Una noche de juerga (de las mías, surrealista [Pt. II])
Comenzaré el primer día del año (ya que no he salido en Nochevieja) contándoos cómo resultó ser una noche que se suponía sería un fiestorro y que pasó a convertirse en una más que surrealista velada repleta de rallamientos.
Llegué la primera cuando era la que más camino tuvo que recorrerse para plantarse en la casa de mi amiga Trify (que es de Cabo Verde, creo).
Nos saludamos y fuimos a comprar las bebidas, la comida y los hielos. Se gastó cerca de ochenta euros en los víveres que se irían consumiendo a lo largo de la noche: dos botellas de champán, Coca-Cola, Fanta, J&B, Martini...
A los pocos minutos aparecieron unas amigas suyas. Una era de padre chino y madre filipina, menudita y con una preciosa melena azabache.
Otra era de centro América, mulata y guapa, tocaya mía.
Una tercera con cara de no haber roto un plato, no sé de donde, tímida. La más simpática de todas.
Estuvimos hablando un poco, ayudando a la anfitriona a colocar las cosas, ultimando detalles...
Una hora después, empezaron a poner música tipo reggaetón y bachata (no lo aguanto aunque lo prefiero al bakalao) mientras bailaban al ritmo de la música. Conseguí que me enseñaran un par de pasos.
Nos vestimos, nos maquillamos y esperamos a que los demás comenzaran a venir.
Yo me puse un vestido negro con pedrería azul en el pecho, con muchos tirantitos cruzados en la espalda, bastante discreto, con unas medias negras y unas botas de "chúpame-la-punta" de color negro.
Me maquillé con sombra de ojos azul, mucha raya negra y me puse los labios color rosa fucsia... lista para arrasar xD.
Primero acudieron unos personajillos (ocho o diez pibes) a los que no hice mucho caso ni ellos a mí tampoco. Estaban apartados en un rincón mientras bebían y hacían de las suyas.
Luego comenzaron a intentar ligar con las que tenían novio.
Más tarde se encendieron un porro.
Luego otro.
Resultó que, en una fiesta de quince personas yo era la única que no fumaba nada.
Bebí poco: un martini con limón en toda la noche y no me apeteció seguir.
Comencé a aburrirme, cuando mi amiga me dijo que se iba a la calle a buscar a "mi negro". Yo la miré con complicidad y bajamos al frío helador de Navidad.
Y allí estaba, tal y como me prometió: rapero, alto, musculoso y... guapísimo.
No tardé en agradecérselo a mi amiga, que lo había hecho venir especialmente por mí y, en cuanto entramos por la puerta, no descansé hasta hacer saber a todo el mundo que ese hombrecillo era de mi agrado. Quería saber si tenía novia y si yo también era del suyo, y mis amigas comenzaron a hacele preguntas para averiguarlo.
"Oye, tienes una admiradora en la fiesta" Le decían continuamente.
Él preguntaba y nunca obtenía respuesta hasta que le dijeron que se llamaba Khia (pese a que les había dicho que se callaran, se lo confesaron y eso que tenía mucha verguenza como para lanzarme o hablar con él).
Con lo que, teníamos un problema porque había dos Khias en la fiesta (la chica mulata y yo).
El primo del "hombre-negro-guapo" y él mismo nos rifaban cuan meros objetos de feria, pero ninguna de las dos lo sabíamos.
En el pasillo crucé un par de palabras con su primo. Era majo. Habló de ir al Bash (una discoteca de música negra), de quedar algún día todos juntos, me preguntaba cosas...
Cuando me quise informar con una de las asistentes a la fiesta por el hombrecillo aquel, me dijo que era rarísimo, que se había liado con ella y que para llegar hasta ello el chico había actuado de una forma poco menos que extraña.
Aquello no me gustó precisamente y ni siquiera sé con qué intenciones me lo dijo (si buenas, en plan de aviso o malas en plan: "no me quites a mi hombre, zorra").
Pasaron las horas. Me aburría un montón y no sabía qué hacer. ¿Me liaría con él? Estaba bueno, pero, ¿habría algo más? Se supone que en los rollos no se tiene que ver eso, sino que tan sólo importa el físico.
