Hoja nº 70
EL HOMBRE MASCULINO /3
Los colegas
Por supuesto que el hombre masculino tiene derecho a tener colegas. Aunque, evidentemente, no dependa de ellos. Cuando Alan Ladd se va a cargar a todos los villanos al final de Raíces profundas no se molesta en ir a la puerta del saloon para preguntar si hay voluntarios para sanear la ciudad. Y cuando Clint Eastwood limpia las calles de San Francisco de hippies sádicos tampoco se para a preguntar nada a nadie. No, a nadie.
Pero Raíces profundas (Shane) y Harry el Sucio son obras de arte. No hay que equivocarse. Por que hay que distinguir el abismo que separa el arte de la vida. En el arte se liquida a los asquerosos hippies cinco o seis veces por película. En la vida, desgraciadamente, rara vez se presentan esas oportunidades.
Da ahí, la necesidad de tener amigos, colegas, troncos. Vivir como un hombre masculino es tan duro en nuestros días que se recomienda la presencia de amigos. El mismo Gengis Kan tenía una o dos hordas.
Si decidís iros de caza, o hacer piragüismo por los rápidos, o sencillamente dar una fiesta de la cerveza en vuestro apartamento escuchando lo último de Sprigsteen (ojo: ¡Springsteen!) en directo… ¿A quién invitaríais? ¿A las tías? !!Aaaaaaahhhh, que coñazo!! Invitaríais a los colegas. A la banda de toda la vida. ¿Queréis cambiar las llantas, montar un cirio, provocar un motín? Nunca llegaréis más lejos que con los colegas de siempre. Y sin necesidad de calentaros el coco buscando distracciones hipercomplicadas… Un fin de semana entre hombres, basado en ver los vídeos del Mundial (imprescindible el 12-1 a Malta), pimplando latas de cerveza: ese sí que es un método apropiado para devolver al hombre su masculinidad.
El lenguaje y el vocabulario del hombre masculino
El hombre masculino no es “glamouroso”, no es fino. A diferencia de los putos políticos comeyogures que tenemos, responde a las preguntas que se le formulan sencillamente con un sí o con un no.
El hombre masculino no conceptualiza. No vibra. En raras ocasiones se emociona ante un “espectáculo conmovedor”. El hombre masculino no se impresiona yendo a ver películas de autor. Por el contrario, desarrolla una serie de respuestas reflejas siempre dispuestas para ser lanzadas contra el adversario, al que dejará temblando de frío, miedo y vergüenza. Sobre todo son respuestas preparadas para rebatir a una mujer indignada. Cuando el hombre masculino es atacado con frases como: “Ah, muy bien, muy bonito ¿te crees muy hombre, no?” Ante esto el hombre masculino se evade con palabras simples: “Bueno, en todo caso no soy un marica”.
¡Pam! ¡En todos los morros! (¿Con quién se cree que está tratando?)
Esta otra respuesta puede servir en cualquier circunstancia, o en casi todas:
- El fútbol es el deporte más aburrido.
- LO QUE TÚ DIGAS.
-No me gustó Reservoir dogs.
- LO QUE TÚ DIGAS.
-No creas que te vas a salir con la tuya.
- LO QUE TÚ DIGAS.
O si no un simple “¿Ah si?” servirá para cada vez que un imbécil de turno intente invadir el espacio sagrado de hombres masculinos que estáis a punto de ser.
- Pero usted había ido a parlamentar con ellos… ¿Por qué los ha MATADO?
- No había nada que decirse, señora.
(John Wayne después de cargarse una banda de mexicanos que no le hacían ninguna gracia.)
El hombre masculino y su madre
El hombre masculino es el hijo modelo.
Cualquier reflexión en contra de la querida vieja madre le hará abalanzarse sobre el patán de turno y convertir su cara en un amasijo sangriento.
Otra obligación asumida por el hombre con respecto a su madre es intentar no olvidar su cumpleaños. De esa manera ella se dará cuenta de que no la habéis olvidado.
Un regalo puede solucionar la papeleta.
Claro que luego queda la embarazosa elección del regalo. Unas entradas para el próximo combate de Poli Díaz o un gato para que aprenda ella solita a cambiar las ruedas del coche. ¡No son ideas lo que faltan! Y no hay ninguna necesidad de derrochar dinero a mansalva. Hay detalles que pueden ser medidos en términos materiales. Hay ocasiones en los que la cosa más encantadora que el hombre masculino puede hacer el día de su cumpleaños es hacerle una visita a su querida vieja.
Por supuesto, el hombre habrá tomado la precaución de llevar una petaca de Jack Daniel’s para que la pobre vieja no se vea en la necesidad de salir a la calle con una ventisca de la hostia para comprarle “algo de beber” a su retoño.
Un último consejo, chavales: no llaméis por teléfono a vuestra madre. Haciéndolo así, la pobre no tendrá que pasarse las noches despierta con los ojos como platos preguntándose si os habrá educado bien. Al no llamarla nunca le demostráis que os sabéis tener en pie solos como adultos en el difícil mundo de los hombres masculinos que luchan contra los comeyogures.
La decoración del apartamento del hombre masculino
No es necesario que os haga un dibujo. Los afortunados que hayan terminado alguna noche de parranda en casa del viejo Sancho Gracia saben que una descripción de su cuartel general vale más que mil palabras.
De entrada, Sancho había decorado su hogar sin decorar, como él dice: “La decoración es un deporte de tías”.
Me acuerdo de algunos taburetes de cuero que se había traído de Texas y de dos viejos canapés. En la pared, nada o casi nada: los últimos pósters del Playboy (Sancho se vanagloria de ser el último tipo que compra esta revista sólo por las fotos de las chicas en cueros y no por los putos artículos de los comeyogures). En un rincón: un armero repleto de Winchesters. En la pared, una bandera sudista y otra del Atlético de Madrid, y al lado un látigo de cow-boy.
Los discos encima del aparador, tirados, y delante una foto dedicada de Rosendo. Ni una planta verde, docenas de ceniceros llenos a rebosar de Ducados, lámparas sujetas con latas de cerveza Guinness y un viejo baúl donde está colocado el equipo de música.
TRABAJOS RECOMENDADOS PARA HOMBRES MASCULINOS
- Matón a sueldo
- Camionero
- Mercenario
- Escritor alcohólico
- Bombero
- Leñador
- Actor en una película de Sam Peckinpah
- Traficante de armas en África
TRABAJOS RECOMENDADOS PARA LOS COMEYOGURES
- Bailarín
- Propietario de una tienda de productos macrobióticos
- Redactor de programas infantiles
- Esclavo sexual de señoras mayores
- Modista
- Mimo
- Florista
- Secretario de las Naciones Unidas
LAS PELÍCULAS DEL HOMBRE MASCULINO- MAD MAX 1: Un poli de asalto pierde a su mujer y a su hijo. La venganza será terrible.
- HARRY EL SUCIO: Clint Eastwood como mata-hippies. En su cenit.
- LAS AVENTURAS DE FORD FAIRLANE: Andrew Dice Clay como él mismo pone a raya a todos los comeyogures de la industria discográfica. Apoteósica.
- ROCKY 1: Un boxeador malísimo se convierte en estrella… ¡Y sin dejar de beber cerveza!
- GRUPO SALVAJE: Basta decir que este cartel adorna la entrada del Hell’s Angels Club de Los Ángeles.
- LOS PERROS DE LA GUERRA: Un relato conmovedor de uno de esos mercenarios sobre los que se ensaña con regularidad la prensa liberal.
- TAXI DRIVER: Robert de Niro limpia Nueva York. Legítima defensa.
- LOS BOINAS VERDES: Cuando John Wayne dice TODA la verdad sobre Vietnam.
- EL NIDO DE LAS ÁGUILAS: Clint Eastwood y Richard Burton contra Hitler.
- QUIERO LA CABEZA DE ALFREDO GARCÍA: Película de Sam Peckinpah. ¿Algo más que decir?
- LA MATANZA DE TEXAS: Inventada en 1948, la sierra mecánica ha sido un instrumento muy útil. Horas de diversión.
- EL JUSTICIERO DE LA CIUDAD: Charles Bronson, en su cima, tomando las riendas de su vida y decidiendo ser un hombre masculino.
- BANDIDO CABALLERO: Mitchum en plena revolución mexicana. ¡Explosivo!
- EN CUARTA VELOCIDAD: Mike Hammer le da una lección a todos los comeyogures de la ciudad.
Los colegas
Por supuesto que el hombre masculino tiene derecho a tener colegas. Aunque, evidentemente, no dependa de ellos. Cuando Alan Ladd se va a cargar a todos los villanos al final de Raíces profundas no se molesta en ir a la puerta del saloon para preguntar si hay voluntarios para sanear la ciudad. Y cuando Clint Eastwood limpia las calles de San Francisco de hippies sádicos tampoco se para a preguntar nada a nadie. No, a nadie.
Pero Raíces profundas (Shane) y Harry el Sucio son obras de arte. No hay que equivocarse. Por que hay que distinguir el abismo que separa el arte de la vida. En el arte se liquida a los asquerosos hippies cinco o seis veces por película. En la vida, desgraciadamente, rara vez se presentan esas oportunidades.
Da ahí, la necesidad de tener amigos, colegas, troncos. Vivir como un hombre masculino es tan duro en nuestros días que se recomienda la presencia de amigos. El mismo Gengis Kan tenía una o dos hordas.
Si decidís iros de caza, o hacer piragüismo por los rápidos, o sencillamente dar una fiesta de la cerveza en vuestro apartamento escuchando lo último de Sprigsteen (ojo: ¡Springsteen!) en directo… ¿A quién invitaríais? ¿A las tías? !!Aaaaaaahhhh, que coñazo!! Invitaríais a los colegas. A la banda de toda la vida. ¿Queréis cambiar las llantas, montar un cirio, provocar un motín? Nunca llegaréis más lejos que con los colegas de siempre. Y sin necesidad de calentaros el coco buscando distracciones hipercomplicadas… Un fin de semana entre hombres, basado en ver los vídeos del Mundial (imprescindible el 12-1 a Malta), pimplando latas de cerveza: ese sí que es un método apropiado para devolver al hombre su masculinidad.
El lenguaje y el vocabulario del hombre masculino
El hombre masculino no es “glamouroso”, no es fino. A diferencia de los putos políticos comeyogures que tenemos, responde a las preguntas que se le formulan sencillamente con un sí o con un no.
El hombre masculino no conceptualiza. No vibra. En raras ocasiones se emociona ante un “espectáculo conmovedor”. El hombre masculino no se impresiona yendo a ver películas de autor. Por el contrario, desarrolla una serie de respuestas reflejas siempre dispuestas para ser lanzadas contra el adversario, al que dejará temblando de frío, miedo y vergüenza. Sobre todo son respuestas preparadas para rebatir a una mujer indignada. Cuando el hombre masculino es atacado con frases como: “Ah, muy bien, muy bonito ¿te crees muy hombre, no?” Ante esto el hombre masculino se evade con palabras simples: “Bueno, en todo caso no soy un marica”.
¡Pam! ¡En todos los morros! (¿Con quién se cree que está tratando?)
Esta otra respuesta puede servir en cualquier circunstancia, o en casi todas:
- El fútbol es el deporte más aburrido.
- LO QUE TÚ DIGAS.
-No me gustó Reservoir dogs.
- LO QUE TÚ DIGAS.
-No creas que te vas a salir con la tuya.
- LO QUE TÚ DIGAS.
O si no un simple “¿Ah si?” servirá para cada vez que un imbécil de turno intente invadir el espacio sagrado de hombres masculinos que estáis a punto de ser.
- Pero usted había ido a parlamentar con ellos… ¿Por qué los ha MATADO?
- No había nada que decirse, señora.
(John Wayne después de cargarse una banda de mexicanos que no le hacían ninguna gracia.)
El hombre masculino y su madre
El hombre masculino es el hijo modelo.
Cualquier reflexión en contra de la querida vieja madre le hará abalanzarse sobre el patán de turno y convertir su cara en un amasijo sangriento.
Otra obligación asumida por el hombre con respecto a su madre es intentar no olvidar su cumpleaños. De esa manera ella se dará cuenta de que no la habéis olvidado.
Un regalo puede solucionar la papeleta.
Claro que luego queda la embarazosa elección del regalo. Unas entradas para el próximo combate de Poli Díaz o un gato para que aprenda ella solita a cambiar las ruedas del coche. ¡No son ideas lo que faltan! Y no hay ninguna necesidad de derrochar dinero a mansalva. Hay detalles que pueden ser medidos en términos materiales. Hay ocasiones en los que la cosa más encantadora que el hombre masculino puede hacer el día de su cumpleaños es hacerle una visita a su querida vieja.
Por supuesto, el hombre habrá tomado la precaución de llevar una petaca de Jack Daniel’s para que la pobre vieja no se vea en la necesidad de salir a la calle con una ventisca de la hostia para comprarle “algo de beber” a su retoño.
Un último consejo, chavales: no llaméis por teléfono a vuestra madre. Haciéndolo así, la pobre no tendrá que pasarse las noches despierta con los ojos como platos preguntándose si os habrá educado bien. Al no llamarla nunca le demostráis que os sabéis tener en pie solos como adultos en el difícil mundo de los hombres masculinos que luchan contra los comeyogures.
La decoración del apartamento del hombre masculino
No es necesario que os haga un dibujo. Los afortunados que hayan terminado alguna noche de parranda en casa del viejo Sancho Gracia saben que una descripción de su cuartel general vale más que mil palabras.
De entrada, Sancho había decorado su hogar sin decorar, como él dice: “La decoración es un deporte de tías”.
Me acuerdo de algunos taburetes de cuero que se había traído de Texas y de dos viejos canapés. En la pared, nada o casi nada: los últimos pósters del Playboy (Sancho se vanagloria de ser el último tipo que compra esta revista sólo por las fotos de las chicas en cueros y no por los putos artículos de los comeyogures). En un rincón: un armero repleto de Winchesters. En la pared, una bandera sudista y otra del Atlético de Madrid, y al lado un látigo de cow-boy.
Los discos encima del aparador, tirados, y delante una foto dedicada de Rosendo. Ni una planta verde, docenas de ceniceros llenos a rebosar de Ducados, lámparas sujetas con latas de cerveza Guinness y un viejo baúl donde está colocado el equipo de música.
TRABAJOS RECOMENDADOS PARA HOMBRES MASCULINOS
- Matón a sueldo
- Camionero
- Mercenario
- Escritor alcohólico
- Bombero
- Leñador
- Actor en una película de Sam Peckinpah
- Traficante de armas en África
TRABAJOS RECOMENDADOS PARA LOS COMEYOGURES
- Bailarín
- Propietario de una tienda de productos macrobióticos
- Redactor de programas infantiles
- Esclavo sexual de señoras mayores
- Modista
- Mimo
- Florista
- Secretario de las Naciones Unidas
LAS PELÍCULAS DEL HOMBRE MASCULINO- MAD MAX 1: Un poli de asalto pierde a su mujer y a su hijo. La venganza será terrible.
- HARRY EL SUCIO: Clint Eastwood como mata-hippies. En su cenit.
- LAS AVENTURAS DE FORD FAIRLANE: Andrew Dice Clay como él mismo pone a raya a todos los comeyogures de la industria discográfica. Apoteósica.
- ROCKY 1: Un boxeador malísimo se convierte en estrella… ¡Y sin dejar de beber cerveza!
- GRUPO SALVAJE: Basta decir que este cartel adorna la entrada del Hell’s Angels Club de Los Ángeles.
- LOS PERROS DE LA GUERRA: Un relato conmovedor de uno de esos mercenarios sobre los que se ensaña con regularidad la prensa liberal.
- TAXI DRIVER: Robert de Niro limpia Nueva York. Legítima defensa.
- LOS BOINAS VERDES: Cuando John Wayne dice TODA la verdad sobre Vietnam.
- EL NIDO DE LAS ÁGUILAS: Clint Eastwood y Richard Burton contra Hitler.
- QUIERO LA CABEZA DE ALFREDO GARCÍA: Película de Sam Peckinpah. ¿Algo más que decir?
- LA MATANZA DE TEXAS: Inventada en 1948, la sierra mecánica ha sido un instrumento muy útil. Horas de diversión.
- EL JUSTICIERO DE LA CIUDAD: Charles Bronson, en su cima, tomando las riendas de su vida y decidiendo ser un hombre masculino.
- BANDIDO CABALLERO: Mitchum en plena revolución mexicana. ¡Explosivo!
- EN CUARTA VELOCIDAD: Mike Hammer le da una lección a todos los comeyogures de la ciudad.





