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Ríe o llora pero sobre todo, lee
Anécdotas, comeduras de tarro y pensamientos de una universitaria poco convencional.
Acerca de
Soy una estudiante de primero de Comunicación Audiovisual, que se toma la vida de forma un tanto distinta al resto del mundo. Me tachan de rara,excéntrica... pero sólo soy una incomprendida. Ahora, comienzo una nueva etapa de mi vida con ganas, llena de altibajos, emociones fuertes y sensaciones nuevas. No sé qué me deparará el futuro, pero el presente y el pasado estarán reflejados aquí, en mi blog. Espero ir mejorando mi forma de escribir en cada post. Y también espero que paséis un buen rato ojeándolo. Gracias por visitarme y bienvenidos.
Sindicación
 
Conversaciones vinícolas vespertinas
Un día cualquiera entre semana, a la hora de la cena, mi padre me estuvo contando una movida de las suyas... el hombre se aburría, ya que no echaban ningún partido interesante en la tele, mi madre estaba hablando por teléfono y mi hermana tiene el pavo subido a la cabeza "mucho peor que el de Khia, ya lo pronostiqué" según declaraciones de mi madre.

Pues bien, así fue la conversación que quiero compartir con vosotros:

-Mira, Khia. Ves que tu madre y yo bebemos siempre vino a la hora de la cena, ¿no? Pero sobre todo ella, porque yo a veces bebo cerveza.
-Sí...
-¿Y nunca te has preguntado por qué?

-La verdad es que no, papá - Dije tratando de enterarme también de los excelentes diálogos de la serie Sexo en Nueva York.
-Además, fíjate que sólo bebe dos clases de vino. ¿Tampoco te has preguntado por qué?
-Porque los demás le parecen o muy fuertes o muy flojos - Contesté con desgana.
-¡Te equivocas! ¡Eso es lo que ella te ha hecho creer! De verdad, hija, qué fácil eres de convencer... ¡te lo crees todo! A ver, dime, ¿qué dos vinos suele haber encima de la mesa?
-Pues...

y

-Ay, hija... ¡pero qué verde estás! Lee entre líneas: ahí pone...

y

(Perdonad que sean tan cutres... no domino el Potochó tanto como querría)

-Ah... - Repliqué conteniendo una risita - No sé dónde ves tú eso, pero vale.
-Sí, mira, tonta. Cuando bebe Cuni, es que quiere que le haga un cuni... y si se toma un poco de vino El Coito, ya sabes lo que me toca esta noche... Así vivo, hija. Todos los días... siempre velando por sus deseos... nunca me deja decidir a mí, siempre lo que le apetezca a ella... ¡son mensajes subliminales, para que vosotras no os deís cuenta de qué quiere luego que le haga! Pero ahora ya lo sabes, porque te he contado El Secreto

Pensándolo mejor... creo que es bueno que mi hermana tenga el pavo bien subido porque... así mejor no se entera de estas conversaciones tan educativas que se mantienen a la hora de la cena.
Desde luego, la coña duró toda la semana, cada vez que mi madre decidía el vino que iba a tomar por la noche y mi padre me lanzaba miradas cómplices y arqueaba las cejas al compás de alguna clase de música que sólo él oía
 
Expediente X-(tremeño)
Ya volví de mis vacaciones en Extremadura.

Dicen los sabios que algunos viajes cambian la forma de ser y la manera de ver las cosas de la gente que los realiza; que los maravillosos y emotivos recuerdos quedan para siempre grabados en nuestro subconsicente, que nos cambian la vida, haciéndonosla ver desde una nueva perspectiva...

Debo confesaros que es cierto: a mí este viaje me ha cambiado.
He visto cosas, he oído cosas y he sentido cosas que nunca antes había experimentado.
Ahora, soy una nueva mujé.

Todo comenzó cuando tuvimos que ir a recoger unas cosas a casa de la señora abuela de mi novio.
La casa, se parecía mucho a ésta:



No, hombre. No tanto. Era blanca, estrecha aunque muy grande por dentro.
Mi novio me había estado contando historias de ésas en plan: casi mejor que no subamos al desván, ¿eh? Y no era plan de contradecirle.

