Hoja nº 42
EL CLUB DEL BRILLO EN LOS OJOS
Como yo siempre atiendo amables peticiones (Vid. Comentarios Hoja nº 41), escribo sobre el Club del Brillo en los Ojos.
Hace ya muchos años, cuando era feliz e indocumentado, pero también raro y solitario, descubrí que,además de la personas que te caen bien o mal, hay otras especiales. Otras con las que inmediatamente se logra una conexión que va más allá de los gustos o del sentido del humor que son los elementos que construyen lo que solemos llamar simpatía.
Con ellas se traban amistades extrañas: no necesitamos vernos de continuo, no se han quedado atrás cuando volvemos a encontrarlas años más tarde, no necesitamos la confidencia y, a veces, no se necesita hablar.
Pero, descubrí que, incluso de ese selecto grupo, hay diferencias: algunas - muy pocas - de esas personas comparten un universo contigo: comparten la Weltanschauung.
Todos los que tienen esos síntomas son los miembros del club: no están vinculados solo a mí, lo están con todos los demás miembros.
No importa la edad, ni la lengua que se hable, pero hay dos o tres cosas que están presentes en todos: esas cosas establecen quién pertenece y quién no al club.
La primera y más evidente es la inteligencia. Bien sé que no sabemos qué es la inteligencia, pero uso la palabra en su sentido más general: todos adoran cultivarla alimentándose de lecturas, arte y conversación. Eso hace que lo demasiado sencillo o evidente no nos satisfaga.
Sin embargo, la inteligencia tampoco es suficiente: se necesita ese tipo de inteligencia que desdeña los caminos trillados, los tópicos.
A partir de ahí, se llega a la amoralidad. No sabemos qué base hay para que algo sea moral o no, pero es seguro que todas las normas morales son inhumanas (divinas, probablemente) y no creemos en dioses. La razón nos lleva a esa conclusión.
De la amoralidad llegamos al placer: es extendida la creencia de que todo placer conlleva pagar un precio, pero nosotros sabemos que no debe ser así, así es que practicamos el hedonismo a cualquier escala: buenos libros, buenos licores, buena comida, buena música, buena conversación...y, curiosamente, el estoicismo más radical: podemos prescindir de todo porque tenemos la capacidad de vivir en una burbuja creada por nuestro cerebro: nada puede tocarnos allí dentro; nada necesitamos.
El factor de la oscuridad es el sexo y más alla: ¿creemos de verdad que a todo el mundo le gusta? No. El adepto no solo gusta de él superficialmente, como la mayoría, sino que investiga, explora y se mueve hacia los rincones más oscuros, que están en la cabeza, pero también fuera. Sin la exploración de ese mundo exterior no se está realmente en el lado oscuro.
Los adeptos nos reconocemos instantáneamente y, obligatoriamente, le descubrimos a los neófitos que no lo saben su pertenencia al club. La aceptación de la diferencia es el requisito sine qua non el neófito puede pertenecer a la fraternidad.
Se puede ser, no obstante, del club y estar en el lado luminoso. Un verdader adepto sabe ver la diferencia, pero sobre todo, las afinidades.
No hay que sentirse mal si uno percibe que no pertenece al club. Los adeptos no lo vemos como un timbre de distinción, sino de obligaciones: la mayor, quizás, la infelicidad.
Como yo siempre atiendo amables peticiones (Vid. Comentarios Hoja nº 41), escribo sobre el Club del Brillo en los Ojos.
Hace ya muchos años, cuando era feliz e indocumentado, pero también raro y solitario, descubrí que,además de la personas que te caen bien o mal, hay otras especiales. Otras con las que inmediatamente se logra una conexión que va más allá de los gustos o del sentido del humor que son los elementos que construyen lo que solemos llamar simpatía.
Con ellas se traban amistades extrañas: no necesitamos vernos de continuo, no se han quedado atrás cuando volvemos a encontrarlas años más tarde, no necesitamos la confidencia y, a veces, no se necesita hablar.
Pero, descubrí que, incluso de ese selecto grupo, hay diferencias: algunas - muy pocas - de esas personas comparten un universo contigo: comparten la Weltanschauung.
Todos los que tienen esos síntomas son los miembros del club: no están vinculados solo a mí, lo están con todos los demás miembros.
No importa la edad, ni la lengua que se hable, pero hay dos o tres cosas que están presentes en todos: esas cosas establecen quién pertenece y quién no al club.
La primera y más evidente es la inteligencia. Bien sé que no sabemos qué es la inteligencia, pero uso la palabra en su sentido más general: todos adoran cultivarla alimentándose de lecturas, arte y conversación. Eso hace que lo demasiado sencillo o evidente no nos satisfaga.
Sin embargo, la inteligencia tampoco es suficiente: se necesita ese tipo de inteligencia que desdeña los caminos trillados, los tópicos.
A partir de ahí, se llega a la amoralidad. No sabemos qué base hay para que algo sea moral o no, pero es seguro que todas las normas morales son inhumanas (divinas, probablemente) y no creemos en dioses. La razón nos lleva a esa conclusión.
