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Hojas para la Supresión de la Realidad
Destrucción de la realidad mediante la creación de otra más interesante.
Acerca de
Jesús Alonso Ruiz. Ateo y pescador de perlas. Nacido en Guadalajara (España)
Sindicación
 
Hoja nº 14
CONOCIMIENTOS IMPRESCINDIBLES

Ante la avalancha de peticiones que hemos recibido, exponemos aquí una útil guía para la gente que se inicia en el mundo de ir a restaurantes haciendo como que sabe de vinos. Se muestran, pues los diversos

Sistemas para rechazar un vino.

He aquí, sinópticamente, algunas consideraciones sobre lo que el título promete:

A) Del lugar

i. No debe rechazarse un vino en un restaurante barato. El camarero, maître, o lo que sea discutirá contigo, aducirá que a él no le parece que esté malo y pondrá mala cara durante toda la comida.

ii. No debe rechazarse un vino en un restaurante barato. Si por azar el camarero, maître, o lo que sea, decide, finalmente, sustituir la botella, traerá otra en idénticas condiciones que la anterior.

iii. No debe rechazarse un vino en un restaurante barato. Si, por ventura, el camarero, maître, o lo que sea decide retirarte el vinagre que intentan colarte por vino, ya no tienen más botellas de la marca, añada o incluso zona vinícola del original.

B) Del modo

i. Cuando el camarero, maître o lo que sea te escancia en la copa para que pruebes el vino, no debe decirse que no hace falta; que el color o la decoloración, más bien, ya muestran que el vino no está en buenas condiciones. A él le parecerá que el color es muy bonito. En el peor de los casos, añadirá alguna consideración a que esa añada tiene un color menos acerezado que las anteriores o posteriores.

ii. En la discusión subsiguiente, ni se te ocurra mencionar el bouquet. En ningún sentido.

iii. Nunca aceptes la sugerencia de dejar el vino abierto un rato para que se oxide, aunque te ofrezca decantarlo en un jarra preciosa. Conviene apuntarse a aquel eslógan del Mayo del 68: lo quiero todo, y lo quiero ahora.

iv. No dejes que pruebe él el vino. Tu palabra debería bastar.


C) De los amigos

i. Procura ir a los restaurantes con amigos que no sientan vergüenza ajena si rechazas un vino. El tipo que dice: “Bueno, tampoco está tan mal; se puede beber” se convierte así en aliado del camarero, maître o lo que sea y tu credibilidad se ve severamente puesta en cuestión.

ii. Conviene adoctrinar a los amigos antes de entrar en el restaurante para que, llegado el caso, dejen caer en medio de la educada discusión que eres crítico de vinos o informador de la Guía Michelin. Puede que no cuele, pero el camarero, maître o lo que sea se lo pensará dos veces antes de discutir el exceso de tanino o la falta de retro.

Esperamos que os sea de utilidad.
No