Total, que la luz no se encendía. Por más que manipulara y manipulase el interruptor y otros botoncitos, no iba. Hacía varios meses que la casa estaba deshabitada, porque la abuela de mi novio se encuentra en otra ciudad.
Había que subir los escalones, así que, linterna en mano y todo a oscuras, mi novio subió primero. Yo le seguía a escasos centímetros.
De repente...

- Tía: yo no subo más.
-Pero, ¿por qué?
-Me da un huevo cague. Paso.
-Pero si tenemos que coger eso.
-Ya, pero que no.
-Pues trae la linterna, que subo yo...


Ejem, ejem... ¿quién es el hombre en esta la relación?

Al final, vinieron sus padres, su tío y su primo a ayudarnos con la luz, sin éxito. El primo, para demostrar que era un puro macho ibérico, tomó la linterna y se dirigió hacia arriba, sin importarle que aquella casa diera más mal rollo que ver a la Duquesa de Alba recién levantada.



Le seguimos, puesto que iba dando voces y quieras que no, tranquiliza saber que al hombrecillo que hay delante tuya no le están torturando los fantasmas, sino que está vivito y coleando.

Llegamos a una habitación del segundo piso. Nos acercamos a la mesilla de la cama, para tratar de encender el interruptor. Mi novio dio un golpe fortuíto a un teléfono de esos antiguos...



...y empezó a sonar de un modo muy extraño, no convencional, no como si alguien estuviera llamando, sino que sonaba entrecortado.
Comencé a clavarle las uñas en el dorso de la mano. Recordé todas aquellas películas de miedo tan malas que había visto a lo largo de mi vida. Tragué saliva.
Según íbamos avanzando, notaba cómo los armarios emitían crujidos extraños, veía sombras y sentía escalofríos.

Finalmente, no nos pasó nada (evidentemente, si no, no estaría aquí escribiendo esto) y salimos de allí medianamente pitando.

Después, mi novio me estuvo echando en cara durante las horas siguientes:

-Y tú que decías de ir a esa casa a que nos liaramos... a que ya no tienes ganas, ¿eh? Claro, es muy fácil hablar sin antes haberla visto... si ya te lo decía yo.

¿El resto de los días? Bien. Una niña de cinco años amiga de los padres de mi novio estaba manteniendo el siguiente diálogo con mi querido:

-Oye, niña, ¿qué te parece mi novia?
-Mmm... bien.
-¿Crees que es guapa?
-Sí.


(Mis labios se convirtieron en una sonrisa al oír esto)

-¿Te gusta que sea mi novia?
-No.
-¿Por qué?
QUE LA JODAN!


(Y claro, escuchar esto de la boca de una niña de cinco años con acento extremeño es lo que menos me esperara. Fue un shock. Quise darle una patada en el culo como respuesta, pero nunca hubo ocasión).

Luego, otra cosa: nunca nos dejaban a solas.
Claro, el primer día, lo aguantas.
El segundo, lo soportas...
...pero al cuarto, estábamos ambos que nos subíamos por las paredes.

Y por fin, al final, cuando todos se fueron a una fiesta muy conocida por el lugar, aprovechamos para estrenar la cama de su prima...

Pero lo mejor de todo fue que cada mañana durante cuatro días venía a despertarme dulcemente, con mimitos, besitos y todo eso. Nunca fui una cursi, pero creo que estoy empezando a serlo...

¡¡"Dios" me libre!!
 
Se busca perrilla viciosilla


Como mi ama se ha ido de vacaciones a tierras extremeñas, me he apropiado de su ordenador y de su blog para lanzar un mensaje a todos los humanos que la lean:

ESTOY MUY SOLITO

Y bueno, ya llega uno a ciertas edades (este año hago 8 en diciembre) en las que no se puede andar con chiquitas. Por eso he decidido poner toda la carne en el asador y subir esta foto que me hizo mi ama Khia, en un descuido.

¿A que salgo divino?

