Experiencias con viejos verdes [Pt. I]
No, blogeros y blogeras, no malpenséis. El título del post no va porque me ponga como una moto especialmente el estar con especímenes que rocen la edad de la jubilación.
¡Es que ellos vienen a mí!
Comencemos mi relato (en realidad se divide en cuatro anécdotas que se relacionan entre sí con un denominador común: los viejos verdes que andan sueltos al acecho de jovencitas como yo, indefensas y vulnerables a sus múltiples ataques).
1.- Principios de noviembre, 17:00 h
Regreso de la universidad, cansada y jodida porque no ha sido un buen día. Por fin, tras recorrer tres paradas de metro y haberme matado por las escaleras mecánicas que separan la superficie terrestre de las infernales profundidades metropolitanas y hubiendo participando en una carrera de obstáculos urbanos que no sé si gané, consigo mi sitio preferido y me apoltrono allí.
El viaje en autobús resultaría relajante (al menos, después de lo anterior).
Confiaba en que nadie me acompañara, que ningún desconocido se sentaría a mi lado (aunque casi siempre tengo esa mala suerte y se me acopla algún espontáneo).
Pero instantes después observo con impotencia cómo un hombre de avanzada edad se acomoda cerca mío.
Hombre, tampoco me sentó mal, entendedme. Al fin y al cabo, apenas quedaban asientos libres por detrás y, si te pasas dos horas como mínimo en un bule todos los días, (como yo), sabrás de buena tinta que a los viejos lo que más les gusta es sentarse en los sitios del principio.
Los primeros veinte minutos bien. Me pongo a pensar en mis cosas y consigo evadirme del mundo que me rodea.
Un atasco monumental se avecina, pero apenas me importa porque ya he tenido bastante por el día aquel como para encima cabrearme por algo que no voy a poder solucionar, me ponga como me ponga.
Repentinamente, noto que el señor de avanzada edad (oséase, viejo) se inclina sospechosamente hacia mí y, por qué no mencionarlo, además estaba bastante entrado en carnes (flácidas y blancuzcas, para más información), con lo cual yo me apretujaba más y más hacia el lado de la ventana, en parte por la fuerza que él estaba aplicando sobre mi persona, en parte porque yo me quería separar de él lo máximo posible.
Pero llegó un momento en que no pude echarme más hacia la pared y me di por vencida. Supuse que el "pobre" hombre se estaba quedando dormido y que el cansancio y el peso de los años le podían, pero no...
En un determinado segundo, noto una mano más cerca de mi pierna derecha de lo que creía estaba. Parpadeé un par de veces pensando: "¿Se me habrán nublado las lentillas?" Pero no era así. Resulta que aquel cabrón quincuagenario (o de más edad) me estaba intentando meter mano de forma descarada, ahí, en medio de todo el autobús.
Me quedé tan impresionada que mis ojos por poco se salen de sus órbitas. No reaccionaba: estaba dejando que su asquerosa mano, repleta de manchas marrones, arrugas, callos y deformidades tocara mi muslo.

Además, se iba acercando a lo que va siendo una zona de mi anatomía donde la ingle pierde su casto nombre.
Pues bien, cuando estaba ya por ahí le dí una hostia que sonó flojo y le miré con cara de mala leche. No sé por qué hice aquello. Si nos fijamos en mi carácter, lo normal es que hubiera montado un numerito en el autobús, acordándome de la madre del viejo aquel (seguramente ya fallecida) y cantándole las cuarenta.
Pero no le dije nada. Me quedé mirándole con cara de "si tuviera aquí un bazoca, ni Arnold Schwarzenegger te salvaba de ésta, cabrón".
Y descubrí algo aún más horripilante: el muy ... bastardo tenía en la zona de la nariz venitas moradas, tan visibles y chocantes como son las varices de mi tía abuela, repulsivas, que me dieron arcadas, náuseas, ganas de potar y mil cosas más del estilo.
¡Qué asco! Encima de viejo (más de setenta y cinco años), cabrón y Mette-Manit, era desagradable a la vista (no os puedo describir para que os hagáis una ligera idea de cuánto era).
