Adios Palolem Adios
Por donde iba, pinchamos la burbuja, y en la estacion de Palolem nos toco esperar como cinco horas el tren que nos llevaria a Mangalore, que venia con dos horas y media de retraso, asi que nos echamos un sueñecito en aquella estacion fantasma (prometo publicar la foto de sus extintores).

Finalmente, a eso de las cinco de la mañana llego el tren, el revisor nos pregunto si queriamos una litera para cada uno por un incremento de un euro sobre el precio de cada bilete, a lo que los dos al unisono gritamos un YES PLEASE! que aun debe resonar en las playas de Goa, es que no he contado nuestro viajecito en el tren del terror el dia anterior, mami, no sufras, una experiencia como otra cualquiera...
A eso de las 10 llegamos a Mangalore, desde alli rickchow a la estacion de autobuses y bus de lujo (es un decir) rumbo a Hassam. Nada que ver en Hassam, pero es un punto estrategico para desplazarse a dos templos que queriamos visitar. A eso de las 4 llegamos a Hassam, y tras visitar varios hoteles, decidimos quedarnos en el mas cutre (y barato) de todos, que lejos quedaba Palolem y sus idilicas cabañitas en la playa!. Desprovistos de mochilas cogimos otro autobus rumbo a Belur, un viaje de una hora de duracion con mucho encanto por lo mas profundo de la india rural, y con un autobus repleto de gente entre los que no pasabamos desapercibidos (se acabo el anonimato).
El templo una maravilla...
Jiji, esto es un poco cutre, pero como no tengo bajadas las fotos del templo, acabo de hacer una busqueda rapida en google, y aqui esta el templo!, viva Google! :
http://www.pbase.com/makszem/belur
Jaja, como mola, el sacerdote de la foto es el que oficio la ceremonia. Al anochecer asistimos a una ceremonia en el templo, con musica de tambores y saxofon. La musica creaba un climax que iba in-crescendo hasta el momento cumbre en el que se descorrian las cortinas que cobijaban a la deidad (Vishnu en este caso) y aparecian varios sacerdotes haciendo ofrendas con fuego, flores y demas..., luego los sacerdotes salian a donde estaba la gente y daban sus bendiciones con fuego, agua y sal. Muy emocionante.
Ya en Belur volvimos a darnos un baño de multitudes, un grupo de chavales pidieron hacerse fotos con nosotros, creo que uno de ellos se enamoro de Diego, y quiso una foto con el en exclusiva (es que esta irresistible con su nueva camisa metrosexual y su colgante de macarra). Volvimos a responder una y mil veces a la pregunta: what's your country, y aceptamos humildemente los cumplidos sobre nuestras nuevas y flamantes camaras digitales, cada vez que las sacamos (las camaras) se nos forman corrillos alrededor, que quieren ver como quedan las fotos y saber cuanto nos ha costado la camara, yo les digo que cien euros en Carrefour, y ellos asienten con la cabeza y se quedan tan contentos.
A la vuelta pillamos el autobus abarrotado, asi que nos toco viajar de pie, volvimos a sentirnos monos de feria con tantos ojos clavados en nosotros. El autobus era la tipica matraca india que da mas botes que un canguro con hipo. Durante el viaje se inicio una discusion entre un tipo que parecia iba un poco pedo y el revisor, por lo que dejamos de ser el centro de atencion, el autobus al completo participaba de la tangana, los gritos aumentaban, pero la mayoria de la gente se lo tomaba con humor y se descojonaba de la situacion. Finalmente la cosa se tranquilizo, nos cedieron unos asientos, y felices y contentos hasta Hassam. En el autobus, tuve una conversacion por gestos con un señor y su dos hijitas (guapisimas ellas) que iban en el asiento de al lado, que majos estos indios!.
En Hassam poco que hacer por la noche, ni siquiera encontramos una triste cena que llevarnos a la boca, asi que nos conformamos con unos dulcecitos empalagosos que encontramos en una tienducha, pescaditos de Palolem, por que nos habeis abandonado!.
A la mañana siguiente madrugon para coger otro autobus local hasta Sravanabelagola (que mal rato para preguntar por el destino en la estacion de autobuses). Habia que coger dos autobuses que volvian a adentrarse en la India mas rural, bonito viaje. Ya en Sravanabelagola, unas tostadas y unos lassis para coger fuerzas y subir los seiscientos y pico escalones esculpidos en la montaña que llevan hasta la mayor estatua del mundo esculpida en una sola roca. Señor Google, asistamos a una muestra mas de tu superpoder:
http://usuarios.iponet.es/ddt/sravanabelagola.htm
Toma!, y encima en español, y con explicaciones, alabado sea Google.
Una operacion de fimosis igual le venia bien

