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El blog de Ion Antolin. Un espacio para la opinión y el análisis sobre la prensa de hoy
Acerca de
ION ANTOLIN: Llevo en este mundo de los medios de comunicación desde 1994. Por aquellos años comencé a trabajar en la primera Televisión Palencia y más tarde en Televisión Castilla y León, en Arnedo TV Rioja y los Servicios Informativos de Antena 3 Televisión en Madrid. Pasé cinco años en el País Vasco, donde todavía soy socio de una pequeña empresa de asesoría en comunicación institucional y de un diario digital. Nací en Valladolid, vivo en Madrid y soy palentino de corazón.
Sindicación
 
El Ayuntamiento de Sopelana convoca el 1er Premio de Periodismo sobre Surf y Bodyboard
El Alcalde de Sopelana, Imanol Garai, acompañado por el Concejal de Comunicación, Ricardo Ibarra, y el Campeón del Mundo de Bodyboard, David Pérez, han presentado esta mañana a los medios de comunicación el 1er Premio Sopelana de Periodismo sobre Surf y Bodyboard. Esta es una iniciativa pionera en el estado, que premiará los mejores trabajos de los profesionales de los medios de comunicación que presenten sus obras antes del 30 de Septiembre. El primer edil de Sopelana ha destacado el compromiso del Ayuntamiento “con el deporte y la juventud”, renovado con esta convocatoria para reconocer la labor de periodistas y reporteros gráficos que día a día recogen y transmiten la realidad de estos deportes.

Por su parte, Ricardo Ibarra señaló que otro de los objetivos que persigue el premio es seguir relacionando el nombre de Sopelana con el surf y el bodyboard . Ibarra también adelantó que el jurado contará con deportistas locales para seleccionar los mejores trabajos, y que la gala de entrega de premios se celebrará el próximo mes de Noviembre. También el vecino de Sopelana y campeón del mundo de bodyboard, David Pérez, animó a participar y concursar en estos premios y destacó que “es otra forma, diferente de la habitual, de ver el mundo del surf y del bodyboard” además de “una iniciativa positiva, que contribuirá a premiar a gente que merece que se reconozca su trabajo”.

Tres categorías y 3000 euros en premios

En cuanto al certamen, el Premio Sopelana de Periodismo sobre Surf y Bodyboard, que contará con tres modalidades, será otorgado al trabajo periodístico o labor profesional que mejor haya contribuido durante los años 2005 y 2006 a reflejar la realidad de estos deportes. Los trabajos deberán ser originales, publicados en prensa, Internet o emitidos en televisión a lo largo de los años mencionados. Los ganadores de cada modalidad recibirán 1.000 euros.

Los artículos, reportajes o informaciones podrán presentarse en euskera, castellano o inglés, aunque, en este último caso, deberán acompañarse de traducción certificada. Las candidaturas las enviarán los propios autores y, si son trabajos colectivos, se remitirán acompañados de un documento con la firma de todos sus coautores, en el que se especifique el titular individual o colectivo de la candidatura. El plazo de admisión se abrirá el próximo 15 de Mayo y podrán enviarse trabajos hasta el 30 de Septiembre.


Bases
http://www.ukdigitala.com/article.php?nid=5825
 
"TERRITORIO COMANCHE"
Editorial de Uribe Kosta Digitala redactado por Ion Antolin y publicado el día 2 de Abril de 2003, dedicado a la labor de los reporteros de guerra.

EDITORIAL.- Ayer la cadena Telecinco emitía, en un horario imposible, la película de Gerardo Herrero "Territorio Comanche", basada en la novela de Arturo Perez-Reverte. Una historia que nos narra la vida de los reporteros de guerra en el conflicto de la ex – Yugoslavia, su lucha por conseguir llevar hasta los tranquilos consumidores de televisión, radio, prensa o internet, la verdad de una guerra, o por lo menos su visión de lo que ocurre. Intentar retratar la realidad de la batalla es una profesión de riesgo, a sortear balas y morteros se une ahora la sombra de los presionados propietarios del medio, prestos a ponerlo a uno de patitas en la calle, de Bagdad, como le ha pasado al corresponsal de la NBC y ganador de un premio Pulitzer, Peter Arnett.


