¿Por qué? [Reflexión Filosófica] (Pt. I)
Veamos... sé que los pocos que os metéis aquí (y los poquísimos que me dejáis un mísero comentario) queréis leer historias graciosas, divertidas, recreando en vuestra mente cómicas escenas sobre lo que me haya sucedido a mí ó a mi familia.
Pero hoy no va a ser así (al menos no va a ir con esa intención, si os reís, pues vale, mientras no os oiga...).
Y es que mi temática parece ir así: un post risión, un post rallante.
El primero lo hago por diversión; el segundo casi por necesidad, aunque me joda hacerlo, pero últimamente... no sé. Algo me pide que lo haga, así que os jodéis los pocos que pretendéis visitar este coso en busca de leer algo gracioso y sin sentido.
Pues eso; llevo un par de días con el síndrome premenstrual atrasado, viviendo entre un cóctel de hormonas vagando perdidas por mi cuerpo, y afectando mi mente, haciéndome pensar (si es que lo hago) de manera irracional e ilógica por la vida.
Un par de días medio triste y rallada, asqueada y desmotivada incluso habiendo comenzado una nueva etapa de mi existencia que parece prometedora.
La cuestión es: ¿por qué? Bueno, nadie lo sabe, y a la vez yo lo sé.
Al menos eso creo, lo intuyo. Sé que algo me falta, creo oír por dónde van los tiros y qué es aquello que tanto anhelo y ansío.
Pero no lo puedo comprar, ni lo venden en ninguna tienda. Tampoco se encuentra tan fácilmente; es más, ni siquiera se encuentra... se supone que viene solo, que cualquier día vendrá a mí: el día menos pensado (no, esto no es un estúpido anuncio de compresas).
Y dejad que os diga que mucha de la gente que conozco no tenéis por qué quejaros; es más, sin siquiera daros cuenta hacéis a los demás sentirnos como una mierda, miserables... alardeáis de vuestra fortuna sin pararos a pensar que la persona que os escucha lo hace deseando poseer tan sólo la milésima parte de la esencia de vuestro tesoro. No os cansaréis nunca de repetir lo afortunados que sois a la más mínima ocasión que se presente.
Y llega un momento en el que desconoces qué decir ó como sentirte porque cuando alcanzas tu límite sabes que tu cabeza estallará, que tu paciencia ya no es tan maleable, que la envidia nunca fue buena compañera, que tus deseos nunca fueron cumplidos; tan siquiera escuchados.
Y vuelves a preguntarte: por qué.
Mientras tratas de prestar atención a las vanales conversaciones que se producen a tu alrededor, no dejas de darle vueltas al tema. Esa es otra cosa que me saca de quicio: ¿por qué los que se supone se preocupan por tí y te tienen un mínimo de aprecio no dejan que le des vueltas a la cabeza?
Es algo que realmente nunca llegaré a entender... ¡si todo el mundo lo hace! Incluso los que aseguran lo contrario, incluso los que dicen que no es bueno y que no lleva a ninguna parte, incluso los que intentan prohibírtelo.
Sin rallarte todo sería mucho más aburrido y tendría menos emoción porque al comerte el tarro empeoras las situaciones más simples, volviéndolas complejas, haciéndote la vida más difícil, y por tanto más interesante.
Porque necio es el que me quiera negar que lo complicado atrae al género humano. Todos nos sentimos atraídos por lo prohibido, por lo misterioso, por lo desconocido, por lo extraño, por lo que escapa a nuestro control.
Si, de antemano, podemos anticipar el final de cualquier cosa que ocurra en nuestra vida, aunque sea un ínfimo detalle, no vale la pena seguir por aquel camino.
Es mucho más emocionante la intriga, el suspense, la incertidumbre y nos hace mantenernos alerta ante el más que probable siguiente movimiento de nuestro rival en el apasionante juego que estemos llevando a cabo sin apenas percatarnos, sin pararnos a pensar que tal vez estemos cometiendo negligencia, pecado ó error.
Y toda la vida funciona así. A la mayoría de las personas no les gusta que les ofrezcan su vida en una bandeja de plata, y que todo vaya según lo previsto. Si consigues tus metas con el sudor de tu frente, estoy segura de que disfrutarás mucho más, aunque por el camino hayas tenido que sufrir ó desquiciarte.
