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infidelidad Necesaria Ocasional
Un relato cortito pero que te hara vibrar
Sindicación
 
La infidelidad, en mi caso, era necesaria

La infidelidad, en mi caso, era necesaria. Mi marido no me cumplía como hombre, estaba muy ocupado con sus amigotas...

Mi marido, un ejecutivo muy exitoso que a sus 55 años aún mantiene un cuerpazo y una estampa envidiable, también mantiene un vida sexual muy activa y abierta en la que ser infiel es parte de si mismo. Yo llevo tres años casada con él, soy una joven de 23 años que me casé con un hombre deslumbrante sin darme cuenta de lo mujeriego que era hasta después de ser la mayor cabrona del pais. Cansada de esperar por él y quedarme sola en casa, se me presentó la oportunidad y no la dejé pasar.
 
Yo, ataviada en una bata de dormir semi-transparente

Una mañana, llegó el pedido del colmado más temprano de lo usual, generalmente lo traía un señor mayor pero esta vez lo trajo un joven de 18 años, moreno, alto, fuerte, vestido con una camisilla ceñida que marcaba su bello torso y sus esplendidos abdominales y unos "jeans" apretados que marcaban un gran bulto en su frente. Yo, ataviada en una bata de dormir semi-transparente, medio dormida aún, lo dejé entrar y le indiqué dónde poner las fundas, entonces le dije que esperara para buscar el pago, fui al cuarto y notaba que él no me apartaba la vista de encima. De vuelta con el dinero, le pago y él no cesaba de mirarme toda, algo nerviosa, le voy a dar una propina pero él no quería aceptarla, entonces le ofrezco algo de beber y me acepta un jugo, se lo busco y al dárselo tocó mi mano con alevosía y noté su malicia, el morenito estaba caliente conmigo y no niego que yo con él.
 
El haberme conocido ya había sido suficiente propina

Como estaba por irse, insisto en darle una propina y no quería aceptar, me decía que el haberme conocido ya había sido suficiente propina, comentario que le agradecí pero traté de echarle el dinero en el bolsillo de todos modos, él se movió para no recibirlo y así le toqué el enorme bulto marcado en su "jean", él me miró fijamente y yo quedé helada por haberle tocado el paquete y por lo grande que se sentía. Se acercó a mí y comenzó a tocar mis tetas, sacó mi bata y me dejó desnuda, entonces me dijo: “eso si que es una propina, nena...” Nos besamos y lo desnudé, su hermosa tranca negra era descomunal, al menos 10 pulgadas de larga, y muy oscura, gorda y venosa. Bajé a mamársela y estuve disfrutando un rato de aquella verga rica, él me separó y me dijo de irnos al cuarto, sin importarme nada, me lo lleve al cuarto y allí fui suya totalmente.
 
La sensación fue extrema
El chico me comió el coño deliciosamente, sus dedos jodían mi culo mientras él y su lengua devoraban mi concha. Mis orgasmos espasmódicos fueron grandiosos y varios hasta que el chico decide meterme aquella vergota en la concha, mmmm… la sensación fue extrema, me la metió de un tiro y completa, luego comenzó con el mete y saca de aquella negra verga, era tan rico... Mientras, no cesaba de besarme y mamar mis tetas, estuvo largo rato follándome hasta que se corrió en mí, luego saco su verga aún dura y me la llevó a la boca. Después se vistió y se marchó dejándome toda llena de su leche y sin llevarse la propina.
 
Ellos saben de lo mío con el chico
Ahora, todos los días hago pedidos y generalmente me los entrega él, aunque en ocasiones, cuando vienen otros, se me quedan mirando, yo creo que ellos saben de lo mío con el chico y quieren también, pero aún no, con el morenito tengo suficiente verga para estar satisfecha ante la no atención de mi marido.