En un artículo de María Victoria Casas, se recogen los principales motivos por los que los niños deben estudiar música. Revisiones de diversos estudios en los campos de la educación, la psicología y la música, han demostrado que el aprendizaje en la infancia de una disciplina artística como la música, mejora el aprendizaje de lectura, lengua (incluidas lenguas extranjeras), matemáticas y rendimiento académico en general, potenciando además otras áreas del desarrollo.

El estudio de la música a edad temprana a porta muchas ventajas en la educación y desarrollo del niño: amplía la imaginación y desarrolla en pensamiento, además de reafirmar la autoestima en el niño y crear hábitos de estudio y disciplina. La música, como forma de arte, fomenta la comunicación entre los más pequeños gracias a su lenguaje universal basado en las sensaciones, las emociones y la percepción.
Las preguntas clave son: ¿Cómo se logra a través de la música ampliar estos conocimientos? ¿Por qué debe comenzarse temprano este aprendizaje? ¿Qué le aporta realmente a la vida del niño? Según las investigaciones realizadas por un equipo de psicólogos de Hong Kong, los niños que reciben clases de música tienen mejor memoria verbal que aquellos que no participan de este tipo de entrenamiento. Según los psicólogos, las lecciones musicales estimulan el hemisferio izquierdo del cerebro, que es el que controla el aprendizaje verbal.

Los más pequeños inician su aprendizaje en música basándose, sobretodo, en la imitación. La educación musical desarrolla el sentido del ritmo, algo que repercute en la formación física y motora del niño, proporcionándole un mejor sentido del equilibrio, lateralidad y motricidad. Además, el desarrollo del oído no sólo servirá para esa educación musical, sino también para el posterior estudio de idiomas y para agudizar la atención y la concentración. En el artículo se señala que la música, el sonido y el ritmo repercuten positivamente en aspectos como la motricidad, el lenguaje, la socialización, la autoestima y la conciencia del espacio y el tiempo.

Además, otro de los elementos positivos del estudio de la música es el fomento del trabajo en grupo. Aprender a escuchar es otra de las ventajas es interiorizar los múltiples elementos que se encuentran presentes en una obra musical: el ritmo, la melodía, la armonía, el material sonoro y la forma.
La enseñanza desde pequeños de la música ayuda, en definitiva, a mejorar otros muchos aspectos de la vida intelectual de los niños: desde la capacidad de escucha o concentración hasta la autoestima, el criterio, la percepción la responsabilidad o la disciplina.
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