (en inglés) que camine hacia el fondo de la calle, que ya encontraré a alguien que me indique lo que tengo que hacer. La sede de la fundación es como una mini-ciudad, calles con casas, oficinas, una tienda, la cantina, y los alojamientos para los visitantes. No había mucha actividad a esa hora de la mañana. Encuentro a una señora que me pregunta si he desayunado, le digo que no, y me invita a pasar a la cantina, donde unas treinta personas estaban tomando el desayuno. Son un grupo de padrinos que estaban haciendo uno de los viajes por la India que organiza la Fundación, me uno a ellos en un fantástico desayuno. Luego aparece un coordinador, me presento, me conduce a mi habitación y me cita en media hora para unirme al grupo de padrinos en la inauguración de unas casas y una escuela en un pueblo de alrededor.
Pues nada, me monto en un jeep con una pareja de jubilados catalanes, una chica fotógrafa mu maja de Mallorca, una coordinadora india también muy maja y con dominio absoluto del español y todos
juntitos emprendemos rumbo al pueblo, donde nos esperaba un recibimiento a la bienvenido Mr. Marshall. Nada más llegar nos plantan coronas de flores y nos pintan el punto de tilak en la frente (un español con un punto de tilak rojo en la frente debe ser el equivalente a un americano con sandalias y calcetines blancos con sombrero cordobés). Hay una banda que toca trompetas y tambores, mujeres que bailan, y mucho jolgorio. Avanzamos por el pueblo estrechando manos, respondiendo a saludos, recibiendo bendiciones y abrumados por el recibimiento.
Nos dividen en grupo de cinco personas y nos repartimos por distintas zonas del pueblo para inaugurar las casas construidas por la Fundación, casas muy humildes compuestas por dos habitaciones desnudas de cualquier artificio que sus nuevos inquilinos reciben agradecidos como si de palacios se tratasen.
A cada uno de nosotros nos encomiendan la inauguración de una casa. Frente a la puerta de entrada, un niño perteneciente a la familia te coloca otro collar de flores y te hace entrega de un coco que has de partir en dos y colocar un trozo a cada lado de la puerta, antes de cortar la cinta y entrar a la casa con el pie derecho. Luego, una vez dentro, y frente a un altar dedicado a alguna divinidad, ofrenda de incienso y coco, y para acabar, foto con la familia propietaria.
Una vez inauguradas las casas, inauguración de la escuela, más mona... Al salir de la escuela, nos sentamos en una especie de estrado improvisado para escuchar las palabras de las autoridades locales y asistir a bailes y canciones protagonizados por los niños del pueblo. Muyyyyyyyyy, pero que muyyyyyyyyyy emocionante todo.
Durante el discurso

Emoción que no me abandonó durante toda mi estancia en la Fundación, es sencillamente admirable y digno de elogio la labor que Vicente Ferrer está haciendo en esta región de la India. Su obra alcanza a 1500 pueblos de la zona, y son millones las personas que se benefician de los proyectos de la Fundación. Entre las visitas que pude realizar, destacaría el centro de planificación familiar, el hospital (increíble, enorme en extensión, con instrumental avanzado y entorno de lo más agradable), la escuela para niños disminuidos físicos, donde los peques nos dieron una lección de fuerza, voluntad, alegría y esperanza que nos dejó conmovidos a todos, los talleres de yute, estampación y dibujo para mujeres discapacitadas... Lo cierto es que mis días en la Fundación fueron un contínuo fluir de emociones...
