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Iba yo caminando por la India, cuando de repente..
Penosísima narración de un viaje por la India (vergüenza debería darme)
Acerca de
"Un halo de encantamiento te rodeará durante todo el viaje y perdurará dulcemente en tu recuerdo después de cruzar el "puente" que te llevará a un mundo muy distinto. Ya, antes de irte comenzarás a sentir nostalgia, lamentarás no poder prolongar un poco más tu estancia. No importa, será así porque has desenmascarado o confirmado esa atracción que siempre habías intuido hacia esos lugares y gentes y habrás quedado cautivado para siempre. Regresarás, te habrás convertido en adicto suyo y cuando sientas el aviso de tu alma volverás a ese lugar sin apenas ser consciente de que ese deseo proviene del afán de viajar de nuevo a tu propio corazón."
Sindicación
 
Mahabalipuram
Luna Mágica

Es el nombre del hotel en el que me alojé a partir del segundo día en Mahabalipuram. Un sitio entrañable en el que yo era el único huésped. Aun es tiempo de monzón en la costa este, por lo que había muy pocos turistas. Situado en la misma playa, era una delicia sentarse a primera hora de la mañana en la terraza observando a los pescadores en plena actividad.

Pescadores por la mañana



Playa

La playa del pueblo hacía las veces de retrete local, a todas horas había algún pescador “en posición” abonando la arena, así que para el baño, lo mejor era andar doscientos o trescientos metros por una playa sin final para encontrar un lugar libre de “sustancias orgánicas”. Caminando en la otra dirección, pasando el Templo de la Orilla, se encuentra la playa más popular entre los indios. Pasé allí un par de horas de un Domingo por la tarde observando a la gente. Fui con mi bañador y mi toalla, pero no me atreví a bañarme, y es que la inmensa mayoría de los bañistas iban vestidos con pantalón y camisa, y no suelen introducirse en el agua más allá de la rodilla, las mujeres, con sus saris, por supuesto, difícilmente se mojan más allá de los tobillos. Eso sí, todos parecen pasárselo en grande viendo como las olas van y vienen. Por lo demás... lo típico, vendedores de cocos, de piñas, de cacahuetes, caballos de alquiler... ambiente lúdico de los más agradable.





Templos

Mahabalipuram es famosa por sus rocas talladas y por sus templos pallavas, patrimonio de la humanidad. Pasé una agradable mañana recorriendo los templos con Antonio, un catalán que conocí en mi segundo día en el pueblo.

Esculturas en la roca



Templo



Martin Luther King

Es el nombre (real) del masajista aryuvédico en cuyas manos encomendé mi cuerpo serrano. Pasamos varias horas, durante distintos días, hablando sobre yoga, gurús, ashrams, hinduismo, y sobre el gran proyecto de su vida: el “Human Character Development Centre”, un centro en el que pretende dar cabida a toda aquella persona que quiera desarrollar valores positivos tales como la compasión, la generosidad, la bondad...etc, a través de actividades como yoga, meditación, paseos a caballo, artes marciales, baile... ¡suerte Martin!.

Shiva

Es el nombre de un buen señor que vendía colgantes tallados en piedra por la playa. Me abordó un día durante mi paseo vespertino con una caja cutre de plástico con pegatinas de Pokemon en la que guardaba su material, yo le dije que por Dios, cómo se le ocurría exhibir tan preciada mercancía en una caja tan ridícula, me dijo que era la primera que había encontrado, y yo le dije que así no se le podía aproximar a unos clientes que iban a la India en búsqueda de exotismo, a lo que él me contestó: “¡marketing!”, y yo: “¡exacto!”. Al día siguiente volví a encontrármelo con una pequeña cajita labrada en piedra, monísima ella, le pregunté si había mejorado las ventas y me dijo que no mucho, pero lo poco que había vendido lo había hecho a un precio superior que el de costumbre. Le compré un par de colgantes, al preguntarle el precio me dio a elegir entre “precio de turista estúpido” o “precio de turista ligeramente estúpido”. Por su puesto, elegí el precio de turista ligeramente estúpido, aun sospechando que pertenezco al primer grupo. En fin...

Ganesh

Es el nombre de un escultor con el que pasé un par de tardes intentando esculpir un pequeño colgante. Mahabalipuram tiene una enorme cantidad de talleres en los que escultores trabajan de sol a sol haciendo desde pequeños colgantes a impresionantes figuras de más de dos metros. Cuando le dije a Ganesh que iba a visitar el ashram de Ramana Marharshi se le iluminaron los ojos y se empeñó en enseñarme a darle forma a una pequeña piedra mientras me hablaba del poder de Shiva, de su mujer (que lo tenía agobiadito al pobre), de su taller y de la vida en general. Y... bueno, no hice ninguna talla de valor artístico considerable y me limité a destrozar alguna que otra piedra, pero pasé unas horas muy agradables en su taller.

Ajedrez nocturno

Penúltima noche en Mahabalipuram, encontrábame yo en la azotea de mi hotel, frente al mar, escribiendo en mi diario (el otro, el bueno, el que nunca leeréis jiji) bajo la luz de las estrellas (esto podría encajar en un vídeo de Enrique Iglesias), cuando un grupo de aproximadamente diez personas provistos con colchones y mantas aparecieron de no sé dónde y se bajaron a la playa. Dos de ellos volvieron y se quedaron conmigo, no hablaban apenas inglés así que apenas si nos entendíamos, hasta que uno de ellos se fue y regresó con un instrumento que hizo posible la comunicación entre nosotros: un ajedrez!. Más majos ellos... Al día siguiente volvió a repetirse la situación, pero en vez de dos, fueron cinco los que se vinieron a jugar. Aunque nos comunicábamos con monosílabos, fue divertido.

Compis de ajedrez




Pescadores

En penúltimo día hice una excursión diurna a un pueblo de pescadores que estaba a cuatro kilómetros de Mahabalipuram caminando por la playa. Como salí muy temprano me encontré con un grupo de pescadores que se disponía a salir con su barca, y me invitaron a irme con ellos, pos vale que sí!. Estuvimos por ahí hasta el mediodía, y luego, uno de los pescadores me invitó a su casa a comer uno de los pescados que habíamos traído. Vivía en una casa muy muy humilde, con su mujer y una hijita pequeña toda simpatía. No hablaban demasiado inglés, pero no importó demasiado.

En resumen... días felices en Mahabalipuram, me dejo muchas cosas: la noche que dormí en una barca de pescador bajo un manto de estrellas (otra escena propia de vídeo de Enrique Iglesias, la pasta con langostinos en Santana´s, la tormenta más espectacular e imponente que he visto en mi vida, los baños nocturnos en el mar, las procesiones, los amaneceres, los atardeceres... ains, fue bonito mientras duró...
No