Los tíos, esos grandes desconocidos Pt. I
Lo que verdaderamente te hace sentir como una aunténtica gilipollas, por cierto, lo mencionaré a modo de anécdota, es encontrar por puro azar a un tío que:
a) Está de buen ver.
b) Vive cerca tuya.
c) Tiene coche (y pelas)
d) Está estudiando una prometedora carrera de ingeniería
e) ¡¡¡le gusta la misma música que a tí!!!
f) Tiene tres años más que tú (opcional)
Quedas con él, toda emocionada, porque es universitario y tú sólamente eres una criaja de quince años. Te lleva a tomar algo (en tu pueblo, no te lleva más lejos, ¡a ver si se le va a acabar la gasolina que está muy cara!, e invitas tú al refresco porque él no tiene suelto, eso sí, te hace una foto como recuerdo), te pone buena música en el coche, te lleva y te trae un par de veces en su súper todo-terreno color granate mientras todas las de tu clase se quedan flipando, mientras te mira a través de las gafas oscuras y se oye a todo volumen al 50 Cent (que es un rapero, por si alguien no lo sabe).
PERO, a ese bombonazo de hombrecillo le descubres una serie de defectillos sin importancia:
a) No hace más que hablarte de él (conocido también como el síndrome del yo-yo-yo)
b) Te trata como una niñata y te riñe si has suspendido un examen ó si bebes más de la cuenta.
c) ¡¡¡No tenéis nada en común y poco de qué hablar!!!
d) FALLO GORDO: pasa de tí durante un mes entero, ni te llama ni te hace toques. No te escribe... vamos, no existes. Repentinamente, como si tal cosa, te empieza a llamar insistentemente, implorándote que quedes con él y que no se olvida de tí (como si faltasen cinco horas para que se terminase el mundo y sólo quisiera pasar sus últimos momentos contigo).
e) FALLO AÚN MÁS GORDO: tú al final cedes porque ves que le va a dar un ataque. Además, quieres desconectar de la pandilla de niñatos del colegio y ver a un tío bueno de cerca por una vez y que no sea para que te pregunte por dónde se va al súper.
Te lleva por la noche, con un frío del carajo, por unas carreteras comarcales en su coche, temiéndote que vaya a violarte porque no le conoces de casi nada, pero confiando a la vez. Por fin y tras un silencio incómodo te lleva a su destino: un lugar en el que se puede ver toda la sierra norte de Madrid, todos los pueblecitos con sus luces, claro está, de noche, como mencioné antes.
Piensas que esa vista es muy romántica aunque tú seas una verdadera escéptica en esas cosas y esperas que se te lance. Al cabo de tres minutos le sueltas un vago: "aquí hace mucho frío" y te contesta con indiferencia: "es verdad", arranca y te deja... ¡¡no en tu casa!!... unos cuantos cientos de metros antes, por si acaso tus padres dicen algo (ó por no enterarse de dónde vives).
f) FALLO CASI IMPERDONABLE: Te empieza a hablar de su gran "amiga" y te acaba confesando que está loquito por ella. Tú aguantas como una heroína toda la mierda que te suelta y te pide consejo sobre lo que te ha estado diciendo durante toda la tarde, mientras estabas empanada, oyéndole pero no escuchándole porque te importa tres cojones.
No sabes qué decir. Sólo se te ocurre pensar: "Hijo puta, ¿y para esto me llamas? ¿Para hablarme de ella? ¿Te crees que no tengo nada mejor que hacer que pasarme toda la tarde viendo cómo cae tu baba? ¿Por qué no le pides consejo a otra que esté menos ocupada? ¿ó a otra que le interese más saber todo eso, por ejemplo...?"
g) FALLO GARRAFAL: Tras partirte de risa de ese piltrafilla, se lo perdonas todo: el ser mal conversador y peor "llevador de iniciativas", y el que pase de tí durante semanas. Incluso que te hable de ella" (te ha dicho mil veces su nombre, pero, por pura casualidad, su nombre te suena algo así como Zorra ó Guarra). Él queda perdonado, libre de toda culpa simplemente porque es el tío más buenorro que osa dirigirte la palabra (y además porque no te comes un rosco).