Pero, ¿me habría vuelto exigente hasta ese punto? ¿o es que acaso estaría cohibida por mis sentimientos hacia otro chico?
Estaba rallada y a la vez ansiosa por que la noche terminara bien, ya fuera por méritos propios o en brazos de alguno.
Y me empecé a acordar del último chico del que creí que iba a acordarme.
Al final, conseguí armarme de valor para ir a por un poco de bebida (sé que suena a chorrada, pero ese tío me llamaba mucho la atención y cuando uno lo consigue, me pongo nerviosa por temor a cagarla).
Él -Hola, chica, ¿qué pasa?, ¿qué haces?
Yo -Pues nada. Intentaba servirme un poco de algo pero ya no queda nada.
Él -Oye, ¿tú cómo te llamas?
Yo -Khia, ¿por?
Él -Y aquí hay dos Khias, ¿no?
Yo -Sí. La otra está por allí.
Él -Y tú, ¿cuántos años tienes?
Yo - 18, ¿y tú?
Él -¡Joder, 18! Qué bien. 18 es la mejor edad.
Yo -¿Por? ¿Cuántos años creías que tenía?
Él -Sí, es la edad perfecta.
Yo -¿Cuántos creías que tenía?
Él -Pues... 16
Yo -Pues no, tengo 18, ¿y tú?
Él -¿Cuántos crees que tengo?
Yo -A ver, a ver... ¿21?
Él -¿21? No, pero tengo los que tú quieras que tenga.
Yo -No, en serio. Dime la verdad.
Él -Los que digas tú.
Yo -Pero no seas así...
Él -Venga, intenta otra vez.
Yo -¿23?
Él -Si tú quieres que tenga esos, esos tengo.
...
La conversación no iba para ninguna parte y mi cerebro de tía ya estaba empezando a maquinar cosas como: "menudo flipado", "éste quién se cree que es", "le van a ir dando por culo" y la lista sigue.
Al final me enteré que tenía 26. No le excluí por este hecho, sino porque en vez de decírmelo directamente, se lo fue callando y a mí no me gustan las personas así. Porque si nada más conocerme me quiere ocultar cosas... aunque solo fuera un rollo, me importa.
Pero no sé si pensé todo esto como escusa para ponerme una barrera. Si me hubiera dicho la verdad desde el principio, seguramente habría obtenido lo que fue a buscar a la fiesta, pero como fue así de estúpido... no se si, para no liarme con semejante bombón de chocolate, pensé en todo esto o si estaba poniendo trabas por otra persona en quien estaba pensando.
Siguió un periodo en el que, cada vez que me lo cruzaba era para preguntarme por su "admiradora", si sabía algo de ella. Me encargué de decirle a mi amiga Trify que ya no me molaba y los motivos.
No creo que entendiera jamás mi razonamiento por qué ya que ni siquiera lo sabía yo. Ni aún lo sé aunque no le doy muchas vueltas.
Al final, pasé completamente de él y me tumbé en la cama con unas cuantas personas más. Apagaron la luz y cuando estaba a punto de dormirme, entra mi amiga (la anfitriona) y nos dice a la otra Khia y a mí que saliéramos fuera. Nos dijo que el bombón de chocolate quería conmigo y su primo con ella.
Ambas dijimos que no queríamos nada con ninguno, aunque he de reconocer que me hizo ilusión que me prefiriera a aquella chica.
Unas horas después, me había apoltronado en el sofá. Escuchaba música, me levantaba cuando ponían lo que ellos llamaban funky.
Las amigas de Trify flipaban que una blancuzca como yo se supiera todoas las canciones de Brandy y compañía.
Trify no flipaba porque me conoció en el Bash y berrée todas las canciones que ponían.
Me sentía en un mundo surrealista, rodeada de bakalas, bailando con chicas negras con novios blancos, una blanca que le gustaban los negros tanto como a mí y un par de tíos buenos que no tenían nada en el cerebro.
Entré a la habitación de mi amiga e interrumpí a una recién llegada llorosa que se estaba preparando una raya de cocaína con la visa.
Un tímido "ui, perdón" se escapó de entre mis labios mientras me miraba con cara de asesina en serie.
