<?xml version="1.0" encoding="ISO-8859-1" ?><feed version="0.3" xmlns:dc="http://purl.org/dc/elements/1.1/" xmlns="http://purl.org/atom/ns#"><title><![CDATA[Iba yo caminando por la India, cuando de repente..]]></title><link rel="" type="" href="" title=""/><link rel="http://blogs.ya.com/indiando/atom.xml" type="text/html" href="http://blogs.ya.com/indiando/atom.xml" title="Iba yo caminando por la India, cuando de repente.."/><id><![CDATA[ID]]></id><tagline><![CDATA[Penosísima narración de un viaje por la India (vergüenza debería darme)]]></tagline><generator><![CDATA[http://www.ya.com]]></generator><entry><title><![CDATA[Septiembre 2005. Nuevo viaje, nuevo blog]]></title><link rel="Iba yo caminando por la India, cuando de repente.." type="text/html" href="http://blogs.ya.com/indiando/atom.xml" title="Iba yo caminando por la India, cuando de repente.."/><id><![CDATA[]]></id><issued><![CDATA[200509]]></issued><modified><![CDATA[200509]]></modified><created><![CDATA[200509]]></created><summary><![CDATA[Septiembre 2005. Nuevo viaje, nuevo blog]]></summary><author><name><![CDATA[lo veo todo como mu raro]]></name></author><dc:subject><![CDATA[Septiembre 2005. Nuevo viaje, nuevo blog]]></dc:subject><content type="application/xhtml+xml" xml:lang="sp" xml:base="http://blogs.ya.com/indiando/c_22.htm"><![CDATA[<a href="http://blogs.ya.com/reindiando">http://blogs.ya.com/reindiando</a>]]></content></entry><entry><title><![CDATA[Digo yo que habrá que volver ¿no?]]></title><link rel="Iba yo caminando por la India, cuando de repente.." type="text/html" href="http://blogs.ya.com/indiando/atom.xml" title="Iba yo caminando por la India, cuando de repente.."/><id><![CDATA[]]></id><issued><![CDATA[200507]]></issued><modified><![CDATA[200507]]></modified><created><![CDATA[200507]]></created><summary><![CDATA[Digo yo que habrá que volver ¿no?]]></summary><author><name><![CDATA[lo veo todo como mu raro]]></name></author><dc:subject><![CDATA[Digo yo que habrá que volver ¿no?]]></dc:subject><content type="application/xhtml+xml" xml:lang="sp" xml:base="http://blogs.ya.com/indiando/c_21.htm"><![CDATA[Pues sí, el martes 13 de Septiembre (¡con dos huevos!), y siempre y cuando el destino no me lance por ejemplo, un piano sobre la cabeza, emprenderé de nuevo rumbo a la India, ésta vez sin fecha fija de retorno. <br/><br/>La frase que más oigo cuando hago partícipe a alguien de mi futuro plan de viaje es: "Chico, tú estás loco", con todos los respetos yo suelo contestar con un: "el loco eres tú que te quedas aquí".<br/><br/>¿Cosas que haré en la India?:  yoga, beber lassis de mango, ver atardeceres, charlar con los indios, viajar en tren, subir montañas, nadar en el mar, descalzarme en los templos, beber te, asombrarme, comer con las manos, recibir sonrisas, descubrir paisajes, ayudar, ver amaneceres, sentarme en el suelo, estrechar manos, volver a asombrarme, sonreir, oler sándalo, ver jugar a los niños, escuchar un sitar, observar a los pájaros, ver elefantes, montar en bicicleta, tomar apuntes, sentir compasión, volar cometas -inciso: ¿volar cometas?, un momento un momento, esta descripción se me está yendo de las manos, demasiado bucólico y pastoril todo ¿no?... ¿realmente voy a volar cometas?, mmmm... no es que lo descarte, en realidad me gusta volar cometas, aunque hace años que no lo haga, no sé, he recordado un atardecer en Benarés con un cielo plagado de cometas y me he lanzado, ¡ala!, ¡venga! ¡voy a volar cometas!... ^ ^ ... ¡qué coño!, acabo de disipar todas mis dudas, ¡volaré una cometa!, aunque tenga que renunciar a todo lo demás, mucho misticismo y mucha tontería pero a cabézón no me gana nadie, ea, ya está, ¡volaré una cometa! ¡sí!, ahora sigo- , tumbarme en una hamaca, olvidar el reloj, leer, caminar, detenerme, asombrarme una vez más, mirar al cielo, observar a los demás, observarme a mí, regatear, montar en camello, visitar un ashram, dar, recibir, jugar al ajedrez, levantarme tarde, madrugar, levantarme tarde...  <br/><br/>A todos aquellos que os quedeis (vale que aquí hay jamón pero... ¿realmente os compensa quedaros?) os animo humildemente a que visiteis la página de vez en cuando si quereis ser testigos de mis grandes y pequeños acontecimientos, que espero compartir con al menos unos cuantos de vosotros (ya sabeis quienes sois). <br/><br/>Paz, amor, y arroz basmati para todos. Hasta pronto!<br/><br/><br/>]]></content></entry><entry><title><![CDATA[Bueno... creo que ya está]]></title><link rel="Iba yo caminando por la India, cuando de repente.." type="text/html" href="http://blogs.ya.com/indiando/atom.xml" title="Iba yo caminando por la India, cuando de repente.."/><id><![CDATA[]]></id><issued><![CDATA[200412]]></issued><modified><![CDATA[200412]]></modified><created><![CDATA[200412]]></created><summary><![CDATA[Bueno... creo que ya está]]></summary><author><name><![CDATA[lo veo todo como mu raro]]></name></author><dc:subject><![CDATA[Bueno... creo que ya está]]></dc:subject><content type="application/xhtml+xml" xml:lang="sp" xml:base="http://blogs.ya.com/indiando/c_19.htm"><![CDATA[Me he dejado alguna que otra cosilla, como mi visita al ashram de Sai Baba, o mi estancia en un hotel de super-lujo en Mumbai gentileza de British Airways (¡viva el overbooking!), pero bueno, doy por concluido mi relato. <br/><br/>Ya ando pensando en mi próximo viaje, adivinad dónde.. jiji, pues eso, a la India, soy de lo más previsible. Pero la próxima vez estaré por allá un mínimo de seis meses, a ver si consigo quitarme el mono aunque sea por sobredosis!!. <br/><br/>A los que hayais sufrido o disfrutado (hay gente muy rara...) con este pseudorelato, mi agradecimiento por vuestra visita. <br/><br/>Y por último, si alguien quiere dejar la huella de su paso por esta página, en forma de comentario (a ser posible bienintencionado) pues... adelante!, a mí como que me hace ilu y todo!. <br/><br/>Durante mi viaje, recibí un correo de mi amigo Juan que contenía este poema de Borges, que espero os inspire de alguna u otra forma. A mí no se me ocurre mejor forma de poner el punto y final a este... comoquieranllamarlo. <br/><br/>Un placer, hasta la próxima.  