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Hojas para la Supresión de la Realidad
Destrucción de la realidad mediante la creación de otra más interesante.
Acerca de
Jesús Alonso Ruiz. Ateo y pescador de perlas. Nacido en Guadalajara (España)
Sindicación
 
Hoja nº 99
UNA DE ROMANOS

Una música enfática y algo torpe suena sobre un plano de Steve Reeves (Estebe Rebes) arando un campo. En letras rojas van apareciendo los nombres de los actores italianos. Hay pocas mujeres. Mejor. Cuando aparecían mujeres en las películas siempre es para meter en líos al protagonista: torcerse el tobillo cuando venían los negros caníbales, dejarse raptar por los indios que cercaban el fuerte o directamente traicionándole para que el malo pudiera capturarlo.
Cuando acaban las letras, Estebe Rebes se vuelve hacia su izquierda cubriéndose los ojos con la mano a modo de visera. Del horizonte se eleva una columna de humo que hace que Estebe abandone el arado y las mulas que tiran de él y salga corriendo hacia allí.
Casi enseguida llega a su aldea: un paisaje desolador le recibe. Casas ardiendo y, por doquier, cadáveres de viejos y jóvenes atravesados por flechas. Unos de los viejos muertos tiene cara de mucha dignidad.
Sí, es su padre.
Estebe Rebes se arrodilla a su lado y le sostiene la cabeza mientras intenta poner cara de pena sin conseguirlo apenas. De repente, recuerda...¡su madre! “¡Madre!”, grita mientras corre hacia una de las casas de las que todavía echan humo. El fuego no le deja entrar y él se cubre artísticamente la cara con ambos brazos. Tremendos bíceps le aparecen entonces. Estebe lleva un taparrabos de color vino y barba de barítono austríaco. “¡Madre!”, vuelve a gritar. ¿Es posible que no haya ningún superviviente?
No. De debajo de unas pieles donde estaba escondido, sale un muchacho alertado por los gritos de Estebe Rebes. Se encuentran. Sí. Se han llevado a todas las muchachas jóvenes para venderlas en el mercado de esclavas de Gulán y han matado a todos los hombres. Sí, también se han llevado a la hermana de Estebe Rebes.
Estebe Rebes flexiona el brazo y aprieta el puño mientras mira hacia un punto indefinido situado a unos tres centímetros del eje de la cámara. Con ello nos muestra lo muy enojado que está. Estebe Rebes entierra a su padre y a todos los que puede y parte hacia Gulán. El niño le dice que va con él. Él le dice que no, pero el niño insiste y acaban yéndose juntos.