El humo de los porros me estaba afectando, pero poco así que comencé a investigar qué había por allí. Un chico solitario de los del grupo de bakalas (que se fueron casi todos menos dos o tres) estaba sentado en otro sofá al lado del mío. Recordaba su nombre porque se llamaba como mi ex, así que tuve suerte y comencé una conversación con él. Sólo era la una y media de la mañana y, a partir de este momento, las horas se me pasaron más bien rápido.
El chico era majo, pero algo pedante y sobre todo, muy rallado consigo mismo.
Una conversación era tal que así:
Yo -A ver Luismi, ¿pero por qué no te va bien con las chicas?
Él -Todas huyen. Todas menos tú. Tú has sabido tener un par de ovarios frente a la vida. Lo veo en tus ojos.
Yo -No hablemos de mí, ¿vale? Háblame de tí. ¿Por qué eres tan inseguro?
Él -Tienes razón, tía. Soy un mierda. Se me nota en seguida, lo demuestras tú que no me conoces y ya lo dices. Soy una puta mierda. Llevo una puta vida de mierda y odio a la gente cabrona. Se ve que te hicieron daño pero has sabido mantenerte ahí. Te mereces lo mejor.
Yo -Ni siquiera has intentado cambiar tu suerte, ¿verdad? Siempre te has resignado.
Él -Joder, tía. Flipo. No sólo me escuchas en vez de salir corriendo, sino que encima me comprendes, atiendes y me aconsejas. Lo sabes todo, tienes respuestas para todo. Me has pillado. Eres sabia consejera.¿Sabes? Ahora mismo te daría un morreo, pero me caes bien. Eres una tía de puta madre y te mereces lo mejor.
...
Seguimos hablando y manteniendo una conversación "inteligente" durante varias horas.
Hasta que la cocainómana volvió y se le llevó a bailar house por un rato. El hombrecillo tenía un curioso modo de bailar: parecía que le estaban dando ataques epilépticos.
Mientras me descojonaba, observaba a los de mi alrededor. Cada uno iba a su bola, sin importarle nada en absoluto.
Mi amiga estaba bastante pedo. Los demás habían desaparecido.
Pero cuál fue mi sorpresa cuando vi aparecer al "negraco-alto-guapísimo" y encima descamisado, con la tableta de chocolate negro al 80% enseñándome su verticalidad plana y sus abdominales tan bien marcaditos.
En ese momento aparté la vista a un lado.
Desee que la tierra me tragase.
Desee no desearle.
Desee pensar en otra cosa y quitarme aquella bendita imagen de la cabeza.
Y lo conseguí. Ufff.
La cocainómana dejó a mi recién nuevo y rallado amigo en paz y se cebó conmigo.
Bailamos. Descubrí que tenía veinticuatro años y un pedo de la ostia.
Ella -¿Y tú, cuántos años tienes?
Yo -18.
Ella -Ains, ¡qué jovencita! Yo 24
Yo - ...
Conseguí que me dejara en paz por un rato y se centró en poner cachondo al personal masculino de la fiesta.
Huían de ella como podían. Ella se caía y hacía el ridículo mientras yo pensaba: "qué desperdicio de mujer".
Al poco rato, potó. Me tocó a mí recogerla el pelo y casi me puso perdida de vómito. La muy gilipollas siguió bebiendo, fumando, riendo y bailando.
Unos cuantos vómitos más, ella se acercó a mí. Me pidió que siguiéramos bailando. Yo pasaba. Me dolían los pies un montón. Pero repentinamente bajó su culo hasta quedar sentada en el suelo con los codos apoyados en el sofá. Yo me encontraba tumbada en él, creyéndome la dueña y señora al haberlo colonizado hacía media hora y tapada con una manta.
Estaba tan normal, balanceándo los pies al ritmo de la música cuando noté unas manos recorriendo mi brazo derecho. La chica estaba muy pedo y no le di más importancia. Pero aquellas manos se deslizaban sospechosamente hacia mi cara y aquello ya no me hizo tanta gracia. Menos aún cuando fueron a parar a mi pecho. En seguida se las aparté y me dediqué a hacerlo durante un rato más. Puse mis manos como lo haría Tutankamon en su sarcófago mientras me reía pensando: "ésto sólo me podía pasar a mí".