Si tenéis perritas jachondas en casa, enseñadles la foto. (Abstenerse perritos gays. Creedme, no soy perrófobo. Lo que ocurre es que he probado eso y cada vez que me lo intentan hacer, les gruño. Aunque no les culpo. Sé que soy irresistible, con esos andares que tengo por la calle).

Les pone a vuestras perritas, ¿eh? Lo primero que me miráis es el pitote. Lo sé. ¿Por qué creéis que Khia me llama así?

Sé que provoco envidias entre los machos de la especie humana. Sé lo que estáis pensando: ¿cómo puede un perro que no levanta un palmo del suelo tener un pitote tan grande?

Es porque llevo los mejores genes que podría tener. Campeones de belleza de España, Francia y Portugal fueron mis antepasados. Yo también soy muy guapo. Tengo un pedigree (lo equivalente a currículum en humano) que os caeríais de la impresión.

Ya podéis ir diciendo a las perritas disponibles que estoy libre, y que además tengo móvil (aunque es de juguete porque si fuera de verdad... no pararían de acosarme). Este Pitote aún quiere dar mucha guerra.

¡Ah! Por cierto, se me olvidaba: para evitar lloriqueos posteriores, abstenerse de contactar conmigo perritas demasiado cachorras (que no cachondas), o demasiado vejestorias. Tampoco las quiero demasiado grandes, aunque estén muy buenas, ya que, aunque mi pitote sea descomunal, no llega.

Me ponen mucho las de mi raza (West Highland), pero tampoco haría ascos a otras de mi tamaño.
Y por si teníais más dudas acerca de mí y de lo que esas chavalillas se están perdiendo, subiré más fotos...

En esta, salgo haciendo una pose típica de modelo. Si yo valía para esto, pero mis amos pasaban de mí. Sólo querían que saliera a la calle, a pasear... ¡y no se preocuparon por mi carrera!



Y en esta, salgo gruñendo y enseñando los dientes, para que veáis que soy un puro macho ibérico (de Barcelona):



Sé que os habéis quedado con ganas de más, pero prefiero que vuestras perritas no os dejen el escritorio lleno de babas. Ya es suficiente. En persona gano muchísimo más.

Si alguna de ellas está interesada en mí (y por supuesto que no me cabe la menor duda), que dejen algún comentario (y al ser posible, foto).
 
¿Cómo está usted y cómo está... SU PUTA MADRE?
Os voy a contar un cuento/anécdota/historia/narración/leyenda...
Bueno, os voy a contar algo.
Y diré a los más escépticos que esto es REAL

Pero primero, tengo que presentaros a los personajes que intervienen:

Jessica (aunque sus amigos la llaman Jess); es norteamericana, rubia, ojos verdes, guapa, algo cortadilla, educada...
No habla muy bien nuestro idioma, aunque visita nuestro país a menudo por culpa de...

Jesús (aunque sus amigos le llaman Yisus); es madrileño, moreno, ojos marrones, alto, amable, simpático y la lista sigue.
Al contrario que su esposa (Jess), él habla muy bien nuestro idioma (¡no te j...!).
Se conocieron en un viaje de negocios en Londres y surgió el amor en seguida (ains, ¡qué bonico!).
Viven felices en Wasington DC.

Gonzalo (aunque de pequeño le llamaban Zalo); es el padre de Jesús.
Un hombre honrado, bueno y sacrificado que ha dado todo por el bienestar de sus hijos.
Ronda los 55 años y es serio y formal.

Margarita (aunque sus amigas la llama(ba)n Marga) es la madre de Gonzalo, es decir, la abuela de Jesús (¿me seguís u os habéis perdido?).
Una amable ancianita de unos ochenta años, de cabellos grises y algo delicada en salud.


Pues bien. A los pocos meses de casados (recordad, Jess y Yisus), Margarita se puso muy muy mala. Estaba ingresada en el hospital, la pobre.
Tras conocer la noticia, la joven pareja viajó en un vuelo chárter de inmediato. Recorrieron muchos kilómetros (o millas, como diría Jess), desde Washington DC hasta Madrid, para estar con la familia (principalmente con Gonzalo, el hijo de la ingresada) en los que se temían iban a ser los últimos momentos de la querida abuelita agonizante.