Rafa<br/><br/><b>Instantes</b><br/><br/>Si pudiera vivir nuevamente mi vida.<br/>En la próxima trataría de cometer más errores.<br/>No intentaría ser tan perfecto, me relajaría más.<br/>Sería más tonto de lo que he sido, de hecho<br/>tomaría muy pocas cosas con seriedad.<br/>Sería menos higiénico.<br/>Correría más riesgos, haría más viajes, contemplaría<br/>más atardeceres, subiría más montañas, nadaría más ríos.<br/>Iría a más lugares adonde nunca he ido, comería<br/>más helados y menos habas, tendría más problemas<br/>reales y menos imaginarios.<br/>Yo fui una de esas personas que vivió sensata y prolíficamente<br/>cada minuto de su vida; claro que tuve momentos de alegría.<br/>Pero si pudiera volver atrás trataría de tener<br/>solamente buenos momentos.<br/>Por si no lo saben, de eso está hecha la vida, sólo de momentos;<br/>no te pierdas el ahora.<br/>Yo era uno de esos que nunca iban a ninguna parte sin termómetro,<br/>una bolsa de agua caliente, un paraguas y un paracaídas;<br/>Si pudiera volver a vivir, viajaría más liviano.<br/>Si pudiera volver a vivir comenzaría a andar descalzo a principios<br/>de la primavera y seguiría así hasta concluir el otoño.<br/>Daría más vueltas en calesita, contemplaría más amaneceres<br/>y jugaría con más niños, si tuviera otra vez la vida por delante.<br/>Pero ya tengo 85 años y sé que me estoy muriendo.<br/><br/><b>Jorge Luis Borges</b><br/>]]></content></entry><entry><title><![CDATA[¿Y si apadrináis un niño? ¿Y si construís un hospital?]]></title><link rel="Iba yo caminando por la India, cuando de repente.." type="text/html" href="http://blogs.ya.com/indiando/atom.xml" title="Iba yo caminando por la India, cuando de repente.."/><id><![CDATA[]]></id><issued><![CDATA[200411]]></issued><modified><![CDATA[200411]]></modified><created><![CDATA[200411]]></created><summary><![CDATA[¿Y si apadrináis un niño? ¿Y si construís un hospital?]]></summary><author><name><![CDATA[lo veo todo como mu raro]]></name></author><dc:subject><![CDATA[¿Y si apadrináis un niño? ¿Y si construís un hospital?]]></dc:subject><content type="application/xhtml+xml" xml:lang="sp" xml:base="http://blogs.ya.com/indiando/c_24.htm"><![CDATA[<br/><a href="http://www.fundacionvicenteferrer.org">https://www.fundacionvicenteferrer.org/esp/home.php?s=61</a><br/><br/><a href="http://www.dotnetsolidario.com/">http://www.dotnetsolidario.com/</a><br/><br/>]]></content></entry><entry><title><![CDATA[Fundación Vicente Ferrer]]></title><link rel="Iba yo caminando por la India, cuando de repente.." type="text/html" href="http://blogs.ya.com/indiando/atom.xml" title="Iba yo caminando por la India, cuando de repente.."/><id><![CDATA[]]></id><issued><![CDATA[200411]]></issued><modified><![CDATA[200411]]></modified><created><![CDATA[200411]]></created><summary><![CDATA[Fundación Vicente Ferrer]]></summary><author><name><![CDATA[lo veo todo como mu raro]]></name></author><dc:subject><![CDATA[Fundación Vicente Ferrer]]></dc:subject><content type="application/xhtml+xml" xml:lang="sp" xml:base="http://blogs.ya.com/indiando/c_17.htm"><![CDATA[Llegué a la fundación poco después de las ocho de la mañana, a la entrada, un guardia indio me saludó con un: “Buenos días”, lo flipo. Me dice (en inglés) que camine hacia el fondo de la calle, que ya encontraré a alguien que me indique lo que tengo que hacer. La sede de la fundación es como una mini-ciudad, calles con casas, oficinas, una tienda, la cantina, y los alojamientos para los visitantes. No había mucha actividad a esa hora de la mañana. Encuentro a una señora que me pregunta si he desayunado, le digo que no, y me invita a pasar a la cantina, donde unas treinta personas estaban tomando el desayuno. Son un grupo de padrinos que estaban haciendo uno de los viajes por la India que organiza la Fundación, me uno a ellos en un fantástico desayuno. Luego aparece un coordinador, me presento, me conduce a mi habitación y me cita en media hora para unirme al grupo de padrinos en la inauguración de unas casas y una escuela en un pueblo de alrededor.<br/><br/>Pues nada, me monto en un jeep con una pareja de jubilados catalanes, una chica fotógrafa mu maja de Mallorca, una coordinadora india también muy maja y con dominio absoluto del español y todos <br/>juntitos emprendemos rumbo al pueblo, donde nos esperaba un recibimiento a la bienvenido Mr. Marshall. Nada más llegar nos plantan coronas de flores y nos pintan el punto de tilak en la frente (un español con un punto de tilak rojo en la frente debe ser el equivalente a un americano con sandalias y calcetines blancos con sombrero cordobés). Hay una banda que toca trompetas y tambores, mujeres que bailan, y mucho jolgorio. Avanzamos por el pueblo estrechando manos, respondiendo a saludos, recibiendo bendiciones y abrumados por el recibimiento. <br/><br/>Nos dividen en grupo de cinco personas y nos repartimos por distintas zonas del pueblo para inaugurar las casas construidas por la Fundación, casas muy humildes compuestas por dos habitaciones desnudas de cualquier artificio que sus nuevos inquilinos reciben agradecidos como si de palacios se tratasen. <br/><br/>A cada uno de nosotros nos encomiendan la inauguración de una casa. Frente a la puerta de entrada, un niño perteneciente a la familia te coloca otro collar de flores y te hace entrega de un coco que has de partir en dos y colocar un trozo a cada lado de la puerta, antes de cortar la cinta y entrar a la casa con el pie derecho. Luego, una vez dentro, y frente a un altar dedicado a alguna divinidad, ofrenda de incienso y coco, y para acabar, foto con la familia propietaria. <br/><br/>Una vez inauguradas las casas, inauguración de la escuela, más mona... Al salir de la escuela, nos sentamos en una especie de estrado improvisado para escuchar las palabras de las autoridades locales y asistir a bailes y canciones protagonizados por los niños del pueblo. Muyyyyyyyyy, pero que muyyyyyyyyyy emocionante