A eso de las tres partimos de Sravanabelagola con direccion a Mysore en un autobus famelico repleto, y cuando digo repleto, quiero decir, con cuatro hombres abrazados (literalmente) al conductor. Afortunadamente mucha gente se apeo en las primeras paradas y el viaje resulto ser una delicia por los paisajes por los que transcurria, carreteras que atravesaban pequeñas aldeas con apenas algunas casas y que ofrecian imagenes muy pintorescas de la vida en el campo: mujeres lavando en el rio, gente bañandose en las acequias, carros tirados por bueyes, campesinas transportando fardos en sus cabezas... que bucolico y pastoril todo!. Vale, que a lo mejor las campesinas estan jodias de los riñones de llevar tanto bulto, y la gente se baña en el rio porque no tienen piscina municipal, y es posible que las que lavan en el rio dieran su vida por una lavadora Balay que les permitiera tener mas tiempo para ver culebrones, pero... ejem ejem, que bonito es el campo!.
Bus repleto

Con puntualidad britanica llegamos a Mysore, a eso de las cinco de la tarde, y no tardamos en comprobar que la ciudad esta llena de rickchows dispuestos a que no diesemos ni dos pasos por la ciudad, y camellos que nos ofrecian hachis y marihuana en cada esquina. Como somos chicos muy sanos y ya flipamos bastante con las lucecitas de colores que se colocan alrededor de las figuras de los dioses (viva el kitsch!), rechazamos amablemente sus ofrecimientos.
Para variar, nos quedamos en un hotel bastante decente, que casi no parece Indio, y como llevabamos un poquiiiito de hambre acumulada, pues nos fuimos a cenar a un restaurante pijin, con mesas en el jardin, velitas en plan gay y musica india en directo. Comida rica rica, (cuatro euros por cabeza, tirando la casa por la ventana) y sueño placentero.

