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Hojas para la Supresión de la Realidad
Destrucción de la realidad mediante la creación de otra más interesante.
Acerca de
Jesús Alonso Ruiz. Ateo y pescador de perlas. Nacido en Guadalajara (España)
Sindicación
 
Hoja nº 261

Italia, exámenes, correcciones, exámenes, correcciones, Italia, orgías (¡huy, esto no!), exámenes...
 
Hoja nº 260
DOS AVATARES DE LA PATRIA

En la demasiado famosa Canción del pirata, Espronceda hace decir a su capitán:

Que es mi barco mi tesoro,
que es mi dios la libertad,
mi ley la fuerza y el viento,
mi única patria, la mar.


En su caso, se entiende que "patria" es el lugar a donde se pertenece. Por contraposición con las patrias de tierra, donde hay fronteras, él se define por pertenecer a la mar: una patria donde caben todos porque no pueden trazarse fronteras. Enseguida, continuando con la idea, agrega:

Allá mueven feroz guerra
ciegos reyes
por un palmo más de tierra.


La idea es ingeniosa aunque algo obvia por la dicotomía tierra/mar. Y, si se piensa, un poco poco romántica. Un poco antinacionalista, vaya.

En pleno siglo XX, Félix Grande (ese magnífico poeta al que la mezquindad y la ceguera de Castellet excluyeron de sus Nueve novísimos) dejó escrito en su libro capital Las Rubáiyátas de Horacio Martín, estos tremendos versos:

Los que sin fervor comen del gran pan del idioma
y lo usan como adorno o coraza o chantaje
sienten por mí un rechazo donde la rabia asoma:
yo no he llamado patria más aque a ti y al lenguaje.


En este caso, Félix Grande comete el pecado de decir que su patria son dos: tú (la Loba, como la llama en el libro) y el lenguaje.
El primero ("mi patria es ella") se entronca con Calisto y su declaración de ser de religión melibea: se intercambian los fidelidades.
El segundo: el lenguaje es mi patria, es un muy poderoso argumento para negarse a pertenecer a ninguna patria terrenal.
Solo la geografía celeste o de nuestro pensamiento pueden contener una patria tan íntima.
 
Hoja nº 259

ZAPPA



Acabo de recibir una inyección de fe en la inteligencia: he visto (de nuevo) el vídeo Does humor belong in music?, de Frank Zappa.
No se puede evitar comparar con cualquier otro: al lado de Zappa ( y los músicos que lleva), los cantantes inteligentes parecen un poco burdos; los buenos músicos pobres aficionados; los cantautores parecen mamarrachos que deberían aprender algo más de tres acordes y a hacer canciones rápidas; los rompedores parecen alumnos de los escolapios haciendo la función de fin de curso.
Consideremos el principio: cuando sale Zappa al escenario, el público prorrumpe en aplausos, silbidos y otras demostraciones de afecto. Zappa les dice: "Tranquilos. Poneos cómodos. Va a ser un concierto largo". Y les conmina a hacerle caso sin aprovechar la fuerza ascendente de la marea.
Espera a que lo hayan hecho y, entonces, empieza.
Consideremos lo políticamente incorrecto que es hablar mal de la mariconada o de las mujeres.
Para insultar a una chica con la que está follando la llama "republicana".
Consideremos que el espectáculo no tiene ni rayos láser ni humo, ni pantalla gigante ni efectos.
Cosideremos que todos los músicos actúan (de "actuar") en todas las canciones de manera extraordinaria.
Consideremos que cuando hace uno de sus solos apoteósicos de guitarra no se abre de piernas, ni cierra los ojos ni adopta posturas gilipollas de macho al borde de un colapso nervioso: solo toca.
Fue el más grande.
Estoy orgulloso de mi hijo por muchas razones. Una de ellas es que cuando sale por ahí se pone una chapita que dice ZAPPA. Y sabe por qué lo hace.
 