todo. <br/><br/><b>Durante el discurso</b><br/><br/><img src="http://blogs.ya.com/indiando/files/casas1.jpg" alt="" border="0" width="615" height="461"/><br/><br/>Emoción que no me abandonó durante toda mi estancia en la Fundación, es sencillamente admirable y digno de elogio la labor que Vicente Ferrer está haciendo en esta región de la India. Su obra alcanza a 1500 pueblos de la zona, y son millones las personas que se benefician de los proyectos de la Fundación. Entre las visitas que pude realizar, destacaría el centro de planificación familiar, el hospital (increíble, enorme en extensión, con instrumental avanzado y entorno de lo más agradable), la escuela para niños disminuidos físicos, donde los peques nos dieron una lección de fuerza, voluntad, alegría y esperanza que nos dejó conmovidos a todos, los talleres de yute, estampación y dibujo para mujeres discapacitadas... Lo cierto es que mis días en la Fundación fueron un contínuo fluir de emociones... <br/><br/>Y la traca final... en mi último día me llevaron a ver a mi ahijado, ufffff, muy muy fuerte. El pueblo en el que vivía Mohan Babu (así se llama mi flacucho) está a cuatro horas de la fundación, por caminos impracticables. Viajaba en el jeep con el chófer y un intérprete, que haría posible la comunicación con Mohan y su familia. El viaje hasta el pueblo fue increíble, con visita incluída a un templo muy famoso y de los pocos que existen en el país dedicado a Haman (el dios mono). Después de atravesar multitud de poblados y pequeñas aldeas, finalmente llegamos al pueblo de mi ahijado, recorrimos los últimos metros con un buen puñado de niños corriendo y gritando junto al jeep . Me bajé del coche y saludé a la gente con la manita, que me aclamaba como si hubiese ganado el Roland Garros o algo, ¡ay qué verguenza!, no estoy hecho yo para soportar la fama... Al poco tiempo llegó mi flacucho portando una corona de flores y acompañado por dos hombres tocando los tambores. ¡Qué majo mi niño!, ¡y qué guapetón!, (niñas, si alguna estais interesadas ya podeis ir preparando una buena dote). Lo saludé, le di dos besotes y él me puso el sombrero cordobés, es decir, el punto de tilak en la frente. Luego, en comitiva, siguiendo a los tios de los tambores, nos fuimos hasta su casa, donde me esperaba su familia. Una casa de lo más humilde, hecha de adobe, y compuesta por cuatro paredes ¿o eran cinco?, y un techo.<br/><br/><b>Mohan Babu</b><br/><br/><img src="http://blogs.ya.com/indiando/files/ahijado2.jpg" alt="" border="0" width="461" height="615"/><br/><br/>El padre me recibió como si del Papa se tratase, me tocó los pies en señal de veneración, y me dio todas las bendiciones habidas y por haber, yo intenté explicarles que no era merecedor de tal recibimiento, que se reservaran por si David Bisbal aparecía por allí algún día, pero oye, que no, comenzaron a sacarme platos con fruta, galletas, cocos, etc... a través del intérprete me preguntaron por las últimas novedades sobre Belén Esteban y por el caso Eva Nasarre, yo me interesé por sus trabajos, por la educación de Mohan Babu y por la vida en la aldea en general. Mientras charlábamos en el interior, el resto del pueblo se agolpaba en la puerta de la casa. <br/><br/>Cuando acabé la comida, hice entrega de los regalos que les había comprado el día anterior, ropa para el padre, la madre, Mohan Babu, su hermano y sus dos hermanas, así como un buen cargamento de comida y productos de higiene personal. Nunca olvidaré las muestras de agradecimiento y los gestos de alegría de todos y cada uno de ellos, impagable. Cada cual se probó la ropa que le había comprado y leches!, no acerté con las tallas de casi nadie!, bueno, el intérprete, ducho en estas cuestiones, se comprometió a cambiar las prendas por las tallas adecuadas. En fin..<br/><br/>Al rato apareció la maestra del pueblo, que me contó que estudiaban cincuenta alumnos en la escuela. Hice entrega a la maestra de cien bolígrafos, así como de dos bolsas de caramelos gigantes para que repartiera entre los niños. <br/><br/>Al abandonar la casa continuaba el espectáculo: tambores y bailes, con todo el pueblo asistiendo a la representación. Mohan Babu se mostró muy tímido durante todo el encuentro, le costaba mucho hablar, pero se apreciaba que estaba contento con la visita, y por haber sido, al menos durante un día, el protagonista de la fiesta. <br/><br/><b>Fiestuki</b><br/><br/><img src="http://blogs.ya.com/indiando/files/ahijado4.jpg" alt="" border="0" width="615" height="461"/><br/><br/>Despedida. La familia al completo me acompañó hasta el coche, una y otra vez me dieron muestras de su agradecimiento, me subí al jeep intentando contener la emoción, que amenazaba con desbordarse. Mohan Babu pidió subirse al jeep conmigo para hacerse una última foto. Último adios, bueno, un hasta luego, prometí volver. El jeep arrancó y emprendió la marcha, seguido de un buen puñado de niños sonrientes despidiendome con la manita, eché un último vistazo atrás, "¿estás contento?" me preguntó el intérprete, y ni siquiera tuve fuerzas para responderle, no hizo falta, ya conocía la respuesta. <br/><br/><b>http://www.fundacionvicenteferrer.org</b><br/><br/>(¡Os darán tanto por tan poco!)  <br/><br/><br/>]]></content></entry><entry><title><![CDATA[De Mahabalipuram a Tiruvannamalai]]></title><link rel="Iba yo caminando por la India, cuando de repente.." type="text/html" href="http://blogs.ya.com/indiando/atom.xml" title="Iba yo caminando por la India, cuando de repente.."