Cuando la promoción gana a la producción
Llegó la hora y Jack Nicholson hacia aparición en el Kodak Theatre. Tras anunciar las cinco películas candidatas y ante el barullo organizado por los productores de Crash, (unos que habían puesto más dinero y estaban en gallinero en contra de las caras bonitas que se sentaban en primera fila, que líos hay en todas partes solo que los americanos lo ocultan mejor), bueno cuando abrió Nicholson el sobre con el nombre de la elegida “Crash” comprendí el agravio. Volvió a ganar la promoción de Crash ante la calidad de Brokeback Mountain.
Dudo mucho que la academia no quisiera premiar a la película por la temática homosexual (ahí está nuestro Almodóvar con dos estatuillas), la verdad ha sido simplemente que Brokeback era la favorita desde Septiembre, y eso crea enemigos.
Los académicos no pudieron negar el talento de Ang Lee dándole una merecidísima compensación, pero el que haya visto Crash y Brokeback ha observado la diferencia abismal entre ambas cintas.
Crash es una película resultona, cargada de buenas intenciones, con trasfondo, bien cohesionada pero que pierde con cualquier comparación, tenemos “Magnolia” con más clase y estilo a la que Crash ha plagiado el final (esa nieve final en lugar de la lluvia de sapos), tenemos 21 Gramos (mucho más profunda y cruel) y tenemos un millón de historias cruzadas, y bastante mejores que Crash. Aunque Crash ensalza esos valores de tolerancia americana que tanto gustan presumir a los americanos.
¿Entonces que ha pasado? ¿No es Crash un film independiente? Absolutamente. Lo que ha sucedido ha sido simple y sencillamente que una película con 6 millones y medio de dólares de coste de producción se ha gastado cerca de 25 millones en promocionarla de cara al Oscar, un reparto con más de 70 actores (muchos de ellos con derecho a voto), proyecciones gratuitas para académicos por todo el país, y los indispensables FYC (For your consideration), estudiando las costumbres de los académicos para insertar la publicidad de un modo más efectivo. Una campaña muy agresiva que ha tenido su recompensa, porque el premio les reportará muchos beneficios.
No es la primera vez que esto sucede, no hay que irse muy lejos para acordarse de la simplona Shakespeare in Love ganando al soldado Ryan, o la paupérrima Una mente maravillosa arrasando frente al Moulin Rouge.
Era predecible en cierto modo, solo había que mirar atrás. La campaña de este año siguiente va a ser la más feroz jamás realizada, de hecho tanto Babel (Iñarritu) como Maria Antoniette (Coppola) y Flag of our fathers (Eastwood) ya han empezado la campaña.
Dudo mucho que la academia no quisiera premiar a la película por la temática homosexual (ahí está nuestro Almodóvar con dos estatuillas), la verdad ha sido simplemente que Brokeback era la favorita desde Septiembre, y eso crea enemigos.
Los académicos no pudieron negar el talento de Ang Lee dándole una merecidísima compensación, pero el que haya visto Crash y Brokeback ha observado la diferencia abismal entre ambas cintas.
Crash es una película resultona, cargada de buenas intenciones, con trasfondo, bien cohesionada pero que pierde con cualquier comparación, tenemos “Magnolia” con más clase y estilo a la que Crash ha plagiado el final (esa nieve final en lugar de la lluvia de sapos), tenemos 21 Gramos (mucho más profunda y cruel) y tenemos un millón de historias cruzadas, y bastante mejores que Crash. Aunque Crash ensalza esos valores de tolerancia americana que tanto gustan presumir a los americanos.
¿Entonces que ha pasado? ¿No es Crash un film independiente? Absolutamente. Lo que ha sucedido ha sido simple y sencillamente que una película con 6 millones y medio de dólares de coste de producción se ha gastado cerca de 25 millones en promocionarla de cara al Oscar, un reparto con más de 70 actores (muchos de ellos con derecho a voto), proyecciones gratuitas para académicos por todo el país, y los indispensables FYC (For your consideration), estudiando las costumbres de los académicos para insertar la publicidad de un modo más efectivo. Una campaña muy agresiva que ha tenido su recompensa, porque el premio les reportará muchos beneficios.
No es la primera vez que esto sucede, no hay que irse muy lejos para acordarse de la simplona Shakespeare in Love ganando al soldado Ryan, o la paupérrima Una mente maravillosa arrasando frente al Moulin Rouge.
Era predecible en cierto modo, solo había que mirar atrás. La campaña de este año siguiente va a ser la más feroz jamás realizada, de hecho tanto Babel (Iñarritu) como Maria Antoniette (Coppola) y Flag of our fathers (Eastwood) ya han empezado la campaña.





