logotipo

img_google
Ríe o llora pero sobre todo, lee
Anécdotas, comeduras de tarro y pensamientos de una universitaria poco convencional.
Acerca de
Soy una estudiante de primero de Comunicación Audiovisual, que se toma la vida de forma un tanto distinta al resto del mundo. Me tachan de rara,excéntrica... pero sólo soy una incomprendida. Ahora, comienzo una nueva etapa de mi vida con ganas, llena de altibajos, emociones fuertes y sensaciones nuevas. No sé qué me deparará el futuro, pero el presente y el pasado estarán reflejados aquí, en mi blog. Espero ir mejorando mi forma de escribir en cada post. Y también espero que paséis un buen rato ojeándolo. Gracias por visitarme y bienvenidos.
Sindicación
 
Experiencias con viejos verdes [Pt. II]
Vuelvo esta semana con las pilas medio agotadas debido a la inminente cercanía de los exámenes, que me tienen como una condenada estudiando.
Pero estad tranquilos: pase lo que pase (a menos que me amputen ambas manos) siempre estaré aquí, maquinando los días de diario qué pondré en mi blog para más tarde escribirlo cada fin de semana.

En este caso, la continuación de mi post anterior quedó pendiente y por ello, continuaré mi relato…


Resulta que yo siempre me había reído de las amigas, conocidas y compañeras de clase a las que les había sucedido algo como esto (imaginad la situación):

“Chica menudita, que aparenta dieseis años pero tiene unos diecinueve, rubia de ojos azules va caminando sola en una calle muy conocida por su fama de albergar prostitutas.
De repente, nota que le vibra el móvil y se para, se echa a un lado de la acera y se dispone a mirar quien le está llamando.
Pronto se da cuenta que era un mensaje. Decide contestarlo y, mientras está en pleno tecleo caótico, un viejo verde, con una cara de vicioso que no podía con ella y unos ojos medio saliéndosele de las órbitas, se le acerca a esta chiquilla y le dice:

-¿Cuánto?

Ella decirle montarle un semi-pollo, es decir, le contestó gritando: <<¡Y tu madre, ¿cuánto cobra, cabrón?!>> mientras se alejaba de él a grandes zancadas.”


Como dije antes, cada vez que me contaban algo así, yo siempre me reía e iba difundiendo anécdotas como ésta por doquier.
Pensé que nunca me pasaría a mí.
¡Ay, que ilusa siempre he sido!


- Principios de diciembre, fin de semana, 17:00 h

La cosa marchó tal que así: había quedado con dos amigos míos en una de las calles más emblemáticas y conocidas de mi ciudad (pero muy próxima a la zona donde estas mujeres suelen trabajar, cerca del lugar en que asaltaron a la protagonista del relato anterior).

Esperaba con impaciencia a mis amigos, que todavía andaban comiendo en un restaurante cercano (¡yo y mi manía de llegar puntual a todas partes!).

Comencé a ponerme nerviosa, ya que en ese lugar había una gran cantidad de gente y odio las aglomeraciones. Además, aquellos a los que esperaba eran amigos muy recientes y no sabía si cuando les viera iba a ser capaz de reconocerles. Y podría tirarme allí esperando toda la vida.
Miré el punto bueno: al menos iba escuchando música de la mía, de la buena, con lo que se me hacía más amena la tarde.

Después de estar diez minutos parada en el mismo sitio, junto a una decena de personas que estarían aguardando la llegada de alguien que tampoco les recogía, me percaté que un viejo de unos sesenta y muchos años había estado rodeándome en extraños círculos que describía en torno a mi persona. Me miraba de una forma poco convencional, misteriosa, desafiante, penetrante, como si le hubiera hecho algo que le molestara.

Yo pasé de él siguiendo a lo mío, aunque no negaré que la situación no me pusiera nerviosa.
Estaba deseando que mis amigos aparecieran por allí y me rescataran.

Cuando creí que aquel misterioso personaje había desaparecido, bajé el volumen de mis auriculares por si se daba el caso de que mis amigos me vieran desde lejos y se les ocurriera gritar mi nombre.

En un momento dado, alguien me toca el hombro. Giro la cabeza pensando que vería un rostro conocido y no me equivoqué: era el viejo.

-¿Cuánto cobras, guapa?

Me quedé a cuadros. No pude decir nada, y eso que me encanta montar numeritos (lo reconozco). Pero esta vez me dejó seca. Lo único que pude hacer fue apartar su mano de mi hombro y asesinarle con la mirada.

