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Ser, o no ser, esa es la cuestión.
Entre lo políticamente incorrecto, y la sensibilidad más exquisita, puede caber casi todo.
Acerca de

El espacio que separa lo políticamente incorrecto de la sensibilidad más exquisita es tan inmenso, que estoy convencido de que nadie conseguirá llenarlo nunca, aunque si me das algo de tiempo trataré de colocar en él algunas cosillas que hagan cualquier cosa excepto aburrirte, ya que pienso que tu tiempo es lo más valioso de que dispones, y no soy quién para apropiarme de una parte de él... y por tanto mucho menos desperdiciarlo.


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Parece que fue ayer...


UNA FRASE:

Los días, qué largos. La vida, qué corta. "Jacinto Benavente".

UN CHISTE:

El marido llega a casa con un ramo de rosas que le entrega a su mujer. Ésta, muy asombrada, pregunta:
-¿Y esto?...
-Bueno, es un pequeño detallito para recordarte que mañana cumplimos veinticinco años de casados...
Cada vez más perpleja, la esposa replica:
-¿Veinticinco?... ¡Pero si sólo llevamos casados dos años!
El marido abre mucho los ojos y exclama:
-¿Dos?... ¡¡¡Joder lo largos que se me han hecho!!!

UNA "HISTORIA". (EL VALOR DEL TIEMPO):

Imagínate que existe un banco que cada mañana abona en tu cuenta corriente la cantidad de 86.400 dólares. Ese extraño banco, al mismo tiempo, no mantiene tu saldo de un día para otro, sino que cada noche borra de tu cuenta la cantidad que no hayas sacado. ¿Que harías?... Es de suponer que tratar de gastar el máximo posible, ¿no?
Pues bien, cada uno de nosotros tenemos ese banco: su nombre es tiempo. Cada mañana, el "banco" abona en tu cuenta personal 86.400 segundos, y cada noche, ese mismo "banco", los borra de tu cuenta y da como perdida cualquier cantidad de ese saldo que no hayas invertido en algo provechoso.
Ese "banco" no arrastra saldos de un día para otro, ni permite traspasos a otras personas. Cada día te abre una nueva cuenta, pero cada noche elimina los restos de la jornada. Si no usas tu saldo durante el día, tú eres el que pierdes, pues no puedes dar marcha atrás.
Por tanto mi consejo es que inviertas tus "fondos" de tal manera que consigas en cada instante lo mejor en salud, felicidad y éxito. El reloj sigue su marcha, así que sácale el máximo partido al día. Ten siempre en cuenta que:
-Para entender el valor de un año, pregúntale a un estudiante que no haya pasado sus exámenes finales.
-Para entender el valor de un mes, pregúntale a una madre que haya tenido un hijo prematuro.
-Para entender el valor de una semana, pregúntale al editor de una revista semanal.
-Para entender el valor de una hora, pregúntale a los enamorados que están esperando el momento del encuentro.
-Para entender el valor de un minuto, pregúntale a una persona que haya perdido el tren, el autobús o el avión.
-Para entender el valor de un segundo, pregúntale a cualquiera que haya sobrevivido a un accidente.
-Para entender el valor de una milésima de segundo, pregúntale a alguien que haya ganado una medalla de plata en las Olimpíadas.
Conclusión: atesora cada momento que vivas, pero no olvides que ese tesoro tendrá mucho más valor si lo compartes con alguien especial, lo suficientemente especial como para dedicarle tu tiempo... y sobre todo, recuerda que el tiempo no espera por nadie.