/><id><![CDATA[]]></id><issued><![CDATA[200411]]></issued><modified><![CDATA[200411]]></modified><created><![CDATA[200411]]></created><summary><![CDATA[De Mahabalipuram a Tiruvannamalai]]></summary><author><name><![CDATA[lo veo todo como mu raro]]></name></author><dc:subject><![CDATA[De Mahabalipuram a Tiruvannamalai]]></dc:subject><content type="application/xhtml+xml" xml:lang="sp" xml:base="http://blogs.ya.com/indiando/c_16.htm"><![CDATA[Dejé Mahabalipuram casi con lágrimas en los ojos después del amanecer y cogí un autobús a Pondicherry, té con galletas en la estación y enseguida salió el autobús que me llevaría hasta Tiruvannamalai, pueblo enclavado a los pies del monte Arunachala, lugar de peregrinación clave en el hinduismo, en especial entre los “shivaiitas”. <br/><br/><b>Arunachala</b><br/><br/><img src="http://blogs.ya.com/indiando/files/aruna3.jpg" alt="" border="0" width="615" height="461"/><br/><br/>En Tiruvannamalai me esperaba el ashram de Ramana Maharshi, llegué al ashram como a las doce de la mañana, comprobaron mi reserva en la lista (hay que reservar con tres meses de antelación), me dieron el programa con las actividades del día y me acompañaron a mi habitación. <br/><br/>Como era tarde para el almuerzo salí a comer fuera, spaguettis con verduras, no se vende carne en Tiruvannamalai. Luego, me incorporé a la actividad del ashram: a las 4 de la tarde canto de los Vedas junto al altar de Ramana, a las 17:30  lecturas relacionadas con sus enseñanzas y  a las 18:30 puja (ritual hinduista) ante el altar de Ramana y de La Madre (continuadora de sus enseñanzas). Todos los actos se desarrollan en una sala grande, el altar ocupa la parte norte de la sala, a su alrededor los fieles dan vueltas y vueltas en silencio alrededor del monumento dedicado a Maharshi,  en el resto de la sala algunos se sientan en el suelo en postura meditativa, otros recitan mantras, otros observan en silencio... Se respira paz y tranquilidad, el canto de los Vedas a cargo de los sacerdotes resulta especialmente estremecedor.<br/><br/>Después de asistir a todos los actos de la tarde, me uní a la cena. El comedor del ashram es una sala grande sin mesas ni sillas, la comida se sirve en plan rancho sobre hojas de platanero situadas en el suelo. Te sientas detrás de tu hoja y unos buenos señores van pasando y echando sobre las hojas arroz, pan, y otros comestibles que no sabría identificar, por supuesto, se come con las manos, bueno, con la mano derecha solamente, la izquierda se reserva para actos... llamémoslos impuros. Por suerte, la comida no estaba demasiado picante, y aunque no era una exquisitez culinaria, no dejé más que la hoja.<br/><br/>Después de cenar me fui a dar una vuelta por el pueblo, que estaba en plena celebración del festival de Dussera. Ufffff, locura colectiva, coches y camiones adornados con hojas de palma haciendo sonar sus bocinas, sandías rotas en la puerta de cada casa, altavoces con música estridente en cada esquina... después de veinte minutos esquivando coches y saltando entre restos de sandías busqué refugio en la paz y la tranquilidad del ashram. <br/><br/>Al día siguiente me levanté a las 6 de la mañana para asistir a la primera ceremonia que se realiza en el ashram, una ofrenda de leche frente al altar de Ramana, a las 7 sirven el desayuno, tras el desayuno paseo por Tiruvannamalai para esquivar sandías y visitar el templo. Volví pronto al ashram, en el que permanecí el resto del día asistiendo a todas las ceremonias.<br/><br/><b>Templo</b><br/><br/><img src="http://blogs.ya.com/indiando/files/aruna2.jpg" alt="" border="0" width="615" height="461"/><br/><br/>A la mañana siguiente, aun en el ashram, después del desayuno subí al monte sagrado Arunachala, a la cueva en la que Ramana Maharshi permaneció durante siete años en actitud contemplativa. Como en todo el ashram está prohibido el uso de zapatos, pues nada, subí descalzo, pronto los peldaños dieron lugar a rocas bastante irregulares, ains qué dolor. Durante el ascenso se podían apreciar vistas espectaculares del pueblo y de su magnífico templo, lo siento, no llevaba cámara. En media hora o así alcancé la cueva, a la entrada de la misma, un lugar para que los peregrinos dejaran sus zapatos, ouch!. <br/><br/>La experiencia en la cueva... en mi diario personal. <br/><br/>A mediodía abandoné el ashram, la verdad es que me habría quedado más tiempo, pero la estancia máxima para los extranjeros es de tres días así que tras hacer una simbólica donación económica y tras pasar por la tienda y pillarme unos cuantos libros me dirigí a la estación de autobuses para pillar un bus muy muy siniestro con dirección a Bangalore. Después de seis horas, para cubir una distancia de ciento cincuenta kilómetros, llegué a Bangalore, que es una de las ciudades más modernas y prósperas de la India, famosa por ser el centro tecnológico del país. Se podían ver grandes centros comerciales, discotecas y hasta un Kentucky Fried Chicken.<br/><br/> Llegué a la estación de autobuses de Bangalore, pregunté por un autobús hacia Anantapur (sede de la Fundación de Vicente Ferrer) y resulta que había uno que salía en pocos minutos. Tenía intención de quedarme a pasar la noche en Bangalore, pero cambié de idea sobre la marcha y me monté en otro autobús que, esta vez sí, era de lo más confortable, con asientos reclinables y todo. <br/><br/>Cuando llegué a Anantapur, era demasiado tarde para dirigirme a la fundación, así que opté por pasar la noche en una pensión que había junto a la estación, posiblemente el sitio más cutre en el que he dormido, pero que sólo me costó 55 rupias, un euro!. A la mañana siguiente, muy temprano me dirigí a la fundación. <br/>]]></content></entry><entry><title><![CDATA[Mahabalipuram]]></title><link rel="Iba yo caminando por la India, cuando de repente.." type="text/html" href="http://blogs.ya.com/indiando/atom.xml" title="Iba yo caminando por la India, cuando de repente.."/><id><![CDATA[]]></id><issued><![CDATA[200411]]></issued><modified><![CDATA[200411]]></modified><created><![CDATA[200411]]></created><summary><![CDATA[Mahabalipuram]]></summary><author><name><![CDATA[lo veo todo como mu raro]]></name></author><dc:subject><![CDATA[Mahabalipuram]]></dc:subject><content type="application/xhtml+xml" xml:lang="sp" xml:base="http://blogs.ya.com/indiando/c_15.htm"><![CDATA[<b>Luna Mágica</b><br/><br/>Es el nombre del hotel en el que me alojé a partir del segundo día en Mahabalipuram. Un sitio entrañable en el que yo era el único huésped. Aun es tiempo de monzón en la costa este, por lo que había muy pocos turistas. Situado en la misma playa, era una delicia sentarse a primera hora de la mañana en la terraza observando a los pescadores en plena actividad.