Así que cogí y me bajé del autobús en cuanto pude (ya que me éste impidió el paso hasta que quiso bajarse).
¿Queréis creerme si os digo que horas después aún tenía la sensación de su decrépita mano en mi muslo?
2.- Nochevieja, 2:15 h
No salí en Nochevieja, por tanto, no pude ser asaltada por ningún viejo verde...
... o eso creí yo.
Porque mirad qué feliz idea tuve al meterme a un chat aquél día y ponerme de nick "solitaria". Claro, las ofertas me llovieron a tutiplén como quien dice.
Había de todo: algunos más guarrillos (bastante normal):
-Oye, me han dicho que eres una putilla.
-¿Quién te ha dicho eso?
-Venga, confiésalo. Eres un huevo guarra.
-Creo que te has equivocado: el chat de cybersexo está en otro lado, justo debajo del de lesbianas.
-Guarrilla
-Si tú lo dices...
Otros se tiraban el rollo intelectual:
-¿Te gusta leer?
-Sí, no está mal.
-¿Y qué estás leyendo ahora?
-Ahora mismo nada, ¿y tú?
-Yo leo Historias Extraordinarias de Edgar Alan Poe, porque ya he terminado con La Iliada de Homero y toda la bibliografía de Kant. Además, no sé si te pasará a tí, pero no puedo concentrarme en la lectura si no escucho a Tchaikovsky de fondo.
-Hasta luego...
Algunos eran normalillos y otros paranoicos perdidos.
Y fíjate que me encontré a individuo de esta última categoría (y de las otras también, que conste) aquella misma noche, ¡qué casualidad!
(Soy gafe, por si alguien lo dudaba).
Total, se me presenta. Hablamos, muy majo, me pregunta cosas, le pregunto cosas, en algunas respuestas me tomo la libertad de darlas muy... generalizadas, por qué no decirlo. No suelo confiar en los desconocidos.
Y menos mal.
Me preguntó si tenía messenger y al final acabé dándoselo. No sólo me agrega a su cuenta sino que lo hace con todas las que tiene.
No entendí por qué, pero bueno, lo dejé pasar.
Me suelta de sopetón que tiene 40 años (sí, ya sé que se supone que este post va de viejos y tener cuarenta tacos no es ser viejo, pero éste sí que me pareció que lo era, al menos, por dentro. Y mucho).
A mí en un principio me dio igual, así que seguimos hablando como si nada.
Os escribo parte de la conversación:
- Pues me he tenido que tomar las uvas solo porque lo he dejado con mi novia, mi mujer me abandonó hace ocho años y lo estoy pasando fatal.
-¿Y eso? ¿Cómo es que te dejó tu novia?
-Pues es que la presión social ya era demasiado.
-¿Presión social? ¿Por qué dices eso?
-Porque sí. Teníamos que estar escondiéndonos de sus padres, de la gente, siempre a escondidas, en mi casa...
-Ella... era menor, ¿o qué?
-¿Pero tú de qué vas? Que yo no hice nada ilegal, ¿eh?
-Vale, vale. Perdona. ¿Entonces?
-Lo que pasa es que ella era bastante más joven que yo y... nada.
-Joer, pues lo siento.
-Ya.
Seguimos hablando durante unos minutos. Yo estaba tan a gusto cuando de repente suelta:
-Quiero que me contestes a una pregunta sinceramente.
-Claro, dispara.
-¿Tú estarías dispuesta a tener sexo con un hombre de mi edad?
(Yo, siempre suelo ser sincera y ésta vez no iba a ser una excepción)
-Pues la verdad es que no. A menos que se pareciera a Brad Pitt...
-¿Quéééé? ¿Pero cómo puedes decirme eso?
Bueno, bueno. En la hora que dije aquello. La conversación fue cada vez tornando a peor. Yo intentaba solucionarlo y él lo complicaba cada vez más. Iba saltando de una cuenta a otra, acusándome de discriminarle por edad, diciéndome que se había sentido humillado con mi respuesta, que se había sentido como alguien "asexual", es decir, alguien inservible para practicar sexo, que él no se quejaba de mí por tener menos años, que yo no podía rechazar a alguien así como así, sin haberle visto siquiera, que no estaba dispuesto a permitirlo...
