Os presento a mi hija, se llama Canon, y es una monada

Como cualquier madre orgullosa de su hija, yo no iba a ser menos. Nada más llegar a casa me dió problemas así que decidí devolverla al orfanato y cambiarla por otra. Yo soy capaz de amarla sobre todas las cosas, eso sí, no me gustan las cosas defectuosas.
La cigüeña tuvo que hacer dos viajes, pero mereció la pena.
Ahora ya forma parte de mi vida, y aunque todavía no nos entendemos muy bien tarde o temprano seremos amigas. El sueño de toda madre.(Sólo unas pocas lo consiguen).
He vuelto de vacaciones
¡Esto es un infierno!
Vale, llega el 29 de julio y te despides -tan fresca- de tus compañeros de trabajo 'que os vaya bonito, aquí os quedais, que la menda se las pira'. Todo es maravilloso, después de un año de curro sin parar (fines de semana incluidos), por fin llegan tus ansiados y gloriosos 15 días de paz, desasosiego, tranquilidad y bienestar que tú tanto te mereces.
Pero la realidad es otra. Lo cierto es que las vacaciones son gastos, derrochar dinero, trasnochar, tomar el sol hasta hacer saltar tu piel en pedazos, volverte roja, y después otra vez blanca. Ver como tus amigos tienen el bronceado perfecto, y tú quieres lo mismo, pero ellos llevan ya una eternidad a la bartola dando largos paseos por la costa murciana. Ahora, desde la lejanía te das cuenta de que era algo imposible, pero por entonces no lo dudaste ni un momento exponiendote al sol sin protección, saliendo a tender la ropa en vikini, remangandote las faldas hasta practicamente covertirlas en cinturones, comprando aceites abrasivos... y todo para NADA. Al verme la gente me pregunta que cuando me voy de vacaciones, 'PERO, ¡SI YA HE VUELTO!'
El ritmo parecía ir acorde con mis perspectivas. Primer día de vacaciones, primer día de playa. Hasta ahí bien. Llega la noche, llega el botelleo, la borrachera, la macrodiscoteca de turno de verano. Todo masificado, música de verano (sin comentarios), espacios pequeños que abarcan el triple de personas en su aforo. Colas de diez metros para entrar en el baño, soportar al borracho de turno que intenta ligar con esa camisa tan patetica que lleva. Dentro todo el ambiente está espeso, 'huele a humano', la gente está pegajosa y te rozan, ves que cada vez todo ese rollo se vuelve más isoportable cuando de repente VIERTEN UN CUBATA ENTERO EN TU BOLSO DE DISEÑO EXCLUSIVO!!!!!!! ERES HOMBRE MUERTO!!!!!!!
Justo cuando te disponías a matar a ese chungo suena tu teléfono '¡¡¡¡DE LA QUE TE HAS LIBRADO SOCIO!!!'
¿Que pasa?, que a partir de este momento todos los planes perfectos que tenías para tus vacaciones se iran derrumbando uno tras otro. Al día siguiente a ver quien es la guapa que se levanta temprano para plantar la sombrilla en primera línea de playa, yo no, está claro.
Pero aún no es tarde, sólo llevas dos días de vacaciones, esto se puede encauzar.
Llega lunes y cumples una de tus promesas. Te coges todos los bártulos (chanclas, vikini, bambos, camiseta, falda, pantalón, otra camiseta, otro vikini, gafas de sol, nevera, cerveza -coronita, estrella y cruzcampo-, bocadillos, empanadillas, patatas TANICO, olivas y, por supuesto, mejillones, corta vientos, esterillas....) y te vas a una playa salvaje a pasar el día. Definitivamente, las mujeres estamos locas, sí, todo lo nombrado anteriormente para pasar un solo día en la playa. Pero merece la pena, todo sale perfecto, según lo planeado.
Primer asalto: comunicar a la family que dentro de dos días te vas a Madrid a pasar unos días con lo que para ellos es un completo desconocido. La cosa se quedó en tablas.
¿A quién se le ocurre ir a Madrid en pleno agosto? Si los madrileños huyen de allí será por algo. En fin, lo cierto es que nos pasó de todo, y eso nada más salir de Murcia.
1. Nos dieron los billetes equivocados.
2. Tuvimos que retrasar la fecha de vuelta.
3. Nos cortaron el tramo de metro que más necesitabamos en ese momento.
4. Nos perdimos a las afueras de Madrid, sin más líneas de metro, sin un puñetero taxi que pasara.... aquello parecía el suburbio.
5. Logicamente nos clavaron por cada cerveza que tomamos.
6. Tuve que entrar a ver un sitio lleno de asientos vacíos y sucios, lleno de cesped verde con unos hierros en los estremos llamados porterías. A sí, ya lo recuerdo, se llama Bernabeu.
