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Ríe o llora pero sobre todo, lee
Anécdotas, comeduras de tarro y pensamientos de una universitaria poco convencional.
Acerca de
Soy una estudiante de primero de Comunicación Audiovisual, que se toma la vida de forma un tanto distinta al resto del mundo. Me tachan de rara,excéntrica... pero sólo soy una incomprendida. Ahora, comienzo una nueva etapa de mi vida con ganas, llena de altibajos, emociones fuertes y sensaciones nuevas. No sé qué me deparará el futuro, pero el presente y el pasado estarán reflejados aquí, en mi blog. Espero ir mejorando mi forma de escribir en cada post. Y también espero que paséis un buen rato ojeándolo. Gracias por visitarme y bienvenidos.
Sindicación
 
Spanish history XL
¿Os acordáis de XL?

Pues si le echábais de menos, deciros que... ha vuelto a mi blog.

XL, hace poco, deseaba descambiar un micrófono, ya que el que había adquirido estaba defectuoso y aún le valía la garantía, por lo que le comentó a la Vieja Bruja que iba a salir a realizar una serie de menesteres que no eran de su incumbencia, pero como la tía es tan súmamente cotilla, al final XL no tuvo más remedio que decírselo, a lo que ella respondió:

-Yo también tengo que salir. A comprar carne picada. Vamos, te llevo.

XL quiso resistirse, pero para cuando quiso replicar ya estaba montado en su coche. Al poco rato de salir del garaje, comenzó a escuchar muchos cláxons sonando a la vez. Él pensó que en la gran ciudad es normal que sucedan este tipo de cosas, por lo que no le dio la menor importancia, pero cuando el ruido les acompañó durante cinco minutos más, comenzó a mosquearse.

Lo que ocurría era que la Vieja Bruja estaba formando un atasco monumental porque iba a 20 kilómetros por hora y nadie podía adelantarla (luego, por culpa de ella, las mujeres tenemos mala fama al volante). XL intentó sutilmente que la Vieja Bruja se percatase de que debía acelerar un poco, pero se dio por vencido cuando la oyó replicar:

-Me da igual, voy a ir a la velocidad que me dé la gana...



Total, que finalmente (sí, todo llega) pudieron posar sus pies en el Alcampo.

-A ver, XL - Le ordenó la vieja -Busca una bandejita con medio kilo de carne picada... pero mira bien que esté de oferta... si no, ni la cojas.

Y, por si no lo sabéis, en esos sitios, todo lo que está de oferta, a menos que exista alguna promoción especial, suele estar también a punto de caducarse. Y la Vieja Bruja no compra nada que no esté de oferta para luego, generalmente, dejar que se pudra en la nevera.

Al estar un poco ciega (cuando llegas a unas edades ya es normal...), le pidió a XL que buscara todas las ofertas, sin descanso. Cada vez que veía una, le decía el precio, fuera el artículo que fuese, pero a la Vieja Bruja no le pareció suficiente apenas ninguna ( y se fueron de allí sin comprar la carne picada), aunque sí se llevaron gran cantidad de artículos pensados especialmente para la gente extremadamente tacaña

Al pasar por la caja, por supuesto, montó un numerito (¡cómo no!):

-Son 16, 23 €, por favor
- Oye, niña... sabes que eres fresca como una flor- (Palabras exactas y literales de la Vieja Bruja).

¿Por qué estaba siendo tan amable cuando en realidad es una borde?
¡Quería los tickets del carrito de la compra GRATIS!

La Vieja Bruja quedó jodida ya que no consiguió los vales, que servían para meterlos en una ranura del carrito en vez de tener que echar ninguna moneda dentro.
El peloteo no es lo suyo... ¡por una vez, se había encontrado una cajera no corrupta!
Pero no contenta con eso, dijo por lo bajini...

-XL, corre, yo la entretengo, tú roba los tickets

Por supuesto, XL pasó de ella y esto la hizo enfurecer aún más.

-XL, llévame las bolsas, que ya soy mayor
-De acuerdo... vamos a buscar un carrito para llevar las cosas al coche.



-¡Ah, no, no! ¿No ves que hay que echar dinero?
-Si son 50 céntimos... y además, luego te lo devuelve.
-¡No me fío de esos trastos! Que en los súpermercados hacen de todo con tal de sacarte hasta la última perra. Además no nos han dado los tickets... que no, XL, que no.