Pues hombre, habiendo chavales de mi edad (o un poco más mayores, pero sólo un poco más) que me gusten o que me lo hagan pasar bien, no voy a ir buscando nada que no se me ha perdido haciendo saltos generacionales. Y menos si él podría ser mi padre.
No niego que no me pudiera enamorar de un hombre mucho mayor que yo, pero así de pronto, me sueltan de sopetón una pregunta así y contesto que no. Porque vosotros, ¿qué hubiérais respondido?
Llegó un momento en que le eché en cara que él sólo había contactado conmigo porque quería que hubiera rollo entre él y yo.
Él se defendía declarando que sólo quería mi amistad desde un principio, pero que yo se lo estaba poniendo difícil, que era mala persona, que no se encontraba nunca buena gente por internet...
Al final, cuando creí que se desconectaba del todo y que me dejaría en paz, abre sesión en su enésima cuenta y me dice:
-¿Sabes lo que me pide el cuerpo ahora? Denunciarte por discriminación por edad.
-¿Qué? ¿Estás mal o qué?
-Y cuidadito que no es el primer juicio que gano por estas cosas.
-Estás enfermo...
-Ojo con los insultos que me tienes hasta los cojones, ¿eh? Voy a localizar tu IP, hacer que investiguen a tus padres y les denunciaré, porque seguro que les falta alguna letra por pagar. Ya está: fraude a hacienda. Os vais a cagar.
-Oye, que mis padres son más honrados que tú, que no sabes una mierda sobre mí ni mi familia, cállate.
Luego le dejé sin admisión.
Seguiremos con otros dos casos de acoso en el siguiente post, que ya es tarde y me han ocupado bastante estos. Ya tenéis para rato. Seguro que estaréis pensando: "Ésto sólo le puede pasar a ésta tía".
Y tenéis razón.
Y a las mujeres (sobre todo jóvenes) que leáis este post, ya quedáis advertidas: cuidado con los viejos verdes. Están al acecho, aparecen de la nada, pueden ser agresivos, molestos, cara duras, pero, sobre todo, dan asco. Mucho asco.
¡Es que ellos vienen a mí!
Comencemos mi relato (en realidad se divide en cuatro anécdotas que se relacionan entre sí con un denominador común: los viejos verdes que andan sueltos al acecho de jovencitas como yo, indefensas y vulnerables a sus múltiples ataques).
1.- Principios de noviembre, 17:00 h
Regreso de la universidad, cansada y jodida porque no ha sido un buen día. Por fin, tras recorrer tres paradas de metro y haberme matado por las escaleras mecánicas que separan la superficie terrestre de las infernales profundidades metropolitanas y hubiendo participando en una carrera de obstáculos urbanos que no sé si gané, consigo mi sitio preferido y me apoltrono allí.
El viaje en autobús resultaría relajante (al menos, después de lo anterior).
Confiaba en que nadie me acompañara, que ningún desconocido se sentaría a mi lado (aunque casi siempre tengo esa mala suerte y se me acopla algún espontáneo).
Pero instantes después observo con impotencia cómo un hombre de avanzada edad se acomoda cerca mío.
Hombre, tampoco me sentó mal, entendedme. Al fin y al cabo, apenas quedaban asientos libres por detrás y, si te pasas dos horas como mínimo en un bule todos los días, (como yo), sabrás de buena tinta que a los viejos lo que más les gusta es sentarse en los sitios del principio.
Los primeros veinte minutos bien. Me pongo a pensar en mis cosas y consigo evadirme del mundo que me rodea.
Un atasco monumental se avecina, pero apenas me importa porque ya he tenido bastante por el día aquel como para encima cabrearme por algo que no voy a poder solucionar, me ponga como me ponga.
Repentinamente, noto que el señor de avanzada edad (oséase, viejo) se inclina sospechosamente hacia mí y, por qué no mencionarlo, además estaba bastante entrado en carnes (flácidas y blancuzcas, para más información), con lo cual yo me apretujaba más y más hacia el lado de la ventana, en parte por la fuerza que él estaba aplicando sobre mi persona, en parte porque yo me quería separar de él lo máximo posible.