Hoja nº 258
EL PERRO COME PAN

Mis alumnos pueden certificar que esta frase que encabeza la Hoja es la uso siempre para cualquier fenómeno de la lengua (paradigma y sintagma, sujeto y predicado, el concepto de oración...); incluso de los fenómenos por ausencia: perífrasis verbales o cualesquiera otros.
Cierta vez, un alumno mío la analizó de esta forma:
El perro: Sujeto
come: Verbo
pan: Complemento Circunstancial de Hambre.

El proceso mental que lo llevó a ello debió de ser fascinante.
 
Hoja nº 257
MUJERES Y HOMBRES

Hace ya años (mis allegados lo saben) que sostengo que las mujeres son más interesantes que los hombres; es decir, que las historias que pueden protagonizar las mujeres tienen más enjundia que las de los hombres, los pobres, condenados a ser policías o soldados o asesinos o salvadores o investigadores sagaces o lampistas imaginativos o eso.
Pues bien, desde hace poco, mi percepción está cambiando sutilmente; ya ni las mujeres me parecn interesantes.
Hablo en plural, naturalmente: tú o tú o tú no formáis parte de esa pluralidad cada vez más grisácea.

Dos apuntes marginales:
Jardiel dejó dicho - memorablemente - que lo peor de la Humanidad son los hombres y las mujeres.
Alguien ( he olvidado quién) escribió: Les femmes! Ce pluriel est bien singulier!
 
Hoja nº 256
DAN BROWN TENÍA RAZÓN

¡Los Illuminati existen!
Maragall es uno de ellos...
 
Hoja nº 255
EFECTOS INESPERADOS

El Principio de Causalidad tiene un no sé qué de estadístico y empírico.
O sea, que me da a mí qe no siempre una Causa A produce el Efecto B.
También sé que no digo nada nuevo: Heisenberg e, incluso, Peirce postularon cosas parecidas.
El quid del asunto es la enorme cantidad de factores variables que confluyen en un acto y que no podemos ni conocer ni controlar.
Yo mismo compré ayer un cable USB con su cedé correspondiente para sincronizar mi teléfono con el ordenador.
Pues bien, no obró el efecto deseado y eso que soy ducho en informática. el ordenador cumple los requisitos, el proceso se llevó a cabo con fluidez y de manera aparentemente adecuada.
El problema debe de residir en los factores: mi teléfono es un Motorola V360, pero al instalar el programa tuve que elegir entre el V360, el V360m, el V360r, el V360q...y ni la caja ni el teléfono indican la minúscula que adjetiva a 360.
¿Debo probarlas todas?
¿Por qué el Universo es tan hostil?
 
Hoja nº 254
NO QUIERO ABRUMAROS

...pero me voy a Italia (Génova, Venecia, Florencia) el día 26 de este mes de mayo.
Haré lo mismo que con Alemania y colgaré una presentación del diario del viaje en estas Hojas.
Aparentemente, voy a cuidar a mis alumnos, pero, en realidad, voy a Venecia a comprarme un sombrero.
 
Hoja nº 253
EL VERANO

Llega el verano y, con él, eso que llamamos vacaciones (de aquí a mes y medio), En mi caso eso significa poder dedicar cierto tiempo a ver la televisión. Y lo haría si no fuera por:

a) Informativos llenos de accidentes de carretera, refrescantes imágenes de competiciones de vela y observaciones sobre los peligros de tomar el sol sin protección 60.

b) Sinvivires sobre si Henry viene al fútbol español o no, o Fulano y a dónde y cómo y por cuánto y si, desde pequeño, ya querían jugar en tal o cual club. (El AS es el único periódico que me permito leer de 15 de julio a 15 de agosto).

c) Zápines (ahora "zápin" significa también "antología de imágenes de diversas cadenas seleccionadas por su rareza, espectacularidad, humor, etc.") de programas del corazón (Vid. punto f)), ya que no conozco a ninguno de los que hablan.

d) Reposiciones de series, excepto de las únicas que vería: Perry Mason y Juncal.

e) Ausencia total de deportes una vez pasado el mundial.

f) Multiplicación de programas del corazón (o sea, del hígado o el coño o los cojones, porque del corazón nunca hablan): hace dos veranos, en Andalucía, estuve dos días seguidos viendo la televisión por la tarde y podías cambiar de cadena, pero no de tema.