Huí como pude y corrí a preguntarle a mi amiga Trify si aquella mujer era lesbiana. No me importaba que lo fuera, pero sólo quería saberlo. Ella me contenstó que tan sólo andaba muy pedo y punto. Yo no me asusté más que lo justo. Me lo tomé a guasa.
El final de la fiesta lo pasé en la cama, a punto de dormirme oyendo a un peruano contando historias de miedo de su país, oyendo cómo potaba la chica aquella, y más tarde, cómo ayudaban a recoger la casa (yo pasé, lo reconozco, para eso no soy buena amiga, soy vaga) y más tarde, cómo se despedían. Yo hice más tarde lo propio, me vestí y me fui.
Aquí acaba una fiesta rallante, algo cargante y sobre todo, muy cansina que me esperé que fuera otra cosa cuando no lo fue para nada. Fue rara.
Desde aquel momento comencé a plantear cosas que el verano pasado ni siquiera pensé que se podrían llegar a plantear.
Hubo crisis en mi cerebro, desglose de personalidades. Una parte de mí decía: "¿Cómo coño no te has liado con ese tío tan guapo? A la mierda lo que él tuviera dentro de la cabeza" pero otra parte de mí decía: "Has hecho bien. Tienes a un macho ibérico español esperándote".
Llegué la primera cuando era la que más camino tuvo que recorrerse para plantarse en la casa de mi amiga Trify (que es de Cabo Verde, creo).
Nos saludamos y fuimos a comprar las bebidas, la comida y los hielos. Se gastó cerca de ochenta euros en los víveres que se irían consumiendo a lo largo de la noche: dos botellas de champán, Coca-Cola, Fanta, J&B, Martini...
A los pocos minutos aparecieron unas amigas suyas. Una era de padre chino y madre filipina, menudita y con una preciosa melena azabache.
Otra era de centro América, mulata y guapa, tocaya mía.
Una tercera con cara de no haber roto un plato, no sé de donde, tímida. La más simpática de todas.
Estuvimos hablando un poco, ayudando a la anfitriona a colocar las cosas, ultimando detalles...
Una hora después, empezaron a poner música tipo reggaetón y bachata (no lo aguanto aunque lo prefiero al bakalao) mientras bailaban al ritmo de la música. Conseguí que me enseñaran un par de pasos.
Nos vestimos, nos maquillamos y esperamos a que los demás comenzaran a venir.
Yo me puse un vestido negro con pedrería azul en el pecho, con muchos tirantitos cruzados en la espalda, bastante discreto, con unas medias negras y unas botas de "chúpame-la-punta" de color negro.
Me maquillé con sombra de ojos azul, mucha raya negra y me puse los labios color rosa fucsia... lista para arrasar xD.
Primero acudieron unos personajillos (ocho o diez pibes) a los que no hice mucho caso ni ellos a mí tampoco. Estaban apartados en un rincón mientras bebían y hacían de las suyas.
Luego comenzaron a intentar ligar con las que tenían novio.
Más tarde se encendieron un porro.
Luego otro.
Resultó que, en una fiesta de quince personas yo era la única que no fumaba nada.
Bebí poco: un martini con limón en toda la noche y no me apeteció seguir.
Comencé a aburrirme, cuando mi amiga me dijo que se iba a la calle a buscar a "mi negro". Yo la miré con complicidad y bajamos al frío helador de Navidad.
Y allí estaba, tal y como me prometió: rapero, alto, musculoso y... guapísimo.
No tardé en agradecérselo a mi amiga, que lo había hecho venir especialmente por mí y, en cuanto entramos por la puerta, no descansé hasta hacer saber a todo el mundo que ese hombrecillo era de mi agrado. Quería saber si tenía novia y si yo también era del suyo, y mis amigas comenzaron a hacele preguntas para averiguarlo.
"Oye, tienes una admiradora en la fiesta" Le decían continuamente.
Él preguntaba y nunca obtenía respuesta hasta que le dijeron que se llamaba Khia (pese a que les había dicho que se callaran, se lo confesaron y eso que tenía mucha verguenza como para lanzarme o hablar con él).
