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Acerca de
Chileno, 34 años, casado, hago clases de ingles en la Universidad de Agricultura de Shenyang, provincia de Liaoning en China
Sindicación
 
El Caldero del Diablo (o como sobrevivir a la comida china)
Muchos me han preguntado acerca de al comida, que como es, si es muy diferente, si se comen culebras o arroz con palitos todos los días, etc. Muchos parecen ser los mitos en relación a la comida en China, por lo cual me decidí a dedicar el siguiente capitulo (sigo pendiente con lo de las guaguas).

La comida es definitivamente “china”, tal como lo dice su nombre. Como estoy ubicado geográficamente en el noreste del país, la comida difiere en algunos detalles a la comida cantonesa del sur de China, muy común en Chile. Para tener una opinión acabada me falta probar la comida de otros lugares distantes, por lo que deberé esperar hasta la primavera en Febrero cuando haya ocasiones de viajar. Gracias a mis lentos pero seguros avances con el idioma chino, cada nueva visita a un restaurante se hace mas gratificante ya que puedo pedir por mi mismo lo platos de mi predilección. De lo contrario debo apoyarme en la ayuda de un traductor amigo, o simplemente como lo hice muchas veces, al ojo apuntando a la carta al identificar algún carácter de carne conocido. El problema reside que siempre termino pidiendo los mismos platos, aunque mi repertorio se hace cada día más extenso.

Básico es pedir arroz blanco (mi fan) o arroz frito (chau fan), xiao si se quiere un bol pequeño. Las carnes traen diferentes preparaciones, pero la mas clásica y apetecida es el tang jiu rou (casi lo mismo que el costillar cantones). Además pido yang rou que es el cordero, ji rou que es el pollo, niu rou que es la carne. Estos también pueden ir como relleno dentro de los dumplings o yauza (masas rellenas con vegetales o mariscos), los cuales son servidos cocidos en agua o al vapor, o simplemente fritos. Otro de mis platos favoritos es el rou chau mien (tallarines fritos con trocitos de pollo o carne), algo parecidos a los chilenos pero con menos carne. El dan chau mien es similar pero con un huevo frito encima. De los vegetales mi favorito y quizás invitado exclusivo (salvo cuando algún amigo chino pide por su cuenta y me sorprende con algo nuevo) son las berenjenas o eggplant, cuyo nombre no recuerdo ya que siempre es pedido por mi adorable y sagaz colega americana Kristine. Algunos locales poseen una cocinilla en cada mesa, apta para hacer el hot pot (en Chile se conoce como Caldero Mongol). En una hoya de metal grande se echan cuando el agua hierve verduras y carnes diversas. Estas una vez cocidas se sazonan con una salsa muy particular antes de comérselas. El problema con esta comida es que son muchas las cosas que se le pueden echar al caldero, pero en las ocasiones que lo hemos pedido nunca nos ha acompañado un chino para traducirnos las diferentes posibilidades. Por ello siempre este plato es a la suerte de la olla…

Debido a que el marido de una de nuestro colega es musulmán, la asistencia a los restaurantes islámicos es habitual. Son lugares generalmente muy limpios a pesar de su modesta apariencia, por lo que su cocina y alimentos son más confiables. En ellos habitualmente disfruto en particular de barbecues o fierritos, los cuales vienen en brochetas de madera, con carne, pollo o cordero que es sazonada con una salsa picante aceptablemente deliciosa. Para pasar el picante, nada mejor que una cerveza o piyio, donde destacan las marcas locales Snow, Tsindao y Harbin. Si hace frío se puede pedir gratuitamente cha shui o té de la casa, el cual siempre viene bien con cualquier comida y ayuda a la digestión.

Aquí en general toda la comida viene en trocitos pequeños, lo que quizás facilita mucha la digestión y la abundancia de cada comida. Las horas de ingesta dependen mucho de las actividades del interesado, pero en general la gente almuerza entre 11 y 12 del día, y cena a partir de las 5 y 6 de la tarde. Los desayunos son alrededor de las 7 de la mañana, y es aquí donde encontramos mayores diferencias con occidente. Según mi colega alemán-irlandés Desmond, un desayuno chino parece que esta compuesto por lo que sobro de la cena del día anterior. Y bastó una sola vez para darme cuenta que no estaba lejos de la verdad, cuando con ocasión de un viaje tomé desayuno en el hotel. A pesar de la advertencia, no esperaba tan paupérrima demostración: platos vegetales fríos y calientes, huevos duros, cecinas de extraño gusto, un queque insulso y avena de arroz con agua. Nada muy agradable finalmente, para alguien que se contenta con un simple té puro con azúcar y unos panes tostados con mantequilla. Sin embargo, quizás debemos recordar que no hace muchos años, gran parte de este país y sobretodo esta región noreste se alimentaba básicamente de repollo o chinese cabbage y arroz.

La razón porque titule este episodio el caldero del diablo se debe a una experiencia puntual en uno de los miles de restaurantes que se encuentran en cada ciudad china. Sucedió en una de las últimas acaloradas tardes de Shenyang, antes de que se notara claramente el avance implacable del invierno. Dedicado a transitar por las diferentes calles antes de comenzar mis clases de la tarde, guiado por mi asistente / traductora entramos a un pequeño restaurante, aunque mas parecía una fuente de soda, bastante abarrotada de gente. Nunca he sido quisquilloso con los olores o suciedad (en eso China te lleva a los extremos), pero la muchedumbre mas las cocinas a toda marcha generaban aun mas calor que en el exterior. Aparte de la larga espera a solas para que mi compañera trajera los platos sorpresa, tuve que gozar de la compañía de un par de locales que compartieron nuestra mesa. Sin embargo, su permanencia fue breve, ya que se tragaron rápidamente su almuerzo, con la consabida avidez y ruidosa prestancia habitual. Finalmente llegaron los platos, siendo esta la primera ocasión que probé los fideos en sopa. Aparte de mi natural dificultad para comer los fideos con palitos chinos, estaba la sorpresa que los fideos venían en una sopa muy picante, lo cual aumento aun mas mi temperatura. Pero claro, en la sopa están todos los nutrientes, así que tuve que hacer de tripas corazón y comerme lo mas posible, al mas puro estilo chino, con ruidos y todo (de otra forma imposible).

Sin embargo, debo decir en su favor, que en la corta estada en su pueblo natal, mi asistente me llevo a un barbecue coreano, lugar donde a pesar de las horripilantes camisas del personal, almorcé de maravilla como nunca antes. Uno se instala en una mesa que en su centro posee una loza que se calienta con carbón y se cambia cada 10 minutos, en la cual se asan diferentes carnes y papas, acompañando todo esto por fierritos de pollo, tutos de pollo, champiñones asados, etc. Uff, tanta comida me despierta el apetito, ya son casi las seis de la tarde, hora de cenar, así que hasta la próxima entrega…





 
Sobreviviendo en Shenyang
Parece que al fin comenzaran las clases para mí después de 20 días en este país. Tanto apuro por llegar para esperar tantos días. Bueno, es parte de la burocracia china, del caos habitual que se encuentra por todos lados. Sin embargo, el país sigue adelante, a pesar de todo, como que existiera una cuota de caos aceptada (o impuesta), la cual permite el movimiento perpetuo de las cosas. Para muestra varios botones:

a) El servicio militar obligatorio es bastante particular en China. Todo estudiante universitario de primer año debe pasar por un entrenamiento de dos semanas, el cual se efectúa en la misma universidad. Una vez adquirido el uniforme consistente en gorra, camisa, pantalón y zapatillas verde oliva, los estudiantes son formados en grupos por sexo, los cuales son dirigidos por un oficial de ejército masculino, quien los dirigirá y entrenará durante todo el día en la “milenaria” técnica de las marchas militares, al ritmo constante del yi, er, san (un, dos, tres). Esta rutina tiene lugar desde muy temprano en la mañana hasta bien entrada la noche, siendo solo interrumpida por las idas al baño y las masivas visitas a los comedores estudiantiles (llamadas cantinas), los cuales me recordaron los comedores de las cárceles que aparecían en las películas, aunque con televisores naranjas y tarjetas inteligentes similares a las del metro para pagar lo consumido.



b) El tráfico en Shenyang es de miedo. Todo lo que tiene más de dos ruedas representa un peligro inminente a cada momento, ya que autos, camiones, micros, buses, bicicletas y carros de tracción humana son constantes amenazas provenientes de todas direcciones. Ni siquiera la vereda es un lugar seguro para caminar, ya que es territorio frecuentado por bicicletas, bicicletas con motor, motonetas silenciosas (las más peligrosas) y en ocasiones por autos si la ocasión lo requiere. Por ello elementos fundamentales para la conducción y supervivencia son la bocina (el mas indispensable de todos), el criterio (la ley del mas fuerte, el mas grande pasa primero) y una velocidad moderada (para evitar daños mayores). Como peatón sufro cada vez que me acerco a una esquina ya que uno debe voltear la cabeza en todas direcciones a fin de evitar una embestida fulminante. Sin embargo, debo decir a favor de la ciudad que el tráfico es bastante fluido, que pocas veces hay tacos o embotellamientos, y que estos ni se comparan a ciudades como Beijing, donde la congestión vehicular es una constante. Quizás va en directo beneficio el hecho que la clase media china es pequeña aunque en constante crecimiento, por lo que el acceso a autos es todavía limitado y no se observa la masificación o un parque automotriz desmesurado como en Santiago. Sorprende el hecho si de ver tal cantidad de autos negros con los vidrios tinteados, en su mayoría Audis de fabricación local, los cuales representan un símbolo de status, poder y logros para la sociedad china.

c) El transporte colectivo es muy similar al chileno, por lo que no ha representado un cambio muy fuerte para mí. Para ser una ciudad de más de 7 millones de habitantes que no posee metro subterráneo, no se observan mares de micros amarillas en continua competencia como en Chile. Eso se debe a que existen muchos transportes alternativos de dos ruedas, con vías dedicadas para ellas (las veredas). En los buses públicos se puede observar una notable organización, quizás un criterio básico del cual se carece en Chile, el cual permite tener un sistema con recorridos definidos y paraderos establecidos cada ciertas cuadras, en los cuales se detalla el recorrido de cada bus con sus detenciones. Ojo que muchos recorridos terminan de circular a partir de las 18:00, por lo que se debe optar por los taxis. Este sistema es muy similar al que observé en Argentina, tal vez demasiado elevado para nuestra “indiosincracia” nacional, o tal vez menos atractivo para nuestros dirigentes microbuseros.

Existen también las micros privadas, que básicamente son minibuses muy parecidos a las antiguas “liebres”, las cuales entran a competir con las anteriores en cada paradero. En su favor cuentan con un cobrador humano, el cual premunido de una altavoz o muchas veces a grito pelado, anuncia con lujo de detalle el destino, las paradas y la tarifa a cobrar. El mayor problema de todo esto es el “pandemonium” que se forma en algunos paraderos con los gritos del cobrador, los del chofer con idéntico altoparlante, el vendedor de cualquier cosa en la calle con otro altoparlante, los bocinazos, las micros publicas y los millones de chinos intentando abordarlas. Pero aun así sobrevivimos…

Aparte de los puntos anteriores, y debido en parte a mi naturaleza que me impulsa a fijarme en rarezas, no puedo dejar de mencionar ciertas conductas que me parecen curiosas o singulares, bajo mi punto de vista occidental y/o extranjero.

Advertencia: La siguiente sección es para personas con criterio formado, y no para aquellos débiles de estomago o nariz.

Una de las más curiosas costumbres que se produce bastante a menudo, tanto en hombres como mujeres, es la secreción salival recurrente, mas conocida como escupo y mal llamado gargajo. Uno no sabe si aborrecerlo o reírse de esta conducta repentina, que sucede en los lugares más inverosímiles, desde un taxi hasta en el banco, y por supuesto en la calle a cada momento. Ya es algo que opte por obviar, ya que lo tengo asumido como algo natural para ellos, tanto así que creo que es algo genético que tienen los chinos, quizás una condición dada por la alimentación dicen algunos, lo que les crea la necesidad de evacuar sus secreciones en forma recurrente. No me quiero imaginar como será esta situación mas adelante con los resfríos invernales….