O sea, que tampoco la voy a ver.

 
Hoja sin número
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Tengo la sensación de que algo va mal con esto del anti-spam que han iniciado.
Si habéis tenido problemas, avisadme, por favor, mandándome un e-mail: jalonsoruiz@ya.com
 
Hoja nº 252
GRACIOSOS

¡Hay que ver la poca gracia que me hacen los graciosos!
Nunca me han hecho especial gracia ni El Gordo y el Flaco, ni Charlot (me gusta mucho, pero por otras razones que el humor), ni Jerry Lewis (salvo cuando hacía partes "serias"), no hablemos de Richard Pryor, Eddie Murphy, los Hermanos Calatrava, Chevy Chase, Esteso, Jim Carrey (mismo comentario que a Jerry Lewis), o Boris Izaguirre (incomprensible ascenso e inquietante fama de intelectual)...
La más conspicua excepción en esa lista es Buster Keaton.

Casi me pasa lo mismo en Literatura:
Nunca me he reído gracon el Quijote, que me fascina por motivos diversos; en Arniches (extraordinario trágico) he admirado más bien su facilidad en el juego de lenguaje; me aburre Jerome K. Jerome, y así los demás.
Las excepciones , en este caso, son Quevedo (insuperable en Los sueños, por ejemplo), Jardiel y Woodehouse.

Por cierto, que qué pocos nombres podemos extraer de la Literatura. Quizás se relaciona con eso del prestigio de lo que hablé en una entrega anterior.
P.S. "Entrega" puede ser una buena solución a "post".
 
Hoja nº 251
MIGUEL TORRES AFINA EL SWING

Miguel Torres se mira en el espejo y se siente satisfecho de lo que ve: un impresionante tren superior, una mirada sabia y unas piernas relativamente cortas – sí – para la estatura, ni alta ni baja, que tiene.
Gira el torso para intentar verse la espalda y ese movimiento pone en marcha un complejo sistema de relaciones encadenadas: michelín aceptable, musculatura de los trapecios, tríceps alargados y poderosos, giro elástico, cuerpo perfecto para el golf.
Miguel Torres es un hombre que elabora teorías con cierta facilidad.
Miguel Torres tiene, aunque él no lo sabe, exactamente 26 teorías sobre aspectos diversos de la existencia humana, incluida una sobre los números de mal agüero.
Si usted le preguntara sobre deporte, Miguel Torres podría exponerle, por lo menos, dos teorías generalistas :
a) Deporte y opción sexual
b) Deporte de verdad vs. Juego

Si usted le pregunta, le dirá que el golf no es un verdadero deporte (lo que llamamos un deporte de verdad), sino un juego y, ya puesto, enlazará las teorías a) y b) y le dirá que es un juego más bien para hombres enclenques (ya me entiendes), jubilados o mujeres.
“…O, dicho de otra manera, si un tío pudiera jugar al rugby o al fútbol no se iba a meter en el golf…y si se mete será por algo.”
Miguel Torres siempre ha visto el golf como algo en lo que, de haber querido, habría destacado: no ha tocado un palo de golf en toda su vida –si exceptuamos una vez que su sobrino le derrotó en un mini-golf -, pero está seguro de que con unas cuantas clases y su físico perfecto para ese deporte (juego, en realidad), no puede tardar en destacar.
En ese momento concreto de su vida, a punto de salir de los 45 años, no tiene ni idea de lo que es un handicap, el grip y, mucho menos, lo que es chipear, pero confiado en su innata capacidad para asimilar los comentarios televisivos, decide, casi con displicencia, buscar un campo y empezar a tirar unas bolas.
Hay municipios en España que no poseen un campo de golf. Confiado en esa verdad incuestionable y para evitar pérdidas de tiempo, abre el navegador, teclea Google y, después, el nombre de su provincia y golf. Elige “páginas en español”, “Búsqueda en Google” y le aparecen 1.310.000 (de las que se muestran las diez primeras) referencias.
En un radio de 50 km hay 13 campos.