<br/><br/><b>Pescadores por la mañana</b><br/><br/><img src="http://blogs.ya.com/indiando/files/mama6.jpg" alt="" border="0" width="615" height="461"/><br/><br/><b>Playa</b><br/><br/>La playa del pueblo hacía las veces de retrete local, a todas horas había algún pescador “en posición” abonando la arena, así que para el baño, lo mejor era andar doscientos o trescientos metros por una playa sin final para encontrar un lugar libre de “sustancias orgánicas”. Caminando en la otra dirección, pasando el Templo de la Orilla, se encuentra la playa más popular entre los indios. Pasé allí un par de horas de un Domingo por la tarde observando a la gente. Fui con mi bañador y mi toalla, pero no me atreví a bañarme, y es que la inmensa mayoría de los bañistas iban vestidos con pantalón y camisa, y no suelen introducirse en el agua más allá de la rodilla, las mujeres, con sus saris, por supuesto, difícilmente se mojan más allá de los tobillos. Eso sí, todos parecen pasárselo en grande viendo como las olas van y vienen. Por lo demás... lo típico, vendedores de cocos, de piñas, de cacahuetes, caballos de alquiler... ambiente lúdico de los más agradable.<br/><br/><img src="http://blogs.ya.com/indiando/files/mama5.jpg" alt="" border="0" width="615" height="461"/><br/><br/><img src="http://blogs.ya.com/indiando/files/mama4.jpg" alt="" border="0" width="615" height="461"/><br/><br/><b>Templos</b><br/><br/>Mahabalipuram es famosa por sus rocas talladas y por sus templos pallavas, patrimonio de la humanidad. Pasé una agradable mañana recorriendo los templos con Antonio, un catalán que conocí en mi segundo día en el pueblo. <br/><br/><b>Esculturas en la roca</b><br/><br/><img src="http://blogs.ya.com/indiando/files/mama2.jpg" alt="" border="0" width="615" height="461"/><br/><br/><b>Templo</b><br/><br/><img src="http://blogs.ya.com/indiando/files/mama3.jpg" alt="" border="0" width="615" height="461"/><br/><br/><b>Martin Luther King</b><br/><br/>Es el nombre (real) del masajista aryuvédico en cuyas manos encomendé mi cuerpo serrano. Pasamos varias horas, durante distintos días, hablando sobre yoga, gurús, ashrams, hinduismo, y sobre el gran proyecto de su vida: el “Human Character Development Centre”, un centro en el que pretende dar cabida a toda aquella persona que quiera desarrollar valores positivos tales como la compasión, la generosidad, la bondad...etc,  a través de actividades como yoga, meditación, paseos a caballo, artes marciales, baile... ¡suerte Martin!. <br/><br/><b>Shiva </b><br/><br/>Es el nombre de un buen señor que vendía colgantes tallados en piedra por la playa. Me abordó un día durante mi paseo vespertino con una caja cutre de plástico con pegatinas de Pokemon en la que guardaba su material, yo le dije que por Dios, cómo se le ocurría exhibir tan preciada mercancía en una caja tan ridícula, me dijo que era la primera que había encontrado, y yo le dije que así no se le podía aproximar a unos clientes que iban a la India en búsqueda de exotismo, a lo que él me contestó: “¡marketing!”, y yo: “¡exacto!”. Al día siguiente volví a encontrármelo con una pequeña cajita labrada en piedra, monísima ella, le pregunté si había mejorado las ventas y me dijo que no mucho, pero lo poco que había vendido lo había hecho a un precio superior que el de costumbre. Le compré un par de colgantes, al preguntarle el precio me dio a elegir entre “precio de turista estúpido” o “precio de turista ligeramente estúpido”. Por su puesto, elegí el precio de turista ligeramente estúpido, aun sospechando que pertenezco al primer grupo. En fin...<br/><br/><b>Ganesh</b> <br/><br/>Es el nombre de un escultor con el que pasé un par de tardes intentando esculpir un pequeño colgante. Mahabalipuram tiene una enorme cantidad de talleres en los que escultores trabajan de sol a sol haciendo desde pequeños colgantes a impresionantes figuras de más de dos metros. Cuando le dije a Ganesh que iba a visitar el ashram de Ramana Marharshi se le iluminaron los ojos y se empeñó en enseñarme a darle forma a una pequeña piedra mientras me hablaba del poder de Shiva, de su mujer (que lo tenía agobiadito al pobre), de su taller y de la vida en general. Y... bueno, no hice ninguna talla de valor artístico considerable y me limité a destrozar alguna que otra piedra, pero pasé unas horas muy agradables en su taller. <br/><br/><b>Ajedrez nocturno</b><br/><br/>Penúltima noche en Mahabalipuram, encontrábame yo en la azotea de mi hotel, frente al mar, escribiendo en mi diario (el otro, el bueno, el que nunca leeréis jiji) bajo la luz de las estrellas (esto podría encajar en un vídeo de Enrique Iglesias), cuando un grupo de aproximadamente diez personas provistos con colchones y mantas aparecieron de no sé dónde y se bajaron a la playa. Dos de ellos volvieron y se quedaron conmigo, no hablaban apenas inglés así que apenas si nos entendíamos, hasta que uno de ellos se fue y regresó con un instrumento que hizo posible la comunicación entre nosotros: un ajedrez!. Más majos ellos... Al día siguiente volvió a repetirse la situación, pero en vez de dos, fueron cinco los que se vinieron a jugar. Aunque nos comunicábamos con monosílabos, fue divertido.<br/><br/><b>Compis de ajedrez</b><br/><br/><img src="http://blogs.ya.com/indiando/files/ajedrez.jpg" alt="" border="0" width="615" height="461"/><br/><br/><br/><b>Pescadores</b><br/><br/>En penúltimo día hice una excursión diurna a un pueblo de pescadores que estaba a cuatro kilómetros de Mahabalipuram caminando por la playa. Como salí muy temprano me encontré con un grupo de pescadores que se disponía a salir con su barca, y me invitaron a irme con ellos, pos vale que sí!. Estuvimos por ahí hasta el mediodía, y luego, uno de los pescadores me invitó a su casa a comer uno de los pescados que habíamos traído. Vivía en una casa muy muy humilde, con su mujer y una hijita pequeña toda simpatía. No hablaban demasiado inglés, pero no importó demasiado.