Y la traca final... en mi último día me llevaron a ver a mi ahijado, ufffff, muy muy fuerte. El pueblo en el que vivía Mohan Babu (así se llama mi flacucho) está a cuatro horas de la fundación, por caminos impracticables. Viajaba en el jeep con el chófer y un intérprete, que haría posible la comunicación con Mohan y su familia. El viaje hasta el pueblo fue increíble, con visita incluída a un templo muy famoso y de los pocos que existen en el país dedicado a Haman (el dios mono). Después de atravesar multitud de poblados y pequeñas aldeas, finalmente llegamos al pueblo de mi ahijado, recorrimos los últimos metros con un buen puñado de niños corriendo y gritando junto al jeep . Me bajé del coche y saludé a la gente con la manita, que me aclamaba como si hubiese ganado el Roland Garros o algo, ¡ay qué verguenza!, no estoy hecho yo para soportar la fama... Al poco tiempo llegó mi flacucho portando una corona de flores y acompañado por dos hombres tocando los tambores. ¡Qué majo mi niño!, ¡y qué guapetón!, (niñas, si alguna estais interesadas ya podeis ir preparando una buena dote). Lo saludé, le di dos besotes y él me puso el sombrero cordobés, es decir, el punto de tilak en la frente. Luego, en comitiva, siguiendo a los tios de los tambores, nos fuimos hasta su casa, donde me esperaba su familia. Una casa de lo más humilde, hecha de adobe, y compuesta por cuatro paredes ¿o eran cinco?, y un techo.
Mohan Babu

El padre me recibió como si del Papa se tratase, me tocó los pies en señal de veneración, y me dio todas las bendiciones habidas y por haber, yo intenté explicarles que no era merecedor de tal recibimiento, que se reservaran por si David Bisbal aparecía por allí algún día, pero oye, que no, comenzaron a sacarme platos con fruta, galletas, cocos, etc... a través del intérprete me preguntaron por las últimas novedades sobre Belén Esteban y por el caso Eva Nasarre, yo me interesé por sus trabajos, por la educación de Mohan Babu y por la vida en la aldea en general. Mientras charlábamos en el interior, el resto del pueblo se agolpaba en la puerta de la casa.
Cuando acabé la comida, hice entrega de los regalos que les había comprado el día anterior, ropa para el padre, la madre, Mohan Babu, su hermano y sus dos hermanas, así como un buen cargamento de comida y productos de higiene personal. Nunca olvidaré las muestras de agradecimiento y los gestos de alegría de todos y cada uno de ellos, impagable. Cada cual se probó la ropa que le había comprado y leches!, no acerté con las tallas de casi nadie!, bueno, el intérprete, ducho en estas cuestiones, se comprometió a cambiar las prendas por las tallas adecuadas. En fin..
Al rato apareció la maestra del pueblo, que me contó que estudiaban cincuenta alumnos en la escuela. Hice entrega a la maestra de cien bolígrafos, así como de dos bolsas de caramelos gigantes para que repartiera entre los niños.
Al abandonar la casa continuaba el espectáculo: tambores y bailes, con todo el pueblo asistiendo a la representación. Mohan Babu se mostró muy tímido durante todo el encuentro, le costaba mucho hablar, pero se apreciaba que estaba contento con la visita, y por haber sido, al menos durante un día, el protagonista de la fiesta.
Fiestuki

Despedida. La familia al completo me acompañó hasta el coche, una y otra vez me dieron muestras de su agradecimiento, me subí al jeep intentando contener la emoción, que amenazaba con desbordarse. Mohan Babu pidió subirse al jeep conmigo para hacerse una última foto. Último adios, bueno, un hasta luego, prometí volver. El jeep arrancó y emprendió la marcha, seguido de un buen puñado de niños sonrientes despidiendome con la manita, eché un último vistazo atrás, "¿estás contento?" me preguntó el intérprete, y ni siquiera tuve fuerzas para responderle, no hizo falta, ya conocía la respuesta.
http://www.fundacionvicenteferrer.org
(¡Os darán tanto por tan poco!)
Pues nada, me monto en un jeep con una pareja de jubilados catalanes, una chica fotógrafa mu maja de Mallorca, una coordinadora india también muy maja y con dominio absoluto del español y todos
juntitos emprendemos rumbo al pueblo, donde nos esperaba un recibimiento a la bienvenido Mr. Marshall. Nada más llegar nos plantan coronas de flores y nos pintan el punto de tilak en la frente (un español con un punto de tilak rojo en la frente debe ser el equivalente a un americano con sandalias y calcetines blancos con sombrero cordobés). Hay una banda que toca trompetas y tambores, mujeres que bailan, y mucho jolgorio. Avanzamos por el pueblo estrechando manos, respondiendo a saludos, recibiendo bendiciones y abrumados por el recibimiento.