UN COMENTARIO PERSONAL:

Parece que fue ayer, pero hoy hace un año que el presente blog vio la luz.
¿El resultado?... Como en cualquier otra faceta o aspecto de la vida, algunas luces y algunas sombras.
Como luces: he hecho una buena amiga, (una encantadora sevillana con un corazón tan grande como la Giralda y tan bello como la Torre del Oro), calculo que por lo menos debo tener casi media docena de "seguidores/as", y parece ser (a tenor de los comentarios que me habéis hecho) que he logrado difundir -paralelamente a otros elementos- unas cuantas ideas que os han inducido a pensar a varios de vosotros/as en algunos asuntillos que de otro modo igual habrían pasado más desapercibidos.
Como sombras: descubrir que por desgracia este no es mi camino, ya que aun cuando cada entrada que finalizaba me producía una notable satisfacción, el esfuerzo sin embargo que me supone proseguir esta labor es excesivo, lo que se traduce por un lado en una desagradable sensación de ansiedad cada vez que se acercaba el momento de actualizar, (y eso que cada vez lo iba distanciando más y más), y por otro de frustración al comprobar que para cumplimentarlo en demasiados momentos tenía que ir postergando otras tareas a las que en esencia debo y deseo dedicar más tiempo y energía.
Por todo lo anterior (y os aseguro que con gran pena), me veo en la obligación de comunicar que por ahora este blog queda en suspenso por tiempo indefinido (que no permanente), si bien por la forma que he tenido de materializarlo os sugeriría que cuando entréis en él no os quedéis con esta última entrada, sino que por contra curioseéis en cualquiera de las 21 que ha habido previas, ya que creo poder asegurar que en más de una encontrareis cosillas que (las hayáis leído o no) os gustarán. :-)
Por cierto, como entra dentro de lo probable que habrá quien se sienta un tanto triste por esta decisión, con objeto de intentar compensar en parte la posible desilusión causada, os brindo algunos datos personales respecto a quién soy (como una forma de "acercamiento"), datos que no estaba en mi plan desvelar, pero que en fin, así siento que debo hacerlo, y por tanto así lo hago:

Mi nombre real: Manuel.
Nacido en: Octubre de 1955.
Signo del Zodíaco: Libra.
Estado civil: Divorciado.
Vivo en: Madrid.
Dedicación actual: a la Egiptología.
Breve perfil psicológico: Me considero un hombre inteligente (aunque no tanto como me gustaría), independiente, inconformista, sensible, equilibrado, con mucho sentido del humor, buena persona, y un gran amante (entre otras muchas cosas) de la cultura, los viajes, y el diálogo.

Bien, esto es todo por hoy y por ahora, de manera que ¡hasta siempre!...
 

Todo viaje es una aventura.


UNA FRASE:

La cortesía es como el aire de los neumáticos: no cuesta nada y hace más confortable el viaje. "Cruzalta".

UN CHISTE:

Un lepero al que le había tocado un montón de dinero a la lotería decide pasar parte de su tiempo viajando por países lejanos y exóticos con objeto de adquirir cultura y quitarse de encima la fama de bruto. Primeramente va a Grecia, y cuando regresa sus amigos le interrogan:
-¿Qué, Ambrosio, qué tal te ha ido por Grecia?
-Estupendamente: aunque un poco "roto", es un país fenomenal.
-Ya, ¿y que tal las "Helenas"?
-¿Quienes? -exclama asombrado-.
-Las "Helenas", hombre, las mujeres griegas...
-¡Ah, las "Helenas"! Pues fenomenales. Tenían un poco de bigote, pero bien, estaban bien...
Semanas después emprende otro viaje, esta vez a Alemania. Al regreso sus amigos vuelven a preguntarle:
-¿Qué, cómo te ha ido por Alemania?
-Ah, maravilloso. Un país inmenso.
-¿Y que tal las "Teutonas"?
-¿Quienes?, -vuelve a preguntar perplejo el viajero-.
-Las "Valquirias", hombre...
-¿Quienes son esas?, -añade cada vez más intrigado-.
-Pues las mujeres alemanas.
-¡Ah, esas!... Fenomenales: un poco gordas, pero bien, estaban bien.
Un par de meses mas tarde inicia un tercer viaje, esta vez a Egipto. Al regreso, sus amigos vuelven a la carga:
-¿Qué, Ambrosio, cómo lo pasaste en Egipto?
-Con bastante calor, pero mereció la pena: es una maravilla.
-¿Y qué tal las pirámides?
Aquí el lepero, harto de que siempre le pillen en falta, no tiene dudas, contestando de inmediato:
-¿Las pirámides? Cojonudas: ¡me follé a tres!...