Pero llegó un momento en que no pude echarme más hacia la pared y me di por vencida. Supuse que el "pobre" hombre se estaba quedando dormido y que el cansancio y el peso de los años le podían, pero no...
En un determinado segundo, noto una mano más cerca de mi pierna derecha de lo que creía estaba. Parpadeé un par de veces pensando: "¿Se me habrán nublado las lentillas?" Pero no era así. Resulta que aquel cabrón quincuagenario (o de más edad) me estaba intentando meter mano de forma descarada, ahí, en medio de todo el autobús.
Me quedé tan impresionada que mis ojos por poco se salen de sus órbitas. No reaccionaba: estaba dejando que su asquerosa mano, repleta de manchas marrones, arrugas, callos y deformidades tocara mi muslo.

Además, se iba acercando a lo que va siendo una zona de mi anatomía donde la ingle pierde su casto nombre.
Pues bien, cuando estaba ya por ahí le dí una hostia que sonó flojo y le miré con cara de mala leche. No sé por qué hice aquello. Si nos fijamos en mi carácter, lo normal es que hubiera montado un numerito en el autobús, acordándome de la madre del viejo aquel (seguramente ya fallecida) y cantándole las cuarenta.
Pero no le dije nada. Me quedé mirándole con cara de "si tuviera aquí un bazoca, ni Arnold Schwarzenegger te salvaba de ésta, cabrón".
Y descubrí algo aún más horripilante: el muy ... bastardo tenía en la zona de la nariz venitas moradas, tan visibles y chocantes como son las varices de mi tía abuela, repulsivas, que me dieron arcadas, náuseas, ganas de potar y mil cosas más del estilo.
¡Qué asco! Encima de viejo (más de setenta y cinco años), cabrón y Mette-Manit, era desagradable a la vista (no os puedo describir para que os hagáis una ligera idea de cuánto era).
Así que cogí y me bajé del autobús en cuanto pude (ya que me éste impidió el paso hasta que quiso bajarse).
¿Queréis creerme si os digo que horas después aún tenía la sensación de su decrépita mano en mi muslo?
2.- Nochevieja, 2:15 h
No salí en Nochevieja, por tanto, no pude ser asaltada por ningún viejo verde...
... o eso creí yo.
Porque mirad qué feliz idea tuve al meterme a un chat aquél día y ponerme de nick "solitaria". Claro, las ofertas me llovieron a tutiplén como quien dice.
Había de todo: algunos más guarrillos (bastante normal):
-Oye, me han dicho que eres una putilla.
-¿Quién te ha dicho eso?
-Venga, confiésalo. Eres un huevo guarra.
-Creo que te has equivocado: el chat de cybersexo está en otro lado, justo debajo del de lesbianas.
-Guarrilla
-Si tú lo dices...
Otros se tiraban el rollo intelectual:
-¿Te gusta leer?
-Sí, no está mal.
-¿Y qué estás leyendo ahora?
-Ahora mismo nada, ¿y tú?
-Yo leo Historias Extraordinarias de Edgar Alan Poe, porque ya he terminado con La Iliada de Homero y toda la bibliografía de Kant. Además, no sé si te pasará a tí, pero no puedo concentrarme en la lectura si no escucho a Tchaikovsky de fondo.
-Hasta luego...
Algunos eran normalillos y otros paranoicos perdidos.
Y fíjate que me encontré a individuo de esta última categoría (y de las otras también, que conste) aquella misma noche, ¡qué casualidad!
(Soy gafe, por si alguien lo dudaba).
Total, se me presenta. Hablamos, muy majo, me pregunta cosas, le pregunto cosas, en algunas respuestas me tomo la libertad de darlas muy... generalizadas, por qué no decirlo. No suelo confiar en los desconocidos.
Y menos mal.
Me preguntó si tenía messenger y al final acabé dándoselo. No sólo me agrega a su cuenta sino que lo hace con todas las que tiene.
No entendí por qué, pero bueno, lo dejé pasar.
