Hoja nº 233
SAN JORGE OTRA VEZ, ¡CÓMO PASA EL TIEMPO! (La segunda parte de la frase la he escrito porque hoy me siento original)
No tengo nada que añadir a lo que escribí el año pasado este mismo día. Esto es un enlace a aquello.
Añadiré, si acaso, que cada vez se regalan más rosas y menos libros: las rosas no hay que leerlas...
No tengo nada que añadir a lo que escribí el año pasado este mismo día. Esto es un enlace a aquello.
Añadiré, si acaso, que cada vez se regalan más rosas y menos libros: las rosas no hay que leerlas...
Comentario:
He salido esta mañana a dar una vuelta por mi barrio, para ver las paradas típicas de este día, y me ha vuelto a sorprender la cantidad de gente mirando libros y, por supuesto, comprando las consabidas rosas, que este año por cierto, parecen un catálogo de pinturas, por la gran variedad de colores que tienen. Algunos libros se compran por el mero hecho de que es una tradición que hay que cumplir, y otros, como yo misma, se compran porque nos gusta leer. Afición a la lectura hay, aunque muchas veces el abusivo precio de los libros nos impida comprar más. Guste o no este día, es bonito para pasear y perderse un rato. Y si el libro que buscais es caro, esperad a la edición de bolsillo, que es lo que hacemos muchos. Saludos.
Comentario:
El día de San Jorge me parece bastante triste. Se regalan rosas cortadas que se van muriendo (¡menuda representación del cariño!) y la mayoría de libros que se compran, se mueren de asco en los estantes.
Hoy he salido a dar un paseo en bici y luego me he tomado un Eiskaffee.
¡A vuestra salud!
Hoy he salido a dar un paseo en bici y luego me he tomado un Eiskaffee.
¡A vuestra salud!
Comentario:
A propósito de Sant Jordi, me apetece anotar aquí que es una celebración hermosa, pero es el único día que me sale urticaria si entro en una librería. Bien. Como el Camarada Bakunin, "yo he visto cosas que jamás imaginaríais": una vez estuve en Oviedo. Allí entré en una casa donde vivían dos personas jóvenes. Lo primero que hago cuando entro en una morada ajena es fijarme en los libros.
No había ni uno.
No me lo podía creer. Así que durante la sobremesa, disimuladamente, y con la excusa de que me enseñaran el pisito, las vistas y tal, me dediqué a investigar y a escudriñar. La única cosa que encontré que servía para leer fueron unas revistas de automovilismo sobre el bidé del baño.
Pensé que por allí había pasado la Policía del Pensamiento. Sentí escalofríos y, por si acaso, mientras tomaba el café sonriente, me apresuré a esconder disimuladamente el libro que sobresalía en mi bolso.
Es muy complicado no tener ni un triste libro en casa. La cosa es muy sospechosa, pues hay que poner empeño. Para tener las Obras Completas de Blasco Ibáñez hay que poner empeño, pero para no tener una Bíblia o un Quijote (o "La vida sexual" de López Ibor), también. Ni una enciclopedia escolar, ni un premio Planeta, ni una maldita guía turística gratuita, ni un cochino libro de cocina, ni "La sombra del viento", ni "El código da Vinci", ni Stephen King ni nada de nada.
¿Cuánto esfuerzos hay que hacer para no tener nada de eso en casa?
Como para fiarse.
No había ni uno.
No me lo podía creer. Así que durante la sobremesa, disimuladamente, y con la excusa de que me enseñaran el pisito, las vistas y tal, me dediqué a investigar y a escudriñar. La única cosa que encontré que servía para leer fueron unas revistas de automovilismo sobre el bidé del baño.
Pensé que por allí había pasado la Policía del Pensamiento. Sentí escalofríos y, por si acaso, mientras tomaba el café sonriente, me apresuré a esconder disimuladamente el libro que sobresalía en mi bolso.
Es muy complicado no tener ni un triste libro en casa. La cosa es muy sospechosa, pues hay que poner empeño. Para tener las Obras Completas de Blasco Ibáñez hay que poner empeño, pero para no tener una Bíblia o un Quijote (o "La vida sexual" de López Ibor), también. Ni una enciclopedia escolar, ni un premio Planeta, ni una maldita guía turística gratuita, ni un cochino libro de cocina, ni "La sombra del viento", ni "El código da Vinci", ni Stephen King ni nada de nada.
¿Cuánto esfuerzos hay que hacer para no tener nada de eso en casa?
Como para fiarse.