De la amoralidad llegamos al placer: es extendida la creencia de que todo placer conlleva pagar un precio, pero nosotros sabemos que no debe ser así, así es que practicamos el hedonismo a cualquier escala: buenos libros, buenos licores, buena comida, buena música, buena conversación...y, curiosamente, el estoicismo más radical: podemos prescindir de todo porque tenemos la capacidad de vivir en una burbuja creada por nuestro cerebro: nada puede tocarnos allí dentro; nada necesitamos.
El factor de la oscuridad es el sexo y más alla: ¿creemos de verdad que a todo el mundo le gusta? No. El adepto no solo gusta de él superficialmente, como la mayoría, sino que investiga, explora y se mueve hacia los rincones más oscuros, que están en la cabeza, pero también fuera. Sin la exploración de ese mundo exterior no se está realmente en el lado oscuro.
Los adeptos nos reconocemos instantáneamente y, obligatoriamente, le descubrimos a los neófitos que no lo saben su pertenencia al club. La aceptación de la diferencia es el requisito sine qua non el neófito puede pertenecer a la fraternidad.
Se puede ser, no obstante, del club y estar en el lado luminoso. Un verdader adepto sabe ver la diferencia, pero sobre todo, las afinidades.
No hay que sentirse mal si uno percibe que no pertenece al club. Los adeptos no lo vemos como un timbre de distinción, sino de obligaciones: la mayor, quizás, la infelicidad.
Comentario:
Joder, in-festa... ¿tú eres tonto?
Comentario:
Busco en el diccionario de la RAE el término moral y entre otras acepciones encuentro:
moral1.
(Del lat. morālis).
1. adj. Perteneciente o relativo a las acciones o caracteres de las personas, desde el punto de vista de la bondad o malicia.
2. adj. Que no pertenece al campo de los sentidos, por ser de la apreciación del entendimiento o de la conciencia. Prueba, certidumbre moral.
3. adj. Que no concierne al orden jurídico, sino al fuero interno o al respeto humano. Aunque el pago no era exigible, tenía obligación moral de hacerlo.
4. f. Ciencia que trata del bien en general, y de las acciones humanas en orden a su bondad o malicia.
Cuando estudiaba Filosofía en el bachiller me enseñaron que la palabra provenia del latín mors, moris, costumbre, y me he basado toda la vida en esa definición. Ahora descubro que la RAE la define distinto.. en fin... No creo que la moral tenga origen necesariamente divino, sino que es el código aceptado en determinada sociedad de manera natural (¿surgen de manera natural los dioses?, sería una derivación del debate), sea una tribu aislada o sea la gran sociedad occidental, por irme a los extremos. Hay tantas morales como grupos humanos y por eso es tan dificil acotarla o entenderla.
En el mismo sentido creo que hay tantos clubes del brillo en los ojos como morales. Esa comunicación inmediata y fácil se da en todas las personas y todos pertenecemos a algun club de esos. Dichos clubes no son estancos, sino que tienen zonas de intersección.
moral1.
(Del lat. morālis).
1. adj. Perteneciente o relativo a las acciones o caracteres de las personas, desde el punto de vista de la bondad o malicia.
2. adj. Que no pertenece al campo de los sentidos, por ser de la apreciación del entendimiento o de la conciencia. Prueba, certidumbre moral.
3. adj. Que no concierne al orden jurídico, sino al fuero interno o al respeto humano. Aunque el pago no era exigible, tenía obligación moral de hacerlo.
4. f. Ciencia que trata del bien en general, y de las acciones humanas en orden a su bondad o malicia.
Cuando estudiaba Filosofía en el bachiller me enseñaron que la palabra provenia del latín mors, moris, costumbre, y me he basado toda la vida en esa definición. Ahora descubro que la RAE la define distinto.. en fin... No creo que la moral tenga origen necesariamente divino, sino que es el código aceptado en determinada sociedad de manera natural (¿surgen de manera natural los dioses?, sería una derivación del debate), sea una tribu aislada o sea la gran sociedad occidental, por irme a los extremos. Hay tantas morales como grupos humanos y por eso es tan dificil acotarla o entenderla.
En el mismo sentido creo que hay tantos clubes del brillo en los ojos como morales. Esa comunicación inmediata y fácil se da en todas las personas y todos pertenecemos a algun club de esos. Dichos clubes no son estancos, sino que tienen zonas de intersección.
Comentario:
Jeje... Nadie sabe por qué razón me anda buscando ese nombre... lalala
Comentario:
Estoy casi convencida de que no pertenezco a un club, ni siquiera al de los ojos brillantes, ni siquiera a de los ojos mates.
Tal vez por eso no renuncio a cualquier momento de felicidad que se cruce en mi camino. Sobre la moralidad, estoy convencida de que no deja de ser un invento más para el sometimiento de de una parte de la sociedad. En la naturaleza no creo que existan hechos morales ni amorales.
Me declaro y me reconozco animal con un cierto grado de inteligencia (no tanta como quisiera), pero tal adorno no es más que las garras a un felino o la carrera a un galgo.
A quien lea estas "chorradas mías" le pido disculpas, acabo de cerrar un libro de psicología y mis neuronas se resienten.