Otra cuestión sería plantearme por qué hay personas a las que la suerte les sonríe, cuando de sobra se nota que apenas lo merecen. Tú crees merecerlo, pero eres invisible, pasas desapercibida mientras observas como el de al lado se cubre de gloria sin pararse un segundo a saborearla, a aspirar su perfume, a apareciarla... simplemente se dispone a devorarla como un ave de rapiña, pensando que nunca se les acabará la bendición que les ha sido concedida. Aunque quizá tengan razón y hayan de disfrutarla antes de que se agote.
La injusticia es otra de las obtusas y puntiagudas espinas que me encuentro en el camino a la felicidad relativa, y que me hacen plantearme un por qué del que nunca obtengo respuesta.
Quizá sea yo, verde de envidia, la única que me planteo estas cuestiones. Pero qué queréis que os diga: soy humana. No soy perfecta. Muchos me han llamado egoísta con argumentos válidos sobre los que someterse, envidiosa también lo soy, aunque pocas veces lo reconozco.
No seguiré enumerando mis defectos, ya que no tengo pocos, pero dicen que el primer paso es admitirlo y querría cambiarlo, sinceramente deseo tener predisposición a hacerlo y ojalá algún día me provea de la fuerza de voluntad que requiere ese esfuezo.
No es poco lo que pretendo exigirme y lo que poco a poco, todos los días, trato de recordarme, para no seguir cayendo en la espiral en la que me veía inmersa, de la que es difícil escapar.
Es tarde en la madrugada, tengo clase mañana y ha comenzado un programa de radio que me encanta. Por ello os dejaré a los pocos que me leáis. Sois los mejores. Gracias por leer estas líneas. Son pura terapia, os lo aseguro.
Pero hoy no va a ser así (al menos no va a ir con esa intención, si os reís, pues vale, mientras no os oiga...).
Y es que mi temática parece ir así: un post risión, un post rallante.
El primero lo hago por diversión; el segundo casi por necesidad, aunque me joda hacerlo, pero últimamente... no sé. Algo me pide que lo haga, así que os jodéis los pocos que pretendéis visitar este coso en busca de leer algo gracioso y sin sentido.
Pues eso; llevo un par de días con el síndrome premenstrual atrasado, viviendo entre un cóctel de hormonas vagando perdidas por mi cuerpo, y afectando mi mente, haciéndome pensar (si es que lo hago) de manera irracional e ilógica por la vida.
Un par de días medio triste y rallada, asqueada y desmotivada incluso habiendo comenzado una nueva etapa de mi existencia que parece prometedora.
La cuestión es: ¿por qué? Bueno, nadie lo sabe, y a la vez yo lo sé.
Al menos eso creo, lo intuyo. Sé que algo me falta, creo oír por dónde van los tiros y qué es aquello que tanto anhelo y ansío.
Pero no lo puedo comprar, ni lo venden en ninguna tienda. Tampoco se encuentra tan fácilmente; es más, ni siquiera se encuentra... se supone que viene solo, que cualquier día vendrá a mí: el día menos pensado (no, esto no es un estúpido anuncio de compresas).
Y dejad que os diga que mucha de la gente que conozco no tenéis por qué quejaros; es más, sin siquiera daros cuenta hacéis a los demás sentirnos como una mierda, miserables... alardeáis de vuestra fortuna sin pararos a pensar que la persona que os escucha lo hace deseando poseer tan sólo la milésima parte de la esencia de vuestro tesoro. No os cansaréis nunca de repetir lo afortunados que sois a la más mínima ocasión que se presente.
Y llega un momento en el que desconoces qué decir ó como sentirte porque cuando alcanzas tu límite sabes que tu cabeza estallará, que tu paciencia ya no es tan maleable, que la envidia nunca fue buena compañera, que tus deseos nunca fueron cumplidos; tan siquiera escuchados.
Y vuelves a preguntarte: por qué.
Mientras tratas de prestar atención a las vanales conversaciones que se producen a tu alrededor, no dejas de darle vueltas al tema. Esa es otra cosa que me saca de quicio: ¿por qué los que se supone se preocupan por tí y te tienen un mínimo de aprecio no dejan que le des vueltas a la cabeza?
Es algo que realmente nunca llegaré a entender... ¡si todo el mundo lo hace! Incluso los que aseguran lo contrario, incluso los que dicen que no es bueno y que no lleva a ninguna parte, incluso los que intentan prohibírtelo.
Sin rallarte todo sería mucho más aburrido y tendría menos emoción porque al comerte el tarro empeoras las situaciones más simples, volviéndolas complejas, haciéndote la vida más difícil, y por tanto más interesante.
Porque necio es el que me quiera negar que lo complicado atrae al género humano. Todos nos sentimos atraídos por lo prohibido, por lo misterioso, por lo desconocido, por lo extraño, por lo que escapa a nuestro control.