<br/><br/>En resumen... días felices en Mahabalipuram, me dejo muchas cosas: la noche que dormí en una barca de pescador bajo un manto de estrellas (otra escena propia de vídeo de Enrique Iglesias, la pasta con langostinos en Santana´s, la tormenta más espectacular e imponente que he visto en mi vida, los baños nocturnos en el mar, las procesiones, los amaneceres, los atardeceres... ains, fue bonito mientras duró...]]></content></entry><entry><title><![CDATA[Matheran]]></title><link rel="Iba yo caminando por la India, cuando de repente.." type="text/html" href="http://blogs.ya.com/indiando/atom.xml" title="Iba yo caminando por la India, cuando de repente.."/><id><![CDATA[]]></id><issued><![CDATA[200411]]></issued><modified><![CDATA[200411]]></modified><created><![CDATA[200411]]></created><summary><![CDATA[Matheran]]></summary><author><name><![CDATA[lo veo todo como mu raro]]></name></author><dc:subject><![CDATA[Matheran]]></dc:subject><content type="application/xhtml+xml" xml:lang="sp" xml:base="http://blogs.ya.com/indiando/c_14.htm"><![CDATA[Matheran es un pueblecito de montaña cercano a Mumbai. Después de dos horas de tren llegamos a Neral, desde allí hay que pillar un taxi compartido para subir hasta Matheran. <br/><br/>Nos metimos en el taxi con una parejita india (es un destino típico para recién casados) y con otro chico. Si tuviera que elegir cual es el vehículo más cutre en el que he viajado por la India... es posible que este taxi se llevara el premio. Para arrancar tuvieron que empujarnos, a mitad de camino, el interior del coche comenzó a llenarse de humo, el taxista paró, abrió el motor, y vació en el radiador varias garrafas de agua que tenía almacenadas en el maletero, cuando dejó de salir humo reemprendimos la marcha. Teníamos que coger carrerilla en los llanos para poder subir las cuestas, y la carretera sin asfaltar no ayudaba demasiado al pobre cacharro. Al rato hicimos otra parada para volver a enfriar el motor, aprovechando un manantial que le permitió al conductor volver a llenar las garrafas. Estos indios y sus locos cacharros...<br/><br/>Finalmente llegamos a Matheran, bueno, no exactamente, a Matheran no acceden vehículos de motor, y sólo se puede subir andando o en caballo.  Optamos por emular a John Wayne y subir a caballo, cuando descubrí cómo posicionarme para cabalgar a galope ya era demasiado tarde y mis partes nobles se resintieron durante un buen rato... en fin...<br/><br/>Matheran es poco más que una calle principal flanqueada por tiendas, hotelitos y restaurantes. Alrededor todo es bosque atravesado por senderos que van a parar a distintos miradores con vistas alucinantes. Llegamos justo a tiempo para dirigirnos al mirador recomendado para ver atardecer, sin comentarios.<br/><br/><b>Vistas desde el "Sunset Point"</b><br/><br/><img src="http://blogs.ya.com/indiando/files/matheran2.jpg" alt="" border="0" width="717" height="538"/><br/><br/>A la mañana siguiente madrugamos para ver amanecer, pero el cielo estaba demasiado nublado y  no pudimos ver gran cosa, el cielo permaneció nublado durante toda la mañana, con chubascos intermitentes hasta que a mediodía el cielo se abrió y comenzó a llover a lo bestia. Ante este panorama decidimos abandonar Matheran rumbo al sol y a las playitas de Goa. Aun así pasamos toda la mañana caminando por los distintos senderos y accediendo a los miradores desde los que no se veía casi nada... qué pena!. Aun así... aquí van otras fotos para que os hagais una idea de la belleza de los paisajes... <br/><br/><b>Poco después del amanecer </b><br/><br/><img src="http://blogs.ya.com/indiando/files/matheran3.jpg" alt="" border="0" width="717" height="538"/><br/><br/><b>Una bonita casacada</b><br/><br/><img src="http://blogs.ya.com/indiando/files/matheran4.jpg" alt="" border="0" width="512" height="682"/><br/><br/>Antes de acabar el capítulo de Matheran, otra anécdota... jiji. Después de nuestro borroso amanecer nos dirigimos al mirador más apartado del pueblo, se nos enganchó un chaval del pueblo que pilotaba bastante inglés y con el que tuvimos una interesante charla hasta alcanzar el mirador. Desde el Panorama Point, y a pesar de las nubes, las vistas eran espectaculares, pero no, no hay foto. Estabamos sentados en el suelo charlando tan ricamente, nuestro acompañante nos preguntó sobre la utilidad del condón para evitar el contagio del Sida, y cuando le estabamos explicando un rayo cayó junto a nosotros, yo sentí la electricidad que me recorrió todo mi brazo izquierdo y a Diego le vibraron los párpados de los ojos. Echamos a correr montaña abajo a toda velocidad. Nuestro amigo no pronunció una palabra en un buen rato, y de vez en cuando juntaba las manos en señal de oración. Supondría que a Alá (era musulmán) no le hizo gracia la conversación sobre condones, le auguro una familia numerosa...]]></content></entry><entry><title><![CDATA[Mumbai]]></title><link rel="Iba yo caminando por la India, cuando de repente.." type="text/html" href="http://blogs.ya.com/indiando/atom.xml" title="Iba yo caminando por la India, cuando de repente.."/><id><![CDATA[]]></id><issued><![CDATA[200411]]></issued><modified><![CDATA[200411]]></modified><created><![CDATA[200411]]></created><summary><![CDATA[Mumbai]]></summary><author><name><![CDATA[lo veo todo como mu raro]]></name></author><dc:subject><![CDATA[Mumbai]]></dc:subject><content type="application/xhtml+xml" xml:lang="sp" xml:base="http://blogs.ya.com/indiando/c_13.htm"><![CDATA[No sé si tiene mucho sentido finalizar este diario desde la organizada, limpia, cómoda y predecible España, a la que llegué hace casi dos semanas. Me encuentro ahora inmerso en el famoso síndrome postvacacional, y me temo que todo lo que escriba estará condicionado por la añoranza y la melancolía, con lo que corro el riesgo de que esto se convierta en un continuo lamento. Aun así, y como deferencia hacia todos aquellos fieles seguidores de esta página  (¡gracias a los tres!) voy a hacer un esfuerzo por concluir la crónica de mis ya finiquitados y añorados días en aquel país. Va por vosotros!.