Hay personas que anteponen su propia seguridad, que dejan en casa a sus familias, a miles de kilómetros de distancia, para luchar por informar con veracidad de la locura que es, y que genera, cualquier conflicto armado. Muchos se dejan la vida en ese empeño, en los Balcanes, como contaba la película, murieron 52 periodistas haciendo su trabajo. En Irak, después de unos días de combates, ya han muerto varios informadores más. Todas estas muertes, todo este esfuerzo por llegar a la verdad, por conocer más y transmitirlo al mundo, merece muy poco respeto para los guardianes de la moralidad y la versión única, hoy disfrazados de accionistas en los medios de comunicación, militar indignado o político asustado.

Que el plan de Estados Unidos está sufriendo duros envites, proporcionales a la enconada resistencia iraquí, es una verdad que hoy a nadie se le escapa, y que la guerra "quirúrgica", guiada por el bisturí de las bombas inteligentes para evitar bajas civiles, era una operación de marketing más propia del fabricante del engendro que de un gobierno serio, otra. Pues decir estas dos cosas ha sido el pecado de Peter Arnett para quedarse sin trabajo. Decir la verdad. Poco o nada a pesado que este hombre lleve 30 años jugándose el tipo por todo el mundo, que fuese el único periodista, junto con Alfonso Rojo, que aguantó los bombardeos en Bagdad durante la primera guerra del Golfo o que haya sido el primer occidental en entrevistar a Osama Bin Laden. Poco importa la verdad, y el que la busca, molesta.

Gracias a uno de estos reporteros, hoy sabemos que las mujeres y niños iraquíes que ayer murieron acribillados por los soldados de Estados Unidos en un control, no fueron advertidos previamente para que parasen el vehículo. Que los disparos "preventivos" han costado diez vidas. William Branigin, del "Washington Post", ha tenido que corregir la versión oficial del mando aliado, que hablaba de menos muertos y de que si se efectuaron disparos de advertencia. Hoy hemos sabido algo más de la guerra de verdad gracias a un reportero, un luchador en "Territorio Comanche". Esperemos que no le cueste el puesto.


A la última frase de este editorial, reproducido en su forma original, hoy queremos sumarle solo unas palabras: "... esperemos que no le cueste el puesto, o la vida".


 
Manifiesto "Con orgullo, con modestia y con gratitud"
El 14 de abril de 1931, España tuvo una oportunidad. La proclamación de la II República Española encarnó el sueño de un país capaz de ser mejor que sí mismo, y reunió en un solo esfuerzo a todos los españoles que aspiraban a un porvenir de democracia y de modernidad, de libertad y de justicia, de educación y de progreso, de igualdad y de derechos universales para todos sus conciudadanos. Hoy, setenta y cinco años después, los firmantes de este manifiesto evocamos aquel espíritu con orgullo, con modestia y con gratitud, y reivindicamos como propios los valores del republicanismo español, que siguen vigentes como símbolos de un país mejor, más libre y más justo.

Frente al colosal impulso modernizador y democratizador que acometieron las instituciones republicanas -siempre con la desleal oposición de quienes creían, y siguen creyendo, que este país es de su exclusiva propiedad-, todavía se nos sigue intentando convencer de que la II República fue un bello propósito condenado al fracaso desde antes de nacer por sus propios errores y carencias. Los firmantes de este manifiesto rechazamos radicalmente esta interpretación, que sólo pretende absolver al general Franco de la responsabilidad del golpe de estado que interrumpió la legalidad constitucional y democrática de una república sostenida por la voluntad mayoritaria del pueblo español, con las trágicas consecuencias que todos conocemos. Y exigimos que las instituciones de la actual democracia española rompan de manera definitiva los lazos que la siguen uniendo -desde los callejeros de los municipios hasta los contenidos de los libros de texto- con un estado ilegítimo, que surgió de una agresión feroz contra sus propios ciudadanos y se sostuvo en el poder durante treinta y siete años mediante el abuso sistemático e indiscriminado de los siniestros recursos que caracterizan la pervivencia de los regímenes totalitarios. Después de treinta años de democracia, resulta vergonzoso tener que recordar aún donde estaba la ley y donde estuvo el delito. A estas alturas, es intolerable, y muy peligroso para la salud moral y política de nuestro país, que todavía se pretenda equiparar al gobierno legítimo de una nación democrática con la facción militar que se sublevó contra el estado al que, por su honor, había jurado defender, y cuya victoria sólo fue posible gracias a la ayuda de los regímenes fascista y nazi que preparaban una invasión de Europa que acabaría provocando una guerra mundial y, aún más decisivamente, gracias a la culpable indiferencia de las democracias occidentales, que, antes de convertirse en víctimas de las mismas potencias en cuyas manos habían abandonado a España, eligieron parapetarse tras el hipócrita simulacro de neutralidad que representó el comité de No Intervención de Londres.