Para terminar con el capitulo de mi caricaturización de las asquerosidades, debo prevenir al posible visitante que a pesar de verse una ciudad limpia en apariencia, y yo creo que lo es, eso no quita que ocasionalmente se sientan brisas que traen repentinos malos olores, a los cuales yo he bautizado cariñosamente como “shit wave” (la onda fecal), las cuales se sienten al pasar por ciertos lugares, al doblar una esquina o incluso dentro de la micro (se cagó la guagua!!).

Ah, casi me olvidaba del capitulo de las guaguas. Quizás deba acompañar estas líneas con una foto explicativa, pero aun no adquiero una digital, por lo que lo dejare pendiente para la próxima entrega.

 
Primeros pasos
A todos aquellos que me extrañan...

Para ellos va este blog. Y para los curiosos, los que quieren saber algo mas de la veracidad de los mitos de China. Y para los amigos, aquellos locos lindos que en su nombre ya me he tomado varias cervezas. Y para la familia, que a la distancia se siente su apoyo. Y para ti Ximena.

Hoy es martes, y llegue el jueves pasado, mucha agua ha pasado bajo el rio. Despues de casi 40 horas de viaje, 7 horas de espera en Milan, (maldito aeropuerto que no habia donde guardar las maletas para visitar el Duomo), 3 en Shangai, llegamos al humedo y caluroso Shenyang.

Welcome to China!! De un ultramoderno y gigantesco aeropuerto en Shangai con tren de levitacion magnetica pasamos a un aeropuerto mas chico y mas antiguo, igual grande. Empiezan de a poco a mostrarse los contrastes y desigualdades, algo basico en China.

Yo estoy instalado en la Shenyang Agricultural University, buena en lo que es agricultura, pero no es de las mejores, a pesar de tener 20.000 alumnos. Parece que se va a fusionar con una mas grande, pero lo que a nosotros nos toca es un campus gigantesco, relativamente antiguo con un par de edificios mas modernos. La puerta me queda a 15 minutos caminando, igual que algunas tiendas circundantes y un supermercado que tiene lo basico.

Mi llegada coincide con la llegada de miles de estudiantes de primer año, quienes deben pasar por un entrenamiento militar. Por ello, durante las proximas dos semanas me toca ver todos los dias un singular ''mechoneo'', consistente en marchas de grupos de uniformados jovenes por toda la universidad, siendo dirigidos por jovenes sargentos y repitiendo sin cesar el un-dos-tres en chino.

A pesar de la poca atencion dispensada por el Departamento de Intercambios Internacionales, tuve la suerte de tener como vecinos a una pareja muy singular, formada por Katrina y Tianming, ella norteamericana, el chino. Ellos fueron mi principal apoyo para orientarme, ubicarme y traducirme, a fin de insertarme rapidamente en la comunidad universitaria y en Shenyang. Como estamos a 25 minutos en micro del centro de la ciudad, y donde todo pasa, me encuentro en un lugar parecido a San Bernardo o al Paradero 40 de Gran Avenida, en las afueras de la ciudad. Aqui se ve el chino comun y corriente, generalmente pobre, agricola de las ferias callejeras, universitario, mozo de algun restaurante de poca monta, uniformados que cantan a la entrada del supermercado local, y dependientes de tiendas llenas de chucherias, con DVDs a 5 yuanes (350 pesos). Este es el fiel reflejo de la desigualdad existente en esta sociedad caotica, abarrotada, que no parece tener limites de poblacion y expansion, con un trafico amenazante a cada paso, y cuyo mayor lujo es un moderno celular. Por las carreteras y en la ciudad tambien se observa esa clase ''superior'', no obrera, con sueldos que permiten ahorros y gastos elevados en vehiculos modernos, quienes junto a los edificios faraonicos representan la China de casi 9% de crecimiento anual.

Las rarezas y costumbres singulares se multiplican. Toda la China tiene la misma hora de Beijing, independiente de donde este situada a lo ancho de este pais. Por ello a pesar de ser verano aqui amanece muy temprano y ya a las 7 de la tarde esta oscuro a pesar de ser verano.