Finalmente, a eso de las cinco de la mañana llego el tren, el revisor nos pregunto si queriamos una litera para cada uno por un incremento de un euro sobre el precio de cada bilete, a lo que los dos al unisono gritamos un YES PLEASE! que aun debe resonar en las playas de Goa, es que no he contado nuestro viajecito en el tren del terror el dia anterior, mami, no sufras, una experiencia como otra cualquiera...
A eso de las 10 llegamos a Mangalore, desde alli rickchow a la estacion de autobuses y bus de lujo (es un decir) rumbo a Hassam. Nada que ver en Hassam, pero es un punto estrategico para desplazarse a dos templos que queriamos visitar. A eso de las 4 llegamos a Hassam, y tras visitar varios hoteles, decidimos quedarnos en el mas cutre (y barato) de todos, que lejos quedaba Palolem y sus idilicas cabañitas en la playa!. Desprovistos de mochilas cogimos otro autobus rumbo a Belur, un viaje de una hora de duracion con mucho encanto por lo mas profundo de la india rural, y con un autobus repleto de gente entre los que no pasabamos desapercibidos (se acabo el anonimato).
El templo una maravilla...
Jiji, esto es un poco cutre, pero como no tengo bajadas las fotos del templo, acabo de hacer una busqueda rapida en google, y aqui esta el templo!, viva Google! :
http://www.pbase.com/makszem/belur
Jaja, como mola, el sacerdote de la foto es el que oficio la ceremonia. Al anochecer asistimos a una ceremonia en el templo, con musica de tambores y saxofon. La musica creaba un climax que iba in-crescendo hasta el momento cumbre en el que se descorrian las cortinas que cobijaban a la deidad (Vishnu en este caso) y aparecian varios sacerdotes haciendo ofrendas con fuego, flores y demas..., luego los sacerdotes salian a donde estaba la gente y daban sus bendiciones con fuego, agua y sal. Muy emocionante.
Ya en Belur volvimos a darnos un baño de multitudes, un grupo de chavales pidieron hacerse fotos con nosotros, creo que uno de ellos se enamoro de Diego, y quiso una foto con el en exclusiva (es que esta irresistible con su nueva camisa metrosexual y su colgante de macarra). Volvimos a responder una y mil veces a la pregunta: what's your country, y aceptamos humildemente los cumplidos sobre nuestras nuevas y flamantes camaras digitales, cada vez que las sacamos (las camaras) se nos forman corrillos alrededor, que quieren ver como quedan las fotos y saber cuanto nos ha costado la camara, yo les digo que cien euros en Carrefour, y ellos asienten con la cabeza y se quedan tan contentos.
A la vuelta pillamos el autobus abarrotado, asi que nos toco viajar de pie, volvimos a sentirnos monos de feria con tantos ojos clavados en nosotros. El autobus era la tipica matraca india que da mas botes que un canguro con hipo. Durante el viaje se inicio una discusion entre un tipo que parecia iba un poco pedo y el revisor, por lo que dejamos de ser el centro de atencion, el autobus al completo participaba de la tangana, los gritos aumentaban, pero la mayoria de la gente se lo tomaba con humor y se descojonaba de la situacion. Finalmente la cosa se tranquilizo, nos cedieron unos asientos, y felices y contentos hasta Hassam. En el autobus, tuve una conversacion por gestos con un señor y su dos hijitas (guapisimas ellas) que iban en el asiento de al lado, que majos estos indios!.
En Hassam poco que hacer por la noche, ni siquiera encontramos una triste cena que llevarnos a la boca, asi que nos conformamos con unos dulcecitos empalagosos que encontramos en una tienducha, pescaditos de Palolem, por que nos habeis abandonado!.
A la mañana siguiente madrugon para coger otro autobus local hasta Sravanabelagola (que mal rato para preguntar por el destino en la estacion de autobuses). Habia que coger dos autobuses que volvian a adentrarse en la India mas rural, bonito viaje. Ya en Sravanabelagola, unas tostadas y unos lassis para coger fuerzas y subir los seiscientos y pico escalones esculpidos en la montaña que llevan hasta la mayor estatua del mundo esculpida en una sola roca. Señor Google, asistamos a una muestra mas de tu superpoder:
http://usuarios.iponet.es/ddt/sravanabelagola.htm
Toma!, y encima en español, y con explicaciones, alabado sea Google.
Una operacion de fimosis igual le venia bien

A eso de las tres partimos de Sravanabelagola con direccion a Mysore en un autobus famelico repleto, y cuando digo repleto, quiero decir, con cuatro hombres abrazados (literalmente) al conductor. Afortunadamente mucha gente se apeo en las primeras paradas y el viaje resulto ser una delicia por los paisajes por los que transcurria, carreteras que atravesaban pequeñas aldeas con apenas algunas casas y que ofrecian imagenes muy pintorescas de la vida en el campo: mujeres lavando en el rio, gente bañandose en las acequias, carros tirados por bueyes, campesinas transportando fardos en sus cabezas... que bucolico y pastoril todo!. Vale, que a lo mejor las campesinas estan jodias de los riñones de llevar tanto bulto, y la gente se baña en el rio porque no tienen piscina municipal, y es posible que las que lavan en el rio dieran su vida por una lavadora Balay que les permitiera tener mas tiempo para ver culebrones, pero... ejem ejem, que bonito es el campo!.
Bus repleto

Con puntualidad britanica llegamos a Mysore, a eso de las cinco de la tarde, y no tardamos en comprobar que la ciudad esta llena de rickchows dispuestos a que no diesemos ni dos pasos por la ciudad, y camellos que nos ofrecian hachis y marihuana en cada esquina. Como somos chicos muy sanos y ya flipamos bastante con las lucecitas de colores que se colocan alrededor de las figuras de los dioses (viva el kitsch!), rechazamos amablemente sus ofrecimientos.
Para variar, nos quedamos en un hotel bastante decente, que casi no parece Indio, y como llevabamos un poquiiiito de hambre acumulada, pues nos fuimos a cenar a un restaurante pijin, con mesas en el jardin, velitas en plan gay y musica india en directo. Comida rica rica, (cuatro euros por cabeza, tirando la casa por la ventana) y sueño placentero.