Me suelta de sopetón que tiene 40 años (sí, ya sé que se supone que este post va de viejos y tener cuarenta tacos no es ser viejo, pero éste sí que me pareció que lo era, al menos, por dentro. Y mucho).
A mí en un principio me dio igual, así que seguimos hablando como si nada.
Os escribo parte de la conversación:
- Pues me he tenido que tomar las uvas solo porque lo he dejado con mi novia, mi mujer me abandonó hace ocho años y lo estoy pasando fatal.
-¿Y eso? ¿Cómo es que te dejó tu novia?
-Pues es que la presión social ya era demasiado.
-¿Presión social? ¿Por qué dices eso?
-Porque sí. Teníamos que estar escondiéndonos de sus padres, de la gente, siempre a escondidas, en mi casa...
-Ella... era menor, ¿o qué?
-¿Pero tú de qué vas? Que yo no hice nada ilegal, ¿eh?
-Vale, vale. Perdona. ¿Entonces?
-Lo que pasa es que ella era bastante más joven que yo y... nada.
-Joer, pues lo siento.
-Ya.
Seguimos hablando durante unos minutos. Yo estaba tan a gusto cuando de repente suelta:
-Quiero que me contestes a una pregunta sinceramente.
-Claro, dispara.
-¿Tú estarías dispuesta a tener sexo con un hombre de mi edad?
(Yo, siempre suelo ser sincera y ésta vez no iba a ser una excepción)
-Pues la verdad es que no. A menos que se pareciera a Brad Pitt...
-¿Quéééé? ¿Pero cómo puedes decirme eso?
Bueno, bueno. En la hora que dije aquello. La conversación fue cada vez tornando a peor. Yo intentaba solucionarlo y él lo complicaba cada vez más. Iba saltando de una cuenta a otra, acusándome de discriminarle por edad, diciéndome que se había sentido humillado con mi respuesta, que se había sentido como alguien "asexual", es decir, alguien inservible para practicar sexo, que él no se quejaba de mí por tener menos años, que yo no podía rechazar a alguien así como así, sin haberle visto siquiera, que no estaba dispuesto a permitirlo...
Pues hombre, habiendo chavales de mi edad (o un poco más mayores, pero sólo un poco más) que me gusten o que me lo hagan pasar bien, no voy a ir buscando nada que no se me ha perdido haciendo saltos generacionales. Y menos si él podría ser mi padre.
No niego que no me pudiera enamorar de un hombre mucho mayor que yo, pero así de pronto, me sueltan de sopetón una pregunta así y contesto que no. Porque vosotros, ¿qué hubiérais respondido?
Llegó un momento en que le eché en cara que él sólo había contactado conmigo porque quería que hubiera rollo entre él y yo.
Él se defendía declarando que sólo quería mi amistad desde un principio, pero que yo se lo estaba poniendo difícil, que era mala persona, que no se encontraba nunca buena gente por internet...
Al final, cuando creí que se desconectaba del todo y que me dejaría en paz, abre sesión en su enésima cuenta y me dice:
-¿Sabes lo que me pide el cuerpo ahora? Denunciarte por discriminación por edad.
-¿Qué? ¿Estás mal o qué?
-Y cuidadito que no es el primer juicio que gano por estas cosas.
-Estás enfermo...
-Ojo con los insultos que me tienes hasta los cojones, ¿eh? Voy a localizar tu IP, hacer que investiguen a tus padres y les denunciaré, porque seguro que les falta alguna letra por pagar. Ya está: fraude a hacienda. Os vais a cagar.
-Oye, que mis padres son más honrados que tú, que no sabes una mierda sobre mí ni mi familia, cállate.
Luego le dejé sin admisión.
Seguiremos con otros dos casos de acoso en el siguiente post, que ya es tarde y me han ocupado bastante estos. Ya tenéis para rato. Seguro que estaréis pensando: "Ésto sólo le puede pasar a ésta tía".
Y tenéis razón.
Y a las mujeres (sobre todo jóvenes) que leáis este post, ya quedáis advertidas: cuidado con los viejos verdes. Están al acecho, aparecen de la nada, pueden ser agresivos, molestos, cara duras, pero, sobre todo, dan asco. Mucho asco.
