Fardando con mis amigos...
Hoy me ha pasado algo graciosísimo, sin precedentes, único.
Estaba en la playa intentando coquetear con las chicas extranjeras que pasan sus veranos en balde intentando echar un polvo. Paseaba tranquilamente fijándome en cada una de las féminas con curvas inimaginables e indescriptibles con palabras cuando de repente, escucho a mis espaldas un silbido llamándome la atención. Miro para atrás pero no descubro a nadie que pueda interesarme. Intento moverme y cuando voy a dar el tercer paso vuelve a mis oídos el silbido anterior. Ya, preocupado y a la vez ruborizado, me doy la vuelta concienzudamente y me fijo más detenidamente. Veo a un gordo con una bolsa de Lay´s a la campesina, dos parejas revolcándose en la arena, un niño llorando con la cara llena de barro y su respectiva madre dándole una hostia in all mouth. Recapacito pensando al mismo tiempo y me digo a mi mismo. El de las Lay´s no tiene pinta de flirtear conmigo, las dos parejas tienen bastante con la playa y la madre también tiene bastante con el puto niño del llanto.
Me dispongo a seguir mi ruta, de nuevo, cuando dos segundos después, vuelven a silbar. Un "mecagohastaenlaputaqueparió" sale de mi boca ligeramente a la vez que me vuelvo y no veo a nadie.
Comienzo a andar y escucho otro silbido, pero esta vez, continuo mi búsqueda (la del cortejo). Se suceden otros tantos hasta que los pierdo por completo. Un suspiro sale de mi cavidad bucal. ¡Ay! (levemente).
Había andado cerca de medio quilómetro cuando sentí una presencia tras de mí. Como era de esperar, me giré, pero no había nadie. ¿Quién iba a ver? Si hubiese alguien no estaría buscando como un desesperado a un chica de cualquier estilo y condición.
El caso es que me tiré andando dos horas más. No encontré nada, simplemente a los socorristas (no precisamente a las vigilantes de a playa), a un grupo de extranjeros alcoholizados y a dos gotas de aguas completamente idénticas. Se llamaban Gloria y Estefanía. Las dos estaban igual de buenas. Si cabe, Gloria un poco más que Estefanía, pero como dicen... "yo no soy celoso".
Comenzamos a hablar y lo típico, yo hago tal, hago cual, práctico esto, me gusta lo otro, y el acabamos en la playa, liándonos los tres. Toda la tarde estuvimos en el agua dale que te pego hasta que nos cansamos de la diversión (algo raro).
Quedamos para cenar en un burguer del paseo marítimo a eso de las diez y media. Nos despedimos con un beso a tres bandas ellas se fueron. "La cosa promete" pensé para mí. Y ya cansado de andar después del atracón de chicas me di la vuelta.
Escuchaba mi canción favorita cuando se interpone en mi ruta mi ex. Apago la música y me silba todo lo fuerte que pudo. Se me quedó una cara de tonto...
Le pregunté qué hacía aquí y me dijo que tenía ganas inmensas de comerme, y yo, que la echaba de menos (increíble pero cierto, los chicos me entenderéis) le exclamé. ¡Necesito hacerlo contigo! Ella me silbó más fuerte que la vez anterior, me dio una gran hostia in all face y me dijo " vete con tu puta madre".
Eso sí era cal y arena. Descubrí que la quería, pero a mis amigos sólo les conté que me había enrollado con dos gemelas. Ellos se quedaron flipados y me hicieron la típica pregunta "te las follaste" (así, a bote pronto) y yo, como un caballero galán que soy, respondí; ¿Tú no lo hubieses hecho?
*Somos una raza, estirpe, etnia aún por descubrir...
A mis amigos les hubiese gustado estar en mi lugar, y a mí, también. ¡Qué bien lo pasé contándoselo! Y ellos que bien lo pasaron escuchándome...
Anécdotas poco interesantes, guarras y sin sentido.
A saber; Basado en hechos ficticios pues "la incondicionalidad" es una gran putada.
Para todos aquellos seres humanos con partes viriles.
Una crítica peculiar...y a mi manera...
Alexoh!