-¿Es usted médico? – pregunta la señorita que está detrás de un mostrador y delante de un expositor con bolas, guantes, gorras y zapatos.
- Esto…no. ¿Es obligatorio?
- No, señor. No es obligatorio…
- Entonces…
La señorita ratonea en el ordenador que no deja de mirar.
-Pero, socio no es…
-¿Socio? ¿Hay que ser socio? Yo sólo quería tirar unas bolas…
La señorita mastica chicle y continúa hechizada por la pantalla.
-¿Tiene usted hándicap?
-¿Quién? ¿Yo? No. Seguro que no.
-Ya.
La señorita mastica, ratonea y sonríe.-Usted lo que quiere son unas clases…
Miguel Torres, ya a la defensiva ante la idea de que un estúpido impedimento burocrático le impida formar parte, en un par de años, del equipo europeo de la Ryder Cup, traga saliva, piensa en el dinero que le va a costar (“Es un deporte de ricos…”) y asiente como despreocupado.
- Sí, eso. Un par de clases. O tres. Vaya…lo que haga falta.
La señorita teclea, mira la pantalla, enarbola un bolígrafo metálico y le dice:
-Tengo una hora para el martes a las siete y media…
-¿De la tarde?
La señorita sonríe, le mira, jajá, qué risa.
-Nooo…de la mañana. El martes 27.
-¿27? ¿No este martes?
La señorita vuelve a sonreír, jajá, apunta algo en un papelito y le dice:
-No olvide que si no tiene palos, se los podemos alquilar aquí.

La mañana es preciosa. El sol, a la izquierda, ilumina los verdes de los árboles, de las calles (“fairways” – piensa Miguel Torres), de la hierba alta (“el rough”), de los tees, de los green…Algunos pájaros cantan. “¡Qué campo más bonito…!”, piensa Miguel Torres mientras sigue la dirección que le han indicado para llegar al campo de prácticas…

7:23 Miguel Torres revisa por tercera vez la bolsa de los palos, el guante, los tees, la gorra Fitleist. A su lado hay un cubito de plástico azul con 200 pelotas.
7:24 Miguel Torres ignora si está bien visto fumar en un campo de golf y tiene el cigarrillo sin encender en su mano izquierda mientras trata de recordar el nombre de ese golfista americano que tiene bigote y fumaba…
7:29 Miguel Torres sigue sin recordar que el golfista se llama Sam Torrance.
7:31 “Esto es un escándalo. Ya son más de las siete y media y este tío no viene”

-¿Miguel?
MT se vuelve y se encuentra con un tipo bajito con un palo de golf en la mano y una gorra en la cabeza.
-¡Hola, soy Juan, el que te va a dar las clases…
-¡Ah, encantado!
-…¿has jugado alguna vez?
- No…supongo que unas partidas en el minigolf no se pueden considerar jugar…
Juan sonríe lo justo – hace nueve años que escuchó la broma por primera vez- y echa a andar.
Miguel Torres le sigue acarreando la bolsa de los palos que anda por los 14 kg de peso.

