RELATO
Continuación del relato de Experimento:
"Mintió muy bien cuando él empezó a preguntarle con ironía sobre su vida después de hablar larga y superficialmente de sí mismo. Intentó ponerlo en situación contándole un supuesto desengaño amoroso que la había dejado mucho tiempo fría y reservada, por si él se abría y confirmaba su sospecha. Fernando estaba serio y atento, pero no intimó y ella pensó que se estaba complicando la vida intentándolo. Entonces algo sucedió. El giró la cabeza repentinamente al oír la voz de una mujer que se acercaba apresuradamente hacia ellos:
Fernando, ¡qué alegría verte¡¿qué haces por aquí?
Ya lo ves…-contestó algo airado
Oh, cariño, te presento a Román, mi marido…
Mucho gusto…-no estrechó la mano que el desconocido le ofrecía.
Bueno, nos vamos, hemos quedado…suerte¡¡¡¡¡
Se alejaron con indiferencia y él quedó cabizbajo, con el ceño fruncido. Ella sabía como se sentía, podía leerlo en su actitud. Aquella mujer vanidosa era su antiguo amor y ahora se pavoneaba delante de él con su marido.
De repente, ella sintió un regusto de sangre en la boca y ganas de acabar definitivamente con aquello. Estaba claro que estas no eran las emociones que buscaba y tenía poca paciencia para soportar las banalidades humanas, ya no iban con ella. El seguía en silencio, no estaba allí.
Podríamos salir a dar un paseo…-dijo ella con una mirada maliciosa.
Mejor te dejo en casa Dea, quizás otro día -contestó. De repente ya no era el mismo que había conocido. Cinismo y orgullo dejaron paso a una frialdad tétrica."
Continuará....
(parece que esto funciona, aunque sea un culebrón)

"Mintió muy bien cuando él empezó a preguntarle con ironía sobre su vida después de hablar larga y superficialmente de sí mismo. Intentó ponerlo en situación contándole un supuesto desengaño amoroso que la había dejado mucho tiempo fría y reservada, por si él se abría y confirmaba su sospecha. Fernando estaba serio y atento, pero no intimó y ella pensó que se estaba complicando la vida intentándolo. Entonces algo sucedió. El giró la cabeza repentinamente al oír la voz de una mujer que se acercaba apresuradamente hacia ellos:
Fernando, ¡qué alegría verte¡¿qué haces por aquí?
Ya lo ves…-contestó algo airado
Oh, cariño, te presento a Román, mi marido…
Mucho gusto…-no estrechó la mano que el desconocido le ofrecía.
Bueno, nos vamos, hemos quedado…suerte¡¡¡¡¡
Se alejaron con indiferencia y él quedó cabizbajo, con el ceño fruncido. Ella sabía como se sentía, podía leerlo en su actitud. Aquella mujer vanidosa era su antiguo amor y ahora se pavoneaba delante de él con su marido.
De repente, ella sintió un regusto de sangre en la boca y ganas de acabar definitivamente con aquello. Estaba claro que estas no eran las emociones que buscaba y tenía poca paciencia para soportar las banalidades humanas, ya no iban con ella. El seguía en silencio, no estaba allí.
Podríamos salir a dar un paseo…-dijo ella con una mirada maliciosa.
Mejor te dejo en casa Dea, quizás otro día -contestó. De repente ya no era el mismo que había conocido. Cinismo y orgullo dejaron paso a una frialdad tétrica."
Continuará....
(parece que esto funciona, aunque sea un culebrón)