UNA HISTORIA. (E-MAIL DESDE EL MÁS ALLÁ):

Un matrimonio de Madrid proyecta disfrutar de un largo fin de semana en la playa y en el mismo hotel donde pasaron su luna de miel 20 años antes, pero a última hora, debido a sus respectivos trabajos, no pudieron coordinar sus agendas para viajar juntos, así que decidieron que el marido volaría el Jueves, y la mujer el Viernes.
El hombre llegó sin novedad, y una vez alojado en el hotel vió que en la habitación había un ordenador con conexión a Internet, así que decidió enviar un correo electrónico a su esposa. Sin embargo, confundió una letra al escribir la dirección, y mandó el mensaje sin darse cuenta de su error.
Mientras tanto, en Sevilla una viuda acababa de llegar del funeral de su marido, que había sido llamado a la Gloria Celestial tras un ataque al corazón. La viuda comprobó el correo esperando ver mensajes de parientes y amigos, y al leer el primero se desmayó. El hijo entró corriendo en la habitación, y al encontrar a su madre en el suelo sin conocimiento, leyó la pantalla del ordenador que decía:

Para: Mi querida esposa.
Asunto: He llegado.

Probablemente te sorprenda recibir noticias mías. Ahora tienen ordenadores aquí y se te permite enviar mensajes a tus seres queridos. Acabo de llegar y he comprobado que todo está preparado para tu venida mañana. Tengo muchas ganas de verte. Espero que tu viaje sea tan tranquilo y sin incidentes como lo ha sido el mío.

PD: ¡No traigas mucha ropa: hace un calor tremendo aquí abajo!

UNOS APUNTES PERSONALES:

Durante toda mi vida he oído comentar que el período vacacional es el más propicio para los ligues y las aventuras amorosas, y que dentro de éste es en los viajes donde los "affaires" proliferan con mayor abundancia, algo que no obstante y en numerosas ocasiones he llegado a cuestionarme cuánto pudiera haber de leyenda urbana en tales afirmaciones, aunque solo sea porque si a título personal puedo decir que he recorrido "medio mundo", hasta el momento jamás ha sucedido nada que me diese la posibilidad de contar algo concreto y preciso al respective...
...bueno, salvo que anote como "activo" lo que me ocurrió en mi primera visita a Gran Bretaña...
Estaba callejeando por Bristol, y supongo que fruto de un despiste me había alejado del centro hasta perder la orientación. Con mi entonces prácticamente nulo dominio del inglés, me acerqué hasta un señor bastante mayor, (unos sesenta y tantos), y mostrándole un plano, le pregunté por señas cómo ir hacia donde deseaba. El buen señor, igualmente por señas, marcó una dirección, indicándome que lo siguiera, algo que en mi inocencia (por aquella época yo tenía veintialgunos años) hice sin dudar. Y sí, me puso en el camino correcto. El único inconveniente fue que el tío guarro, con la cara hinchada y coloradota, (supongo que de excitación), estuvo el breve rato en que me conducía hacia la senda correcta tratando de sortear los pliegues de la gabardina que yo portaba sobre mis hombros a modo de capa, para llegar directamente al objeto de su deseo: mi culo, el cual estaba clarísimo que deseaba toquetear a su antojo.
La pregunta que me surge en este punto es: ¿puedo afirmar consecuentemente que nunca he "ligado" durante unas vacaciones, cuando en rigor y hablando con purismo quizá no sea del todo cierto?...
:-) y :-(
 

Cambiar las cosas es tarea de todos.


UNA FRASE:

Aquí reposan los restos de un ser que poseyó la belleza sin la vanidad, la fuerza sin la insolencia, el valor sin la ferocidad, y todas las virtudes del hombre sin sus vicios. "Epitafio en la tumba de un perro".