- Lo primero – dice Juan – es aprender a coger el palo. Lo que nosotros llamamos el grip. Mira es así…
Miguel Torres intenta esa manera tan anglosajona de agarrar y, después de pequeñas correcciones, logra un grip aceptable.
La primera media hora transcurre sin sobresaltos. Juan no deja que Miguel Torres golpee todavía la bola.
- Ahora fíjate en cómo lo hago yo…
Juan, el profesional, con un hierro 6 en las manos, hace un swing rápido sin esfuerzo aparente y manda la bola hacia unos cartelitos que indican la distancia. Aparentemente, ha hecho unas 160 yardas, porque, como es sabido, en el golf se mide por yardas.
-Ahora tú… Recuerda: las piernas abiertas…
- Sí, ya, ya…Lo tengo.
Profesionalmente, coloca la bola sobre la piececilla de plástico que llaman tee y se yergue mirando un horizonte 60 yardas más allá de donde está la bola de Juan.
-No hagas el swing completo…Por ahora, solo tienes que darle.
Miguel Torres tiene ahora una perfecta conjunción de cuerpo y mente: en su mente se ve a sí mismo en plano general corto. En cámara lenta, un infografo dibuja en amarillo la curva, airosa, que va a describir su palo, tanto en el movimiento de subida como de bajada. En realidad se trata solo de seguir esa línea amarilla a la vez que se proporciona el máximo impulso en el momento del encuentro con la bola.
Oye su propia respiración, pían los pájaros, el tiempo se detiene, sus músculos se cargan de energía potencial y, de repente, en menos de un segundo, esa energía se transforma en cinética.
El impacto es portentoso.
Miguel Torres ha acabado el swing en esa airosa postura con el palo detrás de su hombro izquierdo y la mirada en el límite del campo de prácticas.
Pasan dos segundos hasta que se da cuenta de que Juan, está en el suelo doliéndose de la cabeza y de que su bola rueda todavía a unas seis yardas de distancia de la cabeza de Juan.

Al volante de su coche Miguel Torres reflexiona sobre su primera jornada golfística.
En realidad, el problema es que le pegó demasiado fuerte a la bola. Si hubiera sido béisbol, habría sido un golpe cojonudo.
Béisbol. Aquí no juega ni dios al béisbol. Seguro que, con su pegada, aquí destacaría. ¡Quién sabe si incluso formar parte del equipo olímpico…!
Miguel Torres nunca se pone límites demasiado cercanos.
_______________________________
Si a alguien le apetece leer la primera de las aventuras deportivas de Miguel Torres, puede seguir este enlace.
 
Hoja nº 250
Un nuevo experimento literario del Bachiller Alonso

Hoy: la pequeña literatura o literatura a lña manera de una redacción del bachillerato.

La columna de la última página de El Pais (así sin tilde) tipo evocación del pasado.

Misa

Los hombres, vestidos de negro, con camisa blanca y sin corbata, echan un pitillo a las puertas de la iglesia de San Antonio mientras, dentro, el cura se desgañita en el sermón.
Es el día del Carmen, la fiesta de los pescadores, pero ni ese día los hombres de la mar permanecen en los duros bancos de madera de la nueva iglesia mientras el cura lanza feroces admoniciones contra los peligros de la vida moderna
La Iglesia la levantaron hace poco con las aportaciones de los armadores y no pocos marineros de tripulación. Todavía se comenta quién dio y quién no dio.
Las mujeres con mantilla y olor a nardo y a Maderas de Oriente están muy quietas con las manos en el regazo. Solo los ojos se mueven como radares para detectar los movimientos en los bancos de los niños en pantalón corto y las niñas con falditas plisadas.
El sermón acaba, los hombres entran avisados por el ruido de la gente al arrodillarse para la consagración y empieza la parte interesante de la misa: la comunión. Después, solo es limpiar el cáliz y la patena y acabar con el "Ite, missa est".
La cola de la comunión recorre el pasillo central: primero los niños y las niñas con la mirada baja y actitud de no haber roto un plato, los mamones. Detrás van las mujeres de moño enhiesto, algo delante de las más ancianas.
Apenas dos o tres hombres entran en la fila. No deja de maravillar que ninguno de ellos haya confesado antes de la misa. ¿Serán tan puros? ¿Han aguantado toda una semana sin tener pensamientos impuros, sin mentir, sin robar, amando a Dios sobre todas las cosas?
Tras la comunión, con el armonio tocado por el sacristán emitiendo vagos retazos de música improvisada, todo se acelera.
Hay un runrún que no acaba hasta que el cura, vestido de verde y plata, se vuelve y los despide.
"¡Deo gratias!" responde la congregación y los niños salen como si fuera la hora del recreo.
Hay baile vermú.
Los marineros, en las tascas a las que van desde siempre, aprovechan y acaban con las cajas de cerveza El Águila porque esa misma noche, a las dos de la madrugada, vuelven a salir para la mar.
Las conversaciones giran sobre lo mal que va la pesca. Apenas comen en casa cuando vuelven a los chigres esperando, entre carajillos y copas de ponche masculino, que llegue la hora de la procesión.
La mayoría de ellos pesca una buena trompa antes de procesar.
Por eso son pescadores.
 