Si, de antemano, podemos anticipar el final de cualquier cosa que ocurra en nuestra vida, aunque sea un ínfimo detalle, no vale la pena seguir por aquel camino.
Es mucho más emocionante la intriga, el suspense, la incertidumbre y nos hace mantenernos alerta ante el más que probable siguiente movimiento de nuestro rival en el apasionante juego que estemos llevando a cabo sin apenas percatarnos, sin pararnos a pensar que tal vez estemos cometiendo negligencia, pecado ó error.
Y toda la vida funciona así. A la mayoría de las personas no les gusta que les ofrezcan su vida en una bandeja de plata, y que todo vaya según lo previsto. Si consigues tus metas con el sudor de tu frente, estoy segura de que disfrutarás mucho más, aunque por el camino hayas tenido que sufrir ó desquiciarte.
Otra cuestión sería plantearme por qué hay personas a las que la suerte les sonríe, cuando de sobra se nota que apenas lo merecen. Tú crees merecerlo, pero eres invisible, pasas desapercibida mientras observas como el de al lado se cubre de gloria sin pararse un segundo a saborearla, a aspirar su perfume, a apareciarla... simplemente se dispone a devorarla como un ave de rapiña, pensando que nunca se les acabará la bendición que les ha sido concedida. Aunque quizá tengan razón y hayan de disfrutarla antes de que se agote.
La injusticia es otra de las obtusas y puntiagudas espinas que me encuentro en el camino a la felicidad relativa, y que me hacen plantearme un por qué del que nunca obtengo respuesta.
Quizá sea yo, verde de envidia, la única que me planteo estas cuestiones. Pero qué queréis que os diga: soy humana. No soy perfecta. Muchos me han llamado egoísta con argumentos válidos sobre los que someterse, envidiosa también lo soy, aunque pocas veces lo reconozco.
No seguiré enumerando mis defectos, ya que no tengo pocos, pero dicen que el primer paso es admitirlo y querría cambiarlo, sinceramente deseo tener predisposición a hacerlo y ojalá algún día me provea de la fuerza de voluntad que requiere ese esfuezo.
No es poco lo que pretendo exigirme y lo que poco a poco, todos los días, trato de recordarme, para no seguir cayendo en la espiral en la que me veía inmersa, de la que es difícil escapar.
Es tarde en la madrugada, tengo clase mañana y ha comenzado un programa de radio que me encanta. Por ello os dejaré a los pocos que me leáis. Sois los mejores. Gracias por leer estas líneas. Son pura terapia, os lo aseguro.
Comentario:
Veo que los blogs, para algunos de nosotros, representan mucho más que una moda fashion: son una vía de escape para buscar las soluciones a los problemas que nos plantea la vida.
Yo hace poco que empecé a "hacer catarsis" por esta via. Y sirve bastante. Asi que si te hace bien, sigue haciendolo.
Saludos
Yo hace poco que empecé a "hacer catarsis" por esta via. Y sirve bastante. Asi que si te hace bien, sigue haciendolo.
Saludos
Comentario:
Bravo!!
Qué impresionante, parece que me estaba leyéndo a mí misma en uno de mis días de plantearme absolutamente todo.
Tengo que ponerme a leer enterito tu blog...qué descubrimiento!
Nos leemos ;)
Qué impresionante, parece que me estaba leyéndo a mí misma en uno de mis días de plantearme absolutamente todo.
Tengo que ponerme a leer enterito tu blog...qué descubrimiento!
Nos leemos ;)
Comentario:
Hola guapa. Pues mira me he decidido a esribirte aqui tambien. Pienso que todas las preguntas que te haces nos la hacemos todos muy a menudo. Bueno, todos no, porqué existe gente que solo va a su bola y no se pone a pensar en cosas como esas. Pero yo soy uno que sí se pone a pensar como tú, de vez en cuando claro. Tambien te digo que hay preguntas que no tíenen respuestas... bastante jodido, pero es así. Y bueno no sé que más decirte, digamos que estoy aburrido. Bueno, nos vemos por el msn. Besos!
Comentario:
Chica, yo hace tiempo ya que decidí dejar a cada uno con lo suyo, que yo con lo mio...tengo para dar y montar un puesto en el rastro. De todas formas...nunca te fies de las apariencias. Existe mucha gente aparentemente feliz y encantada de haberse conocido que es increíblemente desgraciada. Y al revés, claro. La vida es muy larga para unas cosas, aunque se haga corta para otras.
saludos
saludos





