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Hojas para la Supresión de la Realidad
Destrucción de la realidad mediante la creación de otra más interesante.
Acerca de
Jesús Alonso Ruiz. Ateo y pescador de perlas. Nacido en Guadalajara (España)
Sindicación
 
Hoja nº 197
Vuelven los afamados
COMENTARIOS LITERARIOS

Hoy, y atendiendo una antigua petición:

La Bomba, por King Africa

( Entre paréntesis aparece lo que es cantado por el coro, excepto Bis que significa "dos veces")


Un movimiento sensual (sensual)
Un movimiento muy sexy (sexy) (Bis)
Y aquí se viene el africano con el baile que es una (bomba)
Para bailar esto es una (bomba)
para gozar esto es una (bomba)
para menear esto es una (bomba)

Estribillo1
Y las mujeres lo bailan así, así, así, así:
Todo el mundo
una mano en la cabeza (Bis)
un movimiento sexy (Bis)
una mano en la cintura (Bis)
un movimiento sexy (Bis)
Y ahora empiezo a menear
suavecito para abajo, para abajo, para abajo
suavecito para arriba, para arriba, para arriba (Bis)


Bomba (sensual)
Un movimiento sensual (sensual)
Un movimiento muy sexy (sexy) (Bis)
Y aquí viene el africano con el baile que es una (bomba)

Estribillo2
Para bailar esto es una (bomba)
para gozar esto es una (bomba)
Todas las mujeres lo bailan (bomba)
Todas los hombres lo bailan (bomba)
Todas las radios lo ponen (bomba)
Las discotecas lo ponen (bomba)
Toda la gente lo baila (bomba)

[...]

Nos encontramos ante un caso de poesía culta.
Desde el primer momento esto se hace evidente por la acumulación de procedimientos retóricos y audacias léxicas, así como por el minimalismo que, déjenme decirlo desde ahora, lo aparta de tantas obras populares caracterizadas, mayormente, por la prolijidad (y aun garrulería) de sus argumentos.
Veamos:
Mediante el uso de paralelismos y anáforas el principio nos introduce abruptamente en una escena desgarradora: alguien o algo está realizando un movimiento sensual y sexy.
Sensual, como se sabe, se refiere al dominio de los sentidos y al disfrute de ello.
Un movimiento sensual, resulta, por tanto, del gusto de los sentidos. Al autor, por lo tanto, ese movimiento que observa le parece agradable; aún más, sexy.
Sexy es un anglicismo crudo que proviene hipocorísticamente de la expresión sex appeal, atracción sexual.
Al autor, por lo tanto, la contemplación de esos movimientos le excita sexualmente.
Bruscamente, el uso de la conjunción "y" en un sentido no copulativo (consecutivo, quizás...) nos introduce en el mundo primordial africano:
la repetición epifórica de "bomba" (armonía initativa de varios sonidos), unida a las estructuras paralelísticas nos lleva a pensar en influencias guillenianas (del Guillén cubano, el malo).
Pero ese baile no está protagonizado por seres humanos de ambos sexos, sino, solo por mujeres. El autor, a partir de ahora, nos describe a esas mujeres ejecutando la danza: una mano en la cabeza, una mano en la cintura, y , entre ellos, unos movimientos sexy, sean ellos cuales sean.
Esa postura, análoga a aquella en la que Hogarth pintó a la "Vendedora de camarones" o a la del logotipo de "La lechera" (dos iconos capitales de la cultura occidental), nos muestra cuánto puede aportar África a esta cultura: está al alcance de muy pocas europeas ponerse una mano en la cadera, otra en la cintura y hacer un "movimiento sexy suavecito para abajo" sin que se te caiga la leche o los camarones.
Para mayor abundamiento, el poeta (ya en medio del frenesí orgiástico) nos avisa de que empieza a "menear": este uso intransitivo del verbo es una plena audacia: ¿qué menea?, ¿se menea todo él? ¿se la menea, simplemente?
Abruptamente, el paroxismo alcanza ya a todos: hombres y mujeres ahora bailan un ritmo metalingüístico. En efecto, ellos bailan la canción que están oyendo por la radio que, a su vez, describe su baile, etc. en una mise en abîme sin fin, de nuevo como en el logotipo de La Lechera.
El poeta lo deja ahí: una mera pincelada de una escena de baile a la que asiste.
¿O hay algo más?
Como se sabe, el autor no es físicamente muy agraciado ( o sí, según cómo se mire) ya que pesa entre 180 y 230 kilogramos en épocas buenas.
¿Nos está acaso hablando de la frustración sexual que por culpa de su obesidad padece? ¿Se está refieriendo, acaso, a su afición como voyerista?
Nada de ello es seguro, desde luego, pero, lo que es indudable, es su pertenencia a la legión de seguidores de Onán.

 
Comentario:
[blockquote]Esa postura, análoga a aquella en la que Hogarth pintó a la "Vendedora de camarones" o a la del logotipo de "La lechera" (dos iconos capitales de la cultura occidental), nos muestra cuánto puede aportar África a esta cultura: está al alcance de muy pocas europeas ponerse una mano en la cadera, otra en la cintura y hacer un "movimiento sexy suavecito para abajo" sin que se te caiga la leche o los camarones.[/blockquote]

Rompiendo esquemas: a ver quién vuelve a ver un bote de La Lechera como antes de leer esto...
Todavía me estaré riendo en una semana, lo sé...
 
Comentario:
¡Divino, amigo!
No