Hoja nº 249
Se acerca la Hoja nº 250.

Nuestro extraño comercio con los números redondos hace que los destaquemos de manera poco justificable.

En cualquier caso, quiero decir que son muchas Hojas.
Quizás demasiadas Hojas.
 
Hoja nº 248
OBRAS MAESTRAS

Roger de Piles, que fue Director de la Academia Real de Pintura y Escultura ( de Francia) dejó escrito en un apéndice (Balance des Peintres) a su obra Cours de Peinture par Principes (1708), que la obra de arte (pictórico) puede puntuarse del 1 al 20 atendiendo a cuatro criterios: Composición, Dibujo, Color y Expresión.
Así, la más perfecta obra de arte tendría una puntuación de 80, aunque, en la práctica, había que tener en cuenta lo siguiente:

18 se le concede a la obra de arte más conseguida hasta el momento.
19 a una obra que solo podía imaginarse, pero no realizarse.
20, en fin, a una obra que no se ha podido ni siquiera imaginar.

Con lo que, de hecho, el tope alcanzable se reduce a 18x4=72 puntos.
La máxima puntuación en su lista la obtienen Rafael y Rubens, ambos con 65 puntos.
Pues bien, yo de 19x4 tengo varias.
 
Hoja nº 247

¿Es un castigo por leer o doble placer?
 
Hoja nº 246
LA COSA ESA DE LAS MINORÍAS

Yo estoy en minoría en casi todo, o, por lo menos en el lado oscuro: el de lo políticamente incorrecto: soy del Madrid en Cataluña, leo, soy antinacionalista, ateo, prefiero el baloncesto al fútbol, intento escribir y hablar con corrección, los problemas semánticos me parecen terriblemente importantes, tengo sentido del humor, me interesa la ciencia y escribo poemas, soy escéptico, me ponen de los nervios los grupos ecologistas (no la ecología), me gusta el flamenco...
Viene esto a cuento de que Innes, en una conversación privada, me hizo ver que en las últimas Hojas trataba demasiado de la mayoría, de lo que hace la gente en general y me había olvidado de que los minoritarios (sea en la masturbación o en la literatura) somos, con toda seguridad, más interesantes y, desde luego, merecemos un lugar bajo el sol.
¡Curiosa paradoja! Necesitamos la democracia para poder alimentar nuestro intelecto y luego, la democracia mayoritaria nos aplasta y ningunea.
 
Hoja nº 245
YO ESCRIBO

La masturbación femenina en este blog es como el baloncesto: el base pasa la bola al alero, que la mete al pívot, dentro-fuera para el alero, invierte el alero, penetración por el lado débil, dobla al base, el base al pivot en el poste bajo, el pívot la saca para el alero grande y...24 segundos. Agotada la posesión.

Claro que el que tiene que hablar soy yo. Ahí voy:

Salvo lo evidente (algunas mujeres se masturban algunas veces) yo no sé nada. No sé la frecuencia, no sé de las motivaciones, no sé nada de cuántas la practican habitual o esporádicamente.
Solo tengo en este tema estadísticas de la fe y lo que me han contado algunas amigas que - quizás por ser amigas mías - no son, probablemente, signo de las demás.
La masturbación en África, en Polonia o en el mundo islámico son cuestiones fuera de mi conocimiento.
Como se ve, el intento de penetrar (jeje) la Realidad se nos hace imposible.
Los hombres pertenecemos al mundo de la hiperrealidad y somos más fácilmente penetrables, más conspicuos.
Seguiré con lo mío: crear realidades.
 