Nada más aterrizar en la capital del reino (puf... ¡cómo odio que sea un reino!), fueron al hospital donde estaba ingresada Margarita.
El panorama era desolador. La anciana se encontraba tan mal, que las enfermeras desaconsejaron que su querido nieto y su esposa entraran a verla, a despedirse de ella.

Jesús estaba destrozado. Hablaba con Gonzalo, su padre, en su lengua natal, por lo que Jess apenas podía cazar algunas palabras. Siempre maldecía que los españoles hablaran tan rápido.

-Dear, ¿quí dihjou chu pachrue? - Se interesó ella intentando balbucear algunas palabras en el idioma de Cervantes.

Jesús agradeció por lo bajo el esfuerzo de su esposa, pero explicó qué ocurría en inglés, para ahorrar tiempo.
Jessica estaba horrorizada. No conocía a Margarita apenas, pero recordó su resplandeciente sonrisa en la boda, su mirada serena. Sus palabras incomprensibles, pero cargadas de buena intención. No quería que aquella mujer dueña de aquellos gestos tan dulces muriera en tales circunstancias, sufriendo.

Jesús se frotó los ojos con las yemas de las manos y dijo a su padre que tenía que ir al servicio. Luego le repitió lo mismo a su señora, esta vez en inglés, y les dejó a solas.

Jessica observó a su yerno. ¡Parecía tan abatido! Unas profundas ojeras resaltaban en su pálido rostro. Sus labios se habían reducido a una delgada línea recta que parecía tratar de contener una tristeza que no estaba dispuesto a exteriorizar en público.
La americana buscó unas palabras para levantarle la moral. Algo que le hiciera saber cuánto lo sentía. Quiso transmitirle que sinceramente deseaba que se recuperara pronto. Y quiso decirle todo esto en un español que no dominaba.

Tardó unos segundos, pero por fin consiguió construir una frase en su cabeza que reunía todo lo que estaba sintiendo. Sólo le faltaba una palabra...

"How do they say mother in spanish?" Se repetía una y otra vez.

De repente, recordó conversaciones que había oído entre los amigos de su marido y éste. Unas frases cargadas de alcohol se agolparon de pronto en su mente: frases del tipo:

Esto está de puta madre, tío, te lo digo en serio. Tu mujer es una cocinera estupenda.
Me cago en su puta madre, joder. ¡400 euros no los pienso pagar por una multa de mierda!
Eres un tío de puta madre, Yisus. Te lo digo en serio. Eres un amigo
¿Eso? Eso se me da de puta madre. Luego ya lo de tener suerte es otro cantar...
¡Te quedan de puta madre los gallumbos en la cabeza, pero devuélvemelos, cabronazo!


Ya está. Tema resuelto. Ya había encontrado la manera de decir en español... si es que tampoco era tan difícil.

Una vez carraspeó y tocó el hombro de su yerno, se armó de valor, le miró a los ojos y dijo:

-Seniór... ¿cómou estchá ustché y cómo estchá su piuta machrue?

Gonzalo la miró de manera indescriptible. ¡Sus ojos le salían de las órbitas de la impresión!

- ¿Cómo?
- Que cómo echtá su piucha machrue. ¿Eschtá bien?


Al observar que Jessica no se reía, Gonzalo comprendió que la pobre no lo había hecho a mala fe. Pero aún así, se disgustó profundamente: su querida madre estaba a punto de fallecer y allí estaba, la americana aquélla, insultándola gratuítamente.
Pronto, Jesús volvió del baño y aclaró el tremendo malentendido:

- Papá... discúlpala: no habla bien nuestro idioma.


El padre asintió con la cabeza, serio y con la mirada clavada en su nuera.

-Jessica, cariño - Dijo en un perfecto inglés - Only "madre" means mother. "Puta madre" it's different. It means... other thing...

Moraleja de la historia: si no sabéis utilizar correctamente las palabras de un idioma... mejor NO LO INTENTÉIS.
 
Finde en Ching-Chong
Una conversación cualquiera en mi casa... para que veáis que las amigas de mi hermana... pues eso....