Con lo que, teníamos un problema porque había dos Khias en la fiesta (la chica mulata y yo).
El primo del "hombre-negro-guapo" y él mismo nos rifaban cuan meros objetos de feria, pero ninguna de las dos lo sabíamos.
En el pasillo crucé un par de palabras con su primo. Era majo. Habló de ir al Bash (una discoteca de música negra), de quedar algún día todos juntos, me preguntaba cosas...
Cuando me quise informar con una de las asistentes a la fiesta por el hombrecillo aquel, me dijo que era rarísimo, que se había liado con ella y que para llegar hasta ello el chico había actuado de una forma poco menos que extraña.
Aquello no me gustó precisamente y ni siquiera sé con qué intenciones me lo dijo (si buenas, en plan de aviso o malas en plan: "no me quites a mi hombre, zorra").
Pasaron las horas. Me aburría un montón y no sabía qué hacer. ¿Me liaría con él? Estaba bueno, pero, ¿habría algo más? Se supone que en los rollos no se tiene que ver eso, sino que tan sólo importa el físico.
Pero, ¿me habría vuelto exigente hasta ese punto? ¿o es que acaso estaría cohibida por mis sentimientos hacia otro chico?
Estaba rallada y a la vez ansiosa por que la noche terminara bien, ya fuera por méritos propios o en brazos de alguno.
Y me empecé a acordar del último chico del que creí que iba a acordarme.
Al final, conseguí armarme de valor para ir a por un poco de bebida (sé que suena a chorrada, pero ese tío me llamaba mucho la atención y cuando uno lo consigue, me pongo nerviosa por temor a cagarla).
Él -Hola, chica, ¿qué pasa?, ¿qué haces?
Yo -Pues nada. Intentaba servirme un poco de algo pero ya no queda nada.
Él -Oye, ¿tú cómo te llamas?
Yo -Khia, ¿por?
Él -Y aquí hay dos Khias, ¿no?
Yo -Sí. La otra está por allí.
Él -Y tú, ¿cuántos años tienes?
Yo - 18, ¿y tú?
Él -¡Joder, 18! Qué bien. 18 es la mejor edad.
Yo -¿Por? ¿Cuántos años creías que tenía?
Él -Sí, es la edad perfecta.
Yo -¿Cuántos creías que tenía?
Él -Pues... 16
Yo -Pues no, tengo 18, ¿y tú?
Él -¿Cuántos crees que tengo?
Yo -A ver, a ver... ¿21?
Él -¿21? No, pero tengo los que tú quieras que tenga.
Yo -No, en serio. Dime la verdad.
Él -Los que digas tú.
Yo -Pero no seas así...
Él -Venga, intenta otra vez.
Yo -¿23?
Él -Si tú quieres que tenga esos, esos tengo.
...
La conversación no iba para ninguna parte y mi cerebro de tía ya estaba empezando a maquinar cosas como: "menudo flipado", "éste quién se cree que es", "le van a ir dando por culo" y la lista sigue.
Al final me enteré que tenía 26. No le excluí por este hecho, sino porque en vez de decírmelo directamente, se lo fue callando y a mí no me gustan las personas así. Porque si nada más conocerme me quiere ocultar cosas... aunque solo fuera un rollo, me importa.
Pero no sé si pensé todo esto como escusa para ponerme una barrera. Si me hubiera dicho la verdad desde el principio, seguramente habría obtenido lo que fue a buscar a la fiesta, pero como fue así de estúpido... no se si, para no liarme con semejante bombón de chocolate, pensé en todo esto o si estaba poniendo trabas por otra persona en quien estaba pensando.
Siguió un periodo en el que, cada vez que me lo cruzaba era para preguntarme por su "admiradora", si sabía algo de ella. Me encargué de decirle a mi amiga Trify que ya no me molaba y los motivos.
No creo que entendiera jamás mi razonamiento por qué ya que ni siquiera lo sabía yo. Ni aún lo sé aunque no le doy muchas vueltas.
Al final, pasé completamente de él y me tumbé en la cama con unas cuantas personas más. Apagaron la luz y cuando estaba a punto de dormirme, entra mi amiga (la anfitriona) y nos dice a la otra Khia y a mí que saliéramos fuera. Nos dijo que el bombón de chocolate quería conmigo y su primo con ella.
