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Hojas para la Supresión de la Realidad
Destrucción de la realidad mediante la creación de otra más interesante.
Acerca de
Jesús Alonso Ruiz. Ateo y pescador de perlas. Nacido en Guadalajara (España)
Sindicación
 
Hoja nº 237
¡AY, DIOS!

Durante cinco años de mi estancia en cierto internado, tuve que asistir a clases de Sagrada Teología Dogmática que, además de privarme del recreo largo de la tarde, me sirvieron para fortalecer mi incipiente ateísmo y para aprender muchas cosas acerca de la Biblia, Dios y sus secuaces.

Viene esto a cuento porque ayer me compré el Tratado de ateología, de Michel Onfray.
El libro es muy interesante: no me descubre mucho nuevo, pero me está dando claves para la reorganización de mi pensamiento. Lo que no es poco.
Es curioso que en la Hoja nº 232 discutiera sobre si vivimos en una sociedad materialista. Allí dije que no; que "no hay ola de materialismo, sino de dejación de la espiritualidad religiosa. En su lugar no se ha asentado el materialismo (que era eso de Hegel, Marx y Engels), sino el consumismo y la aceptación absoluta del hecho de la muerte sin castigo posterior (por primera vez en la Historia)".
Onfray, con mejor criterio, califica a esta sociedad de nihilista.
En la planificación de lo que él llama poscristianismo ( de inevitable advenimiento), el pensamiento ateo debe encarar diversas tareas. Copio:

Deconstruir los monoteísmos, desmistificar el judeocristianismo - también el islam, por supuesto - luego desmontar la teocracia; estas son las tres tareas inaugurales para la ateología. A partir de ellas, será posible elaborar un nuevo orden ético y crear en Occidente las condiciones para una verdadera moral poscristiana donde el cuerpo deje de ser un castigo y la tierra un valle de lágrimas, la vida una catástrofe, el placer un pecado, las mujeres una maldición, la inteligencia una presunción y la voluptuosidad una condena. (pág. 77)

 
Comentario:
Sí, jurmo; la noción de Occidente necesita ser deconstruida, pero, en el texto, aparece por correlato con " moral poscristiana", o sea, para entendernos.
Por otra parte, la idea de que muertas las ideas convencionales, se acabó la rabia me suena a fruto de muchos años de teísmo: eso de la materia y la mente como cosas distintas. Desaparecidas de nuestras (de nosotros, no de ellos) mentes las ideas aún quedan las fatúas, los rescoldos de las hogueras, la indecencia del oro, las yihad y esas cosas que ocurren en el plano de la materia, digamos, a despecho de nuestro formateo cerebral.
 
Comentario:
"crear en Occidente[...]", dice el tipo.

Bueno, preferiría que la deconstrucción abarcase también esta "idea" de el Occidente.

Lo preferiria para mi deleite estético. Me resulta más agradable un entorno desconceptualizado y "libre", pero no es algo que deba preocuparme demasiado.

Afortunadamente, el teísmo, el ateísmo, el estado, Occidente, y demás convencionalismos y conceptos existen únicamente en nuestras mentes.
Suprimidas éstas (ideas) adios a convenciones absurdas.
 
Comentario:
Con lo de "nihilista" estoy totalmente de acuerdo.
En cuanto a religiones y dioses, pienso que la primera razón por la que hay que desconfiar de todos ellos es que son una creación, una invención, una patraña del ser humano. Además, representan el egocentrismo en su punto máximo: nosotros, hijos de dios (sea el que sea). ¡Qué pretenciosos! Nosotros, una creación divina. ¡Pues en qué estarían pensanso esos dioses!
El ser humano es la desviación por excelencia de la naturaleza. No tenemos nada que nos haga superiores a otros seres, no somos más que una insignificancia en este inmenso universo, cuyas reglas no tendrán en cuenta si somos más o menos "especiales".
En cuanto a las tareas del ateísmo, la verdad es que no creo que deban existir. No pienso que haya que elaborar un "nuevo orden ético". El ser humano tiene esa enorme tendencia a exteriorizar todo, a decir "yo me guío según estas reglas" (ya sea de una religión o de los creyentes en la comida basura). Y con ello se quitan mucha responsabilidad de encima, tienen miedo a afrontar su propia verdad, a responder ellos solos de sus propios actos. Mirarse por dentro da mucho pánico. Y la ética pura no viene más que del interior. Mi máxima ética personal es aquella de que mi libertad termina donde empieza la de los demás. Y si en algún momento necesito más libertad de la que me permite la de los demás, tengo mi interior, que, en su insignificancia, es infinito.
Un abrazo a todos.
 
Comentario:
Bueno, me refería más bien a que espero que quienes lo lean sepan entenderlo...
 
Comentario:
El libro se lee estupendamente: ya lo he acabado y empiezo, esta misma noche, una relectura con toma de notas.
 
Comentario:
Gracias a dios por fin hallamos nuestra biblia. Otra más, que siempre viene bien. Curiosamente, "Babelia" (creo recordar) dedicó un espacio hace poco a este libro. Quiera dios que se lea bien. El libro, no "Babelia".
 
Comentario:
¡Vaya! Me parece que ya sé qué libro voy a pedir que me regalen con alguna excusa. Suena muy bien.
No