Me distancié de su proximidad acongojante. Él seguía mirándome con los mismos ojos que antes, perversos, pervertidos.
Entonces me dio por pensar… llevaba puesto un abrigo negro nada ajustado hasta las rodillas, un pantalón vaquero más bien anchote por abajo, sin tacones y apenas iba maquillada. ¿Realmente parecía una puta? Además, ¡cumplí la mayoría de edad hace menos de un año, joder! Y la mayoría dicen que aparento dieciséis… pues bien vamos.

En cuanto vinieron mis amigos, el viejo desapareció. Les conté lo que acababa de ocurrir y se descojonaron. Acababa de ser víctima de lo que tantas chicas ya han experimentado, solo que ahora, cuando me cuentan algo similar o me recuerdan mi vivencia, ya no me hace tanta gracia.





-Mediados de noviembre, fin de semana, 06:30 h

Me acababa de marchar de una fiesta flipante, muy divertida y los efectos del alcohol aún hacían acto de presencia en mi cuerpo. Llevábamos caminando por el pueblo donde estábamos más de cuarenta minutos, buscando una parada de bus.

Íbamos cuatro: dos chicos y dos chicas, todos igual de narcotizados y muy dormidos.
Yo iba del brazo de mi mejor amiga, haciendo eses y gritando a los demás que les iba a cortar ciertas partes de su anatomía como no encontraran pronto la parada.

A unas cuantas decenas de metros de distancia, más adelante, caminaban los dos chicos, sin tener ni idea de a dónde puñetas nos estaban dirigiendo, pero aparentando conocer el camino.

Finalmente llegamos a una. Recuerdo que hacía mucho frío, pero al menos había asientos donde podríamos descansar nuestras posaderas.
Allí había un viejo más borracho que nosotros que se sentó en medio de mi amiga y yo.
La segunda fiesta a la que asistiríamos estaba a punto de comenzar.

Imaginaos la escena: los cuatro amigos cansados, aburridos y amuermados. Yo me había ido con ganas de juega, pero me estaba durmiendo debido a la falta de conversación. Mi mente, espesita como para comenzar una que mereciera la pena, y que los demás aceptaran de buena gana continuarla, desconectaba de la realidad.

El “buen hombre” que se sentó a mi lado fue soltando una serie de paridas en poco tiempo que me hicieron soltar una muy sonora carcajada.

-Oye, ¿te vienes al callejón aquél y echamos un polvo?

Ése fue el detonante de la gran anécdota del mes.

Por supuesto, creí que todo lo que soltaba por su bocaza nos lo decía a las dos, pero lo que no supe hasta horas después es que a mi amiga le había estado diciendo lindeces más brutas aún, en un muy bajo tono de voz y, la pobre, al estar bastante más hasta-la-polla de todo, decidió pasar de él, pero sin dejar de sentirse muy incómoda.

Sobre todo porque observaba con impotencia como yo le seguía el juego y ella no podía hacer nada para frenar aquella bola de nieve que caía por una cuesta empinada.

-Pues mire, porque ahora no tengo condones, que si no me iba con usted sin dudarlo, hombre… ¡no te jode!

Mis amigos masculinos se partían con mis contestaciones. Y seguimos así largo rato: el viejo y yo dialogando.

-¿Eres virgen?

-Hombre, vamos a ver, señor… eso no se pregunta. No me sea usted maleducado, que yo no le he preguntando cuánto le mide.

-Pues…

-¡No me apetece saberlo! ¡Cállese! –Decía partiéndome todo lo partible.


Pasaron los minutos. La gente se iba acumulando en la parada y yo seguía con el juego de a-ver-quién-dice-la-parida-más-burra con el viejo; me sentía como la protagonista del club de la comedia y con público bueno además.
Sólo faltaron los aplausos al final.

-Y qué llevas ahora mismo, ¿braga o tanguita?

-La verdad es que hoy me he puesto un tanga de encaje negro, pero creo que ha sido un error ya que creo que una faja reductora le pondría más a usted, fíjese.

-¡Qué dices! A mi me gustan los tangas. ¿Me dejas verlo?

-Pues va a ser que no, cariño
.

Creedme si os digo que antes de que saliera el sol había en la parada unas quince personas meándose con el diálogo que manteníamos aquel estúpido y yo. La situación no tenía desperdicio.

-Y tu amiga, ¿qué lleva debajo de esa minifalda? –Me preguntó refiriéndose a la chica con la que había ido a la fiesta ya que ella no le respondía.

-Pero bueno… –Contestó mi amiga medio indignada, medio incrédula.

-¿Por qué no se va a hacerse una paja a su casa? –Replicó uno de los amigos con los que estábamos –Deje en paz a las niñas, se lo estoy pidiendo por las buenas.


El viejo y yo seguimos un poco más con nuestras cosas.

