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Hojas para la Supresión de la Realidad
Destrucción de la realidad mediante la creación de otra más interesante.
Acerca de
Jesús Alonso Ruiz. Ateo y pescador de perlas. Nacido en Guadalajara (España)
Sindicación
 
Hoja nº 264
EL FENÓMENO DE LAS VENTAS MASIVAS

Yo creo que en mi vida habré visto cuatro libros que se han vendido de manera impropia. Impropia de este país, quiero decir.
El mayor y más nuevo es el de El código Da Vinci ya comentado en estas Hojas (Ver Hoja nº 85).
En esa entrega dejaba intuir que solo si eres un no lector (uno normal, vaya) te puede gustar: nada de dificultades lingüísticas ni conceptuales, golpecito a la Iglesia con arrepentimiento posterior, trama para gorilas, Cosas Secretísimas Al Alcance De Todos, conspiración y, last but no least, hasta enfado de los católicos.
El segundo es el fenómeno Potter, aunque este se justifica más porque es para niños y los padres no tienen ningún problema en regalar un libro: ¡es tan educativo!. Además nos han convencido de que debe existir una literatura infantil y juvenil: los propios maestros mandan leer cosas así en los colegios.
El tercero, más modesto, el de La sombra del viento que une a varios de los conceptos davincianos enunciados supra, la cercanía y la apariencia de calidad, aunque, por supuesto, una vez acabado de leer se olvida fácilmente.
El cuarto es sorprendente para los que tengáis menos de 40 años: fue El nombre de la rosa..
Ahora resulta difícil de creer que en las playas de España todos (incluida la señora gorda con permanente de Forges) leyeran ese libro lleno de latines, inteligencia y complejidad.
Debe de ser maravilloso tener un éxito así y no tener que currar el resto de tus días...
¿A qué atribuís esa ventas?
 
Comentario:
En el 2003 fui a comprar, a petición de mi mujer, Las amigas imperfectas, de Luis del Val, en El Corte Inglés. Este hombre tenía dos cortísimos espacios de un minuto cada uno en el programa matinal de Iñaki Gabilondo en la Cadena Ser (los sigue teniendo ahora con Carles Francino). Sinceramente no se qué tal escritor sea, sí se que edita 2 ó 3 libros por año. En uno de esos espacios hizo el comentario de que había puesto a la venta el libro dos días antes de ir a comprarlo yo. En esos dos días ya iba por la segunda edición de 50.000 ejemplares a 18 euros cada uno. Este año 2006 lo ha vuelto a editar, esta vez con Alianza Editorial. No ha hecho la misma publicidad que yo sepa y ya el precio ha bajado a 8 euros. Prueba evidente del efecto de la fama y de la publicidad.
 
Comentario:
Dudo que una venta masiva de un libro se deba al boca a boca. Mucho se ha hablado del Quijote y aunque quizá sea el libro más vendido lo ha sido gradualmente a lo largo de los años, no masivamente como los ejemplos que citas.

Buenafuente vende mucho para Sant Jordi porque es famoso y lo refuerza con una campaña intensiva dos semanas antes. Sin duda es la publicidad la que manda, que no tiene por qué ser explícita. Es más efectivo el método del rumor periodístico o una entrevista en algunos magazines televisivos con espacio pseudocultural. El éxito no es del libro, sino de la agencia publicitaria.
 
Comentario:
Ummmmm, buena pregunta. Efectivamente, Eco, como novelista, no es fácil de leer (como ensayista sí, curiosamente, aunque esto tiene su explicación: una novela la lee "cualquiera", un ensayo de Eco, no). "El nombre de la rosa" tuvo una campaña de mercadotecnia brutal. Yo tengo justo esos 40 años que dices y lo recuerdo bien. Pero... nos nos engañemos, no creo que nadie en las playas terminara de leer esa novela, ni siquiera que pasaran del segundo muerto. Fuera de los ámbitos estrictamente universitarios, no sé de nadie que haya sido capaz de zamparse ninguna de las, por otra parte, estupendas novelas de Umberto Eco.
Pero en cuanto a la referencia de las señoras gordas... tienes toda la razón. Y como muestra vale un botón. Calibrando capacidades y actitudes (y aptitudes) intelectuales, la última palabra del Credo puede ser una pariente mía, ascendiente directo y muy, muy cercano. Creo que en el Credo Nicenoconstantinopolitano ella aparece justo antes del "amén". Pues bien, esta mujer estuvo todo un verano paseando playa arriba, playa abajo, "El nombre de la rosa". Que yo sepa, ni siquiera llegó a ver la, por otra parte estupenda, película de Jean Jacques Annaud.
No