UN CHISTE:

Estaban tres campesinos discutiendo sobre las habilidades de sus respectivos perros, cuando dice el primero:
-Yo tengo un pastor alemán que es magnífico: no deja que se me desbanden las cabras, y me las tiene supercontroladas.
Añade el segundo:
-Pues yo tengo un San Bernardo que es inmejorable. Cuando tengo sed, le llamo, y me trae un barrilito de vino.
El tercero concluye:
-Eso no es nada. Yo tengo un perro sin pedigrí, callejero cien por cien, pero ese sí que es una maravilla. Por ejemplo: le enseño una perdiz, la huele, y me trae otra. Le enseño un conejo, lo huele, y me trae otro. El otro día le enseñé las bragas de mi mujer, las olió... ¡y me trajo los huevos del boticario!

UNA HISTORIA. (DIARIO DE UN PERRO):

Semana 1: Hoy cumplí una semana de nacido, ¡Qué alegría haber llegado este mundo!
Mes 1.- Mi mamá me cuida muy bien. ¡Es una mamá ejemplar!...
Mes 2.- Hoy me separaron de mi mamá. Ella estaba muy inquieta, y con sus ojos me dijo adiós. Espero que "mi nueva familia humana" me cuide tan bien como ella lo había hecho.
Mes 4.- He crecido rápido: todo me llama la atención. Hay varios niños en la casa que para mí son como "hermanitos". Somos muy inquietos, ellos me tiran de la cola, y yo les muerdo jugando.
Mes 5.- Hoy me regañaron. Mi ama se molestó porque me hice "pipí" dentro de la casa, pero es que nunca me habían dicho dónde debo hacerlo. Además duermo en la recámara... ¡y ya no me aguantaba!
Mes 6.- Soy un perro feliz. Tengo el calor de un hogar; me siento tan seguro, tan protegido. Creo que mi familia humana me quiere y me consiente mucho. Cuando están comiendo me invitan a participar dándome cosas de las que tienen en su mesa. El patio es para mi solito, y me lo paso de miedo escarbando como mis antepasados los lobos cuando esconden la comida. Nunca me dicen lo que tengo que hacer, por lo que deduzco que ha de ser totalmente correcto mi comportamiento...
Mes 12.- ¡Hoy cumplí un año! Soy un perro adulto. Mis amos dicen que crecí más de lo que ellos pensaban. ¡Que orgullosos se deben de sentir de mí!
Mes 13.- ¡Qué mal me sentí hoy! Mi "hermanito" me quitó la pelota. Yo nunca agarro sus juguetes, así que se la quité. Pero mis mandíbulas se han hecho muy fuertes y creo que lo lastimé sin querer. Después del susto me encadenaron, y ahora casi no puedo moverme para ponerme al sol. Dicen que van tenerme en observación y que soy un ingrato. No entiendo nada de lo que pasa.
Mes 15.- Ya nada es igual. Vivo en la azotea y me siento muy solo. Estoy casi convencido de que mi familia ya no me quiere. A veces se les olvida que tengo hambre y sed. Cuando llueve no tengo techo que me cobije...
Mes 16.- Hoy me bajaron de la azotea. En principio pensé que mi familia me había perdonado y me puse tan contento que daba saltos de alegría. Mi rabo estaba imparable de tanto moverse. Encima de eso, vi que me iban a llevar con ellos de paseo. Enfilamos hacia la carretera, y cuando llevábamos recorrido un buen trecho, de repente se pararon. Abrieron la puerta y yo me bajé feliz creyendo que haríamos "nuestro día de campo". Lo que no comprendí fue por qué cerraron la puerta y se marcharon. "¡Oigan, esperen!", grité con toda la fuerza de mis ladridos. Con angustia vi que se olvidaban de mí. Corrí detrás del coche hasta el agotamiento. Mi tristeza crecía al darme cuenta que casi me desvanecía y ellos no se detenían: me habían olvidado.
Mes 17.- He tratado en vano de buscar el camino de regreso a casa. Me siento mal y estoy perdido. En el sendero hay gente de buen corazón que me observa con tristeza y me da algo de comer. Yo les agradezco con la mirada y desde el fondo de mi alma. Quisiera que me adoptaran: seria leal como ninguno.
Mes 18.- El otro día pasé cerca de una escuela y vi a muchos niños y jóvenes como mis "hermanitos". Me acerqué, y un grupo de ellos, riéndose, me lanzó una lluvia de piedras tratando de ver quien tenía mejor puntería. Una de las piedras me lastimó el ojo y desde entonces ya no veo con él.
Mes 19.- Parece mentira: cuando estaba más cuidado y lustroso se compadecían más de mí. Ahora estoy muy flaco y mi aspecto ha cambiado. Perdí mi ojo, y la gente me saca a escobazos cuando pretendo echarme en una pequeña sombra.
Mes 20.- Casi no puedo moverme. Hoy al tratar de cruzar la calle por donde pasan los coches, uno me arrolló. Yo estaba en un lugar seguro llamado "cuneta", pero nunca olvidaré la mirada de satisfacción del conductor, que hasta dio un volantazo con tal de alcanzarme. ¡Ojalá me hubiera matado, pero solo me dislocó la cadera! El dolor es terrible: mis patas traseras no me responden, y con dificultades me arrastré hacia un poco de hierba en la ladera del camino.
Mes 21.- Llevo 10 días bajo la lluvia y el frío sin comer. Ya no me puedo mover. El dolor es insoportable. Me siento muy mal; me quedé en un lugar húmedo y parece que hasta mi pelo se está cayendo. Alguna gente pasa y ni me ve. Otras dicen: "no te acerques". Ya casi estaba inconsciente, cuando alguna fuerza extraña me hizo abrir los ojos. La dulzura de su voz me hizo reaccionar. "Pobre perrito, mira como te han dejado", decía... Junto a ella venía un señor de bata blanca que empezó a tocarme y dijo: "Lo siento señora, pero este chucho ya no tiene remedio, es mejor que deje de sufrir". A la gentil dama se le humedecieron los ojos y asintió. Como pude, moví el rabo y la miré agradeciéndole que me ayudara a descansar definitivamente. Solo sentí el pinchazo de la inyección y me dormí para siempre pensando en por qué tuve que nacer si nadie me quería...