Niñata A - El sábado, Barça-Madrid
Niñata B - ¿Pero qué dices? El sábado no voy a Madrid.
Niñata C - ¡Ah, vale! Pero... verás el partido, ¿no?
Niñata B - Sí, claro. ¿Cuál echan?
Niñata C - Barça-Madrid, ¿no?
Niñata B - ¡¡Pero que no voy a Madrid!!
Niñata A - ¡Que ya te hemos oído, pesada! Yo si lo veré, en casa, supongo.
Niñata B - Pero si tú nunca ves el fútbol.
Niñata A - Ya, pero ese partido va a ser la leche...
Niñata B - ¿Pero de qué partido estáis hablando, que no lo pillo?
Niñata A - Barça-Madrid, joder, Barça-Madrid, que no te enteras...
Niñata B - ¡Que no voy a Madrid, que me quedo en mi casa!

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Este fin de semana he estado desaparecida ya que mis abuelos decidieron celebrar su cincuenta aniversario de bodas invitando a toda la familia a un parador ubicado en la localidad de Ching-Chong (no, no está en China, sino en la Comunidad de Madrid):



Nada más llegar a aquel sitio comprendí que:

a) no había gente de mi edad
b) no había CanalSatéliteDigital
c) NO HABÍA INTERNETE (y no puedo vivir sin él por mucho tiempo).

Total, que me intenté poner guapa (apenas es posible) y cuando estaba en pleno apogeo, probándome la falda, descubrí con perplejidad que... ¡¡no tenía las piernas depiladas!!

Tranquilidad, tranquilidad...
Iba a llevar unas medias color carne muy transparentes... corriendo, fui a la habitación de mi madre a por unas negras. Las cogí, pensando que estaría salvada, pero... ¡¡MIERDA!! Eran negras, pero se veían mis pelánganos

Al final pasé de la vergüenza y me atreví a salir así a la calle (no me preguntéis de dónde saqué el valor). De camino a la iglesia (sí, a la iglesia...) me encontré a un par de fotógrafos muy monos que iban en dirección al parador. Uno de ellos me paró e intentó ligar conmigo después de mirarme las piernas repetidas veces...

¿Qué estaba pasando? ¿El mundo se ha vuelto loco? ¿Ligo más con pelos en las piernas que sin ellos? ¿o se estaba cachondeando de mí por mis patorras a lo Tarzán? Todo un misterio.
Por cierto, al fotógrafo... le mandé a la mierda. A ver qué os pensábais: soy una mujer casada.

Tengo más anécdotas de este fin de semana en Ching-Chong (por si os lo estábais preguntando, sí: vi chinos [y se sentían como en casa]).

En la cena, entraron en escena unos tunos...



Cantaron un gran repertorio: Clavelito (de mi corazón) y otras canciones que son tan viejas que creí que se habrían perdido en la memoria popular de la gente. Uno de ellos me dedicó un peaso piropazo (lástima que tuviera la edad de mi abuelo) y, por supuesto, para finalizar, se marcaron UN CHOTIS

A mi primo, que estudia en un colegio internacional en Toulouse (Francia) y que tiene una novia inglesita, le solté:

- Niño... esto es tipical-central-ichpanich

Debido a unas copas de más y a mi súper-acento hablando inglés, imagináos a qué altura quedé al decirlo.

Después de la cena, me fui a mi habitación. La compartía con mi hermana y con mi prima de 12 años. Estaban viendo la lucha libre.

- Khia, Khia, ¡ven a ver cómo mola!

Excéptica como soy, giré un ojo hacia la tele, sin creérmelo demasiado, pero en seguida me enganché a verlo con ellas. Gordoseboso competía contra el negro con el culo más prieto y en su sitio que había visto jamás.
Hacíamos apuestas y les representaba en cómicas escenas cómo sería tenerles a ambos en la cama... sí, sé que soy una mala influencia para mi hermana y mi prima, ¡pero hay que ver qué bien se lo pasaron conmigo!
Si queréis saber cómo acabó la lucha, pues... ganó el negrico con buen culo. Gordoseboso acabó mal, muy mal.