<br/><br/>Aterricé en Mumbai con un nuevo amigo, Antonio, a quien conocí en el avión. Viajaba solo por primera vez a la India, y no dudó en aceptar mi propuesta de unirse a nosotros durante su estancia en Mumbai. A la salida del aeropuerto nos encontramos con Diego y nos pillamos un taxi hasta Colaba, la zona elegida para hospedarnos. <br/><br/>Llegamos a Colaba como a las tres de la mañana. Para ilustrar la situación, nada mejor que una frase pronunciada por Diego: Tengo la sensación de que me han soltado en medio de una película de zombies, exagerao, que eres un exagerao... vale, que hay gente durmiendo en el suelo por todas partes, vale, que la mayoría de las casas parecen haber sobrevivido a un bombardeo, vale, que hay un par de hogueras en la acera de enfrente, y unos tipos con harapos que deambulan alrededor, vale, que una rata se cruza en el camino... en fin, tampoco es para tanto...<br/><br/>Encontramos un hotel, que resultaba ser un poco caro para el standard de la India, pero ante la perspectiva de que los zombies pudieran hacer acto de aparición de un momento a otro, decidimos quedarnos. <br/><br/>Despertamos a la mañana siguiente, bueno, al mediodía, y nos fuimos a ver The Gate of India, que se encontraba tan solo a cinco minutos del hotel. Primer contacto con mendigos, vendedores y camellos (¿quién dijo que la India fuese un país fácil?). <br/><br/>En el almuerzo fuimos atendido por un camarero gordísimo y antipatiquísimo. Tengo una teoría acerca de los indios obesos, teoría poco fundamentada y probablemente bastante estúpida, pero acorde a mi experiencia, en la India la simpatía, los buenos modales, la cordialidad, la humildad y otros valores similares están reñidos con los kilos. Me da la sensación de que para un amplio sector de la población, la barriga es símbolo de opulencia, de bienestar, de rango social, y muchos gorditos parecen sentirse con derecho a menospreciar y a mirar por encima del hombro a los flaquitos que los rodean. Da la casualidad de que casi todas las muestras de arrogancia y de malos modos que he presenciado en este país corresponden a personas con prominentes barrigas. Soy consciente de que este es un juicio injusto y como dije antes, sin mucho fundamento, pido perdon a todos los indios gorditos que lean esto (nunca se sabe) y que puedan sentirse ofendidos por lo que sin duda es, un juicio de valor de lo más arbitrario. <br/><br/>A todo esto... no hay muchos gorditos en la India (creo que no hacía falta decirlo).<br/><br/>Después de comer nos fuimos a dar un paseo por Mumbai, al ser Domingo, las calles estaban bastante tranquilas. Durante nuestro recorrido, pasamos ante numerosos altares dedicados a Ganesh, el dios elefante, el más popular entre el pueblo llano. Nos enteramos de que al día siguiente se celebraba en Chowpatti beach el gran festival dedicado a su figura, en el que miles de imágenes del simpático elefantito son trasladadas hasta la playa y sumergidas en el agua, en lo que probablemente es la fiesta más popular y multitudinaria que acontece en Mumbai. <br/><br/><b>Un Ganesh montado en su tortuguita... más rico...</b><br/><br/><img src="http://blogs.ya.com/indiando/files/ganesh.jpg" alt="" border="0" width="461" height="615"/><br/><br/>Precisamente hacia Chowpatti beach dirigimos nuestros pasos. En nuestro camino tuvimos ocasión de comprobar las tremendas desigualdades existentes en Mumbai, pobres asentados junto a las puertas de boutiques de lujo, barrios de chabolas construidos junto a grandes edificios... <br/><br/>Hay mucho de cierto cuando se habla de la dignidad de los pobres de la India, y de su capacidad para mantener la alegría de vivir aun en condiciones muy adversas. Los barrios pobres de la India están llenos de sonrisas, de gente que te saluda, te da la bienvenida, un apretón de manos... por lo general no es una pobreza que te encoge el corazón, no es miseria, la gente sobrevive, y come, probablemente no todo lo que quisiera, pero come, y aceptan su situación, y no pierden la disposición para el deleite y para el disfrute, los niños sin zapatos juegan con un neumático y un palo (probablemente el juguete más extendido en la India) y no paran de reir. No voy a idealizar la pobreza, imagino que todos aquellos que rien reirían mucho más si tuvieran un techo bajo el que guarecerse y tres comidas diarias que llevarse a la boca, pero ya que esto no es posible... es digno de elogio la aceptación y la dignidad con la que afrontan el día a día. <br/><br/>Para nosotros y nuestras mentes occidentales, acostumbradas al lujo, la comodidad y la opulencia, un niño descalzo es un niño pobre y digno de compasión, en la India un niño descalzo es simplemente un niño sin zapatos, que no se para a lamentarse de su situación, entre otras cosas, porque convive con miles de niños descalzos que a su vez, aceptan el andar descalzo con toda normalidad. <br/><br/>Repito, ni idealizo ni elogio la pobreza, y decir que todos los pobres de la India son felices es una solemne estupidez, y en ocasiones no hay lugar para lecturas positivas ante determinadas escenas ante las cuales sólo cabe tragar saliva, suspirar y mirar hacia otro lado. No, no es la India un país fácil...<br/><br/>Bueno, dejo el estudio antropológico acerca de los pobres de la India para aquellos que estén capacitados para realizarlo y continúo con mi frívolo y trivial diario repleto de frívolos y triviales acontecimientos. <br/><br/>Llegamos a Chowpatti Beach poco antes del atardecer. En Chowpatti Beach no hay niñas en biquini, ni familias con nevera, tortilla y litrona, ni bañistas, ni socorristas, ni sardinas asadas. En Chowpatti Beach hay cientos de familias que se sientan sobre la arena y asisten a la puesta del sol mientras comen cacahuetes o beben te, hay decenas de masajistas que ofrecen masajes de cabeza y espalda, hay vendedores de helados, de te, de cacahuetes, de algodón dulce, hay una pequeña noria y un pequeño tiovivo, hay multitud de tenderetes en los que sirven comida, casi siempre demasiado picante, pero sabrosa y muy barata, hay un mono que baila como Michael Jackson, hay niños que juegan con globos de tamaño gigante y también un mar en el que nadie se baña. Todo eso y alguna cosa más en Chowpatti Beach un Domingo por la tarde.