Y XL tuvo que cargar con las bolsas hasta el coche, llenas de ofertas y más ofertas.

Después, fueron a devolver el micrófono (¿os acordáis? es prácticamente el objeto gracias al cual hoy tengo post). Pudieron descambiarlo (se encargó ella de protestar, que al parecer nació con un don divino para eso) y no contenta con que les devolvieran el dinero, se llevó el micro defectuoso en un descuido del dependiente.

¿Y para qué co*o querrá ella un micrófono roto?

Nunca sabremos la respuesta, pero ahí lo tiene, en la mesa del recibidor, al lado de una foto del Papa Rachi (enmarcada, por supuesto).
 
Las nuevas generaciones vienen pisando fuerte
Desde aquí quiero lanzar una queja totalmente FORMAL.
¿Qué ha pasado para que esté tan picada?
Os lo explicaré, pero primero, os pondré al corriente de unos detalles que debéis tener antes de poder hacer juicios valorativos sobre esto:

1.- Yo tengo (casi) 19 años
2.- Mi hermana tiene (casi) 14 años

Por lo tanto, aunque es obvio, diré que nos separan 5 años, y esto parece ser suficiente tiempo como para que se desmadre todo.

3.- Yo estoy en primero de carrera (no he repetido ningún año)
4.- Ella está en 2º de la ESO (antiguo 8º de EGB) y no ha repetido ningún año (todavía).
5.- Ambas somos "hijas de la LOGSE" (esa maldita ley de educación que dicen es tan... buena.

¿Y por qué me quejo? (recordad que me estaba quejando) pues bien, os lo diré: cuando yo estudiaba en el instituto... no me lo pasaba tan bien

A mí me hacían someterme a duras pruebas físicas (conocidas coloquialmente como el Test de Cooper y derivados).

A mí me pusieron una profa de química tan amargada, que nos hacía exámenes con 100 fórmulas y sólo nos dejaba fallar diez. Más de una decena, suspenso. Todos temíamos a la mujercilla esa y a su examen. Fallé 14. Lo raro fue que:

a) al final me aprobó
b) me siguió gustando la química




A mí me metieron en un colegio privado donde un profesor tenía un lío con una chica de mi clase (de 16 años), donde los demás docentes lo sabían y no hacían nada por evitarlo y donde los curas nos intentaban comer el coco, nos hacían cantar canciones cuya letra era: "Viva Don Bosco, viva Don Bosco, vivaaaaaaaa" con una pandereta y una guitarrita, todos juntitos, en la sala de rezos, y además aprovechaban los curas para mirarnos el escote a las alumnas a la primera de cambio.

No creo que os extrañe si os digo que entré allí creyendo en Dios y salí por la puerta de atrás más atea que Marx.

Sí. Sé lo que estáis pensando: Pues a mi abuelo le pegaban con la regla / yo estuve en un colegio militar, eso sí que era duro / tú no sabes lo cabronas que pueden llegar a ser las monjas...
Soy consciente de que vosotros lo habéis podido pasar peor que yo y que puede que me queje de vicio. Pero estad atentos:

A mi hermana, como material didáctico, le mandan en clase ver la saga de Torrente (I, II y III), con el consiguiente descojone de todos a cada momento.
Por supuesto, en cuanto mi madre se enteró de ello, montó en cólera (es que había tenido además un mal día). Ella ODIA a Torrente. A mí, a pesar de lo facha, machista y racista que es, me cae bien el personaje.



A mi hermana, le ponen en clase con unos compañeros suyos que, deliberadamente en clase de francés (no podía ser otra) abren una caja de condones de fresa que han robado de una conocida marca de supermercados y comienzan a inflarlos como si de globos de fiesta se tratasen, con lo que el descojone está asegurado y la juerga se traslada al recreo y dura toda la hora.

A mi hermana, le ponen en clase con unas compañeras suyas que, al intentar llamar desesperadamente la atención del sexo contrario, se tiran las unas a las otras del tanga para deleite de los niñatos que observan la lucha. Incluso creo que han empezado a hacer apuestas...

Por todo esto, ¡he aquí mi queja! Me fastidia ver cómo mi hermana llega de su instituto con una nueva y emocionante anécdota para contar... en cambio yo, añorando años pasados de la adolescencia que comienzo a abandonar, me cabreo, diciendo:

¿Por qué todo eso no me pasó a mí?
 