Tal vez por eso no renuncio a cualquier momento de felicidad que se cruce en mi camino. Sobre la moralidad, estoy convencida de que no deja de ser un invento más para el sometimiento de de una parte de la sociedad. En la naturaleza no creo que existan hechos morales ni amorales.
Me declaro y me reconozco animal con un cierto grado de inteligencia (no tanta como quisiera), pero tal adorno no es más que las garras a un felino o la carrera a un galgo.
A quien lea estas "chorradas mías" le pido disculpas, acabo de cerrar un libro de psicología y mis neuronas se resienten.
Comentario:
Me ha gustado mucho el relato pero creo que, sin intención de mermar la profundidad de los conceptos expuestos después, la frase que más me gusta es: 'Hace muchos ya años, cuando era feliz e indocumentado...'.
La razón es que expresa en pocas palabras el eterno yugo de las personas que no se conforman con conciencias adormecidas, que se preguntan y se esfuerzan en encontrar respuestas.
Lo peor de todo es que hay veces que se hacen descubrimientos que quizás hubiese sido mejor no hacer... o si?
Enhorabuena por tu blog ^___^.
Comentario:
También me atormentan esos interrogantes, por qué y de dónde sale la moralidad propia (no la externa que viene dictada por iluminados). Y reconozco mi incapacidad para responderlos.
Pero estoy convencido de que hay una pregunta más importante, ¿para qué sirve la moral?¿sirve para algo?
Otro aspecto a tener en cuenta es que la moral está tan viva como nosotros mismos y evoluciona, o debe hacerlo, y por tanto no se debe pensar en ella de forma lineal (creo que yo mismo no se lo que quiero decir XDDDD )
Pero estoy convencido de que hay una pregunta más importante, ¿para qué sirve la moral?¿sirve para algo?
Otro aspecto a tener en cuenta es que la moral está tan viva como nosotros mismos y evoluciona, o debe hacerlo, y por tanto no se debe pensar en ella de forma lineal (creo que yo mismo no se lo que quiero decir XDDDD )
Comentario:
Dem: Estoy de acuerdo en que solo se puede llamar inmoral a uno mismo, pero las formas de moralidad propia están también sujetas a la gran pregunta ¿Por qué es así?¿De dónde viene el imperativo?
La amoralidad se basa en principios momentáneos: a veces es bueno mentir, a veces es necesario robar, a veces...
El Gran Viajero: Si no recuerdo mal, te reconocí instantáneamente...y tú también a mí.
X: Entiendo que no quieres revelarte...pero sería estimulante saber quién eres. (Hablas catalán, eso es lo único seguro).
La amoralidad se basa en principios momentáneos: a veces es bueno mentir, a veces es necesario robar, a veces...
El Gran Viajero: Si no recuerdo mal, te reconocí instantáneamente...y tú también a mí.
X: Entiendo que no quieres revelarte...pero sería estimulante saber quién eres. (Hablas catalán, eso es lo único seguro).
Comentario:
Me asalta la duda: ¿pertenezco o no pertenezco al club?
Bien, en el fondo no importa. Me basta con saber que estás ahí.
Bien, en el fondo no importa. Me basta con saber que estás ahí.
Comentario:
Por lo demás, aunque me gusta cómo escribes no estoy de acuerdo con todo lo que expones.
Por ejemplo, yo pienso que la moralidad es importante. Pero debería entenderse como experiencia interior y personal. Es decir, nunca deberíamos clasificar de inmoral a nadie salvo a nosotros mismos. De esa forma, la moralidad se convierte en unos mandamientos divinos dictados por nosotros mismos.
Por ejemplo, yo pienso que la moralidad es importante. Pero debería entenderse como experiencia interior y personal. Es decir, nunca deberíamos clasificar de inmoral a nadie salvo a nosotros mismos. De esa forma, la moralidad se convierte en unos mandamientos divinos dictados por nosotros mismos.
Comentario:
Ummm, yo entendía el club del brillo en los ojos de otro modo. Más carnal quizás. O quizás es que sólo he conocido gente del club de esta vertiente.
El hecho de que no pertenezco al club tal vez me haga concebirlo de otro modo. A ver si un día acude la inspiración y escribo algo al respecto para que podamos discutirlo.
El hecho de que no pertenezco al club tal vez me haga concebirlo de otro modo. A ver si un día acude la inspiración y escribo algo al respecto para que podamos discutirlo.
Comentario:
Magnifico relato, espero continue en breve.
Me preguntaba si tendré el placer de poder seguir leyendo aquella historia que no hace mucho empezaste sobre un arbitro y sus experiéncias posteriores a un partido.
Cada vez con más freqüencia me es imposible huir de una de tus historias, que a diario me piden ser leidas.
Atentamente,
x
Me preguntaba si tendré el placer de poder seguir leyendo aquella historia que no hace mucho empezaste sobre un arbitro y sus experiéncias posteriores a un partido.
Cada vez con más freqüencia me es imposible huir de una de tus historias, que a diario me piden ser leidas.
Atentamente,
x