<br/><br/><b>Chowpatti Beach</b><br/><br/><img src="http://blogs.ya.com/indiando/files/chowpatti1.jpg" alt="" border="0" width="615" height="461"/><br/><br/>Nos bebimos un te, nos dimos un masaje de cabeza, hombros y espalda, nos bebimos unos zumos de mango y nos fuimos a explorar otras zonas de Mumbai. <br/><br/>Caminamos unas tres horas sin rumbo por Mumbai, adentrandonos en barrios... ¿cómo definirlos?, barrios no incluídos en las visitas de los tour-operadores. Callejuelas de metro y medio de ancho, un enmarañado de casas, gente en constante trasiego, aguas fecales corriendo calle abajo y tres guiris despistaos preguntándonos qué coño hacemos allí. Me imagino entrando en un barrio de similares características en Madrid y saliendo con una mano delante y otra detrás, pero allí la gente se limitaba a mirarnos con sorpresa, a saludarnos y a gritarnos algún que "otro welcome to India".<br/><br/><b>Ganesh festival</b><br/><br/>Un consejo de amigo: si algún día, un indio, dos indios o quién sabe si tres indios entraran en vuestra habitación y gritaran al unísono algo así como: ¡¡Gan pa di vapa!!, no os paréis a pensar en lo extraño de la situación y gritad simplemente: Murria!, os los habréis ganado para siempre, y en el caso bastante probable, de que alguno de ellos vendiera bisutería seguro que os haría un buen precio. Que conste que os he avisado. <br/><br/>Llegamos a Chowpatti Beach sobre las doce de la mañana, la fiesta estaba empezando, y los primeros altares con figuras de Ganesh comenzaban a llegar. Al parecer, durante las primeras horas llegaban a la playa las figuras más pequeñas. Llegaban transportadas en pequeños carros cubiertos de flores e inciensos y acompañados por una comitiva que gritaba loas al más majete de los dioses. Una señora gordita (y simpática, muy simpática, contradiciendo a mi absurda teoría) nos cogió del brazo y nos llevó frente al Ganesh de su cortejo, nos enseñó los cánticos y las alabanzas y nos invitó a unirnos a ellos en su celebración. Así que ahí nos tenéis, dando el cante, eclipsando en su protagonismo al mono que baila como Michael Jackson. Una multitud nos rodeaba y se descojonaba viendo como hacíamos el ridículo ante la mirada atónita de un Ganesh que espero, sepa perdonar nuestra torpeza a la hora de realizar las ofrendas. En fin... qué coño! Lo pasamos  bien!.<br/><br/>Volvimos a Chowpatti Beach por la noche, una multitud abarrotaba la playa. La procesión de figuras de Ganesh era constante, representaciones enormes, de seis o siete metros, transportadas en camiones, y seguidas por docenas de personas que tocaban tambores, bailaban y gritaban. Todo un espectáculo. Pasamos algún apuro al meternos en una multitud desbocada así que decidimos presenciar la ceremonia desde una distancia prudencial. Unos niños, acompañados de su familia, comenzaron a hablar con nosotros, nos invitaron a visitar su casa al día siguiente y se ofrecieron a acompañarnos a no sé qué templo. Durante la conversación multitud de personas se agolpaban alrededor, es sorprendente cómo en una ciudad aparentemente cosmopolita y multicultural como Mumbai tres extranjeros pueden llamar tanto la atención... qué cosas!.<br/><br/>De camino de vuelta y ya cerca del hotel, nos unimos a la fiesta que había montada en torno a uno de tantos Ganesh. El camión llevaba incorporado un super equipo de sonido en el que estaban pinchando a... ¡Prodigy!¿?¿?, todo es posible en la India. Nos metimos en medio de la jarana para sentir por primera vez en nuestras carnes lo que debe sentir una rubia maciza y minifaldera en una discoteca de barrio, todos los tios se disputaban un lugar junto a nosotros y nos invitaban a imitar sus coreografías, al más puro estilo boolywoodiano. <br/><br/>Exhaustos, sudorosos, acosados y agasajados volvimos al hotel. Un divertido día de festival. ¡¡Gan pa di vapa!!   ¡Murriaaaaaaaa!<br/><br/><b> Isla de Elefanta.</b><br/><br/>Nos levantamos tempranito para hacer una excursión a la Isla de Elefanta, famosa por sus famosas esculturas en las cuevas. Cogimos un ferry que en una hora nos llevó hasta la isla. Bonita isla, bonitas cuevas, bonitas historias en torno a las esculturas, todo bonito.<br/><br/>Por la tarde asistimos a Mumbai en su estado puro, es decir, en día laborable, con su caos de tráfico, ruido, aglomeraciones y contaminación. Vámonos ya de aquí!.<br/>]]></content></entry><entry><title><![CDATA[Un dia de regalo]]></title><link rel="Iba yo caminando por la India, cuando de repente.." type="text/html" href="http://blogs.ya.com/indiando/atom.xml" title="Iba yo caminando por la India, cuando de repente.."/><id><![CDATA[]]></id><issued><![CDATA[200410]]></issued><modified><![CDATA[200410]]></modified><created><![CDATA[200410]]></created><summary><![CDATA[Un dia de regalo]]></summary><author><name><![CDATA[lo veo todo como mu raro]]></name></author><dc:subject><![CDATA[Un dia de regalo]]></dc:subject><content type="application/xhtml+xml" xml:lang="sp" xml:base="http://blogs.ya.com/indiando/c_12.htm"><![CDATA[Estoy en el aeropuerto de Mumbai, supuestamente cogeria el avion de aqui a un par de horas, pero me han propuesto quedarme una noche mas porque hay overbooking. Me ofrecen una noche en hotel de lujo con gastos pagados, y 400 euros... yupiiiiii!!!, ni me lo he pensao.. jiji. Asi que nada, tengo que esperar hasta un rato antes de que salga el avion para que me lo confirmen y si el avion se ha llenado... pues eso, que me quedo. <br/><br/>A ver si mañana vuelven a proponermelo.. jeje. <br/><br/>Bueno, no tengo muchas ganas de escribir, completare el diario a mi vuelta, tan solo mencionar que lo de la Fundacion Vicente Ferrer ha sido sencillamente... IMPRESIONANTE!. <br/><br/>Pues eso... hasta otra!!!!]]></content></entry></feed>