El 14 de abril de 1931, España tuvo una oportunidad, y los españoles la aprovecharon. Pese a la brevedad de su vida, la II República desarrolló en múltiples campos de la vida pública una labor ingente, que asombró al mundo y situó a nuestro país en la vanguardia social y cultural. Entre sus logros, bastaría citar la reforma agraria, el sufragio femenino, los avances en materia legislativa de toda índole, la separación efectiva de poderes, las constantes y modernísimas iniciativas destinadas a difundir la cultura hasta en las comarcas más remotas, el decidido impulso de la investigación científica o el florecimiento ejemplar no sólo de la educación, sino también de la asistencia sanitaria pública, para demostrar que aquel bello propósito generó bellísimas realidades, que habrían sido capaces de cambiar la vida de un pueblo condenado a la pobreza, la sumisión y la ignorancia por los mismos poderes -los grandes propietarios, la facción más reaccionaria del Ejército y la jerarquía de la Iglesia Católica- que se apresuraron a mutilarlo de toda esperanza.

La República dotó a los sectores más débiles y desprotegidos de la sociedad de entonces, las mujeres y los niños, de un estatuto jurídico privilegiado en su época. El retroceso fue tan brutal, que el cambio de régimen supuso para ellas, para ellos, la pérdida de todo derecho y su consagración como subciudadanos dependientes de la buena voluntad de los cabezas de sus respectivas familias. La República apostó por la defensa de los espacios públicos como escenario fundamental de la vida española, asumiendo la necesidad de equiparar las condiciones de vida de las poblaciones rurales y urbanas, y desarrollando políticas de igualdad no sólo entre los individuos, sino también entre las regiones más y menos prósperas. El retroceso fue tan brutal, que el cambio de régimen consolidó las desigualdades históricas tanto individuales como colectivas, y abandonó la promoción de los servicios públicos para crear un déficit que en algunos sectores, como la educación primaria y secundaria, seguimos padeciendo todavía. La República fomentó el auge de la cultura española en todos los terrenos de la creación artística y de la investigación científica, el debate intelectual y la vida universitaria, hasta el punto de que su nombre y su destino estarán unidos para siempre a la memoria del máximo esplendor cultural del que ha gozado nuestro país en la era moderna. El retroceso fue tan brutal, que el cambio de régimen supuso la pérdida más trágica que, a su vez, ha soportado nunca la cultura española, el exilio masivo de los mejores, que dejaron las aulas y los laboratorios, los talleres y las redacciones, las editoriales y los museos, la autoridad y el prestigio intelectual de nuestro país, en manos de una improvisada cosecha de oportunistas y segundones, que redujeron la vida cultural española a una lamentable manifestación de mediocres oscuridades.

Hoy, setenta y cinco años después, los firmantes de este manifiesto no queremos seguir lamentando la triste brutalidad de aquel retroceso, sino celebrar la emocionante calidad de los logros que le precedieron, y agradecer la ambición, el coraje, el talento y la entrega de una generación de españoles que creyó en nosotros al creer en el futuro de su país. Reivindicar su memoria es creer en nuestro propio futuro, que será proporcionalmente mejor, más libre, más justo, más feliz, en la medida en que seamos capaces de estar a la altura de la tradición republicana que hemos heredado. Por una España verdaderamente moderna, laica, culta, igualitaria, por su definitiva normalización democrática, y por el progreso armónico del bienestar de todos sus ciudadanos, hoy, setenta y cinco años después, queremos celebrar el 14 de abril de 1931, y proponer que esta fecha se celebre en lo sucesivo como un reconocimiento oficial a todos los ciudadanos españoles que lucharon activamente por la libertad, la justicia y la igualdad, valores comunes que tienen que seguir orientando la construcción democrática de la sociedad española.
 
San Juan en Berango


Todavía queda tiempo para volver a ver las hogueras de San Juan, pero me parece que para ir entrado en 'calor' puedo enseñaros esta foto que hice el año pasado. El efecto del calor distorsiona la iglesia del pueblo y la composición queda, cuando menos, curiosa.