Ambas dijimos que no queríamos nada con ninguno, aunque he de reconocer que me hizo ilusión que me prefiriera a aquella chica.
Unas horas después, me había apoltronado en el sofá. Escuchaba música, me levantaba cuando ponían lo que ellos llamaban funky.
Las amigas de Trify flipaban que una blancuzca como yo se supiera todoas las canciones de Brandy y compañía.
Trify no flipaba porque me conoció en el Bash y berrée todas las canciones que ponían.
Me sentía en un mundo surrealista, rodeada de bakalas, bailando con chicas negras con novios blancos, una blanca que le gustaban los negros tanto como a mí y un par de tíos buenos que no tenían nada en el cerebro.
Entré a la habitación de mi amiga e interrumpí a una recién llegada llorosa que se estaba preparando una raya de cocaína con la visa.
Un tímido "ui, perdón" se escapó de entre mis labios mientras me miraba con cara de asesina en serie.
El humo de los porros me estaba afectando, pero poco así que comencé a investigar qué había por allí. Un chico solitario de los del grupo de bakalas (que se fueron casi todos menos dos o tres) estaba sentado en otro sofá al lado del mío. Recordaba su nombre porque se llamaba como mi ex, así que tuve suerte y comencé una conversación con él. Sólo era la una y media de la mañana y, a partir de este momento, las horas se me pasaron más bien rápido.
El chico era majo, pero algo pedante y sobre todo, muy rallado consigo mismo.
Una conversación era tal que así:
Yo -A ver Luismi, ¿pero por qué no te va bien con las chicas?
Él -Todas huyen. Todas menos tú. Tú has sabido tener un par de ovarios frente a la vida. Lo veo en tus ojos.
Yo -No hablemos de mí, ¿vale? Háblame de tí. ¿Por qué eres tan inseguro?
Él -Tienes razón, tía. Soy un mierda. Se me nota en seguida, lo demuestras tú que no me conoces y ya lo dices. Soy una puta mierda. Llevo una puta vida de mierda y odio a la gente cabrona. Se ve que te hicieron daño pero has sabido mantenerte ahí. Te mereces lo mejor.
Yo -Ni siquiera has intentado cambiar tu suerte, ¿verdad? Siempre te has resignado.
Él -Joder, tía. Flipo. No sólo me escuchas en vez de salir corriendo, sino que encima me comprendes, atiendes y me aconsejas. Lo sabes todo, tienes respuestas para todo. Me has pillado. Eres sabia consejera.¿Sabes? Ahora mismo te daría un morreo, pero me caes bien. Eres una tía de puta madre y te mereces lo mejor.
...
Seguimos hablando y manteniendo una conversación "inteligente" durante varias horas.
Hasta que la cocainómana volvió y se le llevó a bailar house por un rato. El hombrecillo tenía un curioso modo de bailar: parecía que le estaban dando ataques epilépticos.
Mientras me descojonaba, observaba a los de mi alrededor. Cada uno iba a su bola, sin importarle nada en absoluto.
Mi amiga estaba bastante pedo. Los demás habían desaparecido.
Pero cuál fue mi sorpresa cuando vi aparecer al "negraco-alto-guapísimo" y encima descamisado, con la tableta de chocolate negro al 80% enseñándome su verticalidad plana y sus abdominales tan bien marcaditos.
En ese momento aparté la vista a un lado.
Desee que la tierra me tragase.
Desee no desearle.
Desee pensar en otra cosa y quitarme aquella bendita imagen de la cabeza.
Y lo conseguí. Ufff.
La cocainómana dejó a mi recién nuevo y rallado amigo en paz y se cebó conmigo.
Bailamos. Descubrí que tenía veinticuatro años y un pedo de la ostia.
Ella -¿Y tú, cuántos años tienes?
Yo -18.
Ella -Ains, ¡qué jovencita! Yo 24
Yo - ...
Conseguí que me dejara en paz por un rato y se centró en poner cachondo al personal masculino de la fiesta.
Huían de ella como podían. Ella se caía y hacía el ridículo mientras yo pensaba: "qué desperdicio de mujer".