Nos dividen en grupo de cinco personas y nos repartimos por distintas zonas del pueblo para inaugurar las casas construidas por la Fundación, casas muy humildes compuestas por dos habitaciones desnudas de cualquier artificio que sus nuevos inquilinos reciben agradecidos como si de palacios se tratasen.
A cada uno de nosotros nos encomiendan la inauguración de una casa. Frente a la puerta de entrada, un niño perteneciente a la familia te coloca otro collar de flores y te hace entrega de un coco que has de partir en dos y colocar un trozo a cada lado de la puerta, antes de cortar la cinta y entrar a la casa con el pie derecho. Luego, una vez dentro, y frente a un altar dedicado a alguna divinidad, ofrenda de incienso y coco, y para acabar, foto con la familia propietaria.
Una vez inauguradas las casas, inauguración de la escuela, más mona... Al salir de la escuela, nos sentamos en una especie de estrado improvisado para escuchar las palabras de las autoridades locales y asistir a bailes y canciones protagonizados por los niños del pueblo. Muyyyyyyyyy, pero que muyyyyyyyyyy emocionante todo.
Durante el discurso

Emoción que no me abandonó durante toda mi estancia en la Fundación, es sencillamente admirable y digno de elogio la labor que Vicente Ferrer está haciendo en esta región de la India. Su obra alcanza a 1500 pueblos de la zona, y son millones las personas que se benefician de los proyectos de la Fundación. Entre las visitas que pude realizar, destacaría el centro de planificación familiar, el hospital (increíble, enorme en extensión, con instrumental avanzado y entorno de lo más agradable), la escuela para niños disminuidos físicos, donde los peques nos dieron una lección de fuerza, voluntad, alegría y esperanza que nos dejó conmovidos a todos, los talleres de yute, estampación y dibujo para mujeres discapacitadas... Lo cierto es que mis días en la Fundación fueron un contínuo fluir de emociones...
Y la traca final... en mi último día me llevaron a ver a mi ahijado, ufffff, muy muy fuerte. El pueblo en el que vivía Mohan Babu (así se llama mi flacucho) está a cuatro horas de la fundación, por caminos impracticables. Viajaba en el jeep con el chófer y un intérprete, que haría posible la comunicación con Mohan y su familia. El viaje hasta el pueblo fue increíble, con visita incluída a un templo muy famoso y de los pocos que existen en el país dedicado a Haman (el dios mono). Después de atravesar multitud de poblados y pequeñas aldeas, finalmente llegamos al pueblo de mi ahijado, recorrimos los últimos metros con un buen puñado de niños corriendo y gritando junto al jeep . Me bajé del coche y saludé a la gente con la manita, que me aclamaba como si hubiese ganado el Roland Garros o algo, ¡ay qué verguenza!, no estoy hecho yo para soportar la fama... Al poco tiempo llegó mi flacucho portando una corona de flores y acompañado por dos hombres tocando los tambores. ¡Qué majo mi niño!, ¡y qué guapetón!, (niñas, si alguna estais interesadas ya podeis ir preparando una buena dote). Lo saludé, le di dos besotes y él me puso el sombrero cordobés, es decir, el punto de tilak en la frente. Luego, en comitiva, siguiendo a los tios de los tambores, nos fuimos hasta su casa, donde me esperaba su familia. Una casa de lo más humilde, hecha de adobe, y compuesta por cuatro paredes ¿o eran cinco?, y un techo.
