extra, extra!
espacio vacío
esta es una página sin bordes, con un espacio ilimitado porque es virtual. pero no por ello ha de ser un espacio alejado de lo real. muy al contrario, esta página se declara un espacio abierto a los problemas más reales, los que deciden el destino de nuestros espíritus: la trama de problemáticas que vivimos en nuestros corazones y en nuestras calles. este es un espacio despejado, sin nubarrones en nuestras frentes, un espacio poético, no ajeno a la reflexión pero dedicado a las inquietudes que necesitan encontrar palabras, y para ello se pueden servir de la intuición que abonan los pensamientos más lúcidos. desde aquí proclamamos la necesidad de discernir las agujas entre la paja, de discriminar qué se está fundamentando, de dirimir en nuestra praxis las posibilidades no realizadas, de concluir educadamente con las grandes conclusiones vanas. la urgencia vital para el pensamiento es la de desprenderse de sus disfraces y ropajes, de abandonar su morada en el no-lugar, de encontrar la música que late en la razón bajo las capas y capas de ruido y distorsión que hacen inútil la filosofía, el amor a la sabiduría que se encuentra en muchos libros y en más personas. en y desde esta página somos nosotros, sí, nosotros, entre nosotros y rascando lo que hay bajo cada persona una, quienes dibujamos el horizonte de sentido que necesitamos para nuestra tarea vital. y ese horizonte no es el de un trabajo esforzado o sesudo, sino siempre sensato. este es un espacio de horizontes. todos sabemos de lo árida e ingrata que es la vida, y si no remítanse a la historia de nuestro día a día, a las muertes diarias que se dan en cada casa. por si todavía hay dudas, lean, infórmense. este es un espacio con sentido. la filosofía no es fértil si una teoría, una idea, un término, no son sinceros consigo mismos. la filosofía no será de provecho si no se siembra más allá del reducido terreno que la cultura le tiene cercado. la filosofía no sembrará sus valiosas semillas si permanecemos esclavos de la tradición degenerada en costumbre, del protocolo que nos rige y que es ya mentira sobre mentira. si permanecemos en nuestras imposturas, si basamos la verdad en nuestras poses, si seguimos llamando deber al quehacer y, si nuestro pensamiento habla de cosas extrañas con tono altisonante, la filosofía seguirá desperdiciando estaciones y temporadas de cosecha, y no recogerá los únicos frutos que pueden dar consuelo a esta humanidad muerta de tanta hambre. hambre de naturaleza, de hombres y mujeres, y niños y niñas, hambre de amistad, de maestros, de libertad, de realización, de amor. este es un espacio filosófico. sin duda tenemos en común el experimentar los mismos problemas, luego este es un espacio para la colaboración. a ver, si no, quién de entre ustedes se reconoce en estos pocos: .............................................................., etcétera. y, por favor, no se abandone a la desidia. ¡problemas, problemas! muchos de estos problemas conciernen al tiempo real y físico, y a las distancias impuestas en nuestro modo de relacionarnos. proponer soluciones sólo es el primer paso de este espacio común, y hemos no perder de vista que estos y otros problemas no tienen un único método adecuado para su resolución. sin amistad no hay filosofía, poesía, ni vida. no podemos mantener un ritmo tan acelerado en una dinámica tan exclusivamente irracional, y tan exhaustivamente racionalizada por principio y burocratizada según la lógica artificial de los ejecutores del poder. no queremos seguir ejercitando aquella lógica artificial. y sobran razones suficientemente convincentes para ello que no necesitan incluir en una nota a pie de página la referencia a la página 345 de ningún libro. hablamos porque tenemos voces para que se escuchen. y lo que más necesitamos escucharnos son nuestras voces que piensan con cada célula de nuestro cuerpo. aquí, en este espacio libre de prejuicios y de sospechas las justas, escuchamos y podemos escucharnos, charlar, preguntar, practicar la escritura, pedir ayuda, dar, compartir, invitar, salir de la cotidiana aporía que nos cercena, sacar de dudas tanta certeza mal disimulada y hacer dudar tantas cosas dadas por hechas, más lo que acontezca y se nos ocurra. esta página es un espacio para el diálogo. se palpa en las sienes que todos y todas tenemos muchas ideas que piden luz, y para ello no basta conocer un solo método. una idea puede iluminarse en cualquier momento. puede ser resultado de una epifanía, de una obsesiva persecución nocturna o, simplemente, nace porque otra persona, compañera de odiseas sobre el abismo, enciende la luz. pero esta página todavía es virtual, aparte de palabrería aún no ofrece gran cosa. de momento es un espacio vacío. en y desde este vacío se encierran posibilidades tanto para virtudes como para vicios. parece que el homo sapiens sapiens es una especie especializada en hacer mal uso de sus capacidades, pero todo depende de nosotros y de las reglas no escritas que todas y todos ya conocemos. este es nuestro espacio interrelacional bajo la realidad, la substancia plena de subjetividades y sin simulacros, el fondo de las cuestiones no formulables que algún día comprenderemos. ¡Llenémoslo!
palabra naciente
la palabra naciente suena a mundo sobre tierra, y no es internacional. la palabra naciente no tiene sintaxis, ni gramática, ni siquiera ortografía. la palabra naciente es prosodia entre prosodia, fluctuando sobre las carnes que intercambian sus transustancias, los trasuntos de millones de mundos de sentido en los que podemos varar para ser desterrados.
la palabra naciente no sabe de protocolos, ni de excesos, ni de medidas, ni de distinciones intersubjetivas u objetivas. la palabra naciente sospecha lo justo y ama el error. la palabra naciente será onomatopeya bajo onomatopeya, señalando con señales lo indecible que nuestros órganos no pueden expresar, renegando de la subjetividad que nada puede sino comprende cuándo suena la palabra naciente...
la palabra naciente no sabe de protocolos, ni de excesos, ni de medidas, ni de distinciones intersubjetivas u objetivas. la palabra naciente sospecha lo justo y ama el error. la palabra naciente será onomatopeya bajo onomatopeya, señalando con señales lo indecible que nuestros órganos no pueden expresar, renegando de la subjetividad que nada puede sino comprende cuándo suena la palabra naciente...





