Ritornello
Vuelves con el alba
como el alba te vuelves
misterioso
sugestivo
vuelves y me envuelves
desatando el vértigo
en mi goce entreabierto
-Cuando mi tacto
te mira desnudo
me atrevo a pensar
que tal vez
Dios existe-
Conociéndote famélica ave
riego grano viscoso
en la palma de mi vientre
tecla de tentación
donde nace el festín
de veinte dedos delirantes
alborotando el canto que canta
diálogo de entrega
cabalgamos a rienda suelta
componiendo
el ritmo de un jadeo
jadeo que agita
jadeo que calma
pasión que me cerca y me desborda
amor machihembrado
savia
reposando
en otro cuerpo
otro cuerpo
reposando
sin la savia
Dina Posada
Es mi cuerpo sin tu cuerpo como una flor que no ha logrado abrirse y mostrar su belleza.
Comenzaste siendo el agua que alimentaba mis raices pero ya te has convertido en la savia que corre por mis venas.
Eres fuego en mi interior, ardes y dejas cenizas en las esquinas.
Dueles pero tu presencia me da la vida. Amor tormentoso en mi interior, pero no de lluvia sino de relámpagos que me cruzan de la cabeza a los pies pasando por cada rincon de mi cuerpo que te atreves a rozar, dajando un rastro de desorden y calor.
Amor ambiguo, que mata y resucita en cada mirada... Vida y muerte en cada beso...
como el alba te vuelves
misterioso
sugestivo
vuelves y me envuelves
desatando el vértigo
en mi goce entreabierto
-Cuando mi tacto
te mira desnudo
me atrevo a pensar
que tal vez
Dios existe-
Conociéndote famélica ave
riego grano viscoso
en la palma de mi vientre
tecla de tentación
donde nace el festín
de veinte dedos delirantes
alborotando el canto que canta
diálogo de entrega
cabalgamos a rienda suelta
componiendo
el ritmo de un jadeo
jadeo que agita
jadeo que calma
pasión que me cerca y me desborda
amor machihembrado
savia
reposando
en otro cuerpo
otro cuerpo
reposando
sin la savia
Dina Posada
Es mi cuerpo sin tu cuerpo como una flor que no ha logrado abrirse y mostrar su belleza.
Comenzaste siendo el agua que alimentaba mis raices pero ya te has convertido en la savia que corre por mis venas.
Eres fuego en mi interior, ardes y dejas cenizas en las esquinas.
Dueles pero tu presencia me da la vida. Amor tormentoso en mi interior, pero no de lluvia sino de relámpagos que me cruzan de la cabeza a los pies pasando por cada rincon de mi cuerpo que te atreves a rozar, dajando un rastro de desorden y calor.
Amor ambiguo, que mata y resucita en cada mirada... Vida y muerte en cada beso...