Comentario:
Lo siento wapa, acabo de contagiarte con una "pandemia bloguera" que hay pululando por ahi, visita mi blog y verás en que consiste (son las reglas pandémicas).
Pd.- no te asustes que no es peligrosa, o sí.. quién sabe!! ;P
Un beso
Pd.- no te asustes que no es peligrosa, o sí.. quién sabe!! ;P
Un beso
Comentario:
Hola guapa!acabas de resultar contagiada por una extraña pandemia que amenaza con extenderse por toda la blogosfera.
Se llama el juego de los CINCO HÁBITOS EXTRAÑOS. Visita mi blog para ver las reglas.
Besos con mascarilla.
Se llama el juego de los CINCO HÁBITOS EXTRAÑOS. Visita mi blog para ver las reglas.
Besos con mascarilla.
Comentario:
Asias por pasarte por mi blog maja!!!
Bueno , joer pobrecillos no??? Ten en cuenta que ser jubilado o estar casi jubilado es duro , te planteas la vida de otra forma , te aburres y aro las cosas como son las tias tais mu buenas jejejejeje entonces pos los pobres tu comparas su señora mujer y te comparas tu.... Logico al hombre se le escurre un poco la mano.... Aunque este caso tb se puede aplicar a las quinceañeras que tan mu saliorras tb jajajajaja
Siesk son como niños los abueletes XD!!!!!
un besazooo y mu divertido el post!!!!
Bueno , joer pobrecillos no??? Ten en cuenta que ser jubilado o estar casi jubilado es duro , te planteas la vida de otra forma , te aburres y aro las cosas como son las tias tais mu buenas jejejejeje entonces pos los pobres tu comparas su señora mujer y te comparas tu.... Logico al hombre se le escurre un poco la mano.... Aunque este caso tb se puede aplicar a las quinceañeras que tan mu saliorras tb jajajajaja
Siesk son como niños los abueletes XD!!!!!
un besazooo y mu divertido el post!!!!
Comentario:
Vaya telita, desde luego hay cada especimen por ahí...nena tu ni caso..si es que no te puedes fiar...
será capullo...
será capullo...
Comentario:
La verdad es que a la gente se le va la pinza un montón, sobre todo en el mundillo de internet y en los chats en particular.
Por suerte yo soy un hombre y no me siento acosado por viejos verdes.
Aún tengo treinta y un años, pero cuando sea viejo, espero ser el típico abuelín cebolleta que cuenta sus batallitas a los nietos.
saludos
Por suerte yo soy un hombre y no me siento acosado por viejos verdes.
Aún tengo treinta y un años, pero cuando sea viejo, espero ser el típico abuelín cebolleta que cuenta sus batallitas a los nietos.
saludos
Comentario:
Vaya chica, menudas historias, pero vamos que no me sorprende porque en los chats hay cada desgenerados..y bueno lo del viejo del bus..puf!!con eso hay q tener cuidado, a mí una vez un viejo me ofreció trabajo en plena calle...no me dijo de qué pero con su cara me lo dijo todo, aaah!Salí corriendo de allí!!!!
Saluditos!!
Saluditos!!
Comentario:
Y yo que sin embargo tengo predilección por los maduritos.
En general pienso que el tópico de que el hombre maduro es como el vino tinto: Rioja gran reserva, cosecha del 98 por ejmplo, es cierto.
A mi, que tengo 28 años, los hombres de 20, 25 ó incluso mi edad me parecen cuajada, o mejor aún, queso fresco. Y me encanta el queso viejo.
Aunque reconozco que evidentemente el atractivo físico es fundamental, prefiero un envase con contenido que otro vacio.
-¿Sabes lo que me pide el cuerpo ahora? Denunciarte por discriminación por edad.- A mí me dicen eso y me troncho de risa. Demostró bastante sentido del humor ¿no te parece?.
Besos Isabel.
En general pienso que el tópico de que el hombre maduro es como el vino tinto: Rioja gran reserva, cosecha del 98 por ejmplo, es cierto.
A mi, que tengo 28 años, los hombres de 20, 25 ó incluso mi edad me parecen cuajada, o mejor aún, queso fresco. Y me encanta el queso viejo.