Un sello para Las Zorras, provincia de Madrid
Navidad.1997

-Mamá... dame dinero para comprar sobres y sellos. Quiero mandar unos crismas a la familia, ya sabes, como siempre hacemos. Esta vez me encargaré yo - Le pedí
- Toma, anda. Ya de paso, ve a comprar el pan, ¿vale?
-Vale...

Afuera hacía un frío horrible. Recuerdo que, yendo por la acera a pasos acelerados, un coche me pitó. Era mi padre.

-Khia, ¿adónde vas?
-Mamá me ha mandado a comprar el pan, pero iba a por sobres y sellos...
-Bien, pues te acompaño...


Total, que me subí al coche, aparcamos en un lugar cercano y nos desplazamos hasta el estanco.
Como veréis ahora... en aquella época no sabía pedir un puñetero sello...

-¿Qué quieres? - Pregunta el estanquero con cara de pocos amigos.
-A ver, pues... dos sellos para Madrid capital, otro para Móstoles, otro para Toledo y... ya. Y 4 sobres, por favor

(...después de un rato...)

-Pues son 300 pesetas.

Mi padre, mientras, estaba esperando mirando al vacío, empanado, detrás mía.

-¡Ah! Se me olvidaba... quiero otro sello.
-¿Para España o el extranjero? - Preguntó el tío perdiendo la poca paciencia que le quedaba.
-Para Las Zorras - Respondí yo tan tranquila, con una sonrisa angelical.
- ¿Para dónde? - Se quiso cercionar el hombrecillo, que había cambiado su cara de perro por otra de alucine.
-Pues eso, un sello para Las Zorras - Repetí sin comprender sus miradas hacia mi padre, pidiéndole que interviniera.
El muy... jodío de mi papuchi no lo hizo hasta que terminó de partirse toda la p..., dejando que se formara una cola bastante considerable detrás nuestra.

¿A qué me estaba refiriendo cuando pedía un sello para Las Zorras? Pues ni más ni menos que al pueblo donde mis tíos fijaron su residencia desde que el mundo es mundo. No, no es un puticlub. Es el municipio de Las Rozas:



(Siento tener que hacer publicidad de Las Rozas Village con este mapa, pero no había otra cosa)

Por supuesto, y tal y como habíais imaginado, mi padre tenía que ver en todo esto. Él fue quien me estuvo comentando desde pequeña frases del tipo:

"Khia, vamos a ir a ver a tus tíos a Las Zorras"
"La casa de tus tíos en Las Zorras es demasiado grande..."
"Mientras tu madre esté dando a luz, te quedarás en casa de tus tíos en Las Zorras"


No si... lo raro hubiera sido que le dijera al estanquero algo normal. Ya veis. Con mi padre, la diversión está siempre asegurada, eso sí... las probabilidades de quedar mal son altamente elevadas.

¿Queréis saber cómo acabó la cosa? Mi padre intervino por fin, entre risa y risa:

-No, no... lo que la niña quiso decir era para Las Rozas, provincia de Madrid.

Claro, con eso lo arregló todo. Pero todavía hoy se lo echo en cara, porque me hizo quedar fatal. Menos mal que tenía 10 años y no tenía sentido del ridículo, por esa época no sabía qué era la vergüenza. ¡Menudos años aquéllos!


 
¡Menuda semanita!
Menuda semanita que llevo... sí. Ha habido días buenos, no tan buenos, regulares, malos del copón... pero al fin y al cabo, de eso se componen casi todos periodos de siete días de mi vida: de gilipolleces varias dignas de permanecer en el recuerdo...


Lunes 14:50 h

Un lunes cualquiera en un bule cualquiera. Me acomodo en mi sitio y pongo mi carpeta y mi bolso en el asiento contiguo, con la intención de que nadie lo ocupe en todo el trayecto...
Una señora, de mediana edad, me pide (no sé si amablemente o no porque llevaba puestos los auriculares) que retire mis pertenencias del sitio en el que se dispone a sentarse.
Lo quito.
A los pocos minutos, me doy cuenta de que un bicharraco negro y minúsculo, que parecía una mezca de araña y escarabajo, intentaba reptar por el cristal de la ventana, muy cerca de mí.
Respiré hondo y me controlé.
Debéis saber, queridos lectores, que tengo verdadero PÁNICO a los bichos...