REFLEXIONES FINALES: La solución no es echar un perro a la calle, sino educarlo. No convierta en un conflicto lo que en rigor no es tan complicado de solucionar. Por el contrario, ayude a crear conciencia para acabar con el triste problema de los perros callejeros. ¡No cuesta nada: Si le das "Forward" o "Reenviar" a un chiste, tampoco te cuesta nada hacer lo mismo con esta historia!

UN COMENTARIO PERSONAL:

No puedo evitarlo: cada vez que leo la historia precedente (y os confieso que la he leído ya un buen número de veces), se me saltan las lágrimas... y no se por qué algo me dice que a vosotros os va a ocurrir lo mismo. De hecho, confío en que así sea, ya que para eso la he elegido.
Pero no, no ha sido por escueta y simple "maldad", o por puro y refinado "sadismo", o porque esta mañana me haya levantado "con el alma negra" y hubiese tomado la decisión de buscar la forma de esparcir una ración adicional de sufrimiento a las que por la inevitable dinámica de la vida nos llegan continua y constantemente de tantas formas y por tantos medios. No: mi intencionalidad es otra muy diferente. Os cuento:
Esta semana ha comenzado oficialmente el verano, y una de las cosillas que trae consigo dicha etapa estacional es que la mayor parte de la gente que nos rodea tiene la oportunidad de disfrutar de ese largo período de descanso conocido como vacaciones.
Sin embargo, a las ventajas que trae dicho período, se le añaden algunos inconvenientes, y uno de ellos afecta muy directamente a esos maravillosos seres con los que en innumerables casos hemos convivido durante meses o años, que nos han regalado como valiosísimo presente cariño y compañía a cambio de muy poco, y que en demasiadas ocasiones se convierten en una "molestia" que induce a demasiados egoístas sin corazón a deshacerse de ellos de cualquier forma o por cualquier o sistema. Por todo ello, en esta ocasión, amigo o amiga que estás posando tu mirada en estas palabras, quisiera pedirte un favor, un gran favor: el de que copies la historia que has leído hace unos momentos, y la difundas todo lo posible (ya sea vía email, ya impresa en hojas de papel) entre todas las personas que conozcas, o incluso si es posible entre las que no conozcas, añadiendo una palabras previas para que los receptores de tu tarea hagan lo propio. De esta forma, si al final del verano hemos logrado crear un mínimo de conciencia merced a la cual pueda salvarse del abandono en el mejor de los casos, o de una muerte cruel en el peor, un solo perro, o gato, o cualquier otro ser vivo con el que hayamos convivido más o menos tiempo y con el que hemos compartido espacio y emociones, al que le hemos "impuesto nuestras normas", y al que ahora dejamos tirado e impotente para desenvolverse por sí solos en un ambiente extraño, hostil, peligroso, y para él completamente desconocido, nuestra labor no habrá sido en balde.
¡Adelante, ponte en marcha!: la vida de muchos seres maravillosos e inocentes dependen en gran medida de nuestros pequeños actos, así que no lo dejes para mañana y ¡actúa!
Muchísimas gracias...
 

La felicidad: ¿meta o camino?


UNA FRASE:

Recapacita sobre tus metas antes de permitir que tu corazón "se aficione demasiado a algo". Examina la felicidad de que gozan los que ya tienen lo que tú deseas... "Ran Kar".

UNOS CHISTECILLOS:

Dos viejecitos se encuentran en el parque. Uno pregunta al otro:
-Oye, Anselmo, ¿tú cuando haces el amor usas preservativo?
-Sí, hombre, estoy yo como para ponerme peso encima...

Dos viejecitos están comiendo en la residencia, cuando uno le pregunta al otro:
-Oye, Anselmo, ¿tu te acuerdas de cómo se llamaba aquello que nos ponían en el pan cuando hicimos la mili para que el pito no se nos levantara?...
-Si, bromuro...
-¿Te quieres creer que después de tantos años me está empezando a hacer efecto ahora?...

Dos viejecitos están orinando en un water público. Uno de ellos, entre triste y resignado, comenta:
-Ahi va, Anselmo, me he meado otra vez en los zapatos...
El otro exclama:
-¡Pues estarás empalmado, porque yo me he meado en los huevos!...

UNA HISTORIA. (LA TRAVESURA DE LOS DEMONIOS):

En el principio de los tiempos se reunieron varios demonios para hacer una monumental travesura. Uno de ellos dijo:
-Deberíamos quitarles algo a los hombres, pero ¿qué les quitamos?
Después de mucho pensar, otro apuntó:
-¡Ya sé: vamos a quitarles la felicidad! El problema va a ser dónde esconderla para que no la puedan encontrar.
Aceptada de inmediato la sugerencia, propuso el primero:
-Vamos a esconderla en la cima del monte más alto del mundo...
...a lo que inmediatamente repuso otro:
-No: recuerda que tienen mucha tenacidad, por lo que alguna vez alguien puede subir y encontrarla, y si la encuentra uno, ya todos sabrán donde está.
A continuación propuso otro:
-Entonces vamos a esconderla en el fondo del mar...
...a lo que le contestaron:
-No, recuerda que son muy curiosos, por lo que alguna vez alguien construirá algún aparato para poder bajar a lo más profundo del océano y entonces dará con ella.
Un tercero propuso:
-Escondámosla entonces en un planeta lejano a la Tierra...
...a lo que de inmediato le respondieron:
-No: recuerda que son bastante inteligentes, por lo que un día seguro que alguien construye una nave en la que viajar al espacio exterior, la va a descubrir, y entonces todos tendrán felicidad.
Llegados a este punto (y cuando empezaban a desesperar por no encontrar la solución ideal que les permitiera materializar la mejor de las travesuras), el último de ellos, un demonio que había permanecido hasta ese instante en segundo plano y en silencio escuchando atentamente a sus compañeros, se levantó, y con voz cavernosa, exclamó:
-Creo saber dónde ponerla para que realmente nunca la encuentren...
Todos dirigieron de inmediato su vista hacia él, y entre asombrados y expectantes preguntaron al mismo tiempo:
-¿Dónde, donde?
El demonio respondió:
-La esconderemos dentro de ellos mismos. No hay un sitio mejor, ya que estarán tan ocupados buscándola fuera, que nunca darán con ella.
Todos estuvieron de acuerdo, y desde entonces así ha sido: el hombre deambula durante toda su vida tan ciego buscando la felicidad por todas partes, que es incapaz de caer en la cuenta de que ya la trae consigo...

