Debilidad
En una semana, su nerviosismo se incrementaba sin saber porqué. Ella creía que se debía a la presión que le ejercían las personas de su alrededor. Es facil culpar a los demás de todos tus problemas. Tmpoco resulta complicado llorar cada vez que la situación lo exige, y cuando no. Total, se había acostumbrado. Y lloraba de rabia, de tristeza, de desamor, de impotencia. Ultimamente unas cinco veces al día, sabía que no debía ser bueno, pero no podía evitarlo: se había vuelto débil. Sí, esa que nunca lloraba, que parecía carecer de sentimientos ante los demás. Se estaba sorprendiendo a sí misma ahora que se acababa de conocer.