Mohan Babu

El padre me recibió como si del Papa se tratase, me tocó los pies en señal de veneración, y me dio todas las bendiciones habidas y por haber, yo intenté explicarles que no era merecedor de tal recibimiento, que se reservaran por si David Bisbal aparecía por allí algún día, pero oye, que no, comenzaron a sacarme platos con fruta, galletas, cocos, etc... a través del intérprete me preguntaron por las últimas novedades sobre Belén Esteban y por el caso Eva Nasarre, yo me interesé por sus trabajos, por la educación de Mohan Babu y por la vida en la aldea en general. Mientras charlábamos en el interior, el resto del pueblo se agolpaba en la puerta de la casa.
Cuando acabé la comida, hice entrega de los regalos que les había comprado el día anterior, ropa para el padre, la madre, Mohan Babu, su hermano y sus dos hermanas, así como un buen cargamento de comida y productos de higiene personal. Nunca olvidaré las muestras de agradecimiento y los gestos de alegría de todos y cada uno de ellos, impagable. Cada cual se probó la ropa que le había comprado y leches!, no acerté con las tallas de casi nadie!, bueno, el intérprete, ducho en estas cuestiones, se comprometió a cambiar las prendas por las tallas adecuadas. En fin..
Al rato apareció la maestra del pueblo, que me contó que estudiaban cincuenta alumnos en la escuela. Hice entrega a la maestra de cien bolígrafos, así como de dos bolsas de caramelos gigantes para que repartiera entre los niños.
Al abandonar la casa continuaba el espectáculo: tambores y bailes, con todo el pueblo asistiendo a la representación. Mohan Babu se mostró muy tímido durante todo el encuentro, le costaba mucho hablar, pero se apreciaba que estaba contento con la visita, y por haber sido, al menos durante un día, el protagonista de la fiesta.
Fiestuki

Despedida. La familia al completo me acompañó hasta el coche, una y otra vez me dieron muestras de su agradecimiento, me subí al jeep intentando contener la emoción, que amenazaba con desbordarse. Mohan Babu pidió subirse al jeep conmigo para hacerse una última foto. Último adios, bueno, un hasta luego, prometí volver. El jeep arrancó y emprendió la marcha, seguido de un buen puñado de niños sonrientes despidiendome con la manita, eché un último vistazo atrás, "¿estás contento?" me preguntó el intérprete, y ni siquiera tuve fuerzas para responderle, no hizo falta, ya conocía la respuesta.
http://www.fundacionvicenteferrer.org
(¡Os darán tanto por tan poco!)
¿Y si apadrináis un niño? ¿Y si construís un hospital?
Bueno... creo que ya está
Me he dejado alguna que otra cosilla, como mi visita al ashram de Sai Baba, o mi estancia en un hotel de super-lujo en Mumbai gentileza de British Airways (¡viva el overbooking!), pero bueno, doy por concluido mi relato.
Ya ando pensando en mi próximo viaje, adivinad dónde.. jiji, pues eso, a la India, soy de lo más previsible. Pero la próxima vez estaré por allá un mínimo de seis meses, a ver si consigo quitarme el mono aunque sea por sobredosis!!.
A los que hayais sufrido o disfrutado (hay gente muy rara...) con este pseudorelato, mi agradecimiento por vuestra visita.
Y por último, si alguien quiere dejar la huella de su paso por esta página, en forma de comentario (a ser posible bienintencionado) pues... adelante!, a mí como que me hace ilu y todo!.
Durante mi viaje, recibí un correo de mi amigo Juan que contenía este poema de Borges, que espero os inspire de alguna u otra forma. A mí no se me ocurre mejor forma de poner el punto y final a este... comoquieranllamarlo.
Un placer, hasta la próxima. Rafa
Instantes
Si pudiera vivir nuevamente mi vida.
En la próxima trataría de cometer más errores.
No intentaría ser tan perfecto, me relajaría más.
Sería más tonto de lo que he sido, de hecho
tomaría muy pocas cosas con seriedad.
Sería menos higiénico.
Correría más riesgos, haría más viajes, contemplaría
más atardeceres, subiría más montañas, nadaría más ríos.