Aunque reconozco que evidentemente el atractivo físico es fundamental, prefiero un envase con contenido que otro vacio.
-¿Sabes lo que me pide el cuerpo ahora? Denunciarte por discriminación por edad.- A mí me dicen eso y me troncho de risa. Demostró bastante sentido del humor ¿no te parece?.
Besos Isabel.
Comentario:
Juassssssss, lo del viejo del autobus me ha recordado una vez que uno de ochenta y pico (eso decía que tenía) se acercó a mi y me preguntó si quería ganarme un dinerillo extra, pa joderse!!!, todo eso en la puerta de la Diputación Provincial a las 12 de la mañana (igual fue por eso... que se confundió con lo de "di-PUTA-cion", y prometo que iba decentisima vestida y sin apenas maquillar, vaya que no había confusión posible!!!.
Y lo del chat, niña, te encontraste con un desiquilibrado; porque vaya reacción mas heavy que tuvo el tío!!, que horror!!!.
Un beso wapa y a la espera estoy de las otras dos historias!!!
Y lo del chat, niña, te encontraste con un desiquilibrado; porque vaya reacción mas heavy que tuvo el tío!!, que horror!!!.
Un beso wapa y a la espera estoy de las otras dos historias!!!
Comentario:
Veamos que el viejo del primer fue demasiado pasado, lo peor es que nadie en el autobus hizó algo por ayudarte. Y del segundo tío, muy hablador pues para rastrears ip's es confidencial, y realmente muy díficil, pero que vaya que sexo el muy cabrón. Creo que sin duda alguna seguimos viviendo en una sociedad muy machista. Creyendo que solo la mujer sirve para una cosa. Realmente es molesto que le pasen eso a las mujeres, me imagino lo molesto que ah de ser que las acosen de esa manera tan ruin y vulgar.
un abrazo y que tengas un buen 2006
un abrazo y que tengas un buen 2006
Comentario:
Qué te molestó del del chat? la edad o la charla?
Yo suelo ponerme nicks, que digan algo de mis preferencias...pero bueno yo estoy ya muy vieja.
Busco_mayor-de-30!!!!
Besitos !!
Yo suelo ponerme nicks, que digan algo de mis preferencias...pero bueno yo estoy ya muy vieja.
Busco_mayor-de-30!!!!
Besitos !!
Comentario:
Gracias por visitar mi blog (a pesar del título). Este carcamal de 38 años se despide para no parecer que acoso a jovencitas.
Me voy a casa a esperar la jubilación
Saludos
Me voy a casa a esperar la jubilación
Saludos
Comentario:
Que ajko madre mía, bueno ya te he escrito en el otro y más o menos sabes mi experiencia tb con una mujer mayor... ains!!
Comentario:
No te preocupes hija, guerrilleros enfermos de esos los hay por todas partes en internet y en el chat hay muchos de ese tipo, es fácil de entender, mira, no me gustas y no me avergüenzo de decirlo y te tienes que joder y eso es lo que hay hostias, toma mi ip y te la metes por el culo, cerdo soberbio degenerado egoista avaricioso pajillero.
La hostia está muy bien dada, pero si le hubieras montado un pollo delante de todo el mundo sería mucho mejor, que sea él el que esté intranquilo cuando vuelva a coger el autobús por hijo de puta, no tú por sentirte amenazada.
Besicos del Revisorcillo.

La hostia está muy bien dada, pero si le hubieras montado un pollo delante de todo el mundo sería mucho mejor, que sea él el que esté intranquilo cuando vuelva a coger el autobús por hijo de puta, no tú por sentirte amenazada.
Besicos del Revisorcillo.

Comentario:
impresionante estudio sobre las capas mas bajas de esta nuestra sociedad, o mas bien deberia decir suciedad xD
(ahora en serio, menos chatear y mas estudiar ¬¬... y si te metes que sea directamente para reirte de los subnormales que habitan en ellos, no para tener conversaciones serias)
(ahora en serio, menos chatear y mas estudiar ¬¬... y si te metes que sea directamente para reirte de los subnormales que habitan en ellos, no para tener conversaciones serias)