Error 1
No pude resistirlo y seguí observando detenidamente al bicho en cuestión. El libro que tenía entre las manos pronto fue abandonado y me dediqué por entero al puñetero insecto, que cada vez se acercaba más...
Error 2
No lo pude soportar. Encogí el cuerpo y lancé al diminuto bicharraco lejos, cual moco pelotero. Lo que no sabía era que...
Error 3
El muy jodío volvió, y esta vez para vengarse. La señora que tenía al lado ya estaba mirándome como si el bicho fuera yo y no la mierdecilla esa. Comenzó a trepar por el cristal (el insecto, no la señora) hasta estar justo encima de mi cabeza. Miré hacia arriba y en ese preciso momento... SE CAYÓ
Error 4
El grito que pegué fue inversamente proporcional al tamaño del bicho . La señora que se encontraba a mi lado se asustó y, acto seguido, el autobús se dividió entre los que se partían el culo de mi estúpida reacción, y los que, aún sin saber bien lo que había ocurrido, se preguntaban aturdidos qué me habría pasado (viejos, principalmente).
La muy marujona va y me dice:

- Hija mía, que sólo era un bichito de nada... ¿estás bien?
-Sí, sí... es que me da asco...
(Y la de detrás, amiga de la que iba conmigo)
-Menuda estampa... montar semejante cisco por una arañita...
-Métase en lo suyo, señora... que no le he dicho nada...


Sé que fue un tanto exagerada mi conducta, pero es que... ¡¡NO PUEDO CONTENERME!! Odio a los bichos y siempre lo haré.


Miércoles 13:00 h

Nos encontrábamos tan plácidamente en clase, aburriéndonos principalmente, inventando historias pervertidas sobre la marcha, cuando me acerqué a uno de mis compañeros favoritos de carrera (para preservar su intimidad, le llamaremos Vito666) y le dije escuetamente:

-Vito... necesito pedirte un gran favor.
-A ver, Khia, me das miedo...
-No es dinero, tranquilo - Le dije en baja voz al oído
-Entonces, ¿qué es? - Preguntó Vito confundido.
-Pues... una... compresa - Dije en voz aún más baja.

Debéis saber que mi querido Vito666 es muy expresivo, por lo que puso una cara que denotó que se sorprendía por mi petición.

-Es que sé que hoy te vas a casa a comer, y sé que tienes hermanas, así que, si me haces ese favor, te estaré eternamente agradecida... no tengo recambio.
-De verdad, Khia... tienes unas cosas... nunca me habían pedido eso en mi vida
-Vito666... si haces eso por mí, te estaré eternamente agradecida - Le supliqué mirándole a los ojos.
-Está bien... aunque no sé dónde las guardan.
-Pues pregúntale a tu madre, joder, Vito, que tienes unas cosas...
-Si, claro, ¿sin que me haga preguntas extrañas?
-Pues le dices que es para una compañera tuya de clase que no tiene ni recambio ni dinero...
-Le repliqué un pelín harta.

Total, que quedamos en que me la traería. Pero llegó la hora de inglés y... Vito666 ¡¡¡NO LA TRAJO!!! Según él, se le olvidó completamente... ya, claro, cabrón...
¿Veis que buenos compañeros tengo? No valen ni para traer compresas.
"Menudo caVrITO" Pensé


Viernes 07:00 h

Abro un legañoso ojo miope. Luego otro. Me doy cuenta que alguien está fregando mi habitación. A esas horas, mi cerebro no funciona demasiado bien... hipótesis:

1.- Ha venido ya la asistenta y ya no llego a la uni ni de cachon(deo)
2.- Mi madre no puede dormir y le ha dado por fregar la casa (poco probable)
3.- Estoy mal de la olla, es sábado y son las dos de la tarde. Mi madre, harta por mi eterno sueño, ha subido a medio fregar mi cuarto, a modo de indirecta, para conseguir despertarme y que el resto lo haga yo.

Pues ninguna de las tres. Me levanté cuando sonó el despertador (a las 7:05h) y me fui al baño directa. Cuando salí, pensé:

"¡Qué raro! No está Pitote"

Entré a mi habitación a por la ropa que hoy mismo llevo puesta. Mi nariz judaica huele algo extraño, aunque no sabría identificar a priori lo que era. Nauseabundo, repugnante, me penetraba en las fosas nasales sin que pudiera hacer nada para impedirlo.

