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Hojas para la Supresión de la Realidad
Destrucción de la realidad mediante la creación de otra más interesante.
Acerca de
Jesús Alonso Ruiz. Ateo y pescador de perlas. Nacido en Guadalajara (España)
Sindicación
 
Hoja nº 319
POBREZA DE INSULTOS
Hace una enormidad de tiempo reflexionaba yo con la tendencia a las palabras que designan (o ponderan) cosas grandes:
De mercado pasamos a supermercado, de este a hipermercado y ya veremos en dónde acabamos. ¿Macro, mega, tera? Por ahora estamos en Centro Comercial u, oficialistamente, Gran Superficie.
En otro orden de cosas, de estupendo, se pasó a fenomenal (superando las expectativas de Kant, hegel o Heidegger, supongo); más tarde genial, lo que no es moco de pavo, teniendo en cuenta que para mí los genios son francamente escasos.
Modernamente, todos ellos se subsumen en los adjetivos guai, superguai y, quizás, supermegaguai... Lo que dice mucho de quienes los usan.
Lo mismo pasa con los insultos: Hijo de puta o hijoputa, se ha quedado casi como único insulto insultante (y solo para niños educados en el culebrón). Cabrón es casi simpático y maricón, casi neutro.
A las chicas no se les puede llamar putas: si lo haces, corres el riesgo de que les haga gracia. Putilla o guarrilla dicen mis alumnas a las compañeras que lo tienen más claro en esto del sexo. El matiz es casi descriptivo.
Jódete o que te follen parecen buenos deseos y uno se los toma bien si te los profieren.
¿Qué quedó, pues de aquellas gradaciones que iban desde cabeza de chorlito a malandrín, a villano, a bellaco o de follón hasta arrogante?
Bien mirado, el único clásico imperecedero es tonto o su versión más eufónica: gilipollas.
Igual son los únicos insultos reales que uno puede proferir contra alguien y, por cierto, los más dolorosos: el ofendido queda patidifuso ante la sencillez helada de la bofetada.
Es, por cierto, mi insulto favorito para políticos, periodistas y patriotas.
 
Comentario:
A mi me gustan energúmeno, mentecato, merluzo y capullo.

Tuve un profesor que usaba "individuo" como insulto. Claro, eran tiempos franquistas y debía ver mal el ir por libre.
 
Comentario:
El vocabulario, hasta en los insultos, se va empobreciendo. Por eso hay tanta costumbre de encadenar varios insultos, para que se note que quieres ofender.
 
Comentario:
Siempre me ha hecho gracia "meapilas".

Aunque acabo de descubrir que significa algo completamente distinto de lo que yo pensaba
 
Comentario:
Siempre me ha hecho gracias "meapilas".

Aunque acabo de descubrir que significa algo completamente distinto de lo que yo pensaba
 
Comentario:
Entre mis favoritos -casi tanto por la sonoridad como por lo que refieren- están "zoquete" y "patán". Luego hay otros también buenos, como "pisaverde" o "ganapán", pero he de reconocer que tampoco los utilizo mucho. Los aprendí leyendo, que es como supongo que se accede a los distintos matices, no por la tele -ni siquiera en House-, ni en las conversaciones habituales. Ah, el padre de mi compañera Paula utilizó hace poco para su yerno uno que me hizo gracia, en valenciano: "ninot". Vols no fer el ninot?
 
Comentario:
Permítaseme reivindicar el insulto favorito de Zipi y Zape: gaznápiro. Y, ya puestos, otro que escuché por primera vez a una amiga tuya cuya efeméride, por cierto, tuvo lugar hace pocas fechas: sandio.
No