Estaba en la playa intentando coquetear con las chicas extranjeras que pasan sus veranos en balde intentando echar un polvo. Paseaba tranquilamente fijándome en cada una de las féminas con curvas inimaginables e indescriptibles con palabras cuando de repente, escucho a mis espaldas un silbido llamándome la atención. Miro para atrás pero no descubro a nadie que pueda interesarme. Intento moverme y cuando voy a dar el tercer paso vuelve a mis oídos el silbido anterior. Ya, preocupado y a la vez ruborizado, me doy la vuelta concienzudamente y me fijo más detenidamente. Veo a un gordo con una bolsa de Lay´s a la campesina, dos parejas revolcándose en la arena, un niño llorando con la cara llena de barro y su respectiva madre dándole una hostia in all mouth. Recapacito pensando al mismo tiempo y me digo a mi mismo. El de las Lay´s no tiene pinta de flirtear conmigo, las dos parejas tienen bastante con la playa y la madre también tiene bastante con el puto niño del llanto.
Me dispongo a seguir mi ruta, de nuevo, cuando dos segundos después, vuelven a silbar. Un "mecagohastaenlaputaqueparió" sale de mi boca ligeramente a la vez que me vuelvo y no veo a nadie.
Comienzo a andar y escucho otro silbido, pero esta vez, continuo mi búsqueda (la del cortejo). Se suceden otros tantos hasta que los pierdo por completo. Un suspiro sale de mi cavidad bucal. ¡Ay! (levemente).
Había andado cerca de medio quilómetro cuando sentí una presencia tras de mí. Como era de esperar, me giré, pero no había nadie. ¿Quién iba a ver? Si hubiese alguien no estaría buscando como un desesperado a un chica de cualquier estilo y condición.
El caso es que me tiré andando dos horas más. No encontré nada, simplemente a los socorristas (no precisamente a las vigilantes de a playa), a un grupo de extranjeros alcoholizados y a dos gotas de aguas completamente idénticas. Se llamaban Gloria y Estefanía. Las dos estaban igual de buenas. Si cabe, Gloria un poco más que Estefanía, pero como dicen... "yo no soy celoso".
Comenzamos a hablar y lo típico, yo hago tal, hago cual, práctico esto, me gusta lo otro, y el acabamos en la playa, liándonos los tres. Toda la tarde estuvimos en el agua dale que te pego hasta que nos cansamos de la diversión (algo raro).
Quedamos para cenar en un burguer del paseo marítimo a eso de las diez y media. Nos despedimos con un beso a tres bandas ellas se fueron. "La cosa promete" pensé para mí. Y ya cansado de andar después del atracón de chicas me di la vuelta.
Escuchaba mi canción favorita cuando se interpone en mi ruta mi ex. Apago la música y me silba todo lo fuerte que pudo. Se me quedó una cara de tonto...
Le pregunté qué hacía aquí y me dijo que tenía ganas inmensas de comerme, y yo, que la echaba de menos (increíble pero cierto, los chicos me entenderéis) le exclamé. ¡Necesito hacerlo contigo! Ella me silbó más fuerte que la vez anterior, me dio una gran hostia in all face y me dijo " vete con tu puta madre".
Eso sí era cal y arena. Descubrí que la quería, pero a mis amigos sólo les conté que me había enrollado con dos gemelas. Ellos se quedaron flipados y me hicieron la típica pregunta "te las follaste" (así, a bote pronto) y yo, como un caballero galán que soy, respondí; ¿Tú no lo hubieses hecho?
*Somos una raza, estirpe, etnia aún por descubrir...
A mis amigos les hubiese gustado estar en mi lugar, y a mí, también. ¡Qué bien lo pasé contándoselo! Y ellos que bien lo pasaron escuchándome...
Anécdotas poco interesantes, guarras y sin sentido.
A saber; Basado en hechos ficticios pues "la incondicionalidad" es una gran putada.
Para todos aquellos seres humanos con partes viriles.
Una crítica peculiar...y a mi manera...
Alexoh!
Etiquetas: masculinidad
Comentario:
primi! eres el rey! :)