No le di mayor importancia, abrí la ventana para que se fuera ese olor y me encontré con mi madre en la cocina:

- ... ¡ah, por cierto!, ¿qué hacías en mi habitación fregando, mamá?
-Tu querido Pitote está malo, y de todas las habitaciones posibles de la casa ha ido a cagar a la tuya


¡Será cabrito! ¡Qué perro! Nunca quiere dormir en mi cuarto, le tengo que secuestrar si deseo que me acompañe en mis largas y solitarias noches, pero eso sí: cuando le entra la cagalera... ¡ahí está la hermanita mayor, para que le inspire cuando adopta esa preciosa postura que los perros adoptan cuando...!
O a lo mejor Pitote pensó: cabronaza... me he puesto malo por tu culpa, porque tú y sólo tú me cebaste a macarrones y a atún cuando te aburrías vigilando la olla a presión en la cena... ¡pues ahí va mi venganza!
Creo que voy a poner este cartel en mi cuarto, para que cuando Pitote lo vea, se lo piense dos veces:



Bueno. Que tengáis buen fin de semana. Aún quedan anécdotas de menor importancia en el tintero. Puede que las postee... eso sí, si la semanita que me espera no es tan intensa como esta que dejaremos atrás en breve.
 
J.M. Buendía, que la tiene...
Hace diez años (es decir, tenía ocho para cumplir nueve), mi padre tenía (y tiene) un amigo llamado J.M. Buendía.
Hasta ahí, todo normal, ¿no? Pues no. Como él es así de gracioso (y yo habré salido a él porque si no, me dedicaría a otros menesteres en lugar de estar aquí, intentando hacer gracia), le dio por ir andando por la casa diciendo:

-J.M. Buendía, que la tiene podría...

Así, con una musiquilla muy particular, enganchante y fácil de tararear (vamos, se la pilla Bisbal y saca nuevo single).
Yo, al ser una persona muy musical, no pude evitar que se me pegara como la grasa a la sartén después de freír choricillos, pero siempre la cantaba en soledad, cuando nadie me oía, sin saber exactamente qué querría decir esa frasecita...

Pasaron los meses. Mi padre, que cuando se le mete una cosa en la cabeza no para, siguió con su peculiar tarareo de la canción. Y cuanto más la decía, más se me quedaba:

-J.M. Buendía, que la tiene podría... J.M. Buendía, que la tiene podría...

Un buendía, mi padre y su amigo quedaron en verse y traer a sus respectivas familias, para pasar un espléndido día en una ciudad del interior de nuestro querido país .
Así que empacamos todo, y, una vez en el coche de camino hacia allá, mi padre estuvo especialmente machacón con la puñetera cancioncita...

-J.M. Buendía, que la tiene podría..., J.M. Buendía, podrío lo tiene, ¿el qué? el pene...

Yo, que aún no poseía ese magnífico aparato que te permite abstraerte felizmente de la realidad (llamémosle mp3, discman, o incluso anticuado walkman si lo preferís), tuve que escuchar la canción todo el trayecto. Creedme, la primera media hora fue fascinante, incluso movía los pies al compás de la melodía, pero cuando llevas casi dos horas encerrada en el Opel aquel que teníamos, deseé que el sistema anti-apertura de las puertas traseras impuesto a los niños se desbloqueara para tirarme a la carretera...

Finalmente, llegamos a nuestro destino. Dos besos a todos, y directos a tomar un pequeño aperitivo, ya que la hora de comer estaba próxima.
No recuerdo nada de lo que pasó durante mi llegada y la ingestión de alimentos en el restaurante.
Lo que sí recuerdo fue lo que ocurrió cuando dimos un paseo para bajar la comida...

Me fui directa a la mujer del amigo de mi padre y le dije, así, tal cual, sin venir a cuento:

-J.M. Buendía, que la tiene podría..., J.M. Buendía, podrío lo tiene, ¿el qué? el pene...

Todos se quedaron a cuadros, y luego, como son buena gente, a carcajada limpia, después de unos instantes de tensión.
Mi padre tuvo que explicar que él había sido el único y verdadero culpable de mis soeces cánticos, impropios de una niña de ocho o nueve años, ya que nadie le creyó (porque todos le conocemos) cuando repuso, primeramente:

-¡Ay, estos niños! Hay qué ver lo que se inventan, ¿eh?

No, papá, no coló. Eso te pasa por ser tan pesao... encima quería dejarme mal a mí, ¿os dais cuenta?