Hoja nº 244
Los experimentos literarios del Bachiller Alonso (esos que no le gustan a nadie).

Hoy:

La novela de códigos escondidos en la obra de un artista antiguo que encierran Secretos que pueden Cambiar el Destino de la Humanidad.

LA CONSPIRACIÓN DE ZURBARÁN.



Capítulo I

Marcia Garbajosa estaba a punto de tomar una ducha cuando el teléfono móvil que guardaba en su mochila deshilachada, comenzó a emitir los primeros compases del Invierno, de Vivaldi.
Pensó en no hacerle caso, pero temió que fuese algo relacionado con su beca de investigación y a Paco, su director de Departamento, no le gustaba esperar.
Pronto vio que la pequeña pantalla no mostraba el nombre de Paco. En su lugar aparecía "Número desconocido".
la tentación de no contestar la asaltó nuevamente, pero tomó la decisión y levantó la tapa de su Motorola.
-¿Sí?
- ¿Marcia Garbajosa?
El acento era norteamericano. Oki concretamente.
- Sí. ¿Quién...?
- Mi nombre es James Caldwell y su número me lo ha proporcionado don Francisco Miguel...llamo desde los Estados Unidos.

Marcia no sabía qué pensar.

-¿Qué quiere usted?
- Deseamos contar con sus servicios.
A Marcia no le pasó inadvertido ese plural. "Deseamos". Sin saber por qué, sintió un escalofrío.
-¿Mis servicios como qué?
- Como especialista en pintura barroca española. Concretamente en Zurbarán.

Marcia Garbajosa había acabado su tesis sobre Zurbarán hacía dos años. había llamado la atención de algún especialista, pero Marcia no imaginaba que su fama hubiese llegado a EE.UU.
Quizás Paco...
Pobre Paco: llevaba años tratando de llevársela a la cama; con mucho tacto sí, pero con intentos patéticos. ¿Sería su nueva manera?¿Comprarla con algun trabajito para un americano?

-¿Sigue ahí, señorita Garbajosa?
- Sí, sigo aquí. Dígame qué quiere.
- Lo que queremos es que nos ayude a interpretar y valorar un nuevo Zurbarán que ha aparecido aquí. En Boston, Massachusets.
- ¿Quiénes son ustedes?
- ¡Oh, perdone!¿No se lo he mencionado?
- No.
- Le llamo desde el cuartel general de la CIA.
[...]

Capítulo Final.

[...]
Marcia se incorporó tratando de liberarse de las cadenas que la ataban a la reja de la celda.
El agua seguía subiendo y, si no daba pronto con el último código, perdería la vida en el intento.
No podía esperar ayuda.
Con Agustín y James muertos, Paco malherido en el hospital y Bruno muy lejos, su destino dependía de que introdujese en el teclado de la pared de la celda el código de seis cifras que le permitiría liberarse y acceder, por fin, al secreto del cuadro.
Trató de olvidarse del agua que subía poco a poco y reflexionó.
El mensaje que contenía la clave parecía baladí: "Pito, pito, colorito, saca la carta de veinticinco. A la era verdadera, pim, pam, pum, fuera".
Ya había probado contar las letras, sustituirlas por números o establecer los espacios entre las palabras, pero nada había funcionado.
"¡Concéntrate en el mensaje!", se dijo a sí misma.
¿Qué decía el mensaje? Pito, pito...
¿No se llamaban "pitos" a los ases en el juego del mus?
Así los dos primeros números seían 1-1. Pero, ¿Cuál era la carta de 25?
Imaginó una baraja nueva...¡eso era! Cuando una baraja era nueva (como en el cuadro) venía ordenada así: copas, oros, espadas y bastos. Además, a diferencia de la francesa cuyas cuatro primeras cartas eran los ases, en la baraja española iban en orden correlativo. Así pues la carta 25 sería...
¡El 5 de espadas!
1-1-5-...solo faltaban tres númerso, pero el agua seguía subiendo. Ya estaba a la altura de su pecho y los pezones se le habían puesto erectos del frío...
¡Solo tres números más!
"A la era verdadera...". La era verdadera. La era verdad. Era.
¿La, la sexta nota, era verdad?
1-1-5-6-...
El agua llegaba ya al cuello de Marcia, pero ahora ya no podía pensar en otra cosa que resolver el enigma.
Pim,pam,pum...¡un tres!
1-1-5-6-3
Solo faltaba un número, pero Marcia tenía claro cuál debía pulsar...
En el cuadro, la ventana de la derecha se abría hacia el exterior. Hacia fuera. Y fuera no había nada...0
1-1-5-6-0
Al pulsar la ultima cifra, una trampilla se abrió y el agua comenzó a bajar.
Marcia se asió con desesperación a los barrotes de la puerta, ahora abierta.
Al fondo del pasillo se encontraba el cofre que contenía el Documento.
El documento que probaba que en los tiempos de Zurbarán la consagración en la Santa Misa se había hecho con gazpacho extremeño en lugar de vino,
La prueba de que el Vaticano había silenciado el origen extremeño (como Zurbarán) del rito eclesiástico...
[...]