Plaza del mercado de Gulán. Muchos puestos de fruta atendidos por gente con pinta de árabe. Gritos que pregonan la mercancía. Muchos soldados con pinta de romanos patrullando.
El jefe de las patrullas debe ser un centurión porque tiene el morrión de plumas blancas en lugar de rojas. Tiene cara de mucha mala leche. Seguro que al final tiene una pelea fenomenal con Estebe Rebes. No para de mirar con cara de halcón a su alrededor.
Estebe Rebes se cubre con una manta que le hace pasar completamente inadvertido, pese a que sobrepasa en dos palmos de altura y de anchura a todos los del mercado.
Llega la hora. Un mercader con cara de avaro saca de una tienda a las esclavas que llevan las manos atadas a una cuerda. Todas están estupendamente peinadas. La de azul, seguro, es la hermana de Estebe porque es la única que se resiste un poco al mercader.
Empieza la subasta. Un ¿árabe? con un ojo huero se ha encariñado de la hermana de Estebe Rebes. El mercader le dice que tanto; él, que es muy caro. El mercader le dice que repare en que es rubia. El tuerto dice que primero quiere probar la mercancía y el mercader le dice que adelante. El tuerto le va a tocar un pecho a la hermana de Estebe Rebes, cuando, saliendo de entre la muchedumbre, aparece él y le da un mamporro al comprador. Un volatinero que hay por allí dando saltos mira con simpatía lo que hace Estebe y, de paso, pone la zancadilla a un soldado que intenta detenerle. La pelea se generaliza y el volatinero (el ágil Livio Lorenzón) se pone descaradamente de parte del insurrecto. El centurión no interviene pero grita varias veces “¡Cogedlos!”. En esto que el chaval aparece montado en un caballo y llevando las riendas de otro. Cuando llega al estrado donde están las esclavas, Estebe coge a su hermana y se monta en el caballo libre. Livio Lorenzón se monta con el muchacho en el otro y salen corriendo hacia la puerta de la muralla.
Hay unos romanos que intentan bajar una verja con pinchos en la parte de abajo, pero los buenos pasan antes de que consigan hacerlo. Estebe se baja del caballo, trepa a la muralla, derriba a dos romanos y corta con una espada la cuerda que levanta la verja. Los otros romanos que los persiguen a caballo tienen que frenarse y derriban varios puestos de frutas al hacerlo.
Se ve a los buenos cómo se pierden en el horizonte.
Es de noche. Al lado de una fogata nuestros héroes descansan y beben algo en unos cuencos dificilísimos de coger.
Se ve claramente que Livio y la hermana de Estebe Rebes acaban casándose aunque ella ahora no le hace mucho caso.
Livio les explica que los romanos ( no son romanos exactamente, pero algo así ) son los invasores y que hay un movimiento de resistencia nativo que tiene su base en las montañas. Mañana les llevará a ellos.
A la mañana siguiente, Estebe y sus compañeros llegan al campamento de la resistencia. Livio los presenta, pero el jefe de la guerrilla no se fía de ellos y los quiere poner a prueba. Estebe se ofrece para lo que haga falta. El jefe les dice que mañana llega un envío de armas para el ejército desde la metrópoli y que se proponen robarlas. Le dice a Estebe que les acompañe. Él dice que de acuerdo.
No se explica uno tanta desconfianza, cuando está clarísimo que Estebe Rebes es el bueno.
Mientras tanto, el muchacho se ha hecho muy amigo de un perro que ronda por el campamento.
Al día siguiente...
Una columna formada por varios carros, soldados y romanos a caballo se acerca a un bosquecillo. La cámara recorre los árboles y vemos que el bosquecillo está infestado de guerrilleros. Cuando los primeros caballos llegan a los primeros árboles, los resistentes salen de sus escondrijos y atacan a la columna. Estebe Rebes arranca un árbol y con él, golpea a los malos de cuatro en cuatro. El público aúlla de regocijo.
Estebe levanta un carro a pulso y lo lanza sobre unos caballos. Livio es habilísimo con la espada y lucha con una sonrisa en la cara.
Al final, Estebe se ha cargado a casi toda la columna y los resistentes le muestran su afecto golpeándole en la espalda. Cuando llegan al campamento con la espadas de última tecnología que han conseguido, le cuentan al jefe la batalla y lo bien que ha luchado Estebe Rebes. El jefe sigue sin estar convencido.
La guerrilla, con la ayuda de Estebe, se va haciendo cada vez más fuerte y hasta acaban poniendo cerco a Gulán. Los romanos hacen los preparativos habituales para repeler los ataques a las murallas: aceite hirviendo, flechas, etc. En esta que vemos que el malo-malo no es el centurión, sino un viejo que es un nativo traidor, dueño de casi toda la tierra y al que los romanos han nombrado gobernador del territorio.
En la batalla final Estebe y el centurión luchan en la muralla a espada. Una tontería, porque si fuera a mamporros el centurión no tendría nada que hacer, pero, en fin...La pelea dura muchísimo y Estebe gana de chiripa.
A punto de acabarse la película, Estebe va al palacio del gobernador a capturar al viejo que está recogiendo sus monedas de oro en un saco. Aunque el viejo es un viejo, a Estebe le cuesta muchísimo ganarle, pero, finalmente el traidor tropieza en una alfombra y cae desde el balcón de su palacio y se estrella en el suelo entre aplausos del público.
Livio y la hermana de Estebe Rebes se abrazan y el niño le acaricia la cabeza al perro, pero Estebe está más solo que la una y parte en busca de nuevas aventuras sin volver la cabeza atrás.
Sale la palabra FINE.
 
 
Comentario:
XD
¿Está ya en alquiler en DVD? Me muero de ganas de pegarle un cerillazo...
No