Lo mejor fue la respuesta que el mismo protagonista de la canción contestó para quitarle hierro al asunto:

-¿Que la tengo podría? ¡Jajajaja! De tanto tiempo que llevo sin meterla, ¿eh, cariño?

J.M. Buendía y mi padre, tal para cual. Ahora, la más avergonzada era su mujer. Pobre... cada vez que me acuerdo...



Hasta aquí, hoy. Próximamente, veremos cómo las cancioncitas, refranes inventados, juegos de palabras y retaílas de mi papy me han traído algún que otro quebradero de cabeza más (con situaciones embarazosas de por medio).
 
Petra
Hoy estoy dispuesta a hablaros de mi gran archienemiga.
No, no es una rubia mal teñida (lo siento por las que lo seáis, pero siempre me he llevado fatal con ellas).

Me declaró la guerra un buen día, hace cinco o seis años, sin que yo le hubiera hecho nada. Así de guarrilla es ella.
Y aunque no me permita a mí misma desvelar intimidades en mis posts de la gente que me rodea, con ésa estúpida haré una excepción: se llama Petra

Hubo un momento en que creí que le ganaría la batalla. Ella comenzaba a ser más benevolente, a tratarme como a cualquier tía normal, e incluso respetaba mis viajes, ausentándose, dejándome en paz.

Pero a partir del año pasado, más o menos a principios de verano, atacó inesperadamente, con una nueva e insólita estratagema, dejándome bastante maltrecha.

¿Qué ocurrió? La muy jodía me abandonó.
Se supone que debería estar contenta por ello, más feliz que una perdiz, ¡Me había librado de ella, tras años de opresión!
Pero no estoy en absoluto a gusto con su ausencia. Perjudica mi salud, mi estado de ánimo... todo.

Supongo que a estas alturas del post, todos os habréis dado cuenta de quién estoy hablando. Petra es mi Menstru, y hace unos días volvió tras ausentarse tres meses y medio.

¡¡sííí!! ¡Por fin! ¡Hagamos una fiesta, echemos confeti al aire! Estáis todos invitados, ¡venid, venid!



Pues no,listos. Éste NO es un estúpido anuncio de compresas. Por cierto, seguro que los hacen los hombres porque si no, no nos podrían a las reglosas con cara de felicidadad cada vez que tenemos esta maldición en el potorro (¡Por Diosss!, qué ordinaria!!).

Aún recuerdo la frase del comercial que más se ajustaba a la realidad y que más me impactó por su sinceridad. Una mujer, tras un fondo blanco decía así, simplemente: "Es como si tuviera un bañador mojado ahí abajo"

Porque esa es la cruda realidad. Todas nos sentimos así, todas lo llevamos, mejor o peor, según se tercie. A cada una nos afecta de diferente manera el síndrome premenstrual (porque que existe), y todas (y todos, en segunda persona) hemos sufrido los estragos que provoca la señora de Rojo (y no me refiero a la comunista vecina de mi abuela, precisamente).

Todas y cada una de las mujeres que poblan este cada vez más ridículo planeta han tenido, tenemos o tendrán una pequeña Petra dentro de ellas.

Y vosotras, ¿qué tal os lleváis con ella? ¿Armisticio o guerra declarada?
Y vosotros, ¿qué tal lleváis aguantarnos cuando estamos en esos días del mes? ¿Con paciencia o con ganas de mandarnos a tomar por culo?
Espero vuestros comentarios.
 
¡Esto tiene que ser pecado!
Me dispongo a relatar una historia ajena. Aunque este blog lo dedique por entero a hablar sobre mí y mis anécdotas, hoy haré una excepción. No tiene desperdicio lo que contaré y sería una pena dejar esto en el tintero.

Resulta que tengo un compañero de carrera muy peculiar. Llamémosle X (o mejor, XL, como él prefiere).
Por causas que el destino no quiso revelar, XL vive alejado de su tierra natal, y se halla hospedado en casa de una vieja opusina, que, por lo que XL cuenta, se parece a la bruja mala que aparece en las películas de terror (o a las suegras de muchos lectores)...



Le tiene enfilado al pobre XL. A todas horas, ya que le racanea la comida siempre que puede. La ingesta de alimentos apenas puede considerarse como tal. La muy bruja prefiere que el queso (por poner un ejemplo real) se vaya pudriendo en la nevera, se llene de moho y otros bichos, antes de pensar en compartirlo con los inquilinos de la casa (XL y unos cuantos chavales más, aparte de la vieja).