Iría a más lugares adonde nunca he ido, comería
más helados y menos habas, tendría más problemas
reales y menos imaginarios.
Yo fui una de esas personas que vivió sensata y prolíficamente
cada minuto de su vida; claro que tuve momentos de alegría.
Pero si pudiera volver atrás trataría de tener
solamente buenos momentos.
Por si no lo saben, de eso está hecha la vida, sólo de momentos;
no te pierdas el ahora.
Yo era uno de esos que nunca iban a ninguna parte sin termómetro,
una bolsa de agua caliente, un paraguas y un paracaídas;
Si pudiera volver a vivir, viajaría más liviano.
Si pudiera volver a vivir comenzaría a andar descalzo a principios
de la primavera y seguiría así hasta concluir el otoño.
Daría más vueltas en calesita, contemplaría más amaneceres
y jugaría con más niños, si tuviera otra vez la vida por delante.
Pero ya tengo 85 años y sé que me estoy muriendo.
Jorge Luis Borges
Ya ando pensando en mi próximo viaje, adivinad dónde.. jiji, pues eso, a la India, soy de lo más previsible. Pero la próxima vez estaré por allá un mínimo de seis meses, a ver si consigo quitarme el mono aunque sea por sobredosis!!.
A los que hayais sufrido o disfrutado (hay gente muy rara...) con este pseudorelato, mi agradecimiento por vuestra visita.
Y por último, si alguien quiere dejar la huella de su paso por esta página, en forma de comentario (a ser posible bienintencionado) pues... adelante!, a mí como que me hace ilu y todo!.
Durante mi viaje, recibí un correo de mi amigo Juan que contenía este poema de Borges, que espero os inspire de alguna u otra forma. A mí no se me ocurre mejor forma de poner el punto y final a este... comoquieranllamarlo.
Un placer, hasta la próxima. Rafa
Instantes
Si pudiera vivir nuevamente mi vida.
En la próxima trataría de cometer más errores.
No intentaría ser tan perfecto, me relajaría más.
Sería más tonto de lo que he sido, de hecho
tomaría muy pocas cosas con seriedad.
Sería menos higiénico.
Correría más riesgos, haría más viajes, contemplaría
más atardeceres, subiría más montañas, nadaría más ríos.
Iría a más lugares adonde nunca he ido, comería
más helados y menos habas, tendría más problemas
reales y menos imaginarios.
Yo fui una de esas personas que vivió sensata y prolíficamente
cada minuto de su vida; claro que tuve momentos de alegría.
Pero si pudiera volver atrás trataría de tener
solamente buenos momentos.
Por si no lo saben, de eso está hecha la vida, sólo de momentos;
no te pierdas el ahora.
Yo era uno de esos que nunca iban a ninguna parte sin termómetro,
una bolsa de agua caliente, un paraguas y un paracaídas;
Si pudiera volver a vivir, viajaría más liviano.
Si pudiera volver a vivir comenzaría a andar descalzo a principios
de la primavera y seguiría así hasta concluir el otoño.
Daría más vueltas en calesita, contemplaría más amaneceres
y jugaría con más niños, si tuviera otra vez la vida por delante.
Pero ya tengo 85 años y sé que me estoy muriendo.
Jorge Luis Borges
Digo yo que habrá que volver ¿no?
Pues sí, el martes 13 de Septiembre (¡con dos huevos!), y siempre y cuando el destino no me lance por ejemplo, un piano sobre la cabeza, emprenderé de nuevo rumbo a la India, ésta vez sin fecha fija de retorno.
La frase que más oigo cuando hago partícipe a alguien de mi futuro plan de viaje es: "Chico, tú estás loco", con todos los respetos yo suelo contestar con un: "el loco eres tú que te quedas aquí".