7. Pasé tres veces por delante del Dunkin Donut´s y no me compré ninguno.
8. Estabamos más tiempo dentro del metro que en cualquier otro sitio.
Es tal, que hasta nos inventamos nuestra propia línea de metro (otro día os la cuento).
Cosas positivas: Vimos el Hotel Puerta de América, diseñado por trece arquitectos. Es IMPRESIONANTE.
Estuvimos con la Lore, que nos amenizó el viaje y las visitas turisticas. Además nos deleitó con sus grandes dotes en la cocina.
'PUERCA' LO DE QUE NOS MANDARAS A LA OTRA PUNTA DE MADRID NO TE LO PERDONO.
Vuelta a Murcia. LLegar, lavar ropa, tender ropa, planchar ropa, doblar ropa y volver a meter en la maleta. Destino Albacete.
Yuuujjjuu!!! Suena genial ese sitio al que dicen que vamos -Alcalá de Júcar-, un pueblecito pequeño que está en fiestas y en plena naturaleza. Dormiremos en cuevas y nos lo pasaremos genial. Yuupi!!!
Sí, el pueblo estaba en fiestas; sí, dormimos en cuevas; sí, nos lo pasamos genial; pero.... ¡¡¡que pueblo más aburrido!!! aquí no hay nada que hacer, bueno sí, miento: subir cuestas, bajar cuestas, subir cuestas, bajar cuestas (bis).
Buscando alternativas. Actividades en la naturaleza. Esto estuvo bien. Hicimos descenso por barranco, descenso en barcas dobles por el río (prima, ¡que equipo hacemos!), y rafting. La verdad que fue genial, me sentí como una verdadera exploradora.
Tras siete días de convivencia en esta nuestra comunidad, la casa de gran hermano, porque eramos 10-13 personas viviendo en ella, comenzaba a derrumbarse sobre sus reglas perfectamente establecidas y que todos habíamos acatado conscientemente. De repente era un caos. Faltaban camas para dormir todos los que eramos, las provisiones de comida escasearon, la perfecta limpieza se convertía en suciedad, el desorden y el caos nos invadía, las manías de cada uno comenzaban a florecer.... menos mal que por fin volvíamos a casa, cada uno a la suya.
Y cuando te vienes a dar cuenta te has pasabo tus vacaciones haciendo de comer para diez personas, limpiando, ordenando, lavando ropa e intentando que las manías de los demás no desataran tu ira.

Al día siguiente tienes que ir a trabajar y para colmo de tus males hay jornada intensiva de 8 -ocho- horas seguidas trabajando desde las 7 de la mañana hasta las 3 de la tarde. Así que este primer día te quieres morir, tus ojos no paran de llorar irritados por la fijación contínua en el monitor del ordenador, el sueño te invade, la cafeína no hace efecto, el reloj no pasa las horas....
Conclusión: no cojas vacaciones.
Vale, llega el 29 de julio y te despides -tan fresca- de tus compañeros de trabajo 'que os vaya bonito, aquí os quedais, que la menda se las pira'. Todo es maravilloso, después de un año de curro sin parar (fines de semana incluidos), por fin llegan tus ansiados y gloriosos 15 días de paz, desasosiego, tranquilidad y bienestar que tú tanto te mereces.
Pero la realidad es otra. Lo cierto es que las vacaciones son gastos, derrochar dinero, trasnochar, tomar el sol hasta hacer saltar tu piel en pedazos, volverte roja, y después otra vez blanca. Ver como tus amigos tienen el bronceado perfecto, y tú quieres lo mismo, pero ellos llevan ya una eternidad a la bartola dando largos paseos por la costa murciana. Ahora, desde la lejanía te das cuenta de que era algo imposible, pero por entonces no lo dudaste ni un momento exponiendote al sol sin protección, saliendo a tender la ropa en vikini, remangandote las faldas hasta practicamente covertirlas en cinturones, comprando aceites abrasivos... y todo para NADA. Al verme la gente me pregunta que cuando me voy de vacaciones, 'PERO, ¡SI YA HE VUELTO!'
El ritmo parecía ir acorde con mis perspectivas. Primer día de vacaciones, primer día de playa. Hasta ahí bien. Llega la noche, llega el botelleo, la borrachera, la macrodiscoteca de turno de verano. Todo masificado, música de verano (sin comentarios), espacios pequeños que abarcan el triple de personas en su aforo. Colas de diez metros para entrar en el baño, soportar al borracho de turno que intenta ligar con esa camisa tan patetica que lleva. Dentro todo el ambiente está espeso, 'huele a humano', la gente está pegajosa y te rozan, ves que cada vez todo ese rollo se vuelve más isoportable cuando de repente VIERTEN UN CUBATA ENTERO EN TU BOLSO DE DISEÑO EXCLUSIVO!!!!!!! ERES HOMBRE MUERTO!!!!!!!
Justo cuando te disponías a matar a ese chungo suena tu teléfono '¡¡¡¡DE LA QUE TE HAS LIBRADO SOCIO!!!'