E incluso mohoso, la señora sigue conservándolo en la nevera, sin dejar que nadie lo toque.
A la mujer que les limpia la casa no le permiten comer en la mesa como todos. No. Como si de un pulgoso perro se tratara, le dan un trozo de una mísera rebanada de Pan Bimbo caducada y le dice que se la puede tomar en la cocina. ¿Su delito? Ser extranjera.

Tacaña donde las haya y pretendiendo ser una buena cristiana, cobra a sus huéspedes en negro... qué tía, ¿no? ¡Evadiendo impuestos!
Mientras, obliga a sus inquilinos a que firmen contra el estatut, cual dictadora franquista. Inquisidora, anti-gays, anti-gobierno de izquierdas, y, ante todo, anti-libertad
¿Y la libertad, señora? Se la pasa por el misísimo forro. ¿Qué hizo XL? En la casilla de nombre puso Madonna, y en la que había que meter el DNI, escribió 69696969.
¡Ya firmará él por su propia voluntad, si es que le sale de ahí, ¿no?!

Hace la vida imposible a los demás habitantes del piso. Algunos han desertado. XL sigue ahí, pero no sé si continuará vivo por mucho tiempo. Las cucarachas les invaden.

Sí: están por todas partes. Por la noche aparecen en su habitación. Una vez, su compañero de cuarto se despertó con una enorme en la frente (¡qué ascazo!). XL, previsor donde los haya, separa su cama de la pared, impidiendo que estos intrépidos bicharracos trepen por las patas y se instalen junto a él entre las cálidas sábanas.

XL necesita evadirse, por lo que enciende su portátil última generación y se dispone a ojear unas cuantas páginas guarrillas, de ésas que le levantan el ánimo... pero, ¡cuál es su sorpresa cuando se percata que no puede acceder a ellas! La vieja había puesto un filtro en internete para que ninguno puediera visitar páginas porno. ¿Cómo ha podido aguantar tanto tiempo sin evasión? Todo un misterio.

Pero la cosa no acaba aquí. ¿Qué pensaís, que XL se quedaría de brazos cruzados, permitiendo que esa estúpida conviritiera su existencia en una pesadilla? No... llegó LA HORA DE LA VENGANZA.

AVISO IMPORTANTE A TODOS LOS QUE ME LEAN: A partir de aquí, este post puede contener fragmentos que quizá hieran la sensibilidad de los más escrupulosos, de los cristianos más devotos y gentes refinadillas de todo tipo.
Ahí queda, yo he advertido.
Si bajan la vista, será bajo su propia responsabilidad, por lo que no deseo encontrarme, en el apartado de comentarios, críticas hacia esta nueva entrega semanal de mis escritos.


Un día cualquiera de no hace mucho, XL estaba feliz, en su habitación, tras haber bajado a comprar unas palomitas de maíz que tanto le gustan.
La opusina entró en su cuarto cual torbellino y declaró:

-Va a venir el cura a casa, así que, comparte tus palomitas con los demás, que sé que le gustan.
-No me da la gana. Son mías, las he comprado con mi dinero. Baje usted a por las suyas - Respondió XL frunciendo el ceño.
Que las compartas he dicho! ¡Viene el cura, por Dios! -Ordenó violentamente la vieja cerrando la puerta.

XL cerró los puños y una profunda rabia estalló desde su interior. Aquello no iba a quedar así. Había aguantado demasiado, pero él iría más allá...

< ¿Que el cura quiere palomitas? Bien... le daremos palomitas al cura...>

Dicho esto, suplió la carencia de pornografía y dejó volar su imaginación. En pocos minutos, bajó el cuenco con las palomitas.



El cura y la vieja comenzaron a tomarlas a grandes puñados:

-¡Qué bueno! ¡Esto debe ser pecado! - Comentó el cura comiendo del cuenco con devoción.
-La verdad es que sí... un poco dulzonas, pero bueno... -Dijo la opusina limpiándose la mancha que la azucarada sustancia había dejado en su comisura izquierda.

Dejo a vuestra imaginación que identifiquéis la sustancia... sé que es un poco asqueroso, pero no pienso seguir escribiendo posts tan ricamente sin antes denunciar estos hechos.

La verdad es que el cura no tenía la culpa, pero la vieja... ¡qué manía tengo a la vieja, madre!