¿Cosas que haré en la India?: yoga, beber lassis de mango, ver atardeceres, charlar con los indios, viajar en tren, subir montañas, nadar en el mar, descalzarme en los templos, beber te, asombrarme, comer con las manos, recibir sonrisas, descubrir paisajes, ayudar, ver amaneceres, sentarme en el suelo, estrechar manos, volver a asombrarme, sonreir, oler sándalo, ver jugar a los niños, escuchar un sitar, observar a los pájaros, ver elefantes, montar en bicicleta, tomar apuntes, sentir compasión, volar cometas -inciso: ¿volar cometas?, un momento un momento, esta descripción se me está yendo de las manos, demasiado bucólico y pastoril todo ¿no?... ¿realmente voy a volar cometas?, mmmm... no es que lo descarte, en realidad me gusta volar cometas, aunque hace años que no lo haga, no sé, he recordado un atardecer en Benarés con un cielo plagado de cometas y me he lanzado, ¡ala!, ¡venga! ¡voy a volar cometas!... ^ ^ ... ¡qué coño!, acabo de disipar todas mis dudas, ¡volaré una cometa!, aunque tenga que renunciar a todo lo demás, mucho misticismo y mucha tontería pero a cabézón no me gana nadie, ea, ya está, ¡volaré una cometa! ¡sí!, ahora sigo- , tumbarme en una hamaca, olvidar el reloj, leer, caminar, detenerme, asombrarme una vez más, mirar al cielo, observar a los demás, observarme a mí, regatear, montar en camello, visitar un ashram, dar, recibir, jugar al ajedrez, levantarme tarde, madrugar, levantarme tarde...
A todos aquellos que os quedeis (vale que aquí hay jamón pero... ¿realmente os compensa quedaros?) os animo humildemente a que visiteis la página de vez en cuando si quereis ser testigos de mis grandes y pequeños acontecimientos, que espero compartir con al menos unos cuantos de vosotros (ya sabeis quienes sois).
Paz, amor, y arroz basmati para todos. Hasta pronto!
La frase que más oigo cuando hago partícipe a alguien de mi futuro plan de viaje es: "Chico, tú estás loco", con todos los respetos yo suelo contestar con un: "el loco eres tú que te quedas aquí".
¿Cosas que haré en la India?: yoga, beber lassis de mango, ver atardeceres, charlar con los indios, viajar en tren, subir montañas, nadar en el mar, descalzarme en los templos, beber te, asombrarme, comer con las manos, recibir sonrisas, descubrir paisajes, ayudar, ver amaneceres, sentarme en el suelo, estrechar manos, volver a asombrarme, sonreir, oler sándalo, ver jugar a los niños, escuchar un sitar, observar a los pájaros, ver elefantes, montar en bicicleta, tomar apuntes, sentir compasión, volar cometas -inciso: ¿volar cometas?, un momento un momento, esta descripción se me está yendo de las manos, demasiado bucólico y pastoril todo ¿no?... ¿realmente voy a volar cometas?, mmmm... no es que lo descarte, en realidad me gusta volar cometas, aunque hace años que no lo haga, no sé, he recordado un atardecer en Benarés con un cielo plagado de cometas y me he lanzado, ¡ala!, ¡venga! ¡voy a volar cometas!... ^ ^ ... ¡qué coño!, acabo de disipar todas mis dudas, ¡volaré una cometa!, aunque tenga que renunciar a todo lo demás, mucho misticismo y mucha tontería pero a cabézón no me gana nadie, ea, ya está, ¡volaré una cometa! ¡sí!, ahora sigo- , tumbarme en una hamaca, olvidar el reloj, leer, caminar, detenerme, asombrarme una vez más, mirar al cielo, observar a los demás, observarme a mí, regatear, montar en camello, visitar un ashram, dar, recibir, jugar al ajedrez, levantarme tarde, madrugar, levantarme tarde...
A todos aquellos que os quedeis (vale que aquí hay jamón pero... ¿realmente os compensa quedaros?) os animo humildemente a que visiteis la página de vez en cuando si quereis ser testigos de mis grandes y pequeños acontecimientos, que espero compartir con al menos unos cuantos de vosotros (ya sabeis quienes sois).
Paz, amor, y arroz basmati para todos. Hasta pronto!