UN COMENTARIO PERSONAL:

De jóvenes solemos vivir en la esperanza; de ancianos, en el recuerdo. Y mientras tanto, en el tránsito de un estado a otro, la vida transcurre muchas veces sin que sepamos aprovecharla en su justa medida, por un lado porque nadie sabe transmitirnos la magia de su esencia, y por otro porque los sueños que generamos en el interior de nuestro cerebro o nuestra mente, ya sean en forma de fantásticas ilusiones, de proyectos para los que no siempre estamos preparados, o sencillamente rememorando no tanto lo que hicimos como lo que pudimos haber hecho, ocupan una parte considerable de nuestra actividad más íntima y personal, algo que no sería demasiado grave si dicha actividad fuese acompañada en la debida proporción de actuaciones concretas que las compensasen, y no como eje fundamental en torno al cual giramos cual peonzas sin voluntad, mayormente porque pocas cosas hay tan cómodas, atractivas y agradables que vivir en ese onírico universo (sobre todo cuando somos nosotros mismos quienes lo moldeamos a nuestros gusto y capricho a cada instante), pero que se convierte en una de las más peligrosas de las prácticas cuando se hace sin tomar conciencia de que va acompañada del peor de los defectos: que no tiene defectos.
Por cierto, quizá haya alguno/a se pregunte cómo es que parece que tenga tan claro lo anterior... La respuesta es tan sencilla como en cierto modo “terrible”: porque de alguna manera (y con las lógicas matizaciones), lo anterior viene a ser aproximadamente “la historia de mi vida”...
 

Nacer, vivir, morir: hay tantas formas...


UNA FRASE:

Hay sin duda en todo hombre un niño que no quiere morir. Pero hay en demasiados hombres un adulto que no quiere nacer. "Louis Pauwels".

UNOS CHISTECILLOS (EN FORMA DE REFLEXIONES):

Los psiquiatras dicen que una de cada cuatro personas tiene alguna deficiencia mental. Si está con tres amigos y no nota nada raro, entonces el retrasado es usted.
En los momentos difíciles de la vida, usted debe levantar la cabeza, sacar pecho, y decir con mucha seguridad: "¡Ahora sí que estoy jodido!".
Si un día la mujer que usted ama le es infiel y está pensando en tirarse por una ventana, recuerde: usted tiene cuernos, no alas.
Si un día usted siente un gran vacío... coma: es hambre.
Si un día la vida le da la espalda... ¡tóquele el trasero!

