Un hostal de Lisboa
Mis recuerdos se albergan en un Hostal de Lisboa. Un hostal cutre, marrón, con olor a perro sucio, viejo y encantador. Las cosas más destartaladas de Lisboa son las mejores, porque así es la ciudad, lo más pintoresco se vuelve idílico. Y en estas yo recordaba y pensaba cuando de repente, coinciden en la televisión dos anuncios donde el telón de fondo es Lisboa. Un dolor amargo, un olor dulce, un tacto áspero... Las calles por las que he vagado en más de una ocasión se vuelven ahora universales, mundiales, globalizadas, una violación de mis memorias aun sin escribir. Mis rituales callejeros ahora son escenario de un Audi que corre sobre los adoquines de la ciudad. Ese fue el primer auncio que vi, y por poco me caigo del sofá. El segundo anuncio pisotea Lisboa con zapatillas Nike tras un carrito de Hot Dogs y me regurgitan mis recuerdos con sabor a ketchup. Terrible!! Y es que supongo que nadie entiende del todo la gravedad del asunto. Cuando estaba en Lisboa vi en más de una ocasión anuncios de televisión que transcurrían en Barcelona, por aquel entonces me emocionaba ver mis plazas y mis calles tan ansiadamente olvidadas. Siempre he mantenido una relación muy especial con Barcelona, le llamo "teoría kafkiana del encarcelamiento", pues Barcelona son mis alas y mi cárcel, el lugar donde sé que inevitablemente volveré, la silla en la que me sentaré cuando ya no pueda más. Pero a la vez el deseo que he tenido siempre de olvidar la ciudad choca con mi deseo de no querer nunca abandonarla. Y eso, sucede, siempre. Cuando tuve la ocasión de irme a Lisboa una temporada, construí, como todos hacemos, una nueva torre de deseos y esperanzas, una negación del pasado y una puerta abierta a las nuevas experiencias. Sientes con agrado la nostalgia y, como me sucedió a mi viendo los anuncios de Barcelona, sentí un orgullo indescriptible. Ahora, al ver los anucnios de televisión que usan Lisboa como un telón, no siento esa nostalgia positiva, sino más bien, siento un temor algo parecido a la profanación de mi cadáver. O tal vez se parece más a un dolor de muelas, o sentir un brazo cuando este ya está amputado.
La ultima visita que le hice a Lisboa fue no hace mucho, en septiembre. Hacia un sol, un fresquito, una luz,... Estaba preciosa. Me alojé en una Casa de Hospedagem increíble. Increible porque era el lugar más surrealista de la historia. Incluso me dejé el jabón en la ducha y me lo robaron, pero no un huésped como yo, sino la mujer que se encargaba de limpiar las habitaciones. Ahora mismo, leyendo la columna final de El Pais, hoy de Eduardo Mendoza, me ha asaltado la duda y la incredulidad, decía esto:
Y es que un portugués es así. Un verdadero portugués de barrio se arrastra por las empinadas cuestas, arruga la frente y encoje la grupa, pero siempre mira hacia adelante. Lamento ser tan poco elástica en mis pensamientos, porque quisiera que Lisboa se quedara como es, como está, como la conocí, y no deseo que se convierta en una Barcelona, ideal del cosmopolitismo más esnob, pero no puedo impedir que siga su proceso lógico hacia el progreso.
Saudades terrivéis.

La ultima visita que le hice a Lisboa fue no hace mucho, en septiembre. Hacia un sol, un fresquito, una luz,... Estaba preciosa. Me alojé en una Casa de Hospedagem increíble. Increible porque era el lugar más surrealista de la historia. Incluso me dejé el jabón en la ducha y me lo robaron, pero no un huésped como yo, sino la mujer que se encargaba de limpiar las habitaciones. Ahora mismo, leyendo la columna final de El Pais, hoy de Eduardo Mendoza, me ha asaltado la duda y la incredulidad, decía esto:
la limitada dignidad de los perdedores inocentes
Y es que un portugués es así. Un verdadero portugués de barrio se arrastra por las empinadas cuestas, arruga la frente y encoje la grupa, pero siempre mira hacia adelante. Lamento ser tan poco elástica en mis pensamientos, porque quisiera que Lisboa se quedara como es, como está, como la conocí, y no deseo que se convierta en una Barcelona, ideal del cosmopolitismo más esnob, pero no puedo impedir que siga su proceso lógico hacia el progreso.
Saudades terrivéis.

Comentario:
Auskalo gracias por entrar en mi web y compartir tus sentimientos... jeje, eso es lo que normalmente se pone pero corta mucho el rollo. Pues sí Lara sí. Un shock terrible cuando lo vi, porque en realidad ya me lo habían comentado y no quería verlo! Y de repente, ahi la Catedral de Sé en los dos anuncios, como una postal. En fin, supongo que nos tendremos que hacer a la idea que las ciudades se comparten, que no son exclusivas y abrirles las puertas a nueva gente. Porque en realidad, nuestra felicidad estará siempre donde queramos ser felices. Ahora es Lisboa, luego será... quien sabe! hasta tal vez algun dia lo sea a tua aldeia pequenina. Pero de momento, y ya que no tenemos nada que hacer, echemos de menos Lisboa.
Beijinhos, Júlia
Beijinhos, Júlia
Comentario:
Menina,
Me daba terror empezar a leer tu nuevo artículo en cuanto he visto de qué iba. Precisamente encima acabo de mandar unos mensajes a mis compis de piso portuguesas, tanta saudade no puede ser buena, me oprime, y no me deja respirar!
Casi muero de golpe cuando yo también vi los anuncios, en ese mismo orden. Senti que me iba a salir el corazón, sobre todo con el segundo, que ya se visualiza más toda esa ciudad, y qué dolor ver las calles, el Bairro, el tranvía, casi me imagino que incluso veo ahí al lado del Tejo el Clube, ese maravilloso paraíso...
Nunca más me quedaré indiferente cuando veo esos adoquines; Demasiadas emociones entrelazadas, mi mente humana no alcanza a entender ya nada.
Saudades demais, pá! Obrigada meninas, os quiero!
Me daba terror empezar a leer tu nuevo artículo en cuanto he visto de qué iba. Precisamente encima acabo de mandar unos mensajes a mis compis de piso portuguesas, tanta saudade no puede ser buena, me oprime, y no me deja respirar!
Casi muero de golpe cuando yo también vi los anuncios, en ese mismo orden. Senti que me iba a salir el corazón, sobre todo con el segundo, que ya se visualiza más toda esa ciudad, y qué dolor ver las calles, el Bairro, el tranvía, casi me imagino que incluso veo ahí al lado del Tejo el Clube, ese maravilloso paraíso...
Nunca más me quedaré indiferente cuando veo esos adoquines; Demasiadas emociones entrelazadas, mi mente humana no alcanza a entender ya nada.
Saudades demais, pá! Obrigada meninas, os quiero!