 
Hoja nº 243
COMENTARIOS A LOS COMENTARIOS

Innes parece disentir con mis opiniones vertidas en la Hoja nº 240.
Veamos esas disensiones:
Se pregunta que por qué ver la pornografía en pareja entra en contradicción con su objetivo primordial, si este no es otro que excitar.
Pues no, claro: desde siempre (y también ahora) la pornografía se ha realizado para excitar al hombre en soledad.
Incluso hoy en día el número de hombres solos que ve pornografía comparado con el de parejas que lo hacen debe de estar en la proporción 4.999 a 1. (Estadística de la fe, eso sí.).
Lo anterior es una afirmación histórica, no metafísica y está en correlación con el número de mujeres que consumen (pagan por u obtienen mediante cierto esfuerzo) pornografía en relación al número de hombres que lo hacen.

Es mucho mejor (a veces) la visión de pornografía en (buerna) compañía que solo, pero apostaría que, al principio, la idea de verla en compañía es sugerida por el varón.
Todas las cajeras de Caprabo consultadas al respecto dieron la misma respuesta.

Hay una prueba indirecta de todo ello: si hubiera un mercado de mujeres consumidoras, habría pornografía claramente para mujeres.
Es decir, la hay. Asevero. Pero es tan dificil de hallar que ronda la inexistencia. De ahí infiero que son pocas.

Y sí. Ahora le toca a la femenina. Y claro que necesito tu ayuda y la de todas las lectoras que quieran colaborar. Os emplazo a escribir algo siguiendo el patrón de mi Hoja: cuándo se practica, cuántas veces, cómo, con qué estímulos...

En fin, eso. Se trata de divertirnos diciendo verdades. Es tan inhabitual...
 
Hoja nº 242
EL PRESTIGIO DEL NO-HUMOR

He observado durante toda mi vida que lo serio tiene mucho más prestigio que lo humorístico.
El asunto me ha preocupado porque mi pensamiento natural propende al humor y, naturalmente, he sentido que mis producciones, por así decir, no se valoraban tanto como si yo hubiese tendido a lo serio, a lo trenético.

Así que he estado siempre preocupado por tomarme la vida a cachondeo.
Antes Jardiel que Neruda.
Antes Lubitsch que Preminger (con excepción de Anatomía de un asesinato).
Antes Woodehouse que Tagore.
Antes Hitchcock (magnífico humorista secreto) que Kazan.
Antes el Mihura de Tres sombreros de copa que cualquier Ionesco.
Antes Aserejé que U2.
Antes, en fin, muerta que sencilla.
Detecto, no obstante, una cierta desinclinación a esa tendencia que nos viene, junto con otras no menos nefandas, del XIX. (¿Hablamos de ellas?)

¿Se está produciendo un Cambio Climático?
Porque el humor es un clima del Arte.
Quizás de la vida.