¿Que pasa?, que a partir de este momento todos los planes perfectos que tenías para tus vacaciones se iran derrumbando uno tras otro. Al día siguiente a ver quien es la guapa que se levanta temprano para plantar la sombrilla en primera línea de playa, yo no, está claro.
Pero aún no es tarde, sólo llevas dos días de vacaciones, esto se puede encauzar.
Llega lunes y cumples una de tus promesas. Te coges todos los bártulos (chanclas, vikini, bambos, camiseta, falda, pantalón, otra camiseta, otro vikini, gafas de sol, nevera, cerveza -coronita, estrella y cruzcampo-, bocadillos, empanadillas, patatas TANICO, olivas y, por supuesto, mejillones, corta vientos, esterillas....) y te vas a una playa salvaje a pasar el día. Definitivamente, las mujeres estamos locas, sí, todo lo nombrado anteriormente para pasar un solo día en la playa. Pero merece la pena, todo sale perfecto, según lo planeado.
Primer asalto: comunicar a la family que dentro de dos días te vas a Madrid a pasar unos días con lo que para ellos es un completo desconocido. La cosa se quedó en tablas.
¿A quién se le ocurre ir a Madrid en pleno agosto? Si los madrileños huyen de allí será por algo. En fin, lo cierto es que nos pasó de todo, y eso nada más salir de Murcia.
1. Nos dieron los billetes equivocados.
2. Tuvimos que retrasar la fecha de vuelta.
3. Nos cortaron el tramo de metro que más necesitabamos en ese momento.
4. Nos perdimos a las afueras de Madrid, sin más líneas de metro, sin un puñetero taxi que pasara.... aquello parecía el suburbio.
5. Logicamente nos clavaron por cada cerveza que tomamos.
6. Tuve que entrar a ver un sitio lleno de asientos vacíos y sucios, lleno de cesped verde con unos hierros en los estremos llamados porterías. A sí, ya lo recuerdo, se llama Bernabeu.
7. Pasé tres veces por delante del Dunkin Donut´s y no me compré ninguno.
8. Estabamos más tiempo dentro del metro que en cualquier otro sitio.
Es tal, que hasta nos inventamos nuestra propia línea de metro (otro día os la cuento).
Cosas positivas: Vimos el Hotel Puerta de América, diseñado por trece arquitectos. Es IMPRESIONANTE.
Estuvimos con la Lore, que nos amenizó el viaje y las visitas turisticas. Además nos deleitó con sus grandes dotes en la cocina.
'PUERCA' LO DE QUE NOS MANDARAS A LA OTRA PUNTA DE MADRID NO TE LO PERDONO.
Vuelta a Murcia. LLegar, lavar ropa, tender ropa, planchar ropa, doblar ropa y volver a meter en la maleta. Destino Albacete.
Yuuujjjuu!!! Suena genial ese sitio al que dicen que vamos -Alcalá de Júcar-, un pueblecito pequeño que está en fiestas y en plena naturaleza. Dormiremos en cuevas y nos lo pasaremos genial. Yuupi!!!
Sí, el pueblo estaba en fiestas; sí, dormimos en cuevas; sí, nos lo pasamos genial; pero.... ¡¡¡que pueblo más aburrido!!! aquí no hay nada que hacer, bueno sí, miento: subir cuestas, bajar cuestas, subir cuestas, bajar cuestas (bis).
Buscando alternativas. Actividades en la naturaleza. Esto estuvo bien. Hicimos descenso por barranco, descenso en barcas dobles por el río (prima, ¡que equipo hacemos!), y rafting. La verdad que fue genial, me sentí como una verdadera exploradora.
Tras siete días de convivencia en esta nuestra comunidad, la casa de gran hermano, porque eramos 10-13 personas viviendo en ella, comenzaba a derrumbarse sobre sus reglas perfectamente establecidas y que todos habíamos acatado conscientemente. De repente era un caos. Faltaban camas para dormir todos los que eramos, las provisiones de comida escasearon, la perfecta limpieza se convertía en suciedad, el desorden y el caos nos invadía, las manías de cada uno comenzaban a florecer.... menos mal que por fin volvíamos a casa, cada uno a la suya.
Y cuando te vienes a dar cuenta te has pasabo tus vacaciones haciendo de comer para diez personas, limpiando, ordenando, lavando ropa e intentando que las manías de los demás no desataran tu ira.

Al día siguiente tienes que ir a trabajar y para colmo de tus males hay jornada intensiva de 8 -ocho- horas seguidas trabajando desde las 7 de la mañana hasta las 3 de la tarde. Así que este primer día te quieres morir, tus ojos no paran de llorar irritados por la fijación contínua en el monitor del ordenador, el sueño te invade, la cafeína no hace efecto, el reloj no pasa las horas....
Conclusión: no cojas vacaciones.