Al poco rato, potó. Me tocó a mí recogerla el pelo y casi me puso perdida de vómito. La muy gilipollas siguió bebiendo, fumando, riendo y bailando.
Unos cuantos vómitos más, ella se acercó a mí. Me pidió que siguiéramos bailando. Yo pasaba. Me dolían los pies un montón. Pero repentinamente bajó su culo hasta quedar sentada en el suelo con los codos apoyados en el sofá. Yo me encontraba tumbada en él, creyéndome la dueña y señora al haberlo colonizado hacía media hora y tapada con una manta.
Estaba tan normal, balanceándo los pies al ritmo de la música cuando noté unas manos recorriendo mi brazo derecho. La chica estaba muy pedo y no le di más importancia. Pero aquellas manos se deslizaban sospechosamente hacia mi cara y aquello ya no me hizo tanta gracia. Menos aún cuando fueron a parar a mi pecho. En seguida se las aparté y me dediqué a hacerlo durante un rato más. Puse mis manos como lo haría Tutankamon en su sarcófago mientras me reía pensando: "ésto sólo me podía pasar a mí".
Huí como pude y corrí a preguntarle a mi amiga Trify si aquella mujer era lesbiana. No me importaba que lo fuera, pero sólo quería saberlo. Ella me contenstó que tan sólo andaba muy pedo y punto. Yo no me asusté más que lo justo. Me lo tomé a guasa.
El final de la fiesta lo pasé en la cama, a punto de dormirme oyendo a un peruano contando historias de miedo de su país, oyendo cómo potaba la chica aquella, y más tarde, cómo ayudaban a recoger la casa (yo pasé, lo reconozco, para eso no soy buena amiga, soy vaga) y más tarde, cómo se despedían. Yo hice más tarde lo propio, me vestí y me fui.
Aquí acaba una fiesta rallante, algo cargante y sobre todo, muy cansina que me esperé que fuera otra cosa cuando no lo fue para nada. Fue rara.
Desde aquel momento comencé a plantear cosas que el verano pasado ni siquiera pensé que se podrían llegar a plantear.
Hubo crisis en mi cerebro, desglose de personalidades. Una parte de mí decía: "¿Cómo coño no te has liado con ese tío tan guapo? A la mierda lo que él tuviera dentro de la cabeza" pero otra parte de mí decía: "Has hecho bien. Tienes a un macho ibérico español esperándote".
Comentario:
Comentario:
Bueno pues pienso que debes ser realmente atractiva para que te pasen esas cosas,aunque deberias tomar otras medidas ,por que el acoso es delito solo tienes que llamar a la poli y creo que aunque son un poko incompetentes algo haran,bueno solo decirte que a ver si no te pasa mas que se que es un poko incomodo,y que tengas mas suerte te deseo paz y amor;) tu productor AESEBE
Comentario:
Pues si no estabas segura, luego puede que hubieras estado dandole vueltas, así que hciste bien.
Yo también pasé una Nochevieja un pco rara....¿será el auguro de un buen año? Yo creo que sí.
Muchos besos!
Yo también pasé una Nochevieja un pco rara....¿será el auguro de un buen año? Yo creo que sí.
Muchos besos!
Comentario:
q es esto ??
Comentario:
Vaya fiestecita... bueno al menos tienes algo que contar ;)
Saludos!!
Saludos!!
Comentario:
Hola!!Gracias por comentar en mi blog!! Q casualidad yo tb estoy licenciada en Comunicación Audiovisual!!
Unb esoo
Unb esoo
Comentario:
Habia más fantasmas que en Casper. Hiciste bien. Besos
Comentario:
Lo mismo digo yo, que hiciste muy bien... anda y que lo folle un pez!!!.
Un beso wapaaa!!!!!
Un beso wapaaa!!!!!
Comentario:
Ay neni, has hecho muy bien ;) La verdad que yo soy tú, y a la una y media ya me había ido, jate tú :D
Besitoss
Besitoss
Comentario:
Chica, follar mola, pero si no estás agusto pues que le jodan al follar :) muy bien hecho.
Feliz año nuevo.

Feliz año nuevo.