-¿Te gustaría chupármela? Tengo diez euros por aquí.

-Créame: no estoy tan desesperada. Antes me pongo a lamer la acera.

-¿Habéis follado hoy? Yo aún no…

-No sabe cuánto lo siento, pero creo que no puedo ayudarle.

-Ya te he dicho que hay un callejón ahí detrás que está de puta madre…

-Pues vaya a comprobar que sigue tan bonito como usted lo pinta. Anda, corra, no vaya a ser que nos quiten el sitio.


Todo se jodió cuando el muy salido se puso a intentar meterle mano a mi amiga, que llevaba una minifalda.
En aquel momento, uno de los chicos (con toda la parada de testigo) intentó amedrentar al viejo para que se fuera.

-Mire, señor. No le voy a faltar al respeto porque es una persona mayor, pero le invito formalmente a que se vaya. Se ha pasado con las niñas y a ellas no las toca ni Dios, ¿se entera?

El viejo no le hizo ni puto caso y empezó a vacilarle.

-Cara de mono, cállate, gilipollas, que tienes cara de mono…

-¿Quiere que le pegue una hostia? No le voy a dar por respeto, ya se lo he dicho, pero se la está ganando, hombre, se la está ganando.


En ese momento entré yo de nuevo en escena. Se había pasado de la ralla: una cosa es vacilar verbalmente y otra muy distinta es meterle mano a mi mejor amiga. Se iba a cagar:

-Mire, señor. Tengo un dolor de pies acojonante por haberme venido a este pueblo con estas botas que me están matando. No me arrepentiré de haberlas traído porque como siga así voy a tener que meterle el tacón por el culo. Deje a mi amiga en paz o se lo meto hasta el fondo del ojete. No bromeo.



La gente de la parada se moría de risa. Yo le miraba seriamente a los ojos y esto hizo que el viejo se tranquilizara, aunque siguiera diciendo sus gilipolleces que ya no tenían gracia. Era cansino.

-¿Y vosotras dos estáis liadas? ¿Qué tal un trío?

-Oh, vamos, cállese –Clamamos mi amiga y yo al unísono.

-A la próxima se la carga, es que se la carga –Proclamaba una y otra vez mi amigo.


Unos minutos después, el autobús llegó y dejamos al viejo en la parada, al acecho de más jovencitas minifalderas. El descojone fue bastante serio y en clase no paramos de hacer referencias a esto durante una semana.

Aquí acaba mi anecdotario sobre este tema. Espero que os haya amenizado vuestra existencia leer estas líneas.
Me colmaría de felicidad el saber que al pasaros esta semana por aquí, dondequiera que estéis, os haya arrancado una sonrisa de vuestros labios.


PD: Contestaré a lo de los cinco hábitos extraños en mi siguiente post. Estáos atentos.
 
 
Comentario:
vaya historias pornográficas que cuentas..... XD
 
Comentario:
Cuando estaba de erasmus fui a pasar un fin de semana con unas amigas, alquilamos una habitación en un hotel de esos que siempre están al lado de la estación. Cogíamos una habitación de tres y luego nos metíamos cuatro, así que mientras cogían la llave, una se tenía que quedar fuera.

Era invierno e iba tapada de pies a cabeza, pero estaba apoyada en una columna jugando a la serpiente del movil mientras estas bajaban. Desde el otro lado de la acera, un hombre que venía dando tumbos, me gritó: How much!!!

Yo me puse a doscientos por hora, comencé a andar en la otra dirección y llamé a mis amigas que estaban dentro: venid por mí, pero YAAA!!!!!!
 
Comentario:
Al año de vivir en Madrid, teniendo 22 años (pero aparentando 17), un hombre de negocios extremeño, me quería poner un piso con vistas al Retiro si ''éramos amigos'' los días que venía a la capital a sus reuniones de negocios. Fue una experiencia horrorosa y lo pasé fatal para deshacerme de él. ¡Cuánto hijo puta hay suelto!
 
Comentario:
La última vez que me ha pasado algo así fue en el Reino Unido, en un autobús, un hombre quería darme gasolina...en fin, lo que tiene la nueva música española :S
 
Comentario:
Joder, yo tendría que haber estado ahi para vivirlo, qué panzá de reir, qué cara le echas, es lo mejor.

Un besazo del Revisorcillo.
 
Comentario:
Primero que todo gracias por tu visita, esto de los viejos verdes da para muchas partes, entretenido relato, puedes estar segura que me arrancaste más de una sonrisita, besitos y hasta pronto byebye.
 
Comentario:
Joder,

No hace dos días mi hermana me contó una historia muy similar. A ella se le acercó un tio que podría tener sesenta años.