Entonces, quedas con él aposta un día que vas de traje de fiesta para que te vea en todo tu espendor. Te pasas horas frente al espejo, acicalándote para vuestro encuentro y esperando nerviosa que llegue para luego decirte secamente: "tengo que cuidar de mi hermana, no te voy a poder llevar a tu casa ni quedarme mucho tiempo. Por cierto,¿de qué vas vestida?"
Tras asumir que te va a dejar tirada en medio de la nada y sin que nadie pueda ir a recogerte cuando contabas con que él te sacaría de aquel infierno de pijos y te llevaría por ahí para hacerte alguna guarrerida al no poder resistir tu encanto y tu sex appeal, optas por mandarle a tomar por culo, sin importarte que esté bueno y su puta madre.
Fin de la historia. Por cierto, antes de despedirme, aclarar que todo esto sucedió hace unos cuantos miles de años. Ya no soy ni tan superficial ni tan inmadura...
Comentario:
Comentario:
Se me olvidó poner quien era, hay el alzeimer jajaja
Comentario:
jajajaa al principio del post decías:
"Estoy aquí, sin saber de qué postear pero con ganas de hacerlo"
Y ya ves, pedazo post que te ha salido jajaja.
Gracias por preocuparte por mi economía, la verdad es que lo que me fumo me lo han regalado, ya terminé la cajetilla y no he vuelto a fumar, hasta que les den por regalarme otra o le coja uno a alguien.
Todo esto que hablas aqui del enamoramiento ya me queda un poco lejos, un beso. Y disfruta mucho.
"Estoy aquí, sin saber de qué postear pero con ganas de hacerlo"
Y ya ves, pedazo post que te ha salido jajaja.
Gracias por preocuparte por mi economía, la verdad es que lo que me fumo me lo han regalado, ya terminé la cajetilla y no he vuelto a fumar, hasta que les den por regalarme otra o le coja uno a alguien.
Todo esto que hablas aqui del enamoramiento ya me queda un poco lejos, un beso. Y disfruta mucho.
Comentario:
Hola!
Respondo como puedo a tu pregunta: ¿Cuántas veces te has enamorado?
Bueno, voy por mi octava pareja, mi cuarta convivencia y mi segundo matrimonio...
Muchas de esas relaciones han sido flechazos. Flechazos que duran once años, o dos meses, pero flechazos. No sé cómo, ves a alguien, y quieres estar con ella. Y todo se confabula alrededor para que eso suceda. Y no hace falta comer (aunque siempre se bebe mucho), y no hace falta dormir, y no hace falta soñar, porque el sueño ya está allí. Claro que esa fase se termina, y a veces no hay nada más. Pero otras veces sí que lo hay. Y siempre, cada vez, aparece una parte de mí nueva, extraña, que sólo se ha desarrollado en esa pareja. Como una flor única y delicada.
Respondo como puedo a tu pregunta: ¿Cuántas veces te has enamorado?
Bueno, voy por mi octava pareja, mi cuarta convivencia y mi segundo matrimonio...
Muchas de esas relaciones han sido flechazos. Flechazos que duran once años, o dos meses, pero flechazos. No sé cómo, ves a alguien, y quieres estar con ella. Y todo se confabula alrededor para que eso suceda. Y no hace falta comer (aunque siempre se bebe mucho), y no hace falta dormir, y no hace falta soñar, porque el sueño ya está allí. Claro que esa fase se termina, y a veces no hay nada más. Pero otras veces sí que lo hay. Y siempre, cada vez, aparece una parte de mí nueva, extraña, que sólo se ha desarrollado en esa pareja. Como una flor única y delicada.





