Hoja nº 286
PLACERES DE LA CARNE
En las remotas páginas de un texto mío que se llama Expedición a la memoria de los sabores, escribí en cierta ocasión sobre un restaurante que conocí en Sabadell donde daban - a la vez - comida leonesa y japonesa. Se llamaba entonces Scatti.
Deben de haber pasado desde entonces unos doce años.
Con el tiempo, el restaurante cambió de ubicación y de nombre: ahora se llama El rincón de León, pero sigue dando la misma mezcla asombrosa de comidas.
Con el tiempo, nos hemos hecho amigos de Jose (así sin tilde) y Maite, que así se llaman sus dueños.
Todavía hoy, cuando quiero impresionar a mis visitantes les llevo allí.
No me digan que comer una morcilla a la plancha con habas y un kakiage, o un yakisoba después de una cecina no es una experiencia extraordinaria. Si, además, lo riegas con un Viña Pedrosa o alguno de los descubrimientos enológicos de Jose (uno de los últimos fue el Tilenus), la cosa alcanza niveles de fantasía.
Unos postres estupendos y un orujo casi tan bueno como el que me hacen a mí, redondean esas cenas.
Es uno de los tres o cuatro sitios donde puedo, además, criticar los platos que me ponen: Jose se deja y, seguramente, toma nota de alguna cosa de las que comentamos.
Si pasáis por Sabadell y queréis probar algo diferente, mandadme un e-mail y os daré la dirección. O buscadlo, que también tiene su aquel.
No quedareis defraudados; eso os lo digo porque, a mi edad, controlo mejor los placeres de la mesa que cualesquiera otros.
Snif.
(Si alguien quiere leer un par de fragmentos de Expedición a la memoria de los sabores, puede conseguirlo pinchando aquí.)
En las remotas páginas de un texto mío que se llama Expedición a la memoria de los sabores, escribí en cierta ocasión sobre un restaurante que conocí en Sabadell donde daban - a la vez - comida leonesa y japonesa. Se llamaba entonces Scatti.
Deben de haber pasado desde entonces unos doce años.
Con el tiempo, el restaurante cambió de ubicación y de nombre: ahora se llama El rincón de León, pero sigue dando la misma mezcla asombrosa de comidas.
Con el tiempo, nos hemos hecho amigos de Jose (así sin tilde) y Maite, que así se llaman sus dueños.
Todavía hoy, cuando quiero impresionar a mis visitantes les llevo allí.
No me digan que comer una morcilla a la plancha con habas y un kakiage, o un yakisoba después de una cecina no es una experiencia extraordinaria. Si, además, lo riegas con un Viña Pedrosa o alguno de los descubrimientos enológicos de Jose (uno de los últimos fue el Tilenus), la cosa alcanza niveles de fantasía.
Unos postres estupendos y un orujo casi tan bueno como el que me hacen a mí, redondean esas cenas.
Es uno de los tres o cuatro sitios donde puedo, además, criticar los platos que me ponen: Jose se deja y, seguramente, toma nota de alguna cosa de las que comentamos.
Si pasáis por Sabadell y queréis probar algo diferente, mandadme un e-mail y os daré la dirección. O buscadlo, que también tiene su aquel.
No quedareis defraudados; eso os lo digo porque, a mi edad, controlo mejor los placeres de la mesa que cualesquiera otros.
Snif.
(Si alguien quiere leer un par de fragmentos de Expedición a la memoria de los sabores, puede conseguirlo pinchando aquí.)
Comentario:
Tamino, habitualmente no firma con ese nick, ¿verdad? Ni en éste ni en otro blog...
Comentario:
¡Haya paz, muchachos! Y sobre todo respeto. Aunque un blog lo mantiene un particular el acceso es libre y puede ocurrir que haya desencuentros.
Yo lo comparo a una fiesta en casa, pero dejando la puerta abierta. Cualquiera podría entrar y participar de ella, pero si alguien crea tensiones, particularmente yo le invitaría a salir de la fiesta por falta de respeto al anfitrión.
Por cierto, se me ha ocurrido comprobar si es fácil encontrar el blog en el Google y si, me he quedado asombrado. Hacéndo una búsqueda solo con la palabra irrealidad de 313.000 artículos el tuyo sale en el número 30 y si la búsqueda se hace por paginas irrealidad de 79.900 este blog está en el 5º lugar. Todo un logro. Enhorabuena, Jesús.
Sarastro, no es enchufe, es lo que tiene ser amigo, cosa de la que me honro.
Yo lo comparo a una fiesta en casa, pero dejando la puerta abierta. Cualquiera podría entrar y participar de ella, pero si alguien crea tensiones, particularmente yo le invitaría a salir de la fiesta por falta de respeto al anfitrión.
Por cierto, se me ha ocurrido comprobar si es fácil encontrar el blog en el Google y si, me he quedado asombrado. Hacéndo una búsqueda solo con la palabra irrealidad de 313.000 artículos el tuyo sale en el número 30 y si la búsqueda se hace por paginas irrealidad de 79.900 este blog está en el 5º lugar. Todo un logro. Enhorabuena, Jesús.
Sarastro, no es enchufe, es lo que tiene ser amigo, cosa de la que me honro.
Comentario:
Yo más bien diría, Sarastro, que algunos estaríamos encantados de que dejaras de dar el coñazo con tus culturetas y absurdas reflexiones en este y en otros blogs que tan a gusto leemos. Pero es lo que tienen los blogs... para leer maravillosas, atinadas y locuaces reflexiones como las de nuestro querido bachiller Alonso hay que leer también de vez en cuando sandeces como las que nos regalas tú. En fin, nos cagaremos todos juntos en la libertad de expresión y tiraremos para adelante.
Perdón por esta salida de tono, querido bachiller, pero es que ya tenía ganas de soltarla hace tiempo.
Perdón por esta salida de tono, querido bachiller, pero es que ya tenía ganas de soltarla hace tiempo.
Comentario:
Me parece que esto se va convirtiendo en un blog para enchufados, como in_festa.
Comentario:
Por si a alguien le surgiera alguna duda yo certifico que es tal como lo cuenta. Yo fui uno de los "impresionados" invitados y aseguro que es excepcional. Sólo un pero le pondría, que me pareció una bravuconada y hasta una horterada: que nos hicieran beber el vino en unas copas similares a las de cognac, pero tamaño no grande, sino extra, que serían perfectas como florero para un gran ramo de rosas, pero incómodas para beber y que con dificultad cabían en la mesa. Eso si, resultaba divertido hacerse fotos bebiendo en ellas. Lo demás exquisito todo. Además no ponen mala cara si les devuelves una botella de vino carísima si afirmas que está picado. Muy recomendable.