En fin, a mi ya me queda poco para ser un viejo verde.. de momento me quedaré en "madurito amarillo pistacho"
 
Comentario:
Es realmente malo que a las chicas les pase esto, que por un gilipollas caliente esten sufriendo en cierto modo. Pues les hubieras dicho que eran mil euros haber si se callaban de una buena vez, seguro que no tenían ni en que caerse esos viejetes verdes. Pero después se escudan estos cabrones diciendo ah pues coño que no se vistan tan provocativas, joder que un@ se puede vestir como mas le plazca definitivamente es triste lo que te ah pasado =(.

un beso y que tengas una buena semana!!
 
Comentario:
Joer, he sufrido y todo, sobre todo con el segundo viejo verde salidorro al que daban ganas de meter de hostias o, en su defecto, castrar... Y respecto al primer caso de viejo verde, en el que te confundieron con una prostituta, qué shock, ¿no? Pero no creo que sea cosa del vestir, sino del sentir (libidinoso) de algunos...

¡Un besito!
 
Comentario:
q
u
e

m
i
e
d
o!
 
Comentario:
Tu también hablas con los animalitos...??
Si, ya se que tu post no va de esto...jejeje. Pero es que es tan largo...que voy a seguir leyendo y luego sigo comentando...
Besos desde mi isla!
Pasea por mi isla
 
Comentario:
juasjuasjuas, seguro que si estoy con vosotros me parto yo también, vaya telita con el yayu, y que hacía despierto el hombre a esas horas jejeje no se habría escapado del geriatrico?.
 
Comentario:
Holaaaaa!!

Me ha hecho mucha ilusión saber que a ti también te gusta TLC! Jejejeje... ;)

Madre mía, yo nunca he vivido una situación de esas, por suerte! Que asquito jajaja

Un besito!
 
Comentario:
La verdad es que te reconozco que, a pesar de las respuestas (¡¡qué menos!!) te portaste demasiado bien, porque era para.... aaagghhhhh, ¡¡iba a ser grosera, jajaja!! En fin, hay gente para todo, tú ni caso y esperemos que no vuelva a pasarte... aunque luego lo cuentas y queda graciosillo, jeje

Y qué, te gusta la carrera? 1º es un poco rollo (¿¿no?? Bueno, depende de dónde la hagas, jeje) pero luego la cosa se va animando :p

¡Un beso!
 
Comentario:
Yo le hubiese metido una leche y luego le hubiese metido el taconazo por ahí, esto está claro!!! Yo no sé cómo aguantaste tanto! Ah si, porque estabas inspirada en respuestas bordes jaja

Espero q no me pasen esas cosas...
 
Comentario:
vaya historia, menos mal que no pasó a mayores....y gracias por lo ánimos
 
Comentario:
Jajaja, despues de lo leído no me siento en una parada de autobús ni harta de vino, jajaaj. Aunque eso de "jovencita" pues como que ya lo pasé, eso sí, no por mucho y aparento menos, jajaja.

Besos
 
Comentario:
jajajajajajajajajaj ay joer todavia me sigo riendo...completamente tremendo lo que te pasa con la tercera edad...parece que lleves un cartel que ponga: acósenme!!jejeje desde luego me has amenizado la existencia como tu dices por cierto muchas gracias por tu comentario y me he dado cuanta de que tienes un link a mi blog!!que ilu me ha hecho jijij asiq te linkeo yo tambien ok?

y mucha suerte en los examenes!;p

besoooos!
 
Comentario:
el papi chulo y el aseje ma matao , aunque el asereje en nochevieja tuvo su punto gracioso jejejejeje ayssssss

BEsos!!!!!!

No estudies mucho que es malo!!!!!
 
Comentario:
Jajajajja siesk a quien se le ocurre estar al lao de la calle montera!!!!! jajajajajjajajajaaj que me parto!!!!

La verdad que te ries , pero es una putada eh!!! y mas putada es ir a las 8 de la mañana por esa calle y que te entren los travestis :S ugggggg que agco!!!!! menos mal que voy con los cascos sino.... puf puf puf

Besossss jejejejej
 
Comentario:
Da igual si llevas minifalda que un jersey de cuello alto...los hay tremendos, e incansables, de boquilla claro. Son todos estos tipejos pa matarlos!!
Suerte con tus examenes
;)
 
Comentario:
Que asco tía jaja, que cosas te ocurren vaya tela. Desde luego la situación se volvió bastante tensa por lo que cuentas... hay gente que no tienen verguenza ninguna por muy borracho que esten. Menos mal que en ese momento llegó el autobus no? sino no veas la fiesta que os sigue montando el puñetero viejo :S

Besos wapa ;)
No