UNA HISTORIA. (SOBRE LAS PRUEBAS A QUE NOS SOMETE LA VIDA):

El oro, para ser purificado, debe pasar por el fuego, y el ser humano, para pulir su carácter, necesita igualmente superar ciertas pruebas. Pero lo importante es: ¿cómo reaccionamos frente a esas pruebas?...
Una joven se quejaba a su padre acerca de cómo le iba en la vida, y de cómo algunas cosas le resultaban tremendamente difíciles de soportar. En muchos momentos no sabía cómo hacer para seguir adelante, y entonces creía que se daría por vencida. Estaba cansada de luchar, porque parecía que cuando solucionaba un problema, aparecía otro.
Su padre, un chef de cocina, la llevó a su lugar de trabajo. Allí llenó tres ollas con agua y las colocó sobre un intenso fuego. Pronto el agua de las tres ollas estaba hirviendo. En ese instante, en una de ellas echó zanahorias, en otra huevos, y en la última granos de café, y después las dejó hervir sin decir palabra.
La hija esperó impacientemente, preguntándose qué estaría haciendo su padre. Sin embargo, a los veinte minutos el padre apagó el fuego. A continuación, sacó las zanahorias y las colocó en un recipiente. Sacó los huevos y los colocó en otro. Y finalmente, coló el café y lo puso en un tercer recipiente. Entonces, mirando a su hija, le dijo:
-Querida, ¿qué ves?...
-Zanahorias, huevos y café, -fue su respuesta-.
La hizo acercarse y le pidió que tocara las zanahorias. Ella lo hizo y notó que estaban blandas. Luego le pidió que tomara un huevo y lo rompiera. Tras sacarle la cáscara, observó el huevo duro. Por último, le pidió que probara el café. Ella sonrió mientras disfrutaba de su rico aroma. Humildemente la hija preguntó:
-¿Qué significa esto, padre?
En ese momento, él le explicó la clave del misterio: que los tres elementos habían enfrentado la misma adversidad: agua hirviendo, pero habían reaccionado en forma diferente. La zanahoria llegó a la olla fuerte y dura, pero después de pasar por el agua hirviendo se había vuelto débil, fácil de deshacer. El huevo había llegado en cambio frágil: su cáscara fina protegía su interior líquido, pero después de estar en agua hirviendo, su interior se había endurecido. Y los granos de café sin embargo eran únicos: después de estar cociéndose, habían cambiado al agua.
-¿Cual de estos tres elementos eres tú?, -le preguntó entonces a su hija-. Cuando la adversidad llama a tu puerta, ¿cómo respondes?... ¿Eres una zanahoria, un huevo, o un grano de café?...
¿Y tu, amigo, cómo eres? ¿Eres una zanahoria que parece fuerte, pero que cuando la adversidad y el dolor te tocan, te vuelves débil y pierdes tu fortaleza?... ¿Eres un huevo, que comienza con un corazón maleable y con un espíritu fluido, pero que después de una desgracia como una muerte, una separación, un divorcio o un despido te transformas en duro y rígido, y aunque por fuera te veas igual, en el fondo eres un amargado y áspero, con un espíritu y un corazón endurecido?... ¿O eres como un grano de café, que cambia el agua hirviendo, un elemento que si bien le causa dolor, cuando llega al punto de ebullición hace que dicho café alcance su mejor sabor?...
Desde luego, si eres como el grano de café, cuando las cosas se ponen peor, tú reaccionas mejor y haces que las cosas a tu alrededor mejoren.
Así pues, ¿cómo manejas la adversidad?... Pregúntatelo a ti mismo: ¿qué eres, una zanahoria, un huevo o un grano de café?...

UN COMENTARIO PERSONAL:

Hay quien piensa que "todos somos iguales ante la ley", y hay quien opina que "todos somos iguales ante los ojos de Dios". Personalmente de lo único que estoy seguro es que "todos somos iguales ante la muerte", refiriéndome con ello no a su "apariencia externa", (los cuidados que recibimos antes del tránsito, los pormenores o detalles del entierro, la apariencia que dejamos como recuerdo, etc), sino a aquello en lo que en última instancia nos convertimos: en ceniza, y olvido...
La pregunta, la gran pregunta que pienso todos deberíamos hacernos de vez en cuando (aunque solo sea porque de esa manera quizá nos iríamos "familiarizando" si no con el hecho puro y duro, sí con la idea de algo tan inevitable) es: si los muertos comparten la tierra en paz, ¿por qué nos es tan difícil hacer lo propio a los vivos?...