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Más allá de la torre de marfil
Anotaciones sobre la ciencia y la naturaleza para gente que no quiere viajar a Marte.
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El preocupante retorno de Nipah
En febrero de este año se ha producido un nuevo brote de encefalitis por el virus Nipah. Esta vez ha ocurrido en Bangladesh habiendo producido la muerte de 35 personas.

El virus Nipah es un henipavirus (virus RNA) identificado por primera vez como el causante de una epidemia originada en la ciudad de Nipah (Malaysia). El brote epidemico duró desde septiembre de 1998 hasta mayo de 1999 y afectó a 265 personas con una letalidad del 40% (110 muertes).

Los virus Nipah son huéspedes naturales de los zorros voladores australianos en quienes no originan ningún tipo de enfermedad, y de donde se les puede aislar con relativa facilidad de la saliva y de la orina.

Los zorros voladores son los mayores murciélagos conocidos, se alimentan de frutas y cumplen una labor fundamental en la polinización y diseminación de semillas. Pasan la noche colgados en los árboles, debajo de los cuales es frecuente que se concentren animales domésticos como los cerdos para aprovecharse de la fruta que cae al suelo. Los cerdos al contagiarse con las deyecciones de los murciélagos sufren una enfermedad caracterizada por síntomas respiratorios y neurólogicos y actúan como vectores intermedios en el contagio de los seres humanos. Efectivamente, en la epidemia de Malaysia la gran mayoría de las personas afectadas eran cuidadoras o manipuladoras de estos animales.

Pero lo más preocupante de este nuevo brote en Bangladesh es la mayor letalidad del virus ya que superó el 75% de las personas afectadas. Esta extraordinaria letalidad (cercana a la del virus Ebola y muy superior al SARS) podría estar magnificada por una menor accesibilidad de la población a los servicios de salud. También es muy preocupante el mecanismo de contagio. En este último brote no se han detectado animales enfermos y las personas afectadas no tenian relaciones relevantes con ningún tipo de animales. Ello hace pensar que el contagio podría haberse producido sin vectores animales intermediarios, es decir de persona a persona. Y ello, ya se sabe, supone el riesgo de diseminación de la infección fuera de su ámbito natural. Además, este virus podría ser un candidato muy asequible para atentados bioterroristas debido a que pueden ser aislados de los restos de las frutas utilizadas por los zorros voladores con suma facilidad y sin necesidad de medios sofisticados. De momento ya ha sido calificado por los CDC de Atlanta en la misma clase de alerta bioterrorista que los hantavirus.

Referencia:Scientific American, 2004;291(3):10-12




 
Comentario:
Enhorabuena! Qué buena pinta tiene esta bitácora. Hacía falta algo así para bajar la ciencia a la tierra.
Un saludo.
Luis Gómiz
No