Y si somos los peores, bueno ¿Y qué?
Otro año. Antes de nada reconocer mi condición pura y dura de eurofan, así es. No he acudido a Atenas no por ganas, sino porque no nos engañes, es una cosa cara.
España, que decir de España que no haya dicho. No estoy en contra de Las Ketchup, su aserejé me encanta, y ellas son muy pizpiretas. Lo que no me gusta es la canción, ni siquiera como relleno así que imagínense para eurovisión. Encima la puesta en escena es ridícula hasta el extremo ¿Porqué la nueva Ketchup parece más una hermana de Marge Simpson que de las hijas del tomate? ¿Qué carajo bailaban los dos bailarines? ¿Para qué hacen que las levanten si no depesgan más de medio centímetro los pies del suelo? En resumen, ¿Tan mal gusto tienen los Albaneses como para darnos 6 puntos?
En fin, que menudo show más vergonzoso que hemos ofrecido, y no lo digo solo por la actuación, las ruedas de prensa han sido la cosa más bochornosa jamás asistida.
Aunque si hablamos de cosas vergonzosas y sonrojantes, ¿Qué decir de la gala previa? Yo me pregunto de que viven Karina, Salomé, Betty Misiego y el resto de la tropa que acuden a este sarao estilo cine de Barrio, solo que en lugar de cine hay actuaciones. Las más cascarrillo las Azúcar Moreno, que con tal de dinero y promoción son capaces de decir lo que las mandan. Hace unos meses acudieron a Salsa Rosa bajo cheque para poner a parir a Las Ketchup y a TVE, este sábado demostraron que su palabra vale menos que su música y fueron a apoyar al cuarteto andaluz.
Por lo menos conocimos a los “expertos” que eligieron la canción, y mi sorpresa fue que no estaba Ramoncín, experto en todo en cualquier tertulia. Bueno pues con ojo y atino dijeron que la mejor canción era la de ¡Israel! uno de los poquísimos países que quedaron por debajo nuestro.
Encima nos tuvimos que tragar a TVE anunciando que España estaba entre las favoritas, cuando en ese mismo instante en la mayor web de apuestas las cantantes españolas eran segundas… por la cola. Ni más ni menos que a 250 pagaban cada euro al suicida que apostara por ellas.
En fin, que si la televisión pública da pena en Europa también lo hace dentro de nuestras fronteras, en un plató que parecía iluminado por Jesús Quintero. Una pregala horrenda.
Si nos vamos al festival en sí, destacar que Beatriz Pécker ha estado más entregada que el año pasado. Me gustó la definición de los labios de la cantante croata “como se llevan ahora” por no decir que tenía los morros como si se hubiera estrellado contra una puerta.
La tanda de votaciones fue justa. Finlandia era una canción rompedora y con muy buena puesta en escena, a mi parecer las mejores fueron Bosnia, Grecia, Suecia, Ucrania y Rumania. Mejor suerte merecían Macedonia, Reino Unido y Malta. Y me sobra de la parte alta Armenia y sobre todo Lituania que recibieron un abucheo continuo en el OAKA y un baño de puntos de los que mandan.
La realización fue excelente y para mi la gran ganadora fue la fiera de Helena Paparizou, ganadora el año pasado, que demostró como se pisa un escenario y se viste una estrella. Un buen espectáculo en el que se echó un poco de menos alguna canción más vistosa al comienzo, pero fueron cosas del sorteo.
La postgala parecía que iba a ser insufrible, pero ahí estuvo Massiel, esta vez casi sobria, para decir verdades como puños: “No suelo venir a estos eventos porque son muy largos y se paga poco”. Dijo que estaba mal elegidas y que fue horrible la actuación española. Olé! por Massiel y su valentía, por supuesto un par de grillos dicharacheros defendiendo a las Ketchup que eran una buena elección porque la conocía toda Europa. ¡Pero si Kate Ryan, la gran Kate Ryan, a pesar de ser quien es y estar 3 meses de promoción no pudo pasar la semifinal! La gente vota por la canción y la actuación del día, no por el nombre.
Ahora solo queda esperar a otro año, y que la televisión pública escarmiente de el batacazo que se han metido, aunque da la impresión que les importa un bledo. Pero españoles, la esperanza es lo último que se pierde.
España, que decir de España que no haya dicho. No estoy en contra de Las Ketchup, su aserejé me encanta, y ellas son muy pizpiretas. Lo que no me gusta es la canción, ni siquiera como relleno así que imagínense para eurovisión. Encima la puesta en escena es ridícula hasta el extremo ¿Porqué la nueva Ketchup parece más una hermana de Marge Simpson que de las hijas del tomate? ¿Qué carajo bailaban los dos bailarines? ¿Para qué hacen que las levanten si no depesgan más de medio centímetro los pies del suelo? En resumen, ¿Tan mal gusto tienen los Albaneses como para darnos 6 puntos?
En fin, que menudo show más vergonzoso que hemos ofrecido, y no lo digo solo por la actuación, las ruedas de prensa han sido la cosa más bochornosa jamás asistida.
Aunque si hablamos de cosas vergonzosas y sonrojantes, ¿Qué decir de la gala previa? Yo me pregunto de que viven Karina, Salomé, Betty Misiego y el resto de la tropa que acuden a este sarao estilo cine de Barrio, solo que en lugar de cine hay actuaciones. Las más cascarrillo las Azúcar Moreno, que con tal de dinero y promoción son capaces de decir lo que las mandan. Hace unos meses acudieron a Salsa Rosa bajo cheque para poner a parir a Las Ketchup y a TVE, este sábado demostraron que su palabra vale menos que su música y fueron a apoyar al cuarteto andaluz.
Por lo menos conocimos a los “expertos” que eligieron la canción, y mi sorpresa fue que no estaba Ramoncín, experto en todo en cualquier tertulia. Bueno pues con ojo y atino dijeron que la mejor canción era la de ¡Israel! uno de los poquísimos países que quedaron por debajo nuestro.
Encima nos tuvimos que tragar a TVE anunciando que España estaba entre las favoritas, cuando en ese mismo instante en la mayor web de apuestas las cantantes españolas eran segundas… por la cola. Ni más ni menos que a 250 pagaban cada euro al suicida que apostara por ellas.
En fin, que si la televisión pública da pena en Europa también lo hace dentro de nuestras fronteras, en un plató que parecía iluminado por Jesús Quintero. Una pregala horrenda.
Si nos vamos al festival en sí, destacar que Beatriz Pécker ha estado más entregada que el año pasado. Me gustó la definición de los labios de la cantante croata “como se llevan ahora” por no decir que tenía los morros como si se hubiera estrellado contra una puerta.
La tanda de votaciones fue justa. Finlandia era una canción rompedora y con muy buena puesta en escena, a mi parecer las mejores fueron Bosnia, Grecia, Suecia, Ucrania y Rumania. Mejor suerte merecían Macedonia, Reino Unido y Malta. Y me sobra de la parte alta Armenia y sobre todo Lituania que recibieron un abucheo continuo en el OAKA y un baño de puntos de los que mandan.
La realización fue excelente y para mi la gran ganadora fue la fiera de Helena Paparizou, ganadora el año pasado, que demostró como se pisa un escenario y se viste una estrella. Un buen espectáculo en el que se echó un poco de menos alguna canción más vistosa al comienzo, pero fueron cosas del sorteo.
La postgala parecía que iba a ser insufrible, pero ahí estuvo Massiel, esta vez casi sobria, para decir verdades como puños: “No suelo venir a estos eventos porque son muy largos y se paga poco”. Dijo que estaba mal elegidas y que fue horrible la actuación española. Olé! por Massiel y su valentía, por supuesto un par de grillos dicharacheros defendiendo a las Ketchup que eran una buena elección porque la conocía toda Europa. ¡Pero si Kate Ryan, la gran Kate Ryan, a pesar de ser quien es y estar 3 meses de promoción no pudo pasar la semifinal! La gente vota por la canción y la actuación del día, no por el nombre.
Ahora solo queda esperar a otro año, y que la televisión pública escarmiente de el batacazo que se han metido, aunque da la impresión que les importa un bledo. Pero españoles, la esperanza es lo último que se pierde.





