ALEXOH con ideas...
En proceso...
-Ya, pero…
-¡Oye! Tampoco es malo llorar de vez en cuando. ¿No serás un machista que piensa qué los hombres no lloran?
-¡Para nada tío! Si me considero una persona muy sensible. No lo sabes tú bien…
-¡Dime una cosa! Si eres tan sensible… ¿cómo es que a nadie le has contado tus penas? Ni siquiera a los monitores…-dijo Louis en un tono de resignación.-
-Es algo difícil de explicar, y de entender, ¿sabes? Nunca te has sentido reemplazado y es ahora cuando más te preocupa que los demás se fijen en ti. Me fastidia esto de mí porque antes me daba igual lo que pensara la gente de mis historias, de mis estados de ánimo… y resulta que por alguna razón ilógica, siento un coraje que no puedo contener.
Marc sentía rabia por el simple hecho de que nadie le dirigía una palabra. Lo más asombroso de todo era que él, siempre había preferido hacer las cosas solo, y en los ratos libres pasear con su sombra o lo que es lo mismo… en compañía de la nada.
-A ver, Marc. Cuéntame con pelos y señales lo que estás pensando ahora mismo. Lo que sea, tu secreto está a salvo conmigo, puedes estar seguro.
-Mmm… mejor te enseño algo y lo comprenderás, estoy convencido de ello pero debes prometerme que no contarás nada. No sería agradable que alguien se enterase de esto que quiero enseñarte. – dijo Marc, no muy convencido.-
-¿Y qué es? –preguntó Louis.-
-Ya verás, no quiero decirte nada hasta que veas el quid de la cuestión. Se me hace difícil contarlo.
-¿No puedes decirme ni tan siquiera de qué va?
-Acompáñame por favor. -pidió Marc.-
Apéndice de un librito poco común...
*ALEXOH llena de satisfacciones su vida.
-Ya, pero…
-¡Oye! Tampoco es malo llorar de vez en cuando. ¿No serás un machista que piensa qué los hombres no lloran?
-¡Para nada tío! Si me considero una persona muy sensible. No lo sabes tú bien…
-¡Dime una cosa! Si eres tan sensible… ¿cómo es que a nadie le has contado tus penas? Ni siquiera a los monitores…-dijo Louis en un tono de resignación.-
-Es algo difícil de explicar, y de entender, ¿sabes? Nunca te has sentido reemplazado y es ahora cuando más te preocupa que los demás se fijen en ti. Me fastidia esto de mí porque antes me daba igual lo que pensara la gente de mis historias, de mis estados de ánimo… y resulta que por alguna razón ilógica, siento un coraje que no puedo contener.
Marc sentía rabia por el simple hecho de que nadie le dirigía una palabra. Lo más asombroso de todo era que él, siempre había preferido hacer las cosas solo, y en los ratos libres pasear con su sombra o lo que es lo mismo… en compañía de la nada.
-A ver, Marc. Cuéntame con pelos y señales lo que estás pensando ahora mismo. Lo que sea, tu secreto está a salvo conmigo, puedes estar seguro.
-Mmm… mejor te enseño algo y lo comprenderás, estoy convencido de ello pero debes prometerme que no contarás nada. No sería agradable que alguien se enterase de esto que quiero enseñarte. – dijo Marc, no muy convencido.-
-¿Y qué es? –preguntó Louis.-
-Ya verás, no quiero decirte nada hasta que veas el quid de la cuestión. Se me hace difícil contarlo.
-¿No puedes decirme ni tan siquiera de qué va?
-Acompáñame por favor. -pidió Marc.-
Apéndice de un librito poco común...
*